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Retos epistemologicos a la administracion en la globalizacion contemporanea
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Enviado por Dr. Luis Orlando Aguilera García
Código ISPN de la Publicación: EpyZFlZlZyUBsdxgYt
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| Resumen: Los estudios epistemologicos en la educacion superior nos permiten asumir una postura escudrinadora mas profunda de las ciencias a las que dedicamos nuestra labor profesional docente e investigativa. Se ha insistido en que esa mirada de mayor profundidad posibilita incursionar en las fronteras de nuestra especialidad con otras especialidades, cuando en ocasiones incluso se torna borrosa la imagen de esa propia frontera. Ello coadyuva a la realizacion de analisis interdisciplinarios de mayor alcance y por tanto, de mayor provecho para el desarrollo de las ciencias, de la docencia universitaria y del desarrollo profesional personal del profesor universitario.(E) |
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Los estudios epistemológicos en la educación superior nos permiten asumir
una postura escudriñadora mas profunda de las ciencias a las que dedicamos
nuestra labor profesional docente e investigativa. Se ha insistido en que esa
mirada de mayor profundidad posibilita incursionar en las fronteras de nuestra
especialidad con otras especialidades, cuando en ocasiones incluso se torna
borrosa la imagen de esa propia frontera. Ello coadyuva a la realización de análisis
interdisciplinarios de mayor alcance y por tanto, de mayor provecho para el
desarrollo de las ciencias, de la docencia universitaria y del desarrollo
profesional personal del profesor universitario.
Claro que el análisis epistemológico referido, para tomar distancia de lo que
aquí se ha denominado "epistemología del docente" debe de seguir
algunos derroteros. A continuación quisiéramos brindar, a modo de ejemplo, un
análisis epistemológico de la administración como disciplina del saber y como
actividad empresarial. A ese estudio hemos llamado "Retos epistemológicos
de la administración en la globalización contemporánea". El fin que
persigue la inclusión de este ensayo, es brindar a los cursantes de la maestría
un ejemplo de cómo pudieran abordarse las diferentes disciplinas del saber,
pero en ningún caso pretendemos que se tome cual receta, sino sólo como
ejemplo, que requiere ser enriquecido y modificado ante el estudio de otra
disciplina del quehacer universitario.
Son muy turbulentas las aguas de la globalización. Léase contradictorias. Se
ha dicho que "asistimos al comienzo de un nuevo siglo, milenio y también
al comienzo de una nueva era: la Era de la Tecnología de la Información y de
la Economía del Conocimiento" (Castro Díaz-Balart, 2002, p.9). Pero, esos
comienzos, se dan en un concierto de sinfonías paralelas, en el que rondan las
incertidumbres junto a las verdades. Por un lado, el gran avance del
conocimiento, las ciencias y las tecnologías; por otro, el agravamiento de las
crisis ambiental, económica, energética, epidemiológica, alimenticia,
habitacional, laboral, financiera, y hasta de la paz mundial.
Analizar el mundo de hoy impone el ejercicio de desentrañar la verdadera faz de
cada acto. Son tan complejos los sucesos del mundo contemporáneo, y tan
estrechamente conviven los avances con las crisis, que a veces resulta muy difícil
encontrar a cada uno su verdadero impacto.
Ante todo, parece prudente despejar una posible relación. ¿Cómo entender
desde una óptica causa – efecto la relación entre Globalización y Era del
Conocimiento?. Se pudiera entender desde la visión de que ha sido el proceso
globalizador el que ha engendrado este descomunal desarrollo de las ciencias,
las tecnologías y el conocimiento. Pero, por otro lado, las ciencias, las
tecnologías y el conocimiento han impulsado a su vez ese desarrollo
globalizador, el cual sin aquellas no habría alcanzado sus magnitudes actuales.
Vale decir, Y VICEVERSA.
Estamos ante procesos que se han venido dando de forma paralela en la historia
de la humanidad, nacidos ambos en lo fundamental en los estertores el siglo XIX,
pero madurando, también ambos, a lo largo del espléndido y contradictorio
siglo XX.
