La Administración por Valores (ApV), se basa en valores. El
verdadero liderazgo es, en el fondo, un dialogo sobre valores. El futuro de la
empresa se configura articulando valores, metáforas, símbolos y conceptos que
orienten las actividades cotidianas de creación de valor por parte de los
empleados.
En otras palabras, hay que dar forma humanizada al propósito
estratégico básico de la empresa, que es, por supuesto, sobrevivir obteniendo
los máximos beneficios económicos.
De hecho, la ApV viene a ser una especie de marco global para
diseñar continuamente la cultura de la empresa, de forma que se generen
compromisos colectivos por proyectos nuevos e ilusionantes.
Si se desea un rendimiento profesional de alta calidad, los
factores cualitativos o valores, tales como: confianza, creatividad, honestidad
o belleza son tan importantes o más que los conceptos cualitativos económicos
tradicionales, como: eficiencia o retorno sobre la inversión.
En definitiva una organización empresarial es esencialmente
un conjunto de cerebros o ¨tecnoestructuras¨ cognitivas y emocionales. Un
conjunto de paredes, máquinas y capital, no es nada, es un conjunto muerto, al
hablar de que le medio psicológico es tan importante para una empresa que
muchas veces pasa inadvertido a los profesionales de la dirección de la
empresa.
2. Triple Finalidad
La utilidad de la ApV como herramienta de liderazgo puede
plantearse a múltiples niveles, pero básicamente posee una triple finalidad:
Simplificar, Organizar y Comprometer.
Simplificar: absorber la complejidad organizativa derivada de
las crecientes necesidades de adaptación a cambio de todos los niveles de la
empresa.
Organizar: encausar la visión estratégica hacia donde va de
ir la empresa en el futuro.
Comprometer: integrar la dirección estratégica con la política
de personas, con el fin de desarrollar el compromiso por el rendimiento
profesional de calidad en el día a día.
3. Los Valores como "atractores" del caos
Las Organizaciones pueden ser a primera vista "caóticas",
un enfoque conceptual para entender el significado y utilidad empresarial de
los valores es precisamente el de las denominadas en física y matemática
Teoría del caos¨.
Para muchos Directivos y Empresarios resulta tranquilizador
conocer algo singular: Las Organizaciones Empresariales son excelentes
representaciones de lo que en física y matemática son denominados ¨sistemas
caóticos¨ o ¨sistemas complejos¨, siendo la ¨frontera del caos¨ donde
precisamente se produce la mayor creatividad. La creatividad es un proceso
psicológico precedente a la innovación y negativamente condicionado por el
exceso de estabilidad y orden.
La Empresa es un sistema caótico por que no pueden
realizarse predicciones y certezas sobre comportamientos en el futuro, el cual
es en apariencia aleatorio e impredecible a partir de mínimas modificaciones
en sus condiciones iniciales. Se sabe como empieza pero no como va a acabar.
Es un Sistema Abierto en cuanto que intercambia energía y
materia con su entorno.
Es un Sistema Dinámico por que sus propiedades cambian a
lo largo del tiempo.
Es un Sistema Disipativo, por que su evolución y
transformación a lo largo del tiempo son irreversibles, no pueden detenerse más
que con su desaparición.
Y es no Lineal, por que su resultado es impredeciblemente
mayor que la suma de sus partes.
Las Empresas son Sistemas Sociales caóticos, los cuales no
pueden regularse mediante instrucciones ni mediante objetivos dirigistas. Su
capacidad de autorización deriva esencialmente de que sus componentes asuman
libremente un conjunto de valores o principios de acción compartidos.
El estado de caos que se auto organiza gracias a la aparición
de los denominados ¨atractores¨ es el sustrato idóneo para la creatividad e
innovación en la empresa. En este estado de caos autoorganizado, las personas
no están confinadas en roles estrechos, y desarrollan paulatinamente su
capacidad de diferenciación y relación en continuo crecimiento hacia su máximo
potencial de contribución para la eficiencia organizativa.
4. La ApV para rediseñar culturas y encauzar cambios hacia
la visión estratégica del futuro
La ApV está directamente orientada a rediseñar culturas y
facilitar así el gobierno de los cambios estratégicos de la empresa para
adaptarse a su entorno y para superar sus tensiones internas. Con el fin de
desarrollar esta idea hemos de comprender cuatro elementos conceptuales:
- Los dos niveles de la ¨cultura¨ de empresa.
- La formulación de la visión, la misión y la cultura
operativa. La Administración por Valores
- La ¨gestión del cambio¨ para cubrir la distancia entre
la visión de futuro y la realidad cultural.
- Los valores para encauzar procesos hacia la visión estratégica.
Algo tan simple, y a la vez tan complejo, como es la
existencia de unos valores verdaderamente comprendidos y compartidos por todas
las personas que componen la empresa es inmensamente más potente para
cohesionar y encauzar un esfuerzo de desarrollo estratégico (y engorroso) libro
de procedimientos.
Todo verdadero liderazgo o gobierno de una empresa o sistema
social en general opera mediante valores.
5. La ApV para integrar la dirección estratégica con la
política de personas y aumentar el compromiso
La ApV, además de servir para gobernar cambios estratégicos,
también es de alta utilidad para navegar entre los escollos del día a día que
obstaculizan poder sacar el máximo partido a lo que tenemos.
Una de las funciones básicas de todo Directivo-líder es la
de procurar el alto rendimiento cotidiano de sus colaboradores, sea cual sea el
tamaño y sector de su empresa, y no hay duda de que esto no se consigue por el
mero hecho de desearlo. Para ello – entre otras muchas cosas – un directivo
líder ha de saber manejar valores, y no sólo de forma ¨constitucional¨ o en
las grandes ocasiones, sino en el día a día.
Muchos estudiosos de la conducta organizativa han señalado
muy claramente la curiosa y extendida falta de coherencia entre la teoría y la
práctica que se observa en todos los países cuando los directivos afirman los
principios que orientan sus acciones, existiendo una sorprendente distancia
entre sus ¨valores formalmente expuestos¨ y sus ¨ valores en acción ¨.
Es importante ¨dar moral¨ y sentido para el trabajo
profesional bien hacho debido a la falta de ¨ánima¨ y moral colectiva para
dar de sí mismo con una máxima implicación y rendimiento. Faltan costumbres y
valores por los que valgan la pena esforzarse, costumbres adecuadas para la ¨vida
buena¨ o ¨ética¨ del sistema.
Las ideas y documentos de muchas empresas tienden hacer
excesivamente técnicos y desprovistos de alma e ideas que transmitan moral y
sentido para el esfuerzo de máximo rendimiento a sus empleados, lo que es uno
de sus principales problemas para su eficiencia y competitividad.
Un directivo que pretenda aplicar la ApV a de esforzarse por
tener diálogos reales de calidad con sus colaboradores en los que se vaya
evaluando y renegociando el estado de vitalidad del contrato psicológico.
6. La ApV y la Ética Empresarial: Dos conceptos próximos,
pero no iguales.
Hablar de ApV no es exactamente lo mismo que hablar de la
emergente disciplina de Ética Empresarial, aunque sean enfoques emparentados.
Así, por ejemplo, no lo es lo mismo hablar del valor de la creatividad para
innovar y competir, lo cual es una preocupación central de la ApV, lo cual
constituye un tema característico de Ética Empresarial.
Cuando se habla de Ética Empresarial se tiende a hacer más
bien referencia a los condicionantes ético–moral del proceso individual de
toma de decisiones de los directivos. En concreto, la Ética Empresarial hace
referencia a cuatro dimensiones esenciales:
- La toma de decisiones en dilema ético-moral empresarial,
tales como: ¿Es ético mentir a hacienda para mantener el puesto de trabajo? ¿Es
ético no realizar determinado control de higiene de un producto para poder
disminuir su costo?
- El establecimiento de códigos de conducta no fraudulenta,
como los formulados por numerosas entidades bancarias de cara a su
supervivencia.
- La necesidad de respeto de derechos humanos básicos de los
empleados: No discriminación en función de raza, sexo o religión, Derecho a
ser tratado con dignidad, derecho a la intimidad, etc.
- La incorporación de criterios explícitos de respeto
medioambiental en todas las operaciones de la empresa. Es evidente que este
imperativo ético es esencial para la supervivencia del planeta a medio-largo
plazo.
Lo que ocurre es, que en ocasiones, lo que conviene para la
supervivencia y desarrollo del negocio, al menos a corto plazo, puede no ser
conveniente para la vida de las personas que la integran o incluso para la vida
de las personas que pueden resultar afectados por el.
La clave está en contemplar ¨lo que conviene al negocio¨
desde una perspectiva suficientemente amplia.
Pero, ¿Qué son realmente valores?
Para definir la relación entre valores y resultados
empresariales hace también referencia a otros significados y utilidades de las
tres dimensiones de la palabra ¨Valor¨ como son los valores ético, económicos
y psicológicos. Como creencias, normas y aptitudes.
En sí Valor es algo que se hereda o se aprenden en la
formación de la empresa por el poder del conocimiento humanista de los valores
como creador de riqueza.
Hemos utilizado muchas veces en término ¨Valor¨, sin
embargo, todavía no hemos definido que se entiende realmente por dicho concepto
lo cual es esencial para trabajar con el.
1. Las tres dimensiones de la palabra ¨Valor¨
¨Valor¨ es una palabra que utilizamos tanto a nivel
personal como a nivel de empresa.
- Dimensión Ético-estratégica; Las Elecciones
Preferenciales. Podemos decir que los ¨Valores¨ son aprendizajes estratégicos
relativamente estables en el tiempo de que una forma de actuar es mejor que su
opuesta para conseguir nuestros fines, o lo que es lo mismo para conseguir que
nos salgan bien las cosas.
Los Valores constituyen elecciones deliberadas o preferencias
estratégicas (a medio-largo plazo).
Según este concepto la calidad en el trabajo puede ser un
valor que puede ser escogido con respecto a su opuesto o también el interés
por las personas en la empresa puede ser preferible al desprecio de estas. Otros
ejemplos de valores pueden ser la generación de riqueza.
- Dimensión Económica; La Valía. Desde una perspectiva
económica, valor es también el alcance de la significación o importancia de
una cosa. En este sentido, los valores son criterios utilizados para evaluar las
cosas en cuanto a su relativo mérito, adecuación, escasez, precio o interés.
Puede hablarse del valor de la confianza mutua, del valor de
la creatividad en le trabajo o del valor que un determinado proceso añade al
producto que el cliente compra. Por supuesto, también puede hablarse del valor
del dinero, del valor de una maquinaria o del valor de un determinado
profesional. La existencia de todos estos valores añade un valor importante a
toda empresa.
Otro concepto Económico es el ¨Análisis de Valores¨ que
hace referencia ala obtención de la máxima función de un producto o servicio
para generar satisfacción en su usuario con el mínimo costo posible.
Por supuesto, para que se produzca la conducta de añadir
valor a un producto es preciso la existencia de otros valores, tales como la
creatividad, la confianza en la empresa, el compromiso etc.
- Dimensión Psicológica; La Valentía. Se define como moral
que mueve a acometer resueltamente grandes empresas y a afrontar sin miedo los
peligros.
Esta última definición incluye, de hecho, los tres
criterios de la definición de valores: Ético-estratégico, Psicológico y Económico
Empresarial. Obviamente un verdadero empresario debe tener valor para afrontar
el riesgo de planear nuevas empresas, nuevos enfoques de gestión y por
supuesto, nuevos productos o servicios. También puede afirmarse que la
orientación del esfuerzo mediante valores aumenta el valor o valentía de los
individuos y grupo. Los valores pueden estar más o menos desactivados. Cuando
se activa o hace conciente un valor, es cuando se induce una conducta valiosa e
incluso valerosa.
2. Los valores, ¿Se heredan o aprenden?. Su formación en la
empresa
En la formación ambas se presentan, ya que aprendemos dichos
valores o muchas veces los heredamos para explicar la conducta humana, si la
naturaleza o la crianza también puede aplicarse en el caso de la formación de
los valores.
La Sociología, la disciplina científica que estudia las
bases biológicas del comportamiento social en animales y humanos.
Podría llegar a especularse que el atruismo, e incluso el
sacrifico heroico a favor de nuestra familia o nuestro grupo de pertenencia,
puede estar programado en nuestros genes mediante selección natural,
favoreciendo así la representación de genes heroicos en las próximas
generaciones.
Lo que sí está claro, en todo caso, es que los valores
individuales se constituyen y se aprenden fundamentalmente en la infancia y la
adolescencia a partir de los modelos sociales de padres, maestros y amigos.
3. ¿Cómo se conforman los valores en la empresa?
Es un fenómeno complejo que depende de multitud de variable:
- Las creencias y valores del fundador. Toda empresa surge de
un impulso fundacional a partir de una idea y unos principios de acción más o
menos implícitos. La consecución de recursos financieros, materiales y humanos
para llevar a cabo la idea es un paso posterior.
- Los Valores sociales de cada momento histórico. A
principio del siglo XX, los valores sociales predominan en los países
desarrollados, no eran los mismos que los actuales.
- La Tradición cultural de cada sociedad. Existe una
influencia mutua entre los valores sociales y los valores empresariales.
Parte del éxito económico de Japón es debido a su ímpetu
para demostrar valía colectiva al Mundo Occidental a través de la incorporación
a la sociedad industrial de valores sociales tradicionales.
Renovarse o Morir (y otras razones para el
cambio de cultura)
1. Indicadores Organizativos de la necesidad de
revitalización cultural
El discurso o conjunto de mensajes emitidos por la dirección
de la empresa tiene una validez temporal limitada. Las ideas se queman o se
agotan y se necesitan otras nuevas periódicamente.
Para poder rendir al máximo, las personas necesitan valores
por los que pueden ilusionarse y encontrar sentido a tenerse que levantar cada
mañana, y especialmente los lunes por la mañana.
Es difícil encontrar sentido al trabajo en una empresa
culturalmente desvitalizada.
- Conductas que impulsan la necesidad de cambio de cultura; Existen
una serie de conductas que, en el caso que se estén produciendo en una empresa,
están bloqueando su posibilidad de desarrollo cultural, tendiendo a repetir
patrones disfuncionales.
¿Hasta que punto cree que las siguientes conductas se están
produciendo actualmente en su empresa y que, por tanto, deberían ser eliminadas
si se desea evitar su estancamiento cultural?
No Si
Conductas de Desconfianza
Mutua.................................................1 2 3 4 5 6 7 8 9 10
Irritabilidad, Mal
humor.................................................................. 1 2 3 4
5 6 7 8 9 10
Reproches
Mutuos........................................................................ 1
2 3 4 5 6 7 8 9 10
Rigidez.........................................................................................1
2 3 4 5 6 7 8 9 10
Conformismo.................................................................................1
2 3 4 5 6 7 8 9 10
Apatía, Falta de
iniciativa................................................................1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
Trabajos
Chapuceros......................................................................1
2 3 4 5 6 7 8 9 10
Agendas Ocultas (dobles
intenciones)............................................ .1 2 3 4 5 6 7 8 9 10
Temor al
riesgo..............................................................................1
2 3 4 5 6 7 8 9 10
Incapacidad de Delegación
Eficaz...................................................1 2 3 4 5 6 7 8 9 10
Ir Agobiado por Falta de
Tiempo.................................................... 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10
Retraso en las
reuniones................................................................1 2 3 4
5 6 7 8 9 10
Falta de reconocimiento del
esfuerzo...............................................1 2 3 4 5 6 7 8 9 10
Falta de Planificación.....................................................................1
2 3 4 5 6 7 8 9 10
Tapar los Méritos de los
subordinados.............................................1 2 3 4 5 6 7 8 9 10
Ocultar
Errores..............................................................................1
2 3 4 5 6 7 8 9 10
Chismorreo....................................................................................1
2 3 4 5 6 7 8 9 10
Burocracia(papeleo)........................................................................1
2 3 4 5 6 7 8 9 10
Falta de Compromiso con los
Objetivos............................................ 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10
Falta de Imaginación e Innovación…................................................1
2 3 4 5 6 7 8 9 10
Falta de Amabilidad con los
clientes................................................1 2 3 4 5 6 7 8 9 10
Conducta
Individualistas..................................................................1
2 3 4 5 6 7 8 9 10
Otras.............................................................................................1
2 3 4 5 6 7 8 9 10
Si no se cambian estas conductas, la empresa tiene muchas
posibilidades de quedarse estancada, y difícilmente va a poder desarrollar la
creatividad e innovación necesarias para su desarrollo.
2. ¿Qué es lo que hay que cambiar?
En una empresa orientada a la mejora continua, prácticamente,
en todo es necesaria la innovación o –al menos- una cierta renovación. Sin
embargo, con el fin de ordenar los posibles niveles de cambio, puede
considerarse la existencia de tres niveles:
- Cambio de Estrategia: ¨¿Hacia donde vamos?¨ y ¨¿Para
que?¨.
- Cambio Operativo: Cambios de estructuras organizativas y
sistemas / procesos internos.
- Cambio Individual: Cambio del estilo de Liderazgo, de la
forma de pensar y de los valores compartidos de los miembros de la empresa.
3. La Importancia del mantenimiento de los Valores
Tradicionales
Al pensar en la introducción de nuevos valore para la mayor
eficiencia de la empresa, tales como flexibilidad, creatividad, autonomía o
rapidez de respuesta, no hay que pasar por alto que dicha empresa ha llegado
donde está precisamente por la existencia de una determinada forma de pensar y
hacer las cosas que con mucha probabilidad encierra valores muy valiosos, valga
la redundancia, y que no hay que tirar por la borda de forma precipitada, sobre
todo si la gente está orgullosa de ellos. En no pocas ocasiones, la resistencia
al cambio a ala hora de introducir intempestivamente nuevos estilos o
procedimientos puede deberse precisamente al sentido común de querer preservar
alguno de estos valores que son los que configuran la identidad cultural de la
empresa y cuya perdida puede tener consecuencias mucho más negativas de lo que
muchos directivos con poca sustancia pueden llegar a imaginarse.
Lamentablemente, la pérdida de los valores tradicionales de
una empresa viene acondicionada con gran frecuencia por su adquisición por
parte de una empresa con gran tamaño financiero (término no equivalente al de
¨gran empresa¨), que únicamente valora otros activos más tangibles.
EL PROCESO DE LA ADMINISTRACIÓN POR VALORES
Según Salvador García y Shimon L. Dolan
1. Fase O: ¿El cambio va en serio? Existencia del Liderazgo
legitimador del empleo de recursos
Muchos proyectos de revitalización estratégica de la forma
de pensar y hacer las cosas en la empresa se quedan en meras intenciones,
insuficientemente cimentadas en cuanto a voluntades políticas y recursos
asignados. ¨Para la gestión del cambio no bastan las buenas intenciones¨.
La primera fase de todo proceso de un cambio cultural
significativo responde a la pregunta de ¿Va en serio la intención del cambio?.
Dada la importancia, lo repetimos una vez más: la ¨seriedad¨ de esta intención
de cambio depende de la existencia crítica e imprescindible de un verdadero
liderazgo legitimador que tenga voluntad, compromiso y capacidad de asignar
suficientes recursos para su éxito.
Lamentablemente, esta condición no es todo lo que se
requeriría, e incluso puede decirse que es excepcional. Quizá por eso son
también excepcionales los casos de empresas diferentes que se atreven a ser líderes
pensando y haciendo las cosas de manera distinta.
2. Fase I: Destilado de valores esenciales: La revitalización
estratégica compartida
Una vez asegurado de que la intención política del cambio
¨va en serio¨, existiendo un liderazgo dispuesto a asignar recursos específicos,
la primera fase de trabajo de una ApV propiamente dicha (Fase I) consiste en una
reformulación de valores realizada de la forma más participativa posible.
La ApV propone un planteamiento conceptual facilitador de la
acción estratégica al diferenciar entre visión, misión y valores estratégicos
operativos. Estas tres palabras son el núcleo constitucional de la empresa, por
lo que su modificación únicamente puede efectuarse en intervalos de tiempo
relativamente largos, de forma similar a la Constitución del Estado.
Los componentes secuenciales de la Fase I de una ApV son básicamente
tres, y corresponden a las preguntas más importantes que una empresa y todo
sistema social en general pueda formularse: ¿hacia donde vamos?, ¿para que?,
¿cómo somos?, ¿dónde estamos ahora? y ¿con que principios vamos a conseguir
llegar?:
- Visualización colectiva del futuro al que desea llegar
- Diagnostico participativo de los puntos fuertes y débiles
de los valores actuales, así como de las amenazas y oportunidades de los
valores del entorno.
- Consenso sobre los causes del camino a seguir.
3. Fase II: Estamos cambiando! Desarrollo de equipos de
proyecto
Aunque el cambio en la forma de pensar y hacer las cosas
empieza ya en la fase previa de reformulación de valores compartida, esta Fase
II es la de cambio propiamente dicho.
Tras la reformulación de la visión, misión y los valores
operativos de la empresa, se han de definir las líneas maestras de acción a
nivel de objetivos concretos a asumir por Equipos de Proyecto.
La conversión de valores en objetivos es un proceso
conceptualmente lógico que, en la práctica, es sobre todo una buena excusa
para dialogar, aprender y motivar la acción eficiente.
Como todo líder sabe muy bien, sea en el terreno que sea, lo
difícil no es llegar, sino mantenerse. En este sentido, una vez puesta en
marcha una ApV (Fase O, I y II) es fundamental contemplar una fase de
mantenimiento.
4. Fase III: Política de personas basadas en valores
Los procedimientos internos en relación con las personas
(selección, formación, promoción, incentivación, evaluación, etc.),
adolecen en la mayor parte de las empresas de dos características básicas:
- No están relacionados de forma suficientemente coherente
con las estrategias formalmente manifestadas por la Administración.
- No están convenientemente articulados o integrados en
función de algún tipo de modelo o de ideas-fuerza, de forma que acostumbran a
desarrollarse de forma fragmentada y pierden así parte de su capacidad de
potenciarse mutuamente.
La ApV puede ayudar a corregir estos problemas de las políticas
de los recursos humanos.
5. Fase IV: Auditoria de valores operativos
El error más frecuente y lamentable a la hora de reformular
la visión, misión y valores operativos de la empresa, es el de publicarlo en
un bonito formato y después no hacer absolutamente nada para evaluar y para
recompensar su asimilación y cumplimiento.
En la medida en que los valores esenciales se convierten en
criterios de orientación de la conducta cotidiana, estos han de ser
convenientemente evaluados.
No cabe duda de que la introducción de un dialogo colectivo
para la reformulación de los valores esenciales compartidos que supone la ApV
es ya en sí misma un cambio cultural y una oportunidad de aprendizaje colectivo
de primera magnitud. Pero, más allá de eso, lo que supone realmente mejora
continua es el ejercicio de ¨Auditar¨ o confrontar la diferencia entre los
valores supuestamente asumidos y las realizaciones cotidianas a todos los
niveles de la empresa, desde la
Dirección General hasta la Recepción. Esta confrontación
de datos es el verdadero reto de los ¨Cambios de Cultura¨ en general y de la
ApV en particular.
Según Ken Blanchard
1. Fase I: Aclarar su misión y valores
El primer paso para proceder a aclarar la misión y los
valores de la compañía, es, primero que todo, obtener la aprobación de los
dueños de la compañía o de la Junta Directiva para iniciar el proceso. Una
vez que se tenga, hay que decidir cuales valores queremos que impulsen la
estrategia empresarial y asignarles un orden de prioridad. Debemos igualmente
definir la misión de la compañía. Si la compañía ya tiene una declaración
de misión, debemos determinar si ella refleja los valores que hemos
identificado. Si no es así, tendremos que revisarla para ponerla de acuerdo con
esos valores.
Este proceso no es difícil, pero puede tomarnos algún
tiempo; puesto que además de asegurarnos de que los valores de la lista si son
aquellos por los cuales queremos que nuestra compañía sea conocida y opere,
hay que aclarar los valores. Cuanto más sencillos, directos y fáciles de
entender sean, mejor. Tanto las declaraciones de misión como de valores deben
estar de acuerdo con la misión de la compañía. Deben verse como una manera de
energizar el negocio de la compañía y asegurar el futuro bienestar de la
misma.
Una vez que se está satisfecho con la versión de la
declaración, es hora de comprometer al equipo de la alta gerencia. ¿Cómo
comprometemos al equipo de la alta gerencia?. Debemos entender que los valores
no son una cosa que se les hace a las personas sino que se hace con ellas,
puesto que éste es un proceso de colaboración. Conviene que ellos se puedan
expresar libremente, y para hacerlo, podríamos invitar a un consultor externo a
la compañía, ya que nada se gana si los miembros del equipo administrativo
creen que tienen que estar de acuerdo con el jefe.
Una de las ventajas de invitar a una persona imparcial es que
el equipo de la alta gerencia puede pensar y expresar sus ideas con toda
libertad.
Después de que los altos gerentes hayan intercambiado ideas,
como jefes, podríamos entrar en la reunión para comparar sus puntos de vista
con los nuestros. El punto es que este proceso no busca lo que le convenga al
jefe ni a cualquier otra persona, sino lo que sea mejor para la compañía.
En Administración por Valores se dice que el verdadero
"jefe" son los valores que ha adoptado la compañía. Esa es la
autoridad a la que todos debemos obedecer.
Los valores, siempre que los empleados tengan la oportunidad
de elegirlos, pueden ser una guía. Los valores compartidos se convierten en la
base para la toma de decisiones. En efecto, una idea en broma de un diagrama
organizacional sería:
Valores de la Compañía
Junta Directiva
Presidente
Resto de la organización
Una vez que el gerente y su grupo de la alta gerencia se
hayan puesto de acuerdo sobre la misión de la compañía y una serie de valores
en orden de prioridad, es hora de averiguar que piensa el personal de la
empresa. Haciendo una serie de grupos de enfoque con una muestra representativa
de empleados de todos los niveles y áreas de nuestra organización, sería la
manera de averiguar si los empleados están dispuestos a tomar parte en el plan
y trabajar por la misión y los valores.
Si hay algún problema, aprovechamos estas reuniones para
obtener sugerencias sobre como mejorarlos. Si los empleados sugieren nuevos
valores importantes, éstos también se estudian; así como las opiniones sobre
la prioridad que se debe conceder a los distintos valores.
Enseguida, hay que determinar si los empleados son
genuinamente entusiastas de la misión y los valores de la compañía. El número
de grupos de enfoques, depende de lo numeroso que sea el personal de la empresa
y de si la aceptación de los empleados requiere que todos participen o basta
con un muestreo representativo. Una regla práctica es incluir tanto a probables
apoyadores como a posibles opositores. Si los empleados han recomendado cambios
significativos, será muy importante para ellos ver esas recomendaciones
reflejadas en la declaración final.
Después, se procede a hacer una declaración final con los
clientes y otros grupos significativos.
Después de obtener todos esos aportes, hay que
sintetizarlos. Entonces, debemos conseguir la aceptación de la Junta Directiva,
y sobre todo del Comité Ejecutivo.
La Administración por Valores es una estrategia a largo
plazo, no una artimaña para impresionar a Wall Street, aún poniendo a riesgo
el futuro de la compañía. La ApV no es un programa, por lo tanto, no funcionará
en ninguna compañía si no se le ve así y si no se compromete vitalmente con
ella. El éxito de este proceso depende de que el gerente y otros altos líderes
actúen de acuerdo con los valores que proclaman, puesto que primero es uno
mismo quien tiene que cambiar antes de que pueda hacer cambiar a la organización.
2. Fase II: Comunicación
Debemos saber como comunicar nuestra misión y nuestros
valores en forma que se ajusten agendas reales para nuestros negocios y nuestros
empleados. Esto depende de en cuantos estados opere nuestra compañía y cuantos
empleados tenga.
Un proceso de comunicación podría ser convocando reuniones
de lanzamiento en cada una de las localidades donde se encuentre la compañía,
invitando a una persona que esté fuera de la compañía para que abra las
sesiones diciéndole a todo el mundo en que consiste el viaje de Administración
por Valores. Seguidamente podemos mostrar diapositivas de la declaración de
misión de la compañía y de sus valores básicos, y explicar la visión en que
sustentaba la compañía y lo que espera que cada uno haga para poner en práctica
la misión y los valores en el trabajo de todos los días.
Al terminar la reunión podríamos tener disponible copias
laminadas de la declaración de misión, los valores básicos, una guía para
ponerlos diariamente en práctica, y una copia del plan de implementación de la
compañía y entregarles a todos.
Muchas otras compañías prefieren definir sus valores en
forma que se acomoden a todos sus interesados claves.
Si tratamos que la misión y los valores se mantengan
constantemente a la vista de las personas, serían herramientas con mayores
probabilidades de hacer lo que fueron diseñadas para hacer: Enfocar e influir
en nuestras prácticas diarias de trabajo.
También podemos colocar un cartel en cada una de las áreas
en donde trabajan grupos o unidades, como: Salas de Juntas o donde se congregan
las personas o se reciben a los clientes. Es buena idea también colocarlos en
la entrada principal del edificio donde se encuentra la compañía, en las salas
de conferencias, incluso en la de la Junta Directiva, en los salones de
capacitación, etc.
Una manera de lograr que todos actúen de acuerdo con esos
compromisos es el uso de una guía para la toma de decisiones basadas en
valores.
Otra manera de comunicar nuestra misión y nuestros valores
es a través de una exhibición de fotografías enmarcadas de empleados
sonrientes, y colocar debajo de cada una, una leyenda que
empiece con uno de los valores claves y termine con una anécdota
de cómo la persona, el grupo o equipo habían demostrado constantemente ese
valor en su trabajo. Podemos incluir en algunos comentarios no solicitados de
clientes satisfechos sobre la manera como los empleados les habían prestado un
servicio.
Iniciar todas las reuniones compartiendo historias de éxito
con nuestros valores en acción, publicar anécdotas seleccionadas en el boletín
mensual de noticias y en el informe anual de la compañía serían maneras de
tomarse en serio la idea de comunicar los valores.
3. Fase III: Alinear
La alineación es el corazón y el alma de Administración
por Valores. Una vez que se han aclarado los valores y la misión y que se han
comunicado a todos los interesados en la empresa, es hora de concentrarse en las
prácticas y la conducta organizacionales para asegurarse de que sean
compatibles con las intenciones declaradas, las prioridades y las
correspondientes metas de rendimiento.
La mejor manera para alinear las prácticas administrativas
con esos valores es utilizar un ombudsman, que es una especie de mediador
imparcial y cuya función consiste en asegurar que la solución que se aplique
para resolver el conflicto resulte beneficiosa para todos los interesados o
afectados.
En realidad, al establecer el proceso de alineación se
pueden postular a dos personas para el cargo, una de administración y la otra
de fuera de esta sección.
Un método de crear de alineación es la reducción de vacíos
entre lo que buscan la misión y los valores, y lo que está sucediendo en la
realidad.
Cuando hay algo fuera de alineación, se podría decir que es
algo parecido a lo que se siente cuando las ruedas de un automóvil están
desalineadas. Sin embargo existen tres métodos de medición que se emplean comúnmente
para determinar si algo está desalineado: Entrevistas de satisfacción de
clientes y grupos de enfoque; evaluación administrativa y técnicas de
retroinformación; y encuentras entre empleados sobre las prácticas de la compañía.
Otros métodos que producen verdaderos cambios culturales son la evaluación
administrativa y las técnicas de retroinformación, en las cuales se evalúan
los valores, estilos de trabajo y las pautas de adaptabilidad de los directivos.
Este proceso enseña mucho acerca de uno mismo y de nuestros asociados.
Uno de los cambios más grandes, crítico y útil en el
proceso de la ApV, consiste en dejar de pensar que las cosas tienen que ser o
lo uno o lo otro, y pensar que pueden ser ambas cosas a la vez. La
gente está acostumbrada a pensar de una forma o de otra y cada uno cree que su
modo de pensar es el correcto. Pero una vez que empiezan a escuchar y a
reconocer que la otra parte podría tener algo razón, empiezan a usar el
pensamiento de ambas cosas a la vez. Entonces pueden dejar de pelear y
empezar a colaborar. Con frecuencia se necesita una sesión de SPOP para
efectuar este cambio. SPOP significa Solución de Problemas Orientada a las
Personas. Esta es una manera poderosa de aprovechar un conflicto para
realinear a las personas con los valores de la compañía y con los suyos
propios.
El método de la Administración por Valores no es para
retardar la marcha de la empresa; es para hacerla más eficiente, por tanto, el
proceso SPOP solo se emplea cuando un problema interpersonal está claramente
estorbando el progreso de un equipo, un departamento o toda la compañía.
El proceso consiste en una serie de interrogantes o pasos que
las personas recorren juntas y que están destinados a llevar a un plan de acción
que asegure que una situación como esa no volverá a ocurrir. Las interrogantes
están ordenadas en tres fases: Definición, Búsqueda de Soluciones e
Implementación y Seguimiento.
PROCESO SPOP
Fase I
Definición
1. Aclarar inquietudes
¿Cuáles son nuestras inquietudes claves?
2. Hacer declaración de objetivo
¿Qué tenemos que lograr?
3. Identificar requisitos claves
¿Quiénes son los interesados afectados?
¿Cuáles son las expectativas de Ud., de ellos, de la
organización?
Fase II
Búsqueda de Soluciones
4. Determinar soluciones
¿Qué soluciones ganador-ganador se nos ocurren?
5. Evaluar soluciones
¿Cuál es la mejor solución para alcanzar nuestro objetivo
6. Obtener acuerdo
¿Qué estamos dispuestos a ensayar?
Fase III
Implementación y Seguimiento
7. Desarrollar Plan de Acción
¿Qué hay que hacer para que ésta solución funcione?
8. Establecer Plan de Medición
¿Cómo sabremos si el plan está funcionando
9. Seguimiento de resultados
¿Funcionó bien esta solución?
¿Qué habríamos podido hacer de otra manera para obtener
mejores resultados?
Digamos que existe una desavenencia entre dos personas que
trabajan juntas y una se siente ofendida por la otra. Qué harían en esta
situación dentro del proceso SPOP.
Empezamos por hacer que las dos partes compartan sus
inquietudes sobre la situación, y terminamos con un acuerdo entre ellas sobre
la manera como van a interactuar en el futuro en una forma que esté de acuerdo
con los valores de la compañía. El proceso puede durar desde 10 minutos hasta
varias horas.
Cuando no tenemos que tratar o tramitar muchos asuntos
personales o interpersonales, usamos un método llamado plan de acción para
resolver diferencias, o GAAP.
4. Reflexiones sobre el viaje
Los valores empiezan a actuar como un imán poderoso alineándonos
a todos alrededor de un tema común. Nuestros valores compartidos. La energía
se vuelve contagiosa. El entusiasmo de unos estimula a los otros y dicen que las
historias de triunfos que oyen constantemente o de las cuales son testigos les
dan un sentimiento de renovada esperanza o fe.
En cualquier campo en que se esté operando, nuestras vidas
son impulsadas por conexiones entre nuestros propios valores personales y los
valores de la compañía.
Hemos aprendido que la Administración por Valores no es
simplemente un programa más, como cualquier otro; es una manera de vivir.
Esta se ha convertido en la manera como nosotros negociamos, no solo en lo
externo en nuestro trato con clientes y proveedores, sino también internamente
tratando uno con otros. Así podemos ver que es precisamente la manera como
debemos manejar nuestro negocio y que es nuestra gran ventaja
competitiva cuando trabajamos por posicionar nuestros productos y servicios con
los clientes.
No basta con solo cumplir el proceso ApV. La razón de que
sea tan importante el crecimiento personal en toda la compañía es que tenemos
que examinar nuestro comportamiento individual y de grupo para ver si se ajusta
a los valores de la empresa.
Para que funcione la Administración por Valores tiene que
hacerse todo el tiempo, en todas las áreas, con todos los grupos interesados
en la empresa y a todos los niveles, empezando desde la cima. Si no se hace en
esa forma, es fácil prever el resultado: No tiene el impacto que se busca.
Existe un dicho al respecto:
"Es fácil descubrir el compromiso cuando se ve y más fácil
aún cuando no se ve"
CLAVES DE ACCION PARA EL ÉXITO DE LA APV
Primera rueda: Liderazgo legitimador
- Debe existir un liderazgo capaz de legitimar valores y de
ser coherente entre lo que dice y lo que hace.
- Este liderazgo a de tener visión global y capacidad de
potenciación de colaboradores, así como suficiente desarrollo personal.
- Este liderazgo a de querer y saber comunicar valores de
forma persuasiva no solo desde su propia perspectivas, sino poniéndose en lugar
de sus colaboradores.
Segunda rueda: Expectativas de recompensas adecuadas al
esfuerzo
- El esfuerzo para cumplir con los valores operativos de la
empresa debe evaluarse y traducirse en recompensas bien explícitas y
diferenciadas, tanto a nivel de reconocimiento "moral" como a nivel
económico.
Tercera rueda: Formación específica
- Debe ofrecerse formación específica orientada a
desarrollar los conocimientos, creencias y habilidades que se requieran para
llevar a la práctica los valores esenciales de la empresa, tanto a nivel de
directivos como del resto de empleados.
Cuarta rueda: Participación
- Si se desea que la ApV tenga sentido, tanto la formulación
como la evolución del cumplimiento de los valores esenciales de la empresa
deben realizarse de la forma más participativa posible.
Rueda de Recambio: ¡Honestidad y Coraje!
- La honestidad y el coraje son valores absolutamente
necesarios para la garantía del éxito de la ApV y de cualquier otra cosa por
la que valga la pena esforzarse.
BIBLIOGRAFIA
- Ken Blanchard. Administración por Valores.
- Salvador García y Shimon L. Dolan. La Dirección por
Valores.
REALIZADO POR:
GONZÁLEZ MOTIGUA