Índice:
1.
Introducción
2.
Primero: definamos el
Kaizen
3.
Breve historia de la
mejora continua
4.
Características
distintivas de la mejora continua
5.
Particularidades del
Kaizen
6.
Las economías
externas en el Japón
7.
Estrategias de
desarrollo
8.
El contraste entre
las organizaciones japonesas y las norteamericanas
9.
Comparación de las
filosofías de gestión
10.
Un pincelazo sobre la
tradición japonesa
11.
Comparación de las
dimensiones culturales entre países según Hofstede
12.
Analizando ciertos
mitos
13.
Posibilidades de
aplicación de los conceptos japoneses a las fábricas estadounidenses
14.
Análisis final
15.
Conclusiones
16.
Anexo – Lista de
algunas empresas occidentales que aplican el Kaizen
17.
Bibliografía
1. Introducción
A lo
largo del tiempo diversos factores van dando forma a la cultura, conciencia y
espíritu de los pueblos. Una enorme cantidad de circunstancias tanto políticas,
como históricas, climáticas, geográficas, religiosas, económicas,
institucionales, culturales, psicológicas, antropológicas y sociológicas se
van entrelazando para ser al mismo tiempo causa y efecto de la naturaleza propia
de cada sociedad. Los métodos, instrumentos, herramientas y sistemas de gestión
empresaria son el producto de diversos grupos sociales, en ellos se engendran y
hacia ellos están destinados. Así pues tenemos a lo largo y ancho del mundo
diversas formas de encarar la gestión económica, política y administrativa,
tanto de los Estados, como de las empresas u otros tipos de organizaciones. A su
vez esa diferente forma de gestionar cambia con el transcurso del tiempo ante
los cambios que sufre el entorno, cambios a los cuales no están sujetas
de igual forma todas las sociedades.
Esa
diferente forma de evolución no sólo es propia de las diversas sociedades,
sino que otro tanto acontece tanto con grupos menores como son las empresas, y
la familia, como así también con los individuos.
De ello se
deduce que sistemas que producidos en un determinado tipo de empresas o sociedad
dan excelentes resultados, pueden no dar iguales frutos en empresas o sociedades
que reúnen otras características socio-culturales.
Muchas
metodologías o sistemas de administración que trataron de imponerse o
trasplantarse en determinadas organizaciones no lograron avanzar y si lo
hicieron fue con pésimos resultados o sin alcanzar a cubrir las expectativas en
ellos depositados.
El grave
error de muchos especialistas es considerar que el mundo es uniforme, que en
todos lados se piensa y siente de igual forma. De tal modo que tratando de
implantar ideas políticas, económicas, culturales, educativas y
administrativas en sociedades diferentes y en algunos casos totalmente distintos
a aquellas en las cuales fueron engendrados, sólo obtuvieron desastrosos
resultados.
Ahora bien,
están aquellos individuos que partiendo de lo antes observado se niegan a hacer
frente al cambio sistemáticamente, bien sea por obstinación, por temor al
cambio, o a la pérdida de privilegios. En tal situación ellos dicen: “ello
no funcionará acá, pues aquí las cosas son diferentes”.
Así pues
tenemos dos cuestiones importantes a resolver. La primera es saber en que medida
es posible implantar un sistema en un marco sociocultural y económico diferente
al que le dió origen. Y en segundo lugar, de poder implantarse tal sistema en
que medida y de que forma puede lograrse ello, además de que tanto cabe esperar
como resultado.
Este
estudio se ha de encarar para determinar que tan posible o imposible es
implantar en occidente el sistema Kaizen, el cual tuvo lugar en el Japón, sino
además saber que tan buenos resultados cabe esperar del mismo. O sea, saber
primero si es factible aplicarlo en su totalidad o no, de ser posible si es
menester realizar algunos cambios, y que tan buenos resultados pueden esperarse
tanto en comparación con los sistemas tradicionales de occidente, como con las
empresas japonesas.
2. Primero: definamos el
Kaizen
Kaizen
significa mejoramiento. Por otra parte, significa mejoramiento continuo en la
vida personal, familiar, social y de trabajo. Cuando se aplica al lugar de
trabajo, Kaizen significa un mejoramiento continuo que involucra a todos,
gerentes y trabajadores por igual.
Desde el
punto de vista estratégico el Kaizen es la acción sistemática y a largo plazo
destinada a la acumulación de mejoras y ahorros, con el objeto de superar a la
competencia en niveles de calidad, productividad, costos y plazos de entrega.
Como
filosofía, el Kaizen es una forma de vida y de ver la vida. Una forma de búsqueda
incesante de mejoramiento destinado a superar continuamente sus propios niveles
de performance, y de lograr mayores niveles de satisfacción para el consumidor.
Constituye tanto una ética del trabajo, como una férrea disciplina destinada a
mejorar los procesos para bien tanto de la empresa, como de sus miembros,
propietarios, clientes y la sociedad en su conjunto. Así pues, es tan
importante mejorar los niveles de performance para una mejor calidad de vida de
los trabajadores, como para suministrar productos de mayor valor a los clientes
y consumidores, disminuir los niveles de desperdicio y contaminación, mejorar
las utilidades para los propietarios y suministrar fuentes de trabajo de
calidad, buenos salarios, para mayor número de individuos y con mayor seguridad
en el empleo.
Una última
definición del Kaizen puede enfocarse desde el punto de vista técnico como el
conjunto de sistemas e instrumentos tanto técnicos como de gestión destinados
a la mejora continua mediante la estandarización de los procesos y la eliminación
de los diversos tipos de desperdicios.
Ahora bien,
en occidente también hay sistemas de mejora continua, la pregunta que cabe
hacerse es que tan diferente son éstos del Kaizen. Para ello es preciso saber
como funcionan unos y otros, el entorno en el cual tuvieron su origen y
posterior desarrollo, y los resultados alcanzados.
3. Breve historia de la
mejora continua
Para la
mayoría la mejora continua es una invención japonesa, sin embargo no es así.
Los programas de mejora continua se crearon, desarrollaron y maduraron en los
Estados Unidos.
La NCR a
fines del siglo XIX estableció un sistema destinado a resolver y mejorar los
niveles de calidad, como reacción a los elevados grados de insatisfacción de
sus clientes. Ello llevó a su presidente y fundador a trasladar su escritorio
al área de trabajo (algo que hoy los japoneses denominan visitar el gemba),
para averiguar que sucedía y desarrollar un programa destinado a mejorar los
niveles de performance en materia de calidad, como de costos y productividad.
Producto de sus análisis hizo del taller un recinto bien iluminado y agradable,
con paredes 80% de vidrio, la incorporación de médicos y enfermeros al
personal, mejoras en las prácticas de seguridad e incluso obligar diariamente
ejercicios físicos. Por otra parte se instauro un programa de sugerencias, se
fomento el entrenamiento y capacitación del personal, y se implantó un proceso
de desarrollo organizacional.
Otra
empresa estadounidense que hizo punta en materia de sistemas de mejora continua
fue la Lincoln Electric Company (actualmente el mayor fabricante de equipo y
suministros para soldadura por arco en el mundo). A los efectos de aprovechar la
capacidad creativa e inventiva del personal, se fijó mediante contrato una
tarifa por pieza que no se alteraría ante la mejora de métodos e incrementos
de la productividad. Posteriormente se instauró un sistema de bonos basado en
ganancias que incluían ideas generadas al calcular los bonos individuales. Todo
ello llevó a la empresa a ocupar los primeros lugares en materia de
productividad, algo que aún hoy ostenta gracias al mantenimiento de tales políticas
y estrategias.
Procter
& Gamble implantó en la década de 1960 lo que se dio en llamar “cambio
deliberado” como enfoque de equipo destinado a reducir los costos de producción.
Este enfoque se basa en que la mejora continua de los métodos permiten
importantes ahorros en materia de costos. La filosofía de Procter & Gamble
es que “la perfección no es una barrera para el cambio”. Esto
significa que, aunque pueda resultar casi imposible mejorar un método de
trabajo existente, aún así puede y debe hacerse todo lo posible para dar
origen a un método diferente y superior.
En Japón
se implantó la mejora continua a principios de los años cincuenta. Si bien los
japoneses ya poseían una filosofía de mejora continua, ella era aplicable
sobre todo en la vida personal y en las artes guerreras. No se puede desconocer
que aplicaban hasta cierto punto los procesos de mejora continua a su producción,
pero ello era de carácter limitado y la prueba de ello es que los productos
japoneses era considerados en occidentes como baratos y de baja calidad, y hasta
como burdas y ordinarias copias de productos occidentales. Pero no fue sino
hasta la incursión de las ideas de Deming y Juran en materia de calidad, mejora
continua y control estadístico de procesos, que sumada a la filosofía
ancestral produjo una verdadera explosión productiva y de altos niveles de
calidad, lo cual llevó a la industria japonesa a revertir totalmente la visión
que de ella tenían los consumidores occidentales. “Made in Japan” paso a
ser sinónimo de alta calidad y valor agregado, a un muy buen precio.
Por un lado
la mejora continua se implantó en el Japón por ser una forma barata de mejorar
la producción y reducir los costos en un período de fuerte escasez de
recursos. Y por otro lado se debió a la presión de las autoridades de la
ocupación para utilizar métodos de mejora continua destinadas a acelerar la
reconstrucción después de la Segunda Guerra Mundial. En 1949, los militares de
Estados Unidos establecieron un contrato con TWI Inc. a los efectos de
desarrollar programas de capacitación para las compañías japonesas. La idea
fundamental de estos programas era capacitar a las personas en métodos estándar,
para que luego ellos capacitaran a otros, o sea, capacitar al capacitador.
Aunque los
japoneses utilizaban círculos de calidad y sistemas de sugerencias como parte
habitual de su gestión, la mejora continua aumentó su atractivo durante la
crisis petrolera de 1973, como método de reducción de costos sin fuertes
inversiones. Así, la automotriz Toyota recibió ese año seis veces más
sugerencias que en 1970. Canon inició una campaña destinada a ser líder
mundial, lo que le permitió ahorrar 200 millones de dólares en costos directos
gracias a la implantación del sistema de mejora continua.
En la década
de 1980 ante la invasión de productos nipones, las empresas americanas retoman
con más ímpetu el desarrollo de sistemas de mejora continua, entre las cuales
resultó notorio los resultados de empresas como Xerox, Motorola, Harley
Davidson y General Electric entre otras.
En 1984 en
unas viejas instalaciones de General Motors ubicadas en el estado de California,
ésta compañía conjuntamente con Toyota establecen una compañía de
participación conjunta denominada NUMMI (New United Motor Manufacturing Inc.).
La planta de GM había cerrado debido a conflictos obrero – patronales, mala
calidad y bajos niveles de productividad. Para resolver ello NUMMI implantó el
sistema Just in Time (JIT), estipuló un nuevo convenio con el sindicato (UAW)
destinado a la mejora de la calidad, el incremento en los niveles de
productividad y la mejora en el ambiente de trabajo por medio del Kaizen, lo
cual incluía el JIT, los círculos de calidad, y programas de sugerencias. Para
que esto funcionara, el sindicato estuvo de acuerdo en reducir el número de
clasificaciones de puestos, de 64 a 4, a cambio de lo cual la patronal se
comprometía a no reducir o despedir personal como producto de aumentos en los
niveles de productividad.
4. Características
distintivas de la mejora continua
Existen dos
características esenciales que distinguen a los sistemas de mejora continua de
los tradicionales, llamados también sistemas de mantenimiento de estándares.
Por un lado
bajo el sistema de mejora continua, la gerencia considera el nivel de
rendimiento de la empresa como algo “que hay que enfrentar y aumentar
continuamente”. En tanto que bajo el sistema de mantenimiento de estándares,
se le considera esencialmente fijo, por las restricciones tecnológicas y la
organización existente. De la única forma que pueden vencerse tales
restricciones es a través de la innovación.
Por otro
lado los gerentes de las empresas que practican la mejora continua creen que la
participación de los empleados y el trabajo en equipo son la clave para las
mejoras. Ello es algo que no acontece con la mayoría de los gerentes que siguen
una perspectiva de mantenimiento de estándares. Ellos hacen más hincapié en
la automatización de procesos que en el trabajo de equipos y la gestión
participativa. Eso no significa que las corporaciones que siguen la mejora
continua no tengan interés en el avance tecnológico y la automatización de
procesos, sino que en primer lugar tienden a fortalecer el trabajo y el
crecimiento de los empleados.
Entre las
diferencias más importantes entre los sistemas de mantenimiento de estándares
y los de mejora continua están que este último sistema privilegia la
existencia de equipos de trabajo multifuncionales, dirección participativa,
orientación hacia grupos y toma descentralizada de decisiones.
5. Particularidades del
Kaizen
El Kaizen
como filosofía dinámica acepta y absorbe todas aquellas técnicas y metodologías
que permitan el mejor logro de sus fines últimos que son una mejora continua en
los procesos a los efectos de la eliminación de desperdicios, el continuo
incremento en la calidad y productividad, a los efectos de generar cada día un
mayor valor agregado para los usuarios y consumidores.
Así dentro
de este sistema de mejora continua llamado Kaizen forman parte diversas técnicas,
muchas de las cuales tuvieron su origen en corporaciones occidentales pero que
en el Japón fueron utilizadas dentro de un sistema armónico y totalizador.
Entre los
seis principales sistemas que conforman el Kaizen tenemos:
1.
El Sistema Just in Time (JIT)
2.
El Sistema de Gestión
de Calidad Total (TQM)
3.
El Sistema de
Mantenimiento Productivo Total (TPM)
4.
Las actividades de
grupos pequeños (entre los cuales se encuentran los Círculos de Control de
Calidad)
5.
Los Sistemas de
Sugerencias
6.
El despliegue de políticas
En cuanto a
la filosofía Kaizen, esta se basa en dos conceptos fundamentales:
1.
La firme creencia en que
los desperdicios deben ser eliminados de cualquier manera.
2.
Y, la practica del
respeto supremo por las personas.
Eliminación
de desperdicios.
Cuando los japoneses hablan de desperdicios, la definición que de ella hace
Fujio Cho es “cualquier cosa que no sea el mínimo de equipo, materiales,
partes y trabajadores (tiempo de trabajo) absolutamente esencial para la
producción”; lo cual significa nada de excedentes, nada de existencias de
seguridad. Nada se almacena. Si no puede usarse ahora, entonces no se puede
fabricar ahora y es un desperdicio. Existen siete elementos básicos en este
concepto.
1.
Redes de fábricas
especializadas.
En vez de construir gigantescas instalaciones donde se haga todo, los japoneses
construyen pequeñas plantas especializadas. Siendo varias las razones para
hacer esto. Primero, es muy difícil administrar una instalación de gran
magnitud; conforme aumenta el tamaño, crece la burocracia. Su estilo de gestión
no se presta a este tipo de ambiente. Segundo, una planta diseñada para un propósito
específico, se puede construir y manejar de manera más económica que una
universal. Podemos comparar esto con la compra de una máquina herramienta
especial para realizar un trabajo importante en vez de adaptar una herramienta
universal.
2.
Tecnología de
grupo.
Dentro de la planta, los japoneses emplean una técnica llamada tecnología de
grupos. Las empresas tradicionales procesan un trabajo y lo envían de
departamento a departamento, porque así es la organización de las plantas
(departamento de sierras, de molinos, de tornos). Por lo general, para cada una
de las máquinas del departamento hay un empleado que se especializa en esa
función. Para que un trabajo pase por el taller, muchas veces se requiere un
largo y complicado proceso por causa de los tiempos de espera y de tiempo de
movimiento (con frecuencia entre el 90 y el 95% del tiempo total de
procesamiento). Los japoneses, por el contrario, toman en cuenta todas las
operaciones que se requieren para fabricar una pieza e intentan agrupar las máquinas.
Así pues un solo operador puede hacerse cargo del funcionamiento de numerosas máquinas,
lo que aumenta la utilidad del operador y elimina el movimiento y las colas de
espera entre operaciones dentro del agrupamiento. De tal forma no sólo se
aumenta la productividad, sino que además se reduce notablemente el inventario
de trabajo en curso. Para lograr tal tipo de práctica, la gente tiene que
ser flexible; y para ello, debe identificarse con sus empresas y tener un alto
nivel de seguridad en el empleo.
3.
Jidoka, calidad en
la fuente.
Jidoka quiere decir “detengan todo cuando algo salga mal” y equivale a
controlar la calidad en la fuente. Para aplicar este principio la gerencia debe
tener una gran confianza en su personal. Así pues, en vez de utilizar
inspectores para encontrar problemas que alguien más pudo crear, en una fábrica
japonesa el trabajador se convierte en su propio inspector. Ohno determinó que
lo mejor era darle a cada persona una sola pieza a la vez para que trabajara en
ella, de manera que en ninguna circunstancia pudiera omitir los problemas al
trabajar en piezas diferentes. En las líneas de montaje de Toyota se instalaron
botones jidoka, de manera tal que si algo salía mal, sea por piezas defectuosas
o por no poder mantener el ritmo de producción, el trabajador tenía la
obligación de oprimir el botón, de manera tal de generar la detención de la línea
de producción. Ello motivaba la reunión de personal de diversas áreas a los
efectos de dar solución al problema. El jidoka también significa inspección
automatizada, llamada autonomatización. Los japoneses creen que la inspección,
como en la automatización y la robótica, la puede realizar una máquina,
porque es más rápido, más fácil, más repetible o más redundante, por lo
que no debería hacerlo una persona. Así pues, tenemos que en Japón, al
contrario de lo que acontece en Occidente, se alienta la detención de la línea
de producción par proteger la calidad y porque la gerencia confía en el
trabajador.
4.
Producción justo
a tiempo. El
sistema japonés se basa en un concepto fundamental llamado producción justo a
tiempo. En él se requiere la producción de las unidades necesarias, en las
cantidades necesarias y en el momento necesario, para lograr un desempeño con
una variación de cero en tiempo de programa. Esto significa que producir una
pieza adicional es tan malo como producir una de menos. Es más, se considera
como desperdicio a cualquier cosa que no forme parte del mínimo necesario, ya
que el esfuerzo y el material empleados para producir algo que no se necesita no
se pueden volver a utilizar. Algo diferente al concepto usual en Occidente en el
cual la medida del buen desempeño siempre ha sido el cumplimiento o superación
de lo programado. En muchas empresas tradicionales los gerentes de manufactura
continúan almacenando insumos y productos terminados por si algo sale mal. En
el sistema justo a tiempo, el tamaño ideal del lote es una pieza. Los japoneses
consideran al proceso de manufactura como una gigantesca red de centros de
trabajo conectados entre sí, donde la disposición perfecta sería que cada
trabajador completara su tarea en una pieza y la pasara directamente al
siguiente trabajador en el momento en que éste estuviera listo para recibir
otra pieza. La idea es aproximar a cero las colas de espera, para:
·
Invertir lo mínimo en
inventario.
·
Reducir los tiempos de
entrega de la producción.
·
Reaccionar más rápidamente
ante cambios en la demanda.
·
Descubrir cualquier
problema en la calidad.
Los japoneses consideran que el inventario es el nivel de
agua de un estanque y que los problemas que pueden ocurrir en el taller son
rocas. Si hay mucho agua en el estanque, se ocultan los problemas y la gerencia
supone que todo está bien. Sin embargo, el nivel del agua siempre baja en el
peor de los momentos, por ejemplo, durante una recesión económica. Entonces,
la gerencia debe enfrentarse a los problemas sin contar con los recursos
necesarios para resolverlos. Los japoneses dicen que es mejor reducir a propósito
el nivel del agua (sobre todo en las buenas épocas), para poder exponer
claramente los problemas y darles una solución satisfactoria antes de que
ocasionen dificultades. Así pues para los japoneses el inventario es un aspecto
negativo, no un activo.
5.
Carga uniforme de
planta. Para
hacer factible el Just in Time, es menester que la producción presente un flujo
de máxima uniformidad. El punto de partida es lo que los japoneses denominan carga
uniforme de planta. Su objetivo es absorber las reacciones normales ante
variaciones en los programas de trabajo.
6.
Sistema kanban de
control de la producción. El
método kanban requiere un sistema de control sencillo, autorregulable, que
proporcione buena visibilidad a la gerencia. El sistema de control y entrega del
taller y de los proveedores se llama kanban, nombre que en japonés significa
tarjeta. Es un sistema sin papeles, que utiliza contenedores y tarjetas o
necesidades viajeras que se reciclan. Este sistema se lo conoce también como
sistema de arrastre kanban, ya que la autorización para producir o abastecer
proviene de las operaciones que están más adelante en el flujo. Los centros de
trabajo y los proveedores planifican su trabajo con base en programas, pero lo
ejecutan con base en kanbans.
7.
Tiempos de
preparación mínimos. El método japonés de productividad exige que se produzcan lotes pequeños.
Esto resulta imposible de tardarse horas en la preparación de las máquinas. Así
pues uno de los factores fundamentales del éxito japonés radica en la continua
reducción de los tiempos de preparación.
Comparación
en los tiempos de preparación para una prensa de 800 toneladas utilizada en la
fabricación de guardabarros y cubierta de motor.
|
|
TOYOTA
|
Estados Unidos
|
Suecia
|
Alemania
|
|
|
|
|
|
|
|
Tiempo
de preparación
|
10 minutos
|
6 horas
|
4 horas
|
4 horas
|
|
|
|
|
|
|
|
Preparaciones por día
|
3
|
1
|
1/2
|
1/2
|
|
|
|
|
|
|
|
Tamaño
del lote
|
1 día
|
10 días
|
1 mes
|
1 mes
|
Los
ahorros en el tiempo de preparación se usan para aumentar el número de lotes
producidos, lo que ocasiona una reducción de los tamaños de lote. Esto hace
factible la producción justo a tiempo, lo que a su vez hace práctico el
sistema de control kanban.
Respeto por las personas. El
segundo principio que guía a los japoneses, junto con la eliminación de los
desperdicios, es el respeto por las personas. Este principio cuenta también con
siete elementos básicos. Ellos son:
1.
Empleo para toda la
vida.
2.
Sindicatos.
3.
Actitud hacia los
trabajadores.
4.
Automatización y robótica.
5. Dirección
participativa.
6.
Redes de
subcontratistas.
7.
Círculos de calidad.
Empleo para toda la vida.
Cuanto se contrata a un japonés para un puesto permanente en una de las
principales empresas industriales, tiene empleo para toda la vida en esa compañía,
siempre que trabaje con diligencia. Si las condiciones económicas son difíciles,
la compañía mantiene la nómina casi hasta el punto de quebrar. Debe dejarse
claro que estas normas sólo se aplican al personal permanente, la cual
constituye una tercera parte de la fuerza de trabajo en Japón. Este tipo de
contrato para toda la vida hace que el personal no sólo considere a la empresa
como el lugar donde recibirán un cheque, sino que llevan a éstos a ser más
flexibles y harán todo lo que puedan para ayudar a alcanzar los objetivos a la
empresa.
Sindicatos. Los trabajadores japoneses se
agremian no identificándose con el tipo de trabajo que realizan, sin con la
compañía para la cual trabajan. Así, Toyota formó un sindicato que incluía
a todos sus trabajadores, sin importar su oficio. El objetivo del sindicato y de
la gerencia es lograr el máximo de salud de la compañía. De tal forma las
relaciones son de colaboración y no confrontativas. El sistema japonés de
compensaciones apoya estos objetivos, ya que se basa en bonos que dependen del
desempeño de la compañía. En las compañías japonesas, todos los empleados
reciben un bono dos veces por año. Como resultado de todo esto, los empleados
piensan: “Si a la compañía le va bien, a mí me va bien”, lo que es muy
importante a la hora de solicitar la ayuda de los trabajadores para mejorar la
productividad.
Actitud hacia los trabajadores.
También es decisiva la actitud de la gerencia hacia los trabajadores. Los
japoneses no consideran a las personas como máquinas humanas. Es más,
consideran que si una máquina puede realizar un trabajo, entonces no debe
hacerlo una persona, ya que no sería digno de ella. Otro aspecto importante de
la Dirección japonesa es darle la oportunidad de mostrar el máximo de sus
capacidades.
Automatización y robótica.
Cuando la gente se siente segura, se identifica con la empresa y cree que tiene
la oportunidad de desplegar todos sus talentos; no considera que la automatización
y la robótica sean una medida de recorte de personal, sino una manera de
eliminar trabajos tediosos para que las personas puedan hacer cosas más
importantes. Los japoneses creen sinceramente que los robots liberan a la gente
para que realicen tareas más importantes, por esto, es mínima la resistencia
de los trabajadores a su implantación. Es más, ellos hacen todo lo posible
para determinar qué trabajos son más aburridos y cómo pueden eludirse porque
saben que la compañía les encontrará algo mejor y más interesante.
Dirección participativa.
Esta especie de confianza mutua es una muestra del estilo de dirección que los
japoneses llaman dirección participativa; también conocida como dirección por
consenso o dirección por comités. Es algo innato en los japoneses pues han
crecido con la idea de que el grupo es más importante que el individuo. Debe
tenerse en cuenta que en un territorio conformado por islas, de 369.000 km.
cuadrados, siendo 80% de la misma montañoso, y sometida a terremotos y
maremotos, habitan más de 124 millones de personas. Bajo estas circunstancias,
los ciudadanos deben tener mucho respeto por sus vecinos, pues de lo contrario
sería imposible la supervivencia social. Este concepto cultural es ideal en una
instalación de manufactura, ya que el proceso requiere que las personas
trabajen en conjunto para fabricar un producto. El individuo no puede funcionar
independientemente, sin tomar en cuenta a los demás, porque lo único que
lograría es perder el ritmo con respecto al resto del grupo y arruinar el
proceso. La dirección participativa es un lento proceso de toma de decisiones,
en la cual los japoneses hacen participar a todas las secciones que tengan interés
potencial, hablan mucho acerca del problema, cambiando opiniones hasta que todos
estén de acuerdo. Si bien el proceso de toma de decisiones resulta lento, ello
lleva a una rápida y efectiva puesta en marcha.
Redes de subcontratistas.
La naturaleza especializada de las fábricas japonesas ha alentado el desarrollo
de una enorme red de subcontratistas, la mayoría de éstos con menos de 30
empleados. Existen dos tipos de proveedores: los especialistas en un campo, que
atienden a varios consumidores, y los cautivos, que por lo general fabrican una
pequeña variedad de piezas para un solo cliente, siendo éste el tipo
predominante en el Japón. Así los negocios con un proveedor único funcionan
bien porque las relaciones se basan en una enorme confianza mutua, realizando
para ello acuerdos a largo plazo. Los proveedores japoneses se consideran parte
de la familia de sus clientes, así pues los proveedores entregan piezas de alta
calidad varias veces al día, en ocasiones directamente a la línea de montaje
del cliente, sin recepción ni inspección. Como muchos de los proveedores son
pequeños y carecen de capital, los clientes les entregan dinero por adelantado
para financiarlos, de ser necesario. Los ingenieros de proceso y el personal de
control de calidad del cliente ayudan a los proveedores a mejorar su sistema de
manufactura y a cumplir con las estrictas normas de calidad y de entrega que les
imponen. También se trabaja para que los proveedores reduzcan el costo de su
proceso de producción y aseguren su rentabilidad.
Círculos de calidad.
Un círculo de calidad es un grupo de empleados voluntarios que se reúnen una
vez por semana para discutir su función y los problemas que identifican; tratan
de encontrar soluciones y las proponen a la gerencia. Sólo una tercera parte de
las propuestas realizadas por estos grupos tienen que ver con la calidad, y más
de la mitad tienen que ver con la productividad y la reducción de costes.
6.
Las economías externas en el Japón
Las
economías externas son los factores del entorno que ayudan a las empresas a
incrementar su capacidad de producción y crecimiento, y por ende la generación
de mayores niveles de rentabilidad.
Entre
las economías externas existentes en el Japón tenemos:
·
Los altos niveles en el
sistema educativo, con el fuerte hincapié en el trabajo en equipo y las matemáticas.
La escolaridad comienza a los 3 años, edad a partir de la cual se le inculcan
el deber de estudiar, trabajar y colaborar con la sociedad.
·
Fuerte intromisión del
Estado a través del MITI en las políticas y estrategias de desarrollo, por
medio de medidas proteccionistas de diversas naturaleza y creatividad.
·
Trabajo conjunto de
empresarios y el Estado. Así los representantes de la industria trabajan con el
Ministerio de Comercio Internacional e Industria a los efectos de conformar una
visión conjunta tras la cual se fijan las metas hacia las cuales debe
encaminarse la economía.
·
Políticas
fiscales-impositivas y monetarias de largo plazo, que además alientan
fuertemente la producción. En 1989, las tasas reales de interés fueron para
las empresas líderes del 6% en los Estados Unidos y de sólo el 2,9% en el Japón.
·
Se permite a los Bancos
ser propietarios de paquetes accionarios de empresas, y se alientan los fuertes
conglomerados económicos.
·
Vías de transporte y
comunicación de alto nivel de calidad que facilitan la aplicación del JIT.
Los japoneses dividen sus estructuras en keiretsu
verticales, formados por proveedores, productores y minoristas, y keiretsu
horizontales formados por firmas de diferentes industrias. En la cima de la pirámide
de los grupos empresarios japoneses están los grandes y antiguos grupos
denominados zaibatsu: el grupo Mitsui (23 firmas), el grupo Mitsubishi (28
empresas), el grupo Sumitomo ( 21 firmas), el grupo Fuji (29 empresas), el grupo
Sanwa (39 empresas), el Dai-Ichi Kangyo (45 firmas). Los miembros de cada uno de
estos grupos poseen un paquete de acciones que permiten controlar a otras
empresas del grupo. Además, cada empresa adherida a un grupo tendrá un grupo
secundario de clientes y proveedores menos importantes, su keiretsu, organizado
alrededor del principal. Hitachi tiene 688 firmas en su familia; Toyota, 175
miembros principales y 4.000 miembros secundarios.
7.
Estrategias de desarrollo
Mientras
los norteamericanos concentraban la atención en la tecnologías de los
productos, Japón y Alemania Occidental se concentraban en las tecnologías de
los procesos. No procedían así porque fueran más astutos que los
norteamericanos, sino porque Estados Unidos llevaba tanta ventaja tecnológica
en la década de 1950 y la de 1960 que prácticamente era imposible que Japón y
Alemania Occidental se convirtiesen en líderes en el desarrollo de nuevos
productos. A lo sumo, podían abrigar la esperanza de competir en los mercados
existentes que los norteamericanos estaban abandonando. En consecuencia, Japón
y Alemania Occidental invirtieron menor parte de su PNB en investigación y
desarrollo, y lo que, en efecto, invirtieron se orientó más intensamente hacia
la investigación y desarrollo de los procesos.
Pero
lo que fue una estrategia norteamericana eficaz hace treinta años, es decir, la
concentración en las tecnologías de los productos nuevos, hoy es una pesima
estrategia. Los niveles de perfección técnica en Alemania, Japón y Estados
Unidos ahora son muy diferentes, y la ingeniería de la repetición, se ha
convertido en una forma de arte sumamente desarrollada. El carácter del cambio
puede ser claramente observado en la historia económica de tres importantes
productos nuevos incorporados al mercado de consumo masivo durante las dos últimas
décadas: la videocámara y el grabador, el fax y el reproductor de discos
compactos. Los norteamericanos inventaron todos ellos excepto el reproductor de
CD que fue inventario por los holandeses. Pero en términos de las ventas, el
empleo y los beneficios, los tres se han convertido en productos japoneses. La
moraleja del caso es evidente. Los que pueden fabricar más barato un producto
pueden arrebatárselo al inventor. En el mundo actual de muy poco sirve inventar
un producto nuevo si el inventor no es el productor más barato de ese producto.
Si
las tecnologías de los procesos están en el corazón de la ecuación
competitiva, también es necesario tener ejecutivos principales que comprendan
las tecnologías de procesos. Los japoneses lo entienden así, no en cambio la
mayoría de las empresas anglosajonas y las que adhieren a esta filosofía, la
cual da primacía al marketing y las finanzas. En ello radica una de las
principales razones de la lentitud a la hora de adoptar nuevas y revolucionarias
tecnologías en los procesos, como por ejemplo los centros flexibles de producción,
los inventarios “justo a tiempo” y el control estadístico de procesos.
8.
El contraste entre las organizaciones japonesas y las norteamericanas
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ORGANIZACIONES JAPONESAS
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ORGANIZACIONES NORTEAMERICANAS
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EMPLEO
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De por vida
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A corto plazo
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PROCESO
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Lento de evaluación y promoción
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Rápido de evaluación y promoción
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CARRERAS
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No especializadas
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Especializadas
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MECANISMOS
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Implícitos de control
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Explícitos de control
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PROCESO
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Colectivo de toma de decisiones
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Individual de toma de decisiones
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RESPONSABILIDAD
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Colectiva
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Individual
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INTERESES
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Integralistas
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Segmentado
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9.
Comparación de las filosofías de gestión
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MEJORES EMPRESAS JAPONESAS
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EMPRESAS TIPICAS NORTEAMERICANAS
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Centradas en las satisfacción del consumidor
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Centradas en los beneficios
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