De los siglos y las ciencias se ha dicho que el siglo XX fue el de la Física y
algunos esperan que el joven siglo XXI sea el de la Biología. Es opinión de
este autor que el siglo XX creó las premisas, las "infraestructuras"
cienciológicas, tecnológicas y cognoscitivas, que permiten que el siglo XXI
sea el siglo de las Ciencias, el conocimiento y las Tecnologías.
De la Globalización muchas veces sólo se observa su expresión o faceta
neoliberal actual. Pocas veces, sin embargo, se le comprende como consecuencia
del desarrollo objetivo de la humanidad, tanto en lo económico, como en lo político,
social y cultural. Ella tendrá diferentes expresiones, pero su objetividad y la
impetuosidad de su desarrollo son incuestionables e irreversibles.
Entonces, nos adentramos en el siglo XXI, que es, entre otras cosas, marcado
por una globalización definida por el auge de las ciencias, de las tecnologías,
del conocimiento de alto valor social. Esta realidad irrumpe la vida de las
investigaciones científicas, pero no sólo, irrumpe hasta en la vida cotidiana
de las personas, de ahí que para todo desarrollo empresarial sea imprescindible
partir de una meridiana comprensión de los retos que a la administración
empresarial impone esa globalización.
Esos retos podríamos marcarlos en dos ordenes. El primero, referido a los
impactos de esa globalización sobre el empresariado y su formación, tema muy
importante para el presente Simposium y para los predios universitarios tecnológicos
en que el mismo se desarrolla. La segunda, referida directamente al componente técnico
de la actividad empresarial.
En el primer orden citado, debemos de partir de considerar que la formación
empresarial, de manera directa, ese empresario la asume tanto desde la práctica
administrativa como desde el estudio de esa disciplina del saber, para unos
ciencia, para otros aún no, que es la Administración. He ahí retos que pudiéramos
considerar primarios. La Administración, tanto como disciplina del saber que
como práctica, no esta exenta de los avatares que enfrentan las ciencias y las
tecnologías contemporáneas.
Definir hoy las márgenes de una disciplina se torna complejo. El propio proceso
del conocimiento es el producto de una permanente convergencia disciplinar,
matizado por el rol determinante de la organización, procesamiento y distribución
de las megamagnitudes de la información que sobre cualquier fenómeno de la
vida natural y social aparecen a diario en el mundo global que vivimos.
A ello se une el proceso permanente de origen de nuevas y muy sólidas
disciplinas del saber, producto de nuevas fusiones, contactos e integraciones de
disciplinas que pudieran considerarse "tradicionales". Son un ejemplo,
la mecatrónica, la bioinformática, la genómica, la farmacogenómica, y con
ello la irrupción de lo que se denominan "Transciencias", es decir,
"cuestiones de hecho desde el punto de vista de la epistemología y, por lo
tanto, pueden responderse en principio con el lenguaje de la ciencia, aunque los
científicos son incapaces de dar respuestas precisas a las mismas; esto es,
trascienden la ciencia. En tanto que cuestiones políticas y sociales poseen
esta característica de transcientificidad, el rol de la ciencia y de los científicos
en el contexto de la transciencia ha de ser diferente al adoptado en el de la
ciencia académica tradicional" (García P, 2001, p. 25).
Al lado de las mismas irrumpe la llama "ciencia reguladora", entendida
como la "actividad científica concretamente orientada a suministrar
conocimiento para asesorar en la formulación de políticas" (García P.,
2001, p. 24) muy orientado a la regulación de tecnologías, producciones, a
evaluar impacto ambiental, análisis de riesgos, etc., todas intrínsecamente
vinculadas hoy al quehacer empresarial.
Y por último, las llamadas "Tecnociencias", que se caracterizan
porque "no hay progreso científico sin avance tecnológico, y recíprocamente.
La interdependencia entre ciencia y tecnología es estrechísima en el caso de
la Big Science, y por eso, conviene distinguir entre ciencia, técnica, tecnología
y tecnociencia"..."cuando el conocimiento científico depende
estrictamente de los avances tecnológicos, de modo que no es posible observar,
medir ni experimentar sin recurrir a grandes equipamientos, entonces estamos
hablando de tecnociencia". (Echevarría, 2001, p. 222).
En esta urdimbre que conduce a los tejidos del conocimiento, las fronteras de
las especialidades se tornan borrosas, ellas son cada vez mas
interdisciplinarias. "El problema es que el desarrollo científico del
siglo XX ha ido haciendo borrosas las fronteras entre una especialidad y la
otra; y ha ido convirtiendo en una de las fuentes principales de creatividad,
precisamente a la capacidad de abordar problemas de una "especialidad"
utilizando conceptos, datos y enfoques de otras"(Castro Díaz-Balart, 2002,
p. 143).
Pero, al mismo tiempo, esta interdisciplinariedad resulta contradictoria.
Por un lado la ciencia es cada vez mas el resultado de una labor
interdisciplinaria. Ello atenta contra la fidelidad con que nos atenemos a las
fronteras de la especialidad. Al mismo tiempo, mientras más profundizamos en
los saberes, el conocimiento se torna cada vez mas especializado. Esas dos
tendencias subsisten y van conduciendo a saberes transdisciplinarios, altamente
"especializados" pero ahora desde una nueva visión de la
especialidad.
La Administración no queda al margen de estas realidades. Los avances del
conocimiento, de las ciencias y las tecnologías la impactan muy severamente en
su actividad vital, al colocar el centro de su objeto de estudio, al cual
consideraremos como la organización empresarial, inmerso en eso que se da en
llamar "nueva economía".
¿Por qué razones se puede hablar de "nueva economía"?. ¿Dónde está
su génesis: bien en la globalización o en los avances de las ciencias y las
tecnologías?.
Volvemos al punto de partida. Tanto globalización, como avances de las ciencias
y las tecnologías, marchan en una urdimbre que conforma el sólido tejido de
los saberes en la contemporaneidad. Los fenómenos del mundo de hoy viven bajo
el influjo, y muchas veces son la consecuencia, de esa Globalización y de los
avances científico y tecnológicos. De ahí que los impactos en el mundo
empresarial son el resultado de la incidencia sobre él de la globalización y
del desarrollo científico y tecnológico. En nuestra opinión, no resulta de
utilidad pretender separar ambos fenómenos para su comprensión, pues ambos
vienen de la mano desde su génesis, a no ser desde el ángulo de mira de la política
para analizar la singularidad del carácter neoliberal de esa globalización en
la actualidad.
Desde la visión del conocimiento, las ciencias y las tecnologías, la nueva
fase que vive el mundo fundamentalmente a partir de los 90, ha conducido a la
conversión del conocimiento en un fundamental recurso económico. Los procesos
productivos de avanzada cada vez se asientan mas en el acceso al conocimiento,
lo que de hecho se convierte en una notable ventaja competitiva. Se ha destacado
que "el recurso mas importante de la economía moderna o nueva economía,
como ahora suele llamársele, es el conocimiento, y por tanto, el mas importante
proceso de desarrollo económico, es el aprendizaje".(Castro Díaz-Balart,
2002, p.225). "Los países que tengan la capacidad de convertir la
información en conocimiento útil tienen una ventaja comparativa en este
contexto y deben desarrollar políticas para aprovecharla". (p.226).
Esta realidad conduce a que la empresa haya comenzado a convertirse en
espacio de actividad científica y a que los científicos asuman en su formación
disciplinar, la visión económica empresarial de su actividad. Claro que ello
ha generado y tornado tenso el tema de la apropiación del conocimiento, a
partir de tres mecanismos fundamentales: "el reforzamiento de los derechos
de propiedad intelectual; el desplazamiento del financiamiento de la investigación
científica hacia el sector empresarial privado y por último, el flujo
migratorio selectivo de personal calificado"(Castro Díaz-Balart, 2002, p.
157).
El influjo de estos mecanismos no debe absolutizarse desde una óptica negativa,
pues siempre que los mismos se acompañen de una conducta ética tanto del científico
como del empresario, ello conducirá al incremento de la eficiencia y la
eficacia en el cumplimiento de la misión social de la entidad.
Así es que el conocimiento se ha convertido para la actividad empresarial en
"capital intangible", condicionante de ventajas competitivas. Ello
enriquece y torna muy complejo el objeto de estudio de la administración, y por
tanto, crea nuevos rigores y exigencias al directivo que enfrenta hoy la misión
de encaminar los destinos administrativos de la empresa.
En un tiempo la administración solía asumir sus funciones a partir de
considerar los componentes materiales de la empresa. Otro enfoque colocó en el
centro al factor humano. Ultimamente se han abierto paso las visiones que ven la
empresa como un sistema en el cual interactúan, de modo bien integrado, sistémicamente
los componentes materiales y subjetivos. Mas adelante aún, se comenzó a ver
con nitidez el rol del factor contextual en el que ambos se desarrollan.
Pero, al entrar en el siglo XXI, marcado ya inevitablemente por los avances en
el proyecto del genoma humano, se va abriendo camino la comprensión de esos
elementos, pero no como factores ínter actuantes sistémicamente sólo, sino
integrados en sí mismos como un sistema. Se va entendiendo que este enfoque
refleja una realidad que caracteriza a todo el mundo empresarial. Todas las
entidades se componen de factores materiales y humanos interactuando en su
contexto, y ello se da en una íntima interrelación sistémica. Entonces, ¿qué
diferencia a unas entidades de otras, que conduce a que sus comportamientos sean
tan disímiles?.
Justo el hecho de que esas interacciones se dan en forma de tipos de redes
emergentes, es decir, el accionar humano contextualizado sobre los componentes
materiales de la economía, tanto del mundo como de la empresa, se da en forma
de redes en las que hay flujos de tecnologías, ciencias, tecnociencias,
finanzas, energía, información, etc., con el entorno creando la emergencia de
sucesivas alternativas heterogéneas de inestabilidades y estabilidades.
Se va imponiendo incorporar el enfoque de la complejidad en el estudio de los
fenómenos empresariales, partiendo de entender la acción en el mundo
empresarial de factores tales como:
Interacciones locales no lineales;
Conectividad;
Retroalimentaciones;
Reconocimiento de patrones propios;
Redes distribuidas;
Complejidad emergente;
Creatividad e innovación;
Flexibilidad y orientación al cambio. (Sotolongo, 2002).
En el actual mundo globalizado, la administración ha de tener en cuenta los
componentes transnacionales, las bolsas de valores, las modificaciones en las prácticas
y concepciones del marketting, el rol de los mass media, el papel de los
gobiernos y los conflictos políticos, etc, en fin se torna una "red global
distribuida de interacciones".
El ejercicio práctico de la administración actúa sobre el universo de lo que
Marx llamara "relaciones de producción", es decir, todas aquellas
relaciones en que intervienen los hombres en el proceso de producción material.
Más, en ese concepto no queda explícito el universo de interrelaciones
contextuales, y no se podía ver aún la compleja telaraña que se teje como
resultado de esas relaciones de producción. Hablamos de las relaciones entre
los hombres, y entre ellos con los objetos y medios de trabajo, en un contexto
específico marcado por una época y un tipo de relaciones internacionales que,
para la actualidad y como ya se ha dicho, se define por una globalización
protagonizada por su carácter neoliberal y el contenido de desarrollo impetuoso
del conocimiento, las ciencias y las tecnologías.
Así, toda actividad empresarial es la resultante de ese enorme mundo de
interrelaciones. A partir de una analogía, podríamos identificarlas como
SINAPSIS. Tenemos en cuenta que en el cerebro humano se considera existen cerca
de mil billones de estas conexiones. Claro que llevamos la comparación a la
materia en su mas alto grado de organización conocida, que es el cerebro. Pero
sin olvidar que se opera el proceso de génesis de lo que se llama
"Ingeniería Neural", que trata de aprender del cerebro para la creación
de dispositivos dotados de inteligencia artificial.
Entonces se considera imprescindible añadir al ya casi universalmente
reconocido "enfoque de sistemas", el enfoque de la complejidad, que
nos brinda los puntos conceptuales de partida y los métodos para penetrar en la
comprensión de la heterogeneidad funcional de esas redes de interrelaciones
emergentes que caracterizan el desempeño empresarial, y de cuyas cualidades y
rasgos emergen la cualidad y rasgos de la empresa toda.
En esa complejidad, el marketting viene operando cual estrategia de integración
de todos los componentes del sistema. Pero, ha de ser, en primer lugar,
integrador de las sinapsis que conforman la red empresarial. Para la dirección
de marketting de la empresa, en la era global del conocimiento, las ciencias y
las tecnologías, el dominio de los principios y métodos que permitan la
comprensión de estas interrelaciones, se convierte en fuente de competitividad.
Es un ejemplo de cómo en la nueva economía, el conocimiento es la fuente
principal de ventaja competitiva.
Esa globalización inmersa en la era del conocimiento torna, como se ha visto,
sumamente compleja la actividad del directivo empresarial. Exige un directivo
altamente calificado, y un componente raigal de esa calificación, tomando en
cuenta el papel protagónico del conocimiento en los cambios referidos, lo vemos
en la capacidad para entender el mundo de las ciencias, los requerimientos del
nuevo conocimiento, las exigencias interdisciplinarias de las nuevas tecnologías,
etc. Ello implica estar preparado para asumir los retos epistemológicos de la
administración contemporánea.
¿A qué nos referimos cuando hablamos de retos epistemológicos?.
Primero se impone esclarecer que entender por epistemología y entonces se
comprenderá, además, la importancia y necesidad de desarrollar una epistemología
de la administración como condición administrativo empresarial para estar a la
altura de esa globalización de la era del conocimiento.
Visto así, la Administración como ejercicio práctico y como disciplina del
saber, ha de venir configurando una Epistemología regional propia, de la
administración en este caso, que le permita dar pasos mas seguros y sólidos en
el desarrollo empresarial, basados en un elevado dominio de las ciencias y las
tecnologías, que conduzcan a la entidad en cuestión pasar al dominio de esa
nueva economía que hace del conocimiento su ventaja competitiva fundamental.
¿Cuáles son entonces, los retos epistemológicos de la administración
contemporánea?.
La irrupción de la ciencia como actividad empresarial.
La comprensión de la actividad empresarial como sistema de redes emergentes.
La presencia en la actividad empresarial de los mas notables adelantos de las
ciencias y las tecnologías.
El nuevo papel del conocimiento en el desempeño empresarial.
La globalización de las interacciones de la empresa con su entorno.
La irrupción de la multidisciplinariedad como condición de ejercicio
administracional.
El rol de las TIC en el ejercicio de administración y en la actividad
empresarial toda.
La exigencia de construcción de "infraestructuras de información".
El necesario fortalecimiento, en esas condiciones, de los valores y patrones
propios.
Estos retos exigen de una administración altamente capacitada, y ello parte de
una sólida base epistemológica en el ejercicio de la administración
empresarial.
El nuevo siglo es un siglo luminoso, hemos de vivirlo a la altura de sus retos,
y con la responsabilidad de hacer de él, el escenario del florecer económico,
político, cultural y social definitivo de todas las naciones.
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Trabajo enviado por:
Dr. Luis Orlando Aguilera García
Profesor Titular.
loag@ict.uho.edu.cu
laguilera56@yahoo.com
Universidad de Holguin.
Cuba.
Enviado por Dr. Luis Orlando Aguilera García
Contactar mailto:loag@ict.uho.edu.cu
Código ISPN de la Publicación: EpyZFlZlZyUBsdxgYt
Publicado Tuesday 28 de October de 2003
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