Índice
Índice
Introducción
Metodología
Objetivos:
Marco teórico
Conclusiones
Bibliografía
INTRODUCCIÓN
A
parte del interés propio del tema, el presente trabajo tiene como finalidad la
de contribuir al análisis del desempleo y lo pertinente en materia de empleo.
Consecuentemente, se debe incorporar o poner mayor énfasis en la consideración
de ciertas condiciones propias del desempleo, tanto en lo que toca al contexto
social y macroeconómico, como en lo que toca a características o
particularidades de la población. Incorporar un trabajador joven significa
asociar el inicio de su historia laboral con necesidades y características, técnicas
y organizaciones, de la empresa; orientar el aprendizaje y crear condiciones
para que ese aprendizaje, acumulado en períodos largos, rinda frutos para ella.
Otro aspecto a considerar es el de la expectativa de salarios, eventualmente
menores que los de un trabajador experimentado o de uno con mayores
responsabilidades familiares o sociales y la posibilidad de adecuar la evolución
de esos salarios a los aumentos de productividad. La contrapartida es,
naturalmente, la falta de experiencia o de entrenamiento específico en una
etapa inicial y la consiguiente necesidad de asumir los costos del aprendizaje,
así como los riesgos asociados. Incorporar un trabajador joven es también la
posibilidad de trabajar con personal más dúctil, ya que no tiene las rigideces
o los hábitos del experimentado, y tal vez una formación (educación) de base
más adecuada a nuevos requerimientos técnicos y organizativos de la empresa.
Por el lado de los aspirantes, existen problemas individuales y del conjunto.
Los primeros tienen que ver con el entrenamiento o la formación previa, con las
condiciones sociales y personales de socialización y madurez, así como con la
situación económica de la familia.
CAPÍTULO
I
METODOLOGÍA
- Determinación del Objeto de Estudio:
1.1
Descripción:
El desempleo es la ausencia de empleo u ocupación; están
desocupadas o desempleadas aquellas personas que, deseando trabajar, no
encuentran quien las contrate como trabajadores. Para que exista una situación
de desempleo, sin embargo, es necesario que la persona no sólo desee trabajar
sino que además acepte los salarios actuales que se están pagando en un
momento dado. También suele hablarse, en un sentido menos preciso, del
desempleo de otros factores productivos: tierra, maquinarias, capital, etc.
Las causas
del desempleo son múltiples y variadas, originando en consecuencia diferentes
tipos o modalidades de desempleo. El desempleo que se llama friccional o de búsqueda
es aquel que se produce por la falta de homogeneidad y de información perfecta
que pueda existir en el mercado de trabajo. Obedece, por lo tanto, a una situación
claramente transitoria, motivada por el tiempo en que los trabajadores y
empleadores pierden hasta que encuentran la colocación o el personal que
satisface sus necesidades. Dado que la búsqueda de trabajo representa un costo,
básicamente por el tiempo requerido en obtener la información sobre las
ofertas existentes, la persona desempleada evaluará los posibles beneficios de
una búsqueda más larga contrastándolos con el aumento en los costos que ella
representaría. Esta evaluación determinará el tiempo medio de búsqueda y,
por lo tanto, dará origen a un mayor o menor desempleo friccional. Cuando el
trabajador no acepta ciertas colocaciones porque tiene la expectativa de
conseguir otra mejor si espera un tiempo prudencial, se habla de desempleo de
precaución o especulativo. En todo caso el desempleo friccional, en las
sociedades modernas, que usan ampliamente diversos medios de comunicación,
resulta bastante reducido en términos porcentuales.
Se habla de
desempleo estacional, por otra parte, para referirse al que se produce por la
demanda fluctuante que existe en ciertas actividades, como la agricultura, por
ejemplo. En este caso existen períodos del año económico que requieren de
mucha mano de obra -como la temporada de cosecha, por ejemplo- y otros en que la
demanda se reduce notablemente. El desempleo estacional se hace menor cuando las
personas tienen posibilidades de ocuparse en otras ramas de actividad durante el
período en que desciende la demanda de trabajo. Suele hablarse también de
desempleo tecnológico cuando éste es producido por cambios en los procesos
productivos que hacen que las habilidades que poseen los trabajadores no
resulten ya útiles, en tanto que puede no haber suficientes personas entrenadas
en las nuevas técnicas como para satisfacer la demanda.
En
condiciones en que la demanda agregada disminuye, como en la fase recesiva del
ciclo económico, se produce también un incremento en el desempleo que, por lo
tanto, suele llamarse cíclico. La disminución en la demanda de trabajo
presiona los salarios hacia la baja hasta que llegan a un punto en que,
finalmente, se reactivan las inversiones y la economía en general, con lo que
el desempleo comienza a decrecer. En la economía keynesiana se habla también
de un desempleo producido como consecuencia de deficiencias en la demanda
agregada que no tienen carácter cíclico: la preferencia por la liquidez hace
que no todos los ingresos se canalicen hacia la inversión o el consumo, lo que
produce una deficiencia de la demanda que lleva a un equilibrio económico en
una situación que no es de pleno empleo, y que sólo puede ser compensada
mediante el incremento en la demanda que origina el gasto público. El
desempleo, además, es producido también por factores de tipo legal o
institucional: cuando las autoridades de un país fijan un salario mínimo
impiden que se ofrezcan colocaciones a un nivel inferior a éste, con lo que no
es posible el descenso de los salarios reales y se dificulta el crecimiento de
la demanda de trabajo; del mismo modo opera la fijación de salarios
diferenciales para diversas categorías de trabajadores y cualquier limitación
al desplazamiento de la mano de obra, ya sea geográfica o según ramas de
actividad. Las limitaciones que pueden imponer los sindicatos y grupos de presión
a la contratación de mano de obra -según edad, sexo o nacionalidad- o los
requisitos formales de aprendizaje que se establezcan operan en el mismo
sentido. Por último, se ha comprobado que el propio seguro de desempleo, cuando
ofrece compensaciones tan altas o tan largas que desestimulan la búsqueda de
trabajo, aumenta el desempleo global de un país, y lo mismo sucede cuando se
establecen subsidios directos a sectores pobres de la población que estarían,
de otro modo, dispuestos a conseguir una colocación. En estos casos las
personas reciben un ingreso que, aunque menor que el salario, se ofrece sin la
contraprestación de su trabajo; la relación costo/beneficio se altera así de
modo sustancial, por lo que se reduce notablemente la oferta de trabajo. La
combinación de estas compensaciones de pobreza o desempleo con la fijación de
un salario mínimo alientan notablemente el desempleo de una sociedad y
estimulan en muchos casos, paralelamente, la emergencia de la economía
informal. El desempleo se ha visto frenado por la habilidad de una población
con gran espíritu de superación, que ha dado lugar al nacimiento de un nuevo
grupo social: el empresario popular. Estos nuevos empresarios han trabajado en
mercados muy competitivos, empleando técnicas intensivas en la mano de obra y
jornadas laborales muy extensas. Lamentablemente, parece que el Gobierno peruano
no ha sido capaz de poner en marcha los mecanismos necesarios para incorporar a
la normalidad laboral a este amplio y dinámico sector productivo que se
encuadra dentro de la economía sumergida.
1.2.
Explicación:
En economía, el desempleo es
aquella situación en la que la demanda de trabajo no es igual a la oferta.
Suele considerarse desempleo a una situación en la que existe mayor demanda de
mano de obra y menor oferta de trabajo.
El desempleo existe naturalmente
porque al total uso de los factores productivos, que llegan al pleno empleo,
siempre habrá una tasa natural de desempleo, porque la Población
Economicamente Activa tiene un mayor crecimiento que el de la producción.
La búsqueda
de pleno empleo ha sido un objetivo central de las políticas macroeconómicas
keynesianas, que consideran que el Estado debe intervenir activamente para
procurarlo ante las supuestas fallas del mercado, especialmente ante la falta de
inversión. Pero ello se ha logrado a costa de aumentar la inflación, ya que ésta
provee un medio de hacer descender los salarios reales sin que los nominales
desciendan. En tales circunstancias las políticas keynesianas han tenido un
relativo éxito en eliminar el desempleo, pero a costa de crear procesos
inflacionarios de carácter permanente.
Justificación:
La
preocupación por el alto nivel de desempleo de los jóvenes es ampliamente
compartida no solamente en los países andinos sino en toda América Latina y
otras regiones también. Ello se fundamenta en varios elementos:
Primero,
la tasa de desempleo de los jóvenes de 15-24 años es el doble o triple de la
tasa de adultos. Esto no es un fenómeno reciente, sino una característica
visible desde hace varios años. Además, los jóvenes desempleados representan
cerca de la mitad del total de desempleados cuando su participación en el total
de la fuerza laboral no pasa del 30 por ciento. Por lo tanto, el desempleo de
los jóvenes, que se ubica muy por encima del desempleo promedio, merece un análisis
pormenorizado.
Segundo,
la precariedad de la inserción laboral de los jóvenes, sobre todo de aquellos
de hogares pobres (alto desempleo, o empleos precarios por el ingreso, la duración
y el tipo de contrato laboral y las condiciones de trabajo) suele convertirse en
un problema social, es decir, en violencia, drogadicción, lo que a su vez
genera una respuesta inadecuada de parte de la sociedad, dado el origen social y
laboral del problema en cuestión. Es bien sabido, que si los jóvenes se tornan
hacia actividades ilícitas es debido a que no disponen de otras alternativas.
Tercero,
la difícil inserción laboral de los jóvenes pone de relieve muchas
interrogantes en cuanto a su preparación educativa y profesional. El rápido
proceso de apertura de los países andinos en el contexto general de una
liberalización acelerada de los intercambios de todo tipo, ha impactado en la
demanda de habilidades en el mercado laboral, enfatizando nuevas y más
completas habilidades en una situación en la cual el grueso de la oferta sigue
siendo de tipo no calificada.
Esto
plantea un desafío enorme a todas las instituciones, tanto públicas como
privadas, que capacitan a los jóvenes para adaptarse al nuevo entorno.
Por
último, se ha venido observando que dentro del grupo de jóvenes, algunos
sub-grupos que se definen con características de edad, de sexo, de ingreso
familiar y de nivel educativo no enfrentan la misma probabilidad de desempleo
y/o de empleo precario. Las mujeres y los jóvenes de hogares pobres se
enfrentan a un mayor desempleo y a trabajos más precarios que otros grupos
sociales.
En
la literatura disponible, el análisis sobre el alto desempleo de los jóvenes
de 15-24 años se fundamenta en las cuatros explicaciones siguientes:
·
La primera
destaca las condiciones globales prevalentes en el mercado laboral como
determinante fundamental del desempleo de los jóvenes. Ello en base de la
estrecha vinculación entre la tasa de desempleo de los adultos y la de los jóvenes
que suele moverse en forma muy paralela. Cálculos econométricos de la
elasticidad entre una y otra tasa de desempleo arrojan una elasticidad cercana a
la unidad. De ser eso cierto, sin embargo, ello no explica por qué el nivel de
desempleo de los jóvenes es mucho más alto que el de los adultos, sino que
ambas tasas reaccionan a las mismas condiciones laborales determinadas por el
ciclo económico.
·
La segunda
explicación pone de relieve un fenómeno conocido como desempleo estructural
que radica en un desajuste entre las calificaciones y habilidades demandadas por
el mercado laboral y la oferta de mano de obra. Este desajuste se agudiza en el
caso de los jóvenes por tener éstos poca experiencia laboral que puede en
cierta medida paliar la falta de una adecuada capacitación en los adultos.
·
La tercera
explicación se basa en la observación de que el alto desempleo de los jóvenes
no es un fenómeno de los jóvenes en general, sino de ciertos grupos
determinados que reúnen características negativas, como el caso específico de
los jóvenes de hogares pobres con educación formal incompleta y sin
experiencia laboral, o jóvenes de ciertas ciudades o regiones afectados por una
crisis económica local.
·
La última
explicación es un tanto circular, ya que vincula el desempleo de los jóvenes
con características laborales determinadas por aquellos jóvenes que salen a
buscar un trabajo con pretensiones salariales por encima de su productividad
marginal y por lo tanto, cambian frecuentemente de empleo hasta que su
experiencia laboral y sus aspiraciones se adecúen a un empleo más estable.
Por
cierto, estas cuatro grandes áreas de investigación del desempleo de los jóvenes
exhiben numerosas dimensiones que esta breve presentación no puede abarcar,
pero que sí nos servirá de guía en el análisis que se intenta realizar para
la situación del Perú. Estas cuatro dimensiones pueden reformularse en base a
las tres formas clásicas de desempleo conocidas como el desempleo de tipo
friccional, estructural y cíclico. El desempleo friccional se origina en el
tiempo necesario para la búsqueda de empleo o en la conexión entre los que
buscan empleo y las vacantes disponibles.
El
desempleo cíclico es de tipo macroeconómico y se basa en una reducción de la
demanda agregada que ocasiona una demanda de trabajo inferior a la oferta. Por
último, el desempleo estructural se fundamenta en un desajuste entre el tipo de
calificaciones y habilidades en la mano de obra disponible y las demandas que
provienen de las empresas y del mercado de trabajo. Esto se explica en base a
los mismos conceptos de desempleo arriba mencionados y se combate con políticas
derivadas de tales conceptos. Es importante entender mejor el fenómeno del
desempleo y las diferentes características vinculadas a éste, (como la
pobreza), pero resulta aún más importante examinar alternativas de políticas
en diferentes ámbitos, educativo, laboral, entre otros, a fin de combatir el
alto desempleo y lograr una disminución significativa en un plazo determinado.
1.3.
Enunciado o pregunta Principal:
¿Porqué la tasa de desempleo se ha incrementado
en los jóvenes con respecto a la tasa de desempleo de la población
adulta en los últimos 5 años, que van del periodo 1995- 2000?
1.4.
Otras Preguntas:
-
¿Cuále es el factor que hace crecer
la tasa de dempleo en los jóvenes del pais ?
-
¿Los salarios tiene influencia en el
desempleo de los jóvenes del pais?
-
¿El crecimiento del producto bruto
interno, es suficiente para llegar al pleno empleo, con una tasa natural de
desempleo?
-
¿Cuál es la composición de la PEA
en el periodo 1995- 2000?
-
¿Qué factores son los que impiden
la lucha contra el desempleo?
2.
OBJETIVOS:
2.2.
Objetivos Generales:
-
Describir los niveles de producción
y las repercuciones en el desempleo
en las zonas rurales y urbanas del país.
2.3.
Objetivos Específicos:
-
Enumerar y presentar, programas e iniciativas que se están tomando
el país para combatir el alto
desempleo de los jóvenes.
-
Describir los diferentes modelos económicos, para reducir los
niveles de desmpleo
-
Enumera las consecuencias y repercuciones sociales que conlleva el
desempleo.
2.4.
Análisis Conceptual:
CICLO ECONÓMICO.
Fluctuación regular de las actividades económicas a lo largo del tiempo,
usualmente medida o expresada como variaciones del producto nacional bruto. Las
fases principales del ciclo son la de auge o expansión, donde crecen la
actividad económica total y el empleo, y la de recesión o contracción, donde
disminuye el ritmo de la economía y descienden -o se estancan- dichas
variables.
CLASES SOCIALES:
Podríamos decir que las clases sociales emergieron, durante el período histórico
en que se crearon y desarrollaron las sociedades industriales, como un tipo de
división social mucho más flexible que la característica de sociedades más
cerradas y estamentales, pero aún así como divisiones efectivas en muchos
sentidos importantes.
COSTO SOCIAL. El término se suele usar para indicar
los problemas sociales que acarrean las bajas de ingresos de los grupos de menor
poder adquisitivo cuando se retiran subsidios o se disminuyen los gastos públicos
sociales.
DESEMPLEO. Ausencia de empleo u ocupación: están
desocupadas o desempleadas aquellas personas que, deseando trabajar, no
encuentran quien las contrate como trabajadores. Las causas del desempleo son múltiples
y variadas, originando en consecuencia diferentes tipos o modalidades de
desempleo.
DIVISIÓN DEL TRABAJO.
En su sentido más directo, separación de las actividades productivas de modo
tal que cada tarea parcial de las mismas es hecha por distinto personal.
ECONOMÍA DE MERCADO:
Llamada también economía de libre mercado -o, simplemente, economía libre- es
la que se desenvuelve a través de empresas privadas sin el control directo de
parte del gobierno.
ECONOMÍA KEYNESIANA.
Término empleado para describir las teorías macroeconómicas que se han
desarrollado usando los conceptos creados y las técnicas utilizadas por John M.
Keynes.
EXPLOTACIÓN. El término tiene dos usos: por una
parte se aplica para designar la utilización económica de ciertos recursos,
como cuando se explotan determinadas minas, tierras, canteras, etc.; por otra
parte, entre los marxistas, designa la condición del trabajador dentro del
sistema capitalista
INFLACIÓN. La inflación consiste en un aumento general
del nivel de precios que obedece a la pérdida de valor del dinero.
MERCADO
DE TRABAJO. Dícese del mercado en el que se ofrece y se demanda trabajo
MOVILIDAD
(DE
LOS FACTORES PRODUCTIVOS). Capacidad de los factores productivos para
trasladarse de un mercado a otro.
NIVEL
DE VIDA. Se refiere a la cantidad de bienes y servicios que es posible
consumir con un ingreso determinado y, en términos más generales, al estilo de
vida material y a las necesidades que pueden satisfacer, en promedio, los
habitantes de un país, o los integrantes de un sector social, un grupo o una
familia determinada
PLENO
EMPLEO. En economía, aquella situación en la que la demanda de trabajo
es igual a la oferta, al nivel dado de los salarios reales. Suele considerarse
de pleno empleo una situación en la que sólo existe desempleo friccional
POBLACIÓN
ECONÓMICAMENTE ACTIVA. Llámase así a la parte de la población total que
participa en la producción económica.
PRODUCTIVIDAD.
La productividad es una medida relativa que mide la capacidad de un factor
productivo para crear determinados bienes en una unidad de tiempo.
SALARIO.
En un sentido amplio salario es la retribución del factor productivo trabajo,
incluyendo toda los ingresos provenientes del empleo o del autoempleo, los
honorarios profesionales, las cantidades entregadas por las empresas a los
fondos de jubilación, etc.
SECTOR
INFORMAL. Parte de la economía de un país que está constituida por
trabajadores por cuenta propia y pequeñas empresas que no están integradas
plenamente en el marco institucional que regula las actividades económicas.
SUBEMPLEO.
Suele llamarse subempleados, en las estadísticas sobre ocupación, al conjunto
de personas que no trabajan un numero mínimo de horas a la semana o que lo
hacen sólo de modo esporádico, sin suficiente regularidad
TASA
NATURAL DE DESEMPLEO. Llámase así a la tasa de desempleo que determina la
estructura presente de una economía. Dicho en otros términos, la tasa natural
incluye el desempleo friccional y estructural, e implica un nivel que no puede
ser reducido por un aumento de la demanda agregada.
TRABAJO.
Uno de los factores productivos básicos, junto con la tierra y el capital, que
se combina con ellos para la producción de bienes y servicios.
2.5
Diseño Metodológico
2.5.1.
Ámbito de Estudio:
|
PERÚ
Ficha de presentación
(última actualización: julio de 2001)
Nombre oficial
República del Perú
Superficie
1.280.219 km2
Población
25.662.000 habitantes
Capital
Lima (8.000.000 habitantes - del 30% de la población
total)
Densidad hab/km2
19.0
Lengua oficial
Español
Moneda
Nuevo Sol (1$ = 3,62 nuevo Sol)
PIB mill. $
+/- 55.000
PIB per cápita en $
2.140
PIB %crecimiento real
en 2000
3,6
Tasa de inflación
3,7
Tasa de desempleo
7,5 (10,3% en Lima en marzo de 2001)
Saldo presupuestario
déficit fiscal del 3% del PIB
Deuda total mill. $
28.200
|
2.5.2.
Tiempo Social:
El Desempleo En Los Jóvenes En Las Zonas Rural Y Urbana Del
Perú: Se desarrolla en los periodos de 1995- 2000
CAPÍTULO
II
MARCO
TEÓRICO
1.
ANTECEDENTES:
A. Modelo neoclásico del mercado de trabajo y el desempleo
El análisis
de las razones del desempleo, quizá por la importancia social del problema que
estudia, es un campo muy fértil en desarrollos teóricos. A pesar de ello no
existe ningún modelo que pueda explicar globalmente y de forma satisfactoria la
reincidente realidad del desempleo laboral. Pero aunque cada uno ofrezca sólo
explicaciones parciales, más o menos acertadas, un repaso al conjunto de los
modelos propuestos nos proporcionará una panorámica bastante completa.
Los
economistas neoclásicos consideraron el mercado del factor trabajo en la misma
forma que al resto de los mercados de factores, bienes, y servicios. Los
salarios son el precio que hay que pagar por los servicios prestados por el
factor trabajo. Cuanto mayores sean los salarios, menor será la cantidad
demandada y mayor la cantidad ofrecida. En el tema cinco se analizaron con
cierto detalle las características y la forma de las funciones de demanda y
oferta de trabajo por lo que ahora podemos pasar por alto aquellas matizaciones.
El análisis neoclásico se basa en el supuesto de la flexibilidad de los
salarios. Los desplazamientos que se puedan producir en las funciones de demanda
y oferta de trabajo provocarán reajustes salariales que en cualquier caso
quedarán determinados en el punto en que se igualen la oferta y la demanda.
Hay dos
clases desempleo, voluntario e involuntario, que pueden producirse dentro de
este esquema. En el punto de equilibrio todos los trabajadores que lo deseen
encuentran un empleo, pero habrá una cierta cantidad de personas que no estarán
dispuestas a trabajar por encontrar excesivamente bajos los salarios, eso será
desempleo voluntario. Si algún factor externo- sindicato, gobierno-
impide el reajuste de los salarios, aparecerá el desempleo voluntario. La
persistencia de un cierto nivel de desempleo involuntario permanente es
explicada en el modelo neoclásico mediante dos tipos de razones: el desempleo
friccional y el estructural.
El
desempleo friccional está originado porque muchos de los que acaban de obtener
un título profesional no tienen un empleador esperándoles a la salida del
centro de estudios, o porque algunos trabajadores deciden dejar su puesto para
buscar otro mejor y tardan algún tiempo en encontrarlo. El desempleo
estructural se produce por desajustes en la localización y la cualificación
ofrecida y demandada. Es posible que la inversión empresarial se esté
produciendo en una región determinada mientras que la oferta de trabajo esté
en otra. La resistencia de los trabajadores y empresas a trasladarse provocará
desempleo. De forma similar, es frecuente que los empleos de nueva creación
requieran unas habilidades peculiares de difícil adquisición por el
trabajador. Al acelerarse la velocidad en la innovación tecnológica se amplía
la brecha entre las habilidades requeridas y ofrecidas por lo que el desempleo
estructural aumenta. Estos tipos de explicación se han desarrollado
modernamente con el llamado modelo de búsqueda de empleo. La idea básica es
que los trabajadores y los empleos están muy diferenciados. No todos los
empleos son adecuados para todos los trabajadores. El individuo en desempleo
tiene por tanto que realizar una búsqueda laboriosa del empleo que mejor se
ajuste a sus aspiraciones. Conforme pasa el tiempo sin encontrar un puesto
adecuado, los beneficios esperados van disminuyendo mientras que los costes que
le origina el proceso de búsqueda son cada vez mayores.
El proceso
de búsqueda se prolongará hasta que esos beneficios y costes se igualen,
momento en que aceptará la mejor proposición que haya conseguido. Incluso en
la coyuntura económica más favorable, en las situaciones de pleno empleo,
permanecerá siempre un cierto número de trabajadores en desempleo por razones
friccionales o estructurales. Es la llamada tasa "normal" o inevitable
de desempleo. Esa tasa varía según los países y las épocas. En los EEUU, por
ejemplo, la mano de obra tiene mucha movilidad, los trabajadores cambian de
empresa con mucha mayor frecuencia que en otros países, por lo que la tasa
normal de desempleo será también mayor.
Escuela de
Lausanne. Escuela económica surgida en la segunda mitad del siglo XIX en la
Universidad de Lausanne, Suiza, que recurrió extensamente al uso de las matemáticas
en la ciencia económica para explicar, fundamentalmente, el modo en que se
establecen los complejos equilibrios de una economía de mercado. El logro
principal de León Walras y Wilfredo Pareto fue demostrar cómo se alcanza el
equilibrio general en una economía donde compradores y vendedores interactúan
definiendo un conjunto de precios y de cantidades producidas. La moderna teoría
del equilibrio general, desarrollada posteriormente por Hicks, Arrow y Hahn,
debe mucho al sólido trabajo de la Escuela de Lausanne; de esta misma fuente,
aunque con un sesgo distinto, parten también los trabajos de la denominada
Economía del Bienestar.
B. Keynesianismo Del Mercado
De Trabajo Y El Desempleo
En el modelo keynesiano, la causa principal del
desempleo hay que buscarla en la insuficiencia de la demanda agregada. Un simple
cambio negativo en las expectativas de los empresarios puede provocar una
disminución de su demanda de bienes de inversión, lo que originará una serie
de reacciones en cadena en la que se irá perdiendo empleo sucesivamente en
diferentes ramas industriales. La consiguiente disminución en la capacidad
adquisitiva de los trabajadores puede agravar el círculo vicioso prolongando
indefinidamente la situación de desempleo.
Los keynesianos rechazan la capacidad del mercado
laboral de ajustarse a la nueva situación modificando los salarios. Y si el
equilibrio en el mercado de un factor o un bien no puede alcanzarse por la vía
de los precios, se conseguirá por la vía de las cantidades, apareciendo una
disparidad entre las cantidades ofrecidas y demandadas. Es la rigidez a la baja
de los salarios la que impide que la disminución de la demanda, se traduzca en
descensos salariales por lo que se producirá una situación de desempleo
involuntario.
El supuesto de la rigidez de los salarios puede
suavizarse si se considera que los trabajadores tienen ilusión monetaria, es
decir, que lo que negocian en sus convenios son salarios nominales, no reales,
por lo que, si se dan simultáneamente situaciones de desempleo e inflación,
puede producirse un cierto reajuste de los salarios reales.
Esta posibilidad quedaba excluida por las modernas
propuestas del modelo de las expectativas racionales: No hay ilusión monetaria,
por lo que la política monetaria expansiva se traduce inmediatamente en subidas
de precios y salarios sin que tenga ningún efecto sobre la producción real.
Los keynesianos, en respuesta, dieron la vuelta al argumento. Aceptando el
supuesto de las expectativas racionales conjuntamente con el de la rigidez de
los salarios nominales, dedujeron que las políticas expansivas sí pueden tener
efecto sobre la producción real. Por ejemplo, el anuncio de un aumento en la
cantidad de dinero en circulación provocará subidas en los precios, pero no en
los salarios nominales, por lo que los salarios reales bajarán; esto permitirá
el aumento del empleo y de la producción real.
Pero si los
trabajadores tienen expectativas racionales ¿Porqué serían rígidos los
salarios nominales? Actualmente, cuando se firman convenios colectivos suele
incluirse una cláusula de revisión condicionada al comportamiento del IPC (índice
de Precios al Consumo) por lo que los aumentos salariales acordados son reales.
Además, si los salarios nominales fueran rígidos, los salarios reales actuarían
anticíclicamente, bajando en los procesos inflacionistas y subiendo en los
deflacionistas, lo que no sólo no es lógico sino contrario a la experiencia
empírica.
C. Mercado Laboral
Lo que distorsiona el mercado laboral y por tanto lo
que hay que explicar, es la rigidez de los salarios reales, que se mantengan al
mismo nivel a pesar de las variaciones que se produzcan en la tasa de desempleo.
Con ese fin han surgido en los últimos años varios modelos. Aunque ninguno de
ellos es completamente satisfactorio por sí solo, tomados en conjunto sirven
ciertamente para describir los mecanismos reales por los que se forman los
salarios en las empresas.
El modelo de los contratos implícitos parte de
considerar que los trabajadores tienen una aversión al riesgo superior a la de
sus empleadores. Por tanto prefieren empleos seguros, con salarios estables
aunque sean bajos, en vez de salarios altos con peligro de cierre de la empresa
y pérdida del empleo. El mecanismo funciona como si en el contrato laboral
existiera una cláusula implícita según la cual los trabajadores pagarían
(renunciando a parte de su salario) a sus empleadores un "seguro"
contra el desempleo. Este modelo ha sido considerado inconsistente por algunos
autores ya que el mismo argumento, la aversión al riesgo de los trabajadores,
podría conducir precisamente a lo contrario de lo que se desea demostrar, es
decir, a que los trabajadores estarían dispuestos a tener salarios volátiles y
a que les bajaran sus ingresos reales en momentos críticos para la empresa,
antes de poner en peligro sus empleos.
El modelo del mercado interno de las empresas trata de
explicar porqué la existencia de
trabajadores desempleados, teóricamente dispuestos a aceptar un empleo a
cualquier precio, no provoca la caída de los salarios. En cada empresa hay un
gran número de puestos de trabajo que requieren cierto grado de confianza en la
persona que los ocupa. Para esos empleos se buscarán trabajadores conocidos,
que ya lleven un tiempo en la empresa. Muchos otros puestos exigen una formación
muy especializada que sólo se consigue permaneciendo mucho tiempo en el mismo
empleo. Por tanto los trabajadores desempleados no sirven para ocupar esos
empleos y, aunque estuvieran dispuestos a aceptar salarios más bajos, no
representan una competencia real para los que ya están empleados desde hace
tiempo en la empresa.
El modelo del pago de la lealtad se fija en ciertos
comportamientos que, aunque no sean fácilmente explicables racionalmente, todo
el que haya trabajado en una empresa sabe que son muy comunes. Hay un amplio
grupo de trabajadores que se esfuerza más de lo que les exige la empresa. Es
comprensible por tanto que la empresa les pague más de lo estrictamente
necesario para que permanezcan en sus puestos. Se produce una especie de lealtad
mutua entre empleados y empleadores.
D.
Las Políticas De Empleo
La intervención del Estado para fomentar el empleo
topa con grandes dificultades. Las políticas expansivas pueden producir
desagradables efectos secundarios, provocando inestabilidad monetaria y otros
desequilibrios. Si lo que se busca es una oferta de empleo bien remunerado,
sostenida a largo plazo, habrá que actuar de forma muy cuidadosa para que no
sea peor el remedio que la enfermedad.
En 1953 el profesor A.W. Phillips publicó un estudio
sobre la evolución seguida a largo plazo por los precios y el empleo en la
economía británica, en el que se ponía de manifiesto una correlación inversa
entre ambas variables, a mayor inflación menor desempleo, que podía ajustarse
a una curva decreciente. La curva de Phillips no describía funciones teóricas
que relacionasen de forma lógica las dos variables implicadas; era,
simplemente, la constatación de un hecho y su representación plástica.
La curva de Phillips se popularizó rápidamente por
varias razones. Por una parte resultaba consistente con el paradigma keynesiano
dominante en la época, según el cual la inflación se producía sólo en
situaciones de alta demanda agregada y pleno empleo. Además, en los años
sesenta los datos sobre el desempleo y la inflación en los principales países
occidentales se ajustaron con bastante fidelidad a una curva así. Pero la
principal razón de su popularidad fue quizá su utilidad para explicar a los
políticos y a los votantes que había un momento para las políticas expansivas
y un momento para las políticas estabilizadoras y que no podía cumplirse la
pretensión de alcanzar un mundo perfecto con tasas de desempleo e inflación
iguales a cero.
La curva de Phillips:
pero en los años setenta el mundo cambió. Las tasas de inflación y
desempleo empezaron a crecer conjuntamente con lo que la curva de Phillips
desapareció de los gráficos estadísticos. El fenómeno de la estanflación,
estancamiento e inflación, no cabía en los esquemas keynesianos. Los nuevos
fenómenos económicos exigían nuevas y diferentes explicaciones.
Los monetaristas, a través de su miembro más
prestigioso, el profesor Milton Friedman, propusieron el modelo que se llamó la
curva de Phillips a largo plazo. La curva de Phillips, argumentó, no es estable
sino que se desplaza como consecuencia de los ajustes en las previsiones de los
agentes económicos. Cualquier intento por parte del gobierno de aumentar el
empleo tendrá éxito sólo a corto plazo pero provocando desplazamientos de la
curva de Phillips. A largo plazo la curva de Phillips, parece existir una tasa
natural de desempleo, y todo intento de restringirla está condenado al fracaso
a largo plazo.
La teoría de las expectativas racionales viene a
introducir aún más pesimismo en esta cuestión. Si los agentes son capaces de
prever las consecuencias de las políticas económicas y adaptar inmediatamente
su comportamiento a esas previsiones, el crecimiento de la inflación será
inmediato. Las políticas expansivas no tendrán éxito ni siquiera a corto
plazo.
Aun teniendo en cuenta estas limitaciones a las políticas
expansivas, siempre se podrán tomar medidas de fomento del empleo que, según
los modelos que hemos estudiado, eliminen o suavicen las dificultades para
encontrar empleo y faciliten el ajuste entre la oferta y la demanda de trabajo.
Para reducir el desempleo friccional y eliminar los problemas que denuncia el
modelo de la búsqueda de empleo una medida elemental, debe consistir en la
organización de un sistema de oficinas de empleo que funcione de forma
eficiente, con ficheros organizados de forma que faciliten la búsqueda rápida
del empleo más adecuado a cada trabajador y del trabajador más adecuado para
cada empleo. Para solucionar el desempleo estructural, son necesarias medidas
que faciliten la movilidad espacial y funcional de los trabajadores. La
movilidad espacial está obstaculizada principalmente por los altos precios de
las viviendas y los alquileres que desaniman la migración interior. La
movilidad funcional requiere la organización de un sistema educativo con una
formación profesional adaptada a las necesidades de las empresas y que tenga la
flexibilidad suficiente para adaptarse a la rápida evolución de las tecnologías.
El aumento de la demanda de trabajadores puede
conseguirse con medidas fiscales que reduzcan los costes salariales para las
empresas, bien reduciendo las contribuciones obligatorias a la Seguridad Social
(que tendrían que ser substituidas por otros ingresos del Estado), bien
subvencionando la contratación de trabajadores que por alguna circunstancia
sean menos eficientes, minusválidos, jóvenes en su primer empleo, etc. La
flexibilización de los empleos, autorizando contratos temporales y facilitando
los despidos, supone de hecho abaratar los costos laborales de las empresas
aunque a costa de la precarización del empleo.
Finalmente
siguen siendo muchos los partidarios de las tradicionales medidas keynesianas de
aumentar la demanda agregada mediante el aumento del gasto público, bien
mediante contratación directa por el Estado-patrón, bien mediante la realización
de obras o inversiones públicas. A pesar de las argumentaciones de Friedman,
los programas y gobiernos socialdemócratas siguen siendo partidarios de políticas
activas de creación de empleo especialmente en países con tasas altas de
desempleo.
E. El Contexto Actual Nacional
El contexto local e internacional, caracterizado por un
persistente aumento de la desocupación y subocupación, agravado en muchos
casos por una tasa de crecimiento poblacional positivo y un cuadro fuertemente
recesivo, no es propicio para el surgimiento de micro y pequeñas empresas con
capacidad de insertarse en un mercado competitivo.
El desarrollo tradicional de la micro empresa en el
Sur, se ha caracterizado por el surgimiento de emprendimientos, a menudo de carácter
familiar, que tienen el objetivo de lograr un ingreso (único o adicional)para
permitir la subsistencia del grupo. Estos emprendimientos, que nacían y
evolucionaban en la informalidad, contaron en general con una escasa utilización
de tecnología, un uso intensivo de mano de obra, rudimentaria organización del
trabajo y ninguna utilización (ni conocimiento) de herramientas de negocios ni
estrategias de comercialización.
Se ha observado en el Perú, durante los últimos años,
en forma concomitante con la depresión de la actividad económica y la aplicación
de políticas tendientes a desrregular las relaciones laborales, un fuerte
proceso de precarización del empleo. Esto se pone de manifiesto en un
incremento del empleo total o parcialmente no registrado, la extensión de
diversas formas de subcontratación fraudulenta que procuran evitar el
cumplimiento de las normas laborales de orden general y evadir los salarios
convencionales de la rama o la profesión, deteriorando las condiciones de
trabajo y acentuando la inestabilidad de los empleos. Esta precarización del
empleo difiere, por su naturaleza, de formas tradicionales de empleo eventual.
La prolongada caída de la demanda de trabajo generada
por las políticas económicas, ha provocado aumentos importantes de las tasas
de desocupación y reasignación de fuerzas de trabajo desde los sectores
productivos (industria y construcción) hacia las ramas terciarias (comercio y
servicios). Las tasas de desempleo han tenido su mayor impacto en los jefes de
los hogares más pobres que, sin embargo, no pueden permitirse estar
desempleados durante períodos prolongados, generando de esta manera altos índices
de subempleo. En consecuencia los casos de desempleo más duradero provienen de
los hogares considerados "no pobres".
La inestabilidad, por otra parte, genera condiciones
propicias para la extensión de la desprotección laboral, que es mayor entre
las personas provenientes de hogares pobres. En consecuencia, las personas
desocupadas o bien carecen de todo ingreso o bien obtienen ingresos menores de
carácter precario en actividades no asalariadas. La incidencia del desempleo
abierto es mayor entre los trabajadores no calificados, es decir, entre aquellos
que cuando están ocupados reciben las remