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Teoria de la Administracion I: Paradigmas y debates en torno a la Reforma Administrativa
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Enviado por Jordán Mularz
Código ISPN de la Publicación: EpyyypVllVgTeXiJPb
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| Resumen: Que es la administracion publica y que significa reformarla?. Aspectos sobre los dos grandes tipos de reformas: la institucional y la gerencial. Modelos y corrientes de reforma. La burocracia. La reforma y sus planos. Ejes centrales para la aplicacion del programa de refoma administrativa.(V) |
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Índice
1.
Introducción
2.
Que es la administración publica y que significa reformarla
3.
Aspectos sobre los dos grandes tipos de reformas: la institucional y la
gerencial.
4.
Modelos y corrientes de reforma.
5. La
burocracia
6. La
reforma y sus planos
7.
Ejes centrales para la aplicación del programa de refoma administrativa.
8.
Conclusión
9.
Bibliografía utilizada y consultada
1. Introducción
Este trabajo tiene el propósito de, a partir de
lo que consideramos como administración publica, analizar el concepto de
"reforma administrativa" no solo desde un enfoque sistémico, o sea a
la reforma desde el punto de vista meramente institucional u orgánico; sino
también desde la visión conductista o inorgánica, observando a la reforma
como cambios en los modelos de gestión entre otros.
Por ende podemos separar el trabajo, para un mejor análisis de este fenómeno,
en dos grandes núcleos: la reforma administrativa como reforma de la
administración publica en sí (entendiéndola como cambios en la estructura
institucional de la administración publica, que tiene que ver con aspectos más
organizativos y de jerarquía funcional); y como reforma en las formas de
administrar (esto se vincula mas a una reforma en los patrones de conducta y en
el desenvolvimiento de la burocracia; es decir la reforma encarada desde el lado
humano, analizando el papel del sujeto en relación con su trabajo dentro de la
administración, y para ejemplificarlo mejor, donde aparecen como meta dos
conceptos fundamentales: la eficacia y la eficiencia como meta a alcanzar dentro
de este ámbito de la reforma).
Posteriormente dentro de estos dos grandes núcleos, mostrar diferentes modos de
observar a estas reformas desde un punto de vista de: tipo (institucionales –
gerenciales), tiempo (continuas – discontinuas), alcance (centrales – periféricas)
A partir de aquí, al tener diferenciados bien
los dos grandes núcleos o facetas de reforma, mencionaremos y reflexionaremos
acerca de las diferentes corrientes y modelos de reforma que nos propone un
conjunto de autores que a través de sus visiones y análisis de casos
particulares nos brindan su posición acerca de este tema y también varias
herramientas para poder desarrollar nuestra tema.
Para completar este trabajo es imprescindible ahondar en los caracteres más
subjetivos y dinámicos de la administración publica. Me refiero específicamente
al rol de la burocracia. El rol de la misma la analizare desde dos ejes
contrapuestos, tales son, por un lado, considerar a la burocracia un motor, como
agente principal del cambio, y por otro, observar a la misma como obstáculo y/o
problema. Y por cierto no olvidar la importancia del funcionario político y al
de carrera.
Luego pretendo enfocar especial atención a un punto que es de fundamental
importancia tal es, el espíritu de la reforma y su relación con otros espacios
y actores que se desenvuelven dentro de la sociedad, junto con los aportes que
le pueden llegar a dar los mismos; y a partir de esto ultimo concluir elaborando
líneas generales lo suficientemente explicitas para, a partir de allí empezar
a pensar en una reforma administrativa en el sentido más estricto de la
palabra, sin sobresaltos, obstáculos y problemas de ninguna índole.
2. Que es la administración pública y que
significa reformarla
Primero es necesario definir lo que se quiere
reformar. Es decir, debemos definir a la Administración Pública: "es una
organización que el Estado utiliza para canalizar adecuadamente demandas
sociales y satisfacerlas, a través de la transformación de recursos públicos
en acciones modificadoras de la realidad, mediante la producción de bienes,
servicios y regulaciones".
Este concepto de administración publica nos muestra lo diverso que es esta
"organización", en el sentido de que incluye en su seno diferentes
espacios y especialistas que se ocupan específicamente de una tarea, y que su
interdependencia hace muy difícil establecer que se debe reformar y que no, y
por ende realizar una reforma administrativa no es tarea de unos pocos, sino que
abarca a todo el conjunto de ella y también a la sociedad como destino final de
los "output" que ella produce.
No solo en la administración publica hay instituciones. Hay algo dentro de ella
que las mueve. Ese motor son las personas, mejor dicho los
"funcionarios" que en su conjunto conforman la burocracia, y es esta
burocracia la que se desenvuelve, cumpliendo su función impulsada por valores,
patrones de conducta, emociones, sentimientos, intereses, etc.
En cuanto a la reforma administrativa, podemos decir que es un proceso de
transformación del aparato burocrático del Estado en sentido pleno, un fenómeno,
que como dice Groisman, muchos lo definen de manera macro, y no precisamente
esas definiciones fueron las que más resultados trajeron, y por lo tanto,
debemos utilizar otras perspectivas. En referencia a esto podemos, entonces,
separar lo que podrían ser:
- Reformas
MACRO: se caracterizan por ser globales, de toda la estructura, además de
ser inmediatas; "proyectos generales que proclaman la intención de
modificar en su conjunto la administración pública", o
- Reformas
MICRO: aquellas realizadas por sectores, desde abajo, en forma gradual;
"procesos de transformación, reformas parciales, y los cambios
graduales que van modificando las organizaciones, las normas, los
procedimientos, las actitudes y las valoraciones que conforman la
Administración Pública".
Además, debemos plantear la separación entre lo
que es una Reforma Administrativa propiamente dicha, de lo que es una Reforma
del Estado, ya que esta última es una modificación que reúne a todos los
sectores y todos los espectros desde donde puede y debe observarse el Estado (la
cual necesariamente e inevitablemente incluye reformas administrativas), y la
cual, según plantea Oszlak, traen aparejados los siguientes fenómenos:
- transformación
del papel del Estado
- reestructuración
y reducción de su aparato institucional
- recorte
en la dotación de su persona
Se puede decir, según lo plantea este autor, que
existen reformas:
- Hacia
Afuera o de PRIMERA GENERACIÓN: "predominan consideraciones de tipo
jurídico y financiero".
- Hacia
Adentro o de SEGUNDA GENERACIÓN: "las transformaciones tienen un
trasfondo más tecnológico y cultural".
Aquí vimos el carácter dual de la reforma
administrativa: el de carácter institucional y el de carácter humano en relación
con los agentes que actúan dentro de la misma. A este ultimo punto le vamos a
llamar reforma gerencial. Todo nuestro trabajo se centrara en analizar este fenómeno
dentro de estas dos distinciones.
3. Aspectos sobre los dos grandes tipos de
reformas: la institucional y la gerencial.
Tras haber separado a la reforma a administrativa
en sus dos caras más visibles, la que compete a cambios de índole
administrativo e institucional, y la que refiere a cambio de índole
gerencial-valorativo, analizaremos estas dos facetas a partir de las categorías
enunciadas en la introducción: según el tipo, el tiempo y el alcance.
- Como
cambio institucional discontinuo o continuo
Las instituciones
administrativas regulan una parte decisiva de los poderes del Estado. No hay
verdadera democracia, ni garantías de observancia del principio de legalidad,
sin una Administración pública que opere con profesionalidad, neutralidad y
objetividad. En estos principios se soporta la concepción de la autonomía
institucional de la Administración, que no significa independencia, sino
actuación en el marco de la legalidad y de las "racionalidades técnicas y
económicas" que amparan la profesionalidad de los agentes públicos, con
sometimiento a la dirección superior del gobierno.
La reforma como cambio discontinuo refiere a cambios en la estructura de la
administración, pero que no obedecen a un proyecto de reforma administrativa,
entendido como reforma en todos sus ámbitos y sectores. Cuando hablamos de la
interdependencia entre los diferentes subsistemas, si consideramos a la
administración publica desde el "estructural – funcionalismo",
utilizamos esa categoría para distinguir lo que es continuo de lo que no lo es,
y poner como diferencia fundamental lo que de alguna forma tiene rasgos de
"proyección futura", o sea evidencia matices de proceso y de
continuidad y complemento entre la reforma que se hace y la que viene. Es una
concatenación de reformas que en su conjunto hacen al proceso de reforma en sí.
Como dice Ariznabarreta cuando analiza la relación reforma - estado: "Son
cambios de adaptación espontánea, resultado del conservadurismo dinámico. El
estado [y en su seno la administración], como todo orden social, intenta
preservar su estabilidad, reaccionando a las presiones externas mediante cambios
espontáneos y continuos de carácter periférico". También dice con
respecto a la dicotomía continuo / discontinuo: "Sólo el fracaso de estas
estrategias permite abrir la ventana de las reformas, cuya nota definitoria es
la discontinuidad". Aquí nos damos cuenta y comprobamos lo que dijimos
anteriormente, cuando hablamos de la concatenación. En este caso es el fracaso
lo que lleva a realizar reformas mas profundas. Lo que era objeto de reforma
necesitaba una ofensiva mayor para lograr el cambio, y que como destino natural,
la única solución es una reforma como "proceso" y no como
"adaptación espontánea".
El fracaso de las políticas adoptadas no es la única causa de la frustración
de la intención de reformar. Hay otras causas que no son técnicas, y se ubican
en otros espacios y se desarrollan con códigos diferentes: el consenso. Este es
el que en última instancia da el "ok" para viabilizar o no la
reforma, como resultado de una negociación, y también el que establece si la
reforma es o no adecuada.
Como cambio continuo la reforma obedece a cambios en su identidad y en aspectos
lo suficientemente profundos para lograr una alteración marcada de la
administración pública; y no una mera adaptación periférica o espontánea de
sus componentes.
Aquí vemos que el cambio continuo esta íntimamente relacionado con las
reformas centrales, y el cambio discontinuo, con las reformas periféricas. Pero
eso no ocurre siempre. Las exigencias de un momento determinado, como puede ser
una etapa de crisis, como fue la nuestra, en donde la reforma del estado y por
contener en su seno la reforma en la administración, se realizo con plazos
cortos, ya que el momento obligo a hacer cambios profundos.
- Como
cambio institucional central o periférico
Estos tipos de cambios no están solamente
condicionados por la exigencia de un programa de reforma administrativa, en el
sentido de que un cambio continuo deviene en reformas centrales, o que un cambio
discontinuo se manifiesta en reformas periféricas o como dice Ariznabarreta,
"cambios de adaptación espontánea". Sino que las exigencias para la
realización de cambios institucionales son una iniciativa para atacar al
sistema en si y reformarlo en todo o en alguna de sus partes, logrando así
variaciones sustanciales o cambios de base que determinan e instruyen según su
contenido a los funcionarios y por ende al sector dinámico del mismo.
Debe haber ciertos criterios o consideraciones para realizar este tipo de
reforma. Todo esto depende de que se quiere reforma
o que perfil de administración queremos: austera, eficiente, comprometido, etc.
Se puede decir, según lo plantea Ozlak, que existen reformas:
- Hacia
Afuera o de PRIMERA GENERACIÓN: "predominan consideraciones de tipo
jurídico y financiero".
- Hacia
Adentro o de SEGUNDA GENERACIÓN: "las transformaciones tienen un
trasfondo más tecnológico y cultural".
Aquí vemos como según Oszlak, existe una
especie de jerarquía de criterios, gradual, para la realización de la reforma.
Primero consideraciones para utilizar sus mismas palabras de tipo jurídico y
financiero. Es aquí donde se proyecta una reforma según el marco normativo y
los recursos económicos con los que se posee, o se quieren recuperar. En cambio
las de segunda generación son reformas hacia adentro, se hacen o planifican
cambios más sustanciales y profundos que llevan en su seno la idea de
transformación, como cambios con caracteres muy trascendentes y grados de
profundidad aun mayores.
Lograr cambios centrales de índole institucionales no es una tarea fácil, sino
que hay que tener en cuenta y también mucha prudencia ya que alteraciones de
este tipo, no tienen repercusiones solamente en el ámbito de las instituciones
y las jerarquías, sino que afectan y hasta pueden desconcertar al
desenvolvimiento de los administradores poniendo en riegos metas propuestas y en
vez de mejorar las instituciones y su función, puede aparejar cambios no
estipulados que perjudiquen en vez de contribuir. Este tipo de cambios pueden,
citando nuevamente a Ariznabarreta "hacer lo eficientemente lo
incorrecto". Por eso a mi juicio es más fácil realizar reformas periféricas,
ya que demandan menos tiempo porque generalmente son pensadas no como una
reforma en el sentido pleno de la palabra, mas bien como adaptaciones espontáneas,
retomando lo anteriormente dicho, o como un reacomodamiento dentro del sistema.
Es como pensar a la modernización de la administración publica como una
autopoiesis: " como rejuvenecimiento físico, organizativo o tecnológico,
que no supone un verdadero cambio institucional".
- Como
cambios gerenciales discontinuos o continuos
Aquí entran en
consideración cuestiones que repercuten sobre el perfil de la administración
en su sentido dinámico (burócratas) y no estático / estructural, esto es en
las formas de gestión, que adopta la burocracia estableciendo una jerarquía de
valores y objetivos a cumplir. Son reformas de carácter cultural, moral,
asimilación de nuevos valores o pautas que pueden ser como dijimos antes, de
nuevas modas que trascienden en la cultura administrativa; también a raíz de
nuevas relaciones sociales y también nuevas formas de comportamiento que
afectan a lo humano, etc.; que le dan cierto perfil y que influyen en el
individuo en su relación con su entorno, con su medio y por supuesto con la
sociedad, alterando o no su personalidad y forma de trabajo.
Entonces, medir la velocidad de estos fenómenos a través de la categoría de
proceso es muy engorroso, debido a que, como mencione anteriormente, puede que
sea una cuestión de modas, globalizadas o no, que aparecen y que no están
arraigadas lo suficiente en la cultura administrativa y que no denotan matices
de proyección que me permitan caracterizarlo como proceso y por ende de
continuo, que sin duda necesita la sucesión ordenada y fáctica de hechos
sucesivos y coordinados (en un programa y/o estrategia).
- Como
cambios gerenciales centrales o periféricos
Este punto se vincula con el anterior. Digo esto
porque para establecer lo que es una reforma central y lo que es una reforma
periférica en aspectos dinámicos como son el comportamiento dentro de la gestión,
hay que analizar y clarificar que es una moda y que no. Puede haber modas que
tienen como proyecto reformar toda la administración y modas que quieren hacer
una especie de "lifting" o "rejuvenecimiento" de la
administración eliminando impurezas y limpiar espacios. En este ultimo caso
seria periférico porque la reforma no tiene como prioridad reformas en el núcleo
o matriz de comportamiento de la gestión.
Por todo esto las reformas gerenciales cuando son profundas, o sea centrales,
evidencia diferencias marcadas con respecto al modelo anterior. Lo central es
comprender el alcance de estos tipos de reformas que podríamos llamar de
valorativas, haciendo alusión a cambio en la jerarquía de valores que preceden
y determinan los actos del agente.
4. Modelos y corrientes de reforma.
-
Modelos(*
)
a.1) Weberiano
También denominadas reformas del servicio civil, procuran reducir el
clientelismo, la corrupción y la politización, imponiendo normas generalizadas
para regir el comportamiento burocrático, aprobando procedimientos basados en
el mérito para el reclutamiento, la promoción, la estabilidad del empleo, y
por lo general aislando a la burocracia de la política.
a.2) Gerencial
Procura terminar con las ineficiencias y las rigideces de la burocracia mediante
la desestimación de una cantidad de reglas, especialmente las concernientes al
personal, y garantizando a los administradores o gerentes públicos la
discrecionalidad para gerenciar sus departamentos, con la obligación de asumir
la responsabilidad por su desempeño.
a.3)
Responsabilizacion
Este tipo de modelo de reformas reintroducen el control político de la
burocracia, pero a través de canales institucionalizados del control
legislativo sobre el comportamiento del ejecutivo, entendido no solo como poder
del estado sino como órgano o ente reformador. Esto puede ser a través de
agencias de control horizontal: accountability.
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Reforma weberiana
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Reforma Gerencial
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Reforma Responsabilización
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Diagnóstico
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Personalismo, clientelismo, patrimonialismo
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Ineficiencia, papeleo, rigidez,
particularismo
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Abuso de poder, arbitrariedad, falta de
responsabilidad, ausencia de respuesta
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Metas
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Universalismo, profesionalismo,
meritocracia
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Eficiencia, capacidad de respuesta (ante
los clientes), flexibilidad
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Control democrático (directamente por los
ciudadanos o indirect. por las legislaturas)
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P.S.N.P.(
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Rigidez, pérdida de responsabilización,
ineficiencia
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Clientelismo, pérdida de responsabilización
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Politización, tardanzas excesivas,
procedimientos engorrosos.
|
Fuente: BEN ROSS
SCHNEIDER: "La política de la reforma administrativa: dilemas indisolubles
y soluciones improbables" en Revista REFORMA Y DEMOCRACIA del CLAD. Nº20.
Junio 2001
- Corrientes(
* )
b.1) Garantista
Esta corriente reformadora tiene origen en los ideales de libertad y justicia
del Estado Liberal de derecho. Su objetivo es "la acción sujeta a la
ley", o sea al acto administrativo según un marco normativo, no-solo que
lo regule sino también que lo dirija o sea como medio para la acción.
O sea que es esta la visión subyacente de las reformas orientadas a luchar
contra la corrupción, mediante la "reducción de la discrecionalidad de
los operadores públicos" O sea, un mayor accountability o control endógeno,
o sea del mismo sistema a través de agencias de control en el desempeño de los
funcionarios públicos, de carácter horizontal. Esto quiere decir un control
paralelo y agencias que tengan el suficiente poder para controlar de manera
rigurosa a la función publica sin importar el rango al que se enfrenta.
En resumen, esta corriente lleva la impronta de la legalidad y circunscribe a
toda estructura o accionar dentro de la administración bajo algún ordenamiento
jurídico basada en agencias de control. Ej. : oficina anticorrupción.
b.2) Eficientista
La corriente eficientista hace referencia a lo que Ariznabarreta llama
"management científico", cuyo patrón de comportamiento viene a ser
la conversión de recursos a resultados. Es la corriente que retoma concepciones
clásicas de la administración tales como las que menciona el autor: técnicas
de contabilidad y control de gestión, el presupuesto, al análisis financiero,
la gestión de las compras, de los inventarios, la clasificación de puestos, la
evaluación de cargas de trabajo, etc. Pero esta corriente exige un alto grado
de profesionalización de los agentes, y que deben tener una amplia autoridad
para la utilización de los recursos.
b.3) Contractualista
Esta ultima corriente se caracteriza por propiciar pautas antiburocráticas de
gestión, sin perder de vista, la racionalidad económica de los recursos;
característica fundamental de la anterior tendencia.
Sus fundamentos ideológicos son el pensamiento del public choice, teoría de la
elección publica, las teorías de organización empresarial y la moderna teoría
económica de la organización. La consecuencia es una visión centrada en
sustituir la coordinación jerárquica, por una coordinación contractual y más
flexible que permita la adaptación de la gestión a circunstancias especificas.
5. La burocracia
Como dijimos en un principio, este punto de
nuestro trabajo es de suma importancia. Es quizás el centro de toda la cuestión,
ya que el nuclea la mayoría de las incógnitas y supuestas orientativos o no de
la reforma administrativa. Digo esto porque la burocracia puede ser entendida
como lo dice Garcia Pelayo, como sistema de gestión: "sistema de gestión
y administración altamente racionalizado y de máxima eficiencia técnica,
caracterizado por ciertas notas como la organización jerárquica, la asignación
de funciones en virtud de una capacidad objetivamente demostrada, la rigurosa
delimitación de competencias de las diferentes ramas que la integran, la
estructuración con arreglo a normas y a reglas técnicas objetivas e
impersonales". Es esta la concepción weberiana de la burocracia que después
cuando analicemos el caso de los "vicios de la burocracia" mostraremos
el comportamiento negativo de esta. También, puede ser considerada según el
autor anteriormente citado como cuerpo o conjunto institucional "jerárquicamente
organizadas y caracterizadas por ciertas notas estructurales o coyunturalmente
cambiantes". Estas son según García Pelayo las más importantes:
- Carecer
de propiedad sobre el objeto, los medios y el producto de la gestión, de
manera que hay una separación entre función y propiedad.
- No
ser elegidos por los administrados, sino nombrados por la autoridad
superior.
- Estar
dotados de un específico saber (mostrado en el caso típico ideal a través
de pruebas objetivas, como exámenes, concursos, etc.) y de un status jurídico
y/o social.
- Tener
como profesión única o principal el servicio a la organización burocrática.
- Actuar
leal y metódicamente, sine ira et studio, y sometiendo rigurosamente su
actividad a las formas y contenidos de unas normas o de unos precedentes,
aunque ello contradiga sus propios criterios y convicciones.
Estas dos grandes categorías de la burocracia
que describe Garcia Pelayo, sirven para destacar los objetos a analizar para
realizar la reforma teniendo en cuenta los dos grandes núcleos que
diferenciamos al principio: el administrativo e institucional, y la que refiere
a cambios de índole gerencial-valorativo. Es por eso que tomando como consigna
la pregunta que se hace Groisman, al indagarse sobre que estrategias adoptar,
sobre ¿Reformar con o contra la burocracia?, es lo mismo que preguntarse en
sentido radical, y pensar, en si la burocracia a la hora de reformar, es un obstáculo
o un elemento fundamental, en su papel de agente reformador. Eso es el debate
entre la burocracia como motor y como obstáculo.
- Como
motor
Pensar a la burocracia como motor, es indagar
acerca del papel de la misma como "agente reformador", es decir el
encargado de llevar a cabo paso a paso, siguiendo el programa de reforma, a través
de pautas y herramientas proporcionadas por esa "racionalidad técnica",
y posibilitada por la "delegación" de funciones de parte de los
encargados de discutir y consensuar la iniciativa de reforma.
Este ultimo punto, que refiere a la delegación de funciones, podemos explicarlo
a través de que "no consiste tanto en poseer los conocimientos sustantivos
[para realizar la reforma] como en detentar las llaves que permiten modificar y
actualizar la complejidad del sistema". Esto último que nos dice Groisman
acerca de "detentar las llaves" es una proposición que circunscribe
un conjunto de factores que determinan el status que posee la burocracia y
posibilita medir el grado de poder y muestra lo imprescindible que es la
burocracia, y por ende esta situación dificulta y a veces imposibilita recurrir
a otros sectores para realizarla, y también llevar a cabo reformas sin tener
como valor fundamental el consenso, o sea reformas de carácter unilateral, en
materia de decisión sobre el objeto. Por es que coincido con Groisman, en su
acepción tajante acerca de que "es necesario que la reforma sea
comprendida y asumida por la burocracia". A mi humilde entender esta forma
de ver el fenómeno, limitada a esa frase, trae como secuela, que la
responsabilidad recaiga enteramente en la burocracia, y que por lo tanto el
poder político, es inmune ante los embates ante posibles fracasos; y que a la
inversa, en muchos casos en donde la reforma tenga efectos "positivos"
depende de quien y desde donde la miremos, utilizarla como bandera política
haciéndole perder su esencia de cambio. Deja de ser una meta alcanzada, para
ser un icono político. Esa es una posible causa.
Por eso, Groisman, no obvia elementos que terminan de definir el papel de la
burocracia como agente que "comprende y asume" la reforma, y dice que
"ello no debe llevar al extremo contrario, en que las autoridades políticas
no asumen el esfuerzo de plantear los objetivos, los pasos y las estrategias,
porque en tal caso quedan a merced de la voluntad, del criterio y de los propios
funcionarios". Por eso es necesario el consenso. En palabras del autor,
"una acción convergente, entre poder político, administración y sociedad
civil".
Por lo tanto cuando analizamos el fenómeno de la burocracia como motor hay que
tener reparo en observar por lo menos cuatro cosas:
- El
grado de poder que posee la burocracia en términos de autonomía decisoria.
- El
grado de consenso interno que existe dentro de la misma, entre diferentes
corrientes internas que la puedan componer.
- El
grado de consenso externo. Esto es, la convergencia entre burocracia, poder
político y sociedad civil.
- Y
obviamente observar la capacitación, el saber técnico y especializado, con
relación a la dualidad eficacia – eficiencia.
Estos instrumentos analíticos nos permiten
definir a la burocracia como motor, o mejor dicho como agente, tomando como eje
el carácter dinámico de la misma es decir, en su accionar, los componentes que
marcan a la misma dentro del proceso de reforma: su poder, el consenso y su
saber.
- Como
obstáculo
En este apartado
examinaremos entre otros puntos, el que considero más importante que son los
"vicios de la burocracia".
Para empezar, como dice García Pelayo "la burocracia superior ha sido
designada peyorativamente como casta o como clase, o más precisamente como
clase funcional, es decir, no sustentada sobre fundamentos patrimoniales, sino
en el poder y en los privilegios derivados de las atribuciones inherentes al
ejercicio de la función" Este comportamiento clasista y/o corporativo de
la burocracia, y retomando la perspectiva estructural funcionalista, crea una
alteración en un subsistema, y que trae aparejado efectos corrosivos para el
desenvolvimiento del sistema en si. Esto es, que a través de la exaltación o e
abuso del status que le concede la función extrapolando al exceso el uso de
herramientas propias dela función y no de intereses corporativos y clasistas.
Este comportamiento de la burocracia, lleva como repetimos anteriormente al
choque con otros subsistemas. En este caso es probable que colisione con
intereses del poder político o con intereses de facciones dentro de la misma
burocracia, lo que tornaría inviable cualquier intento de reforma o consenso.
Es por eso que la burocracia se transforma en un obstáculo, es lo que impide lo
indispensable: el acuerdo. Además de eso y de convertirse en un obstáculo,
adquiere el rol de objeto de reforma. Se encuentra ahora entre los blancos a
reforma no para eliminarla, sino para corregir esos vicios, y mutar esos
intereses al servicio de la comunidad, ni del poder político, ni al interior de
la misma.
Poder político
Consenso
Sociedad civil
Burocracia
Esta es la tríada del
consenso. Aunque en el proceso unos adquieren mas relevancia, la iniciativa
puede venir de cualquiera de estos tres componentes. Es más aunque la sociedad
civil no posea el mismo rol en importancia que el poder político, es en última
instancia el beneficiario o perjudicado indirecto de cualquier alteración. Esta
a su vez le puede imponer o presionar a este para reformas ciertos aspectos, y
el poder resistirse, o sino intentar llevarla a cabo. Y aquí puede chocar con
los intereses corporativos y clasistas de la burocracia.
Por esos es necesario que la reforma sea consensuada desde la base entre por lo
menos dos actores de esta tríada, para lograr dinamizar el proceso y salvar
diferencias, las que están o pueden llegar a aparecer. En especial sobre este
tema de la burocracia como obstáculo, a mi entender, para evitar este tipo de
"lock out" de la misma, encarar reformas de tipo valorativa con
caracteres de las corrientes garantista (circunscribir el accionar de la
burocracia a la ley), pero a su vez incorporarle flexibilidad y nuevos
mecanismos, lo que propicia la corriente contractualista. O sea darle un marco
instrumental, a través de nuevas modas de gestión de carácter flexibles y
adaptable a situaciones, y que aporten mecanismos que le den previsibilidad a la
reforma para no chocar con obstáculos como el que describimos.
Otro aspecto vinculado con este tema es el tema de la corrupción. Según
Pegoraro, la corrupción "es una desviación de la conducta de un
funcionario público, que se aparta de las normas establecidas para ponerse al
servicio de intereses privados".
Este comportamiento esta íntimamente vinculado al comportamiento clasista –
corporativo. Es insalvable a veces la ecuación, de que al tener un status, al
utilizar a los medios proveídos por la función como poder, al tener menos
control, haya más corrupción, parece ser una formula perfecta. Este estilo de
comportamiento cerrado y abusivo, tiene como vicio a la corrupción. No solo me
apropio de recursos tanto materiales como inmateriales, sino que el funcionario
"pone sus intereses personales por sobre los de las personas y los ideales
que está comprometido a servir" . Este obstáculo impide que el interés
sea la reforma, y posibilita que la reforma genere intereses, estos son: poder,
dinero, status, prestigio; desvirtuando el contexto y el fondo de la misma. Es
por eso que aquí también hay que introducir sobre todas las cosas reformas que
corresponden a la corriente garantista, y al modelo de responsabilización.
- La
importancia de los funcionarios políticos
Existen dos actores por excelencia y
fundamentales ante la implementación de un Programa de Reforma Administrativa.
Como explica en uno de sus escritos Iacoviello, cuando se pretende realizar
alguna modificación en las pautas de trabajo y de comportamiento de las
distintas organizaciones y sus agentes, comienza a desatarse un conflicto en
torno a las estrategias de Recursos Humanos, las cuales son primordiales para
todo cambio que se pretenda efectuar en la estructura burocrática del Estado.
Como dice este mismo autor, en cuanto a los funcionarios políticos:
- tratan
con grandes corrientes de opinión e intereses a gran escala,
- los
políticos son designados sobre la base de la confianza política y luego
por su experiencia en el área,
- tienen
un alto grado de ingreso lateral,
- son
designados por un período,
- tienen
control sobre los recursos.
A partir del análisis de estos caracteres,
podemos observar que el proceso de decisión en estas temáticas sobre la
Administración y su posible reforma, es un asunto "político", y que
indudablemente debe ser considerado desde ese ámbito. Cuando digo esto, trato
de hacerlo con cuidado para no contradecirme con lo expresado al principio,
cuando citando a Settembrino no coincido con la idea de que no hay discusión
ideológica sobre la concepción del Estado. Una cosa es la concepción ideológica
o no sobre el papel del Estado, y otra muy distinta es la idea de que en toda
reforma se mezclan cuestiones políticas. Aquí debemos separarlo de lo político,
ya que cuando hablamos de reforma, del papel que cumplen sus funcionarios, y en
especial sus funcionarios "políticos", nos estamos refiriendo al
"poder", a lugares y cuotas de poder, que pueden (muchas veces) no
admitir o sobrepasar discusiones ideológicas acerca de un Programa de Reforma
Administrativa, su contenido, sus impulsores, etc.
- La
importancia de los funcionarios de carrera
Si nos referimos en este apartado a los
funcionarios de carrera, a esa franja de empleados o "agentes" que
trabajan y hacen carrera en la estructura de la Administración Pública,
nuevamente citando a Iacovello, podemos decir que:
- los
funcionarios de carrera tratan con intereses más específicos y
organizados,
- son
designados (supuestamente) sobre la base de mérito, es decir, teniendo en
cuenta sus antecedentes y habilidades específicas,
- tienen
ingresos estables, pudiendo incrementarlos, para ello deben ser reclutados
para los puestos jerárquicos mediante una carrera interna progresiva,
- a
diferencia de los funcionarios políticos, hacen carrera de por vida (no
por un período), teniendo una red de contactos tanto externamente como
internamente,
- cuentan
con una red de regulaciones que protegen su estabilidad (poder), aunque su
mayor fuente se asocia a las habilidades y conocimientos sobre la
Administración.
Se puede observar y analizar sobre este tema, que
aquello que escribimos y afirmamos sobre la "gestión por resultados"
en la cual se requiere la definición y consecución de un mínimo de criterios
para poder decidir, implementar y evaluar un Programa de Reforma Administrativa,
tiene vinculación sobre esto, ya que uno de esos criterios que colocábamos era
el de la "conjunción entre los funcionarios y los agentes de la
Administración Pública".
Tanto los funcionarios como los empleados de la estructura burocrática del
Estado necesitan de los elementos y las herramientas de acción de las cuales
disponen uno y otro. Aquí se vislumbra el poder y los instrumentos de los
cuales cada actor dispone para enfrentar estos cambios ante una reforma.
Ambos tienen sus herramientas de poder, ambos disponen de los medios necesarios
para llevar adelante un Programa de Reforma Administrativa, y son concientes que
se lograrán los objetivos definidos al comienzo si son también ambos quienes
tendrán beneficios y réditos o costos y desventajas ante el resultado que se
llegue.
Debemos tener en cuenta principalmente, una cuestión que muy bien Kliksberg
plantea: "el viejo paradigma, centrado en los aspectos
administrativos-formales del manejo de personal no incluye políticas específicas
en otros planos de mayor relevancia...".
Ante esto, y como primer disparador para el contenido que tendrá la, puedo
decir muy simplemente que todo Programa de Reforma Administrativa necesitará
del apoyo, el trabajo, y el beneficio final de todos y para todos los actores
que sean involucrados, lo cual sin lugar a dudas deberá desterrar esos aspectos
tradicionales y obsoletos del viejo paradigma, y rever todo el sistema
administrativo vigente (recursos, procedimientos, personal, capacitación,
estructuras, etc).
6. La reforma y sus planos
Como vimos anteriormente el fenómeno de la
reforma administrativa puede abordarse desde distintos enfoques, como proyecto o
programa, como problema: y en este caso lo abordaremos desde un aspecto dinámico
fundamental: como cuestión, en el sentido de la discusión emprendida desde
sectores y espacios políticos, y sectores y espacios relacionados con la
tecnología o mejor dicho con la técnica, todos ellos en relación entre
reforma y viabilidad desde ciertos puntos de vista. Cabe aclarar que ninguna de
las dos es excluyente de la otra. La reforma necesita resolver de manera clara
esta transición y tensión que existe entre estos dos polos, el político y el
técnico, y entre sectores dentro de ambas esferas.
- Como
cuestión política
Este apartado refiere
fundamentalmente, como dijimos anteriormente a la viabilidad, en este caso
relacionada con el consenso. Entendemos por consenso a la posibilidad de lograr
acuerdos parciales o totales sobre la base de ciertos temas o puntos del mismo
mediando intereses. En este caso relacionado con la reforma administrativa. O
sea que esa viabilidad política se va a ver condicionada por el peso de los
diferentes sectores políticos que a través, como dijimos anteriormente, de la
utilización del poder de negociación harán o no posible que la reforma se
lleve a cabo. En este caso, el debate se dará en los órganos respectivos para
el tratamiento político del mismo. Esto es, comisiones, ministerios, reuniones
informales, y hasta el mismo Congreso o Legislatura.
- Como
cuestión técnica
Tras haber abordado la cuestión de la reforma
desde su aspecto o espacio político, cabe ahora tratarla desde la viabilidad técnica,
expresada en el concepto de factibilidad, o sea en la viabilidad o posibilidad
de llevar a cabo la reforma, medida no desde el consenso político, sino a través
de recursos materiales (dinero, tecnología) y no materiales (recursos humanos,
capacitación). Esta cuestión no excede los términos del consenso. Es mas, es
necesario consensuar entre los técnicos acerca del uso de recursos e
instrumentos para realizar la reforma que correspondan con el tipo que se quiere
llevar a cabo. Esto es, que dependiendo del tipo, el alcance y la profundidad,
el agente utilizara aquellas herramientas y recursos adecuados y necesarios,
tratando de no equivocarse en la elección de los primeros; esto por supuesto
para evitar el fracaso y resultados adversos; y por otro lado no malgastar
recursos en vano, para no desvirtuar y obstaculizar el proceso; y carecer de
ellos en el futuro.
7. Ejes centrales para la aplicación del
programa de refoma administrativa.
Ya habiendo incorporado al presente trabajo,
aquellas cuestiones centrales que considero debe incluir y/o tenerse en cuenta
en todo Programa de Reforma Administrativa, en este apartado pretendo volcar los
ejes sobre los cuales debería, desde mi postura, desarrollarse el proceso de
reforma. Cabe destacar, que según la terminología que utilizan Krieger y
Felcman, voy a definir los 5 ejes estratégicos a partir de la elección sobre
los criterios dicotómicos que se plantearon estos autores.
Primeramente, voy a describir de manera sintética cada no de los criterios
dicotómicos o pareja de ejes estratégicos, y luego voy a terminar definiendo
mi elección sobre ellos. Los 5 ejes son:
- Eje
Global – Sectorial: "las reformas administrativas pueden involucrar
conceptual y operativamente a toda la Administración (...) sin embargo no
debe perderse de vista que el sector público está compuesto por una gran
variedad de organizaciones (...), por lo que exige el reconocimiento de la
especificidad" de cada una de las unidades administrativas que
componen la Administración.
- Eje
Corto – Largo Plazo: podríamos para comenzar, citar aquí a Groisman,
quien dice: las reformas pueden ser encaradas (...) del modo globalista
inmediatista o mediante pasos sucesivos y graduales". Para continuar
con el análisis de los autores tomados para este apartado, podemos decir:
"las reformas administrativas son procesos complejos. Requieren la
modificación de condiciones y situaciones largamente cristalizadas. Sus
resultados son generalmente evaluados en el largo plazo. Sin embargo,
tienen que lograr el apoyo activo del sistema político y la sociedad en
general".
- Eje
Elitismo – Participación: aquí podemos diferencias dos maneras de
encarar procesos de reforma, ya sea cerrando las decisiones en un grupo
especialista en el área, o abriéndose a la participación de todos los
sectores y actores involucrados e interesados.
- Eje
Estructural – Psicosocial: "si bien los aspectos estructurales no
pueden soslayarse, debe reiterarse aquí la importancia de no dejar de
lado los aspectos psicosociales, o si se quiere socioculturales".
- Eje
de los Roles del Estado: aquí se deben plantear discusiones iniciales
sobre el Estado que tenemos y el Estado que queremos, definiendo sus
roles, algo que es muy conflictivo, por lo que las reformas si se
realizan, deben hacerse en aquellas áreas donde no hay conflicto.
Desde mi posición, primeramente voy a incorporar
algo que Groisman subraya fuertemente: "es esencial que la reforma esté
presidida por valores", entre otros. Se debe planificar un proceso de
reforma donde desde el inicio todos los actores estén de acuerdo con algunos
valores centrales, valores sobre los cuales todos hayan trabajado, y entiéndase
por estos valores, a pautas de comportamiento y de trabajo que identifiquen al
grupo que llevará adelante la reforma, de manera que la misma pueda
desarrollarse eficiente y eficazmente.
8. Conclusión
Este trabajo intento mostrar algunos de los
grandes debates en torno a la reforma administrativa mostrando a sus actores
principales (la burocracia, el poder político y la sociedad civil), los
posibles objetos de reforma, medir a la misma en torno a alcance y al tiempo de
la misma; así también en términos de recursos tanto materiales como
inmateriales. Sobre la base de estos recursos teóricos diferenciamos dos
grandes modelos de reforma una de tipo administrativo e institucional, y la que
refiere a cambios de índole gerencial-valorativo.
Pero esto no alcanza para comprender en profundidad lo complejo que es el tema
de la reforma administrativa. No existen modelos aplicables tal cual su rigidez
teórica y formal. A mi criterio y como dije en el transcurso del trabajo
existen modas y coyunturas. En todo caso para construir un modelo de reforma,
parta y sea, siguiendo a Weber, no solo una acción con arreglo a fines, que
solo se limitan a formas de análisis en términos de eficacia y eficiencia;
sino también con arreglo a valores. Esta conjunción de fines y valores
moldeara y conformara aquella correspondencia que debe tener el programa de
reforma administrativa, esto es evidenciar y ajustar al programa a metas,
recursos y valores. Si cualquiera de estos falta, la reforma se polarizara a los
demás ejes. Por ejemplo si faltan recursos, no se podrá hacer, o será
incompleta. Si no hay metas y objetivos claros, caemos en el error y en los
resultados adversos. Y por ultimo si no esta precedida por valores, caemos quizás
en el error más grave en términos de proceso: haber hecho una reforma en el
vacío, porque no hay realidad, no hay objeto, no hay anclaje social ni político
para aplicarla. Es una reforma, esta última, carente de objetividad, de
realismo, y posiblemente sujeta al vicio de intereses sectoriales y
corporativos.
Como vemos, a mi criterio la reforma administrativa es una conjunción de
factores que la delimitan, la componen y la contextualizan en el terreno de
ejecución. Pero toda reforma esta vinculada aun proceso aun mayor y más
complejo que son los procesos de cambio propios de un mundo globalizado que
exigen reformas políticas, estaduales, educativas; reformas entendidas como
cambios socialmente endógenos, esto es propio del desarrollo de los
acontecimientos y de la historia. En el caso de la reforma administrativa, es
como explica Ross Schneider: la reforma administrativa vendría a ser el huésped.
O sea cuando el autor habla de reforma parasitaria, esta diciendo que ese tipo
de reformas que vendrían a ser en este caso reformas del estado, es como el parásito
que es portador del agente huésped, en este caso la reforma administrativa.
Este tipo de "patología" muestra a esta última como parte de ese
gran proceso. Y es verdaderamente así. Pero debemos procurar que el huésped no
muera. En tal situación, la reforma del estado, no seria la misma sería una
reforma de tipo superficial que no comprendería a elementos particulares
vinculados a las formas de gestión y aspectos institucionales vinculados a la
administración.
Queda claro que este fenómeno es muy complejo. La vinculación entre grandes
reformas y reformas más particulares es un gran dilema. El encontrar vínculos
entre ambos es una tarea como dijimos ardua y difícil. Como dice Ariznabarreta:
"los modelos se presentan como una tipología de propuestas de problemas y
soluciones a la institucionalidad administrativa del Estado. La relación lógica
entre ellos es de parcial complementariedad, pero también de contradicción en
la medida en que su énfasis se sitúa en la protección de valores
diversos". Esto nos muestra que por más flexibles, amplios y completos que
sean los modelos, siempre están condicionados por intereses subjetivos y/o
valores.
Es por eso que lo ideal es buscar un punto medio, o tratar de acercarse al mismo
y no volcarse a ningún modelo cerrado. Esta especie de flotación que deben
tener los agentes rescatando las mejores ideas de diferentes modelo, haciendo
juicios valorativos tendientes a la objetividad, imposibilitan, mejor dicho,
hacen menos probables caer en falacias y en errores, tales como negar la
realidad y hacer reformas en el vacío, lo que en ultima instancia nos llevaría
a la nada y a contestarnos tal cual lo hizo Sócrates: "solo sé que no se
nada".
9. Bibliografía utilizada y consultada
ARIZNABARRETA, Koldo. " Reivindicación de
la reforma administrativa: significado y modelos conceptuales" en la
Revista del CLAD "Reforma y Democracia". No. 18. Octubre 2000.
Caracas.
GARCIA PELAYO, Manuel: "Burocracia y Tecnocracia", Editorial Alianza,
Madrid, 1974.
GROISMAN, Enrique: "Criterios y Estrategias para la Reforma
Administrativa", en EL BIMESTRE, Diciembre de 1988.
HIRSCH, Joachim: "GLOBALIZACIÓN: Transformación del estado y
democracia", Edición especial conferencia realizada en Córdoba en Marzo año
1997
IACOVIELLO, Mercedes: "El juego político y las estrategias de Recursos
Humanos en las organizaciones públicas". Cuadernos del CEPAS (Centro de
Estudios de Política, Administración y Sociedad), Nº4, Septiembre de 1996.
KLITGAARD, Robert. "Ajustándonos a la realidad". Editorial
Sudamericana, Buenos Aires, 1994.
KRIEGER, Mario y FELCMAN, Isidoro: "Programa de Reforma
Administrativa".
OSZLAK, Oscar: "Quemar las naves", en APORTES, Revista de la Asociación
de Administradores Gubernamentales, Año 6, Nº 14, 1999.
PEGORARO, Juan: "La corrupción como cuestión social y como cuestión
penal", Revista Delito y Sociedad, Nº13, 1999.
ROSS SCHNEIDER, Ben. "La
política de reforma administrativa: dilemas insolubles y soluciones
improbables" en la Revista del CLAD "Reforma y Democracia", Nº
20, Octubre 2000. Caracas.
SETTEMBRINO, Hugo: "Análisis de la Estrategia de Reforma de la
Administración Pública", Facultad de Ciencias Económicas de la UNCPBA,
1986.
Paginas Web Consultadas
Instituto Nacional de la Administración Pública (Asociación Civil) de México:
www.inap.org.mx
Centro Latinoamericano de Administración para el Desarrollo (CLAD):
www.clad.org.ve
Centro Latinoamericano de Economía Humana: www.claeh.org.uy
Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales: www.clacso.edu.ar
Facultad Latinoamericana Ciencias Sociales: www.flacso.edu.ar
Centro de Estudios de Política, Administración y Sociedad: www.ag.org.ar/cepas
Autor:
Jordán Mularz
mularz@ciudad.com.ar
Enviado por Jordán Mularz
Contactar mailto:mularz@ciudad.com.ar
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Publicado Sunday 19 de October de 2003
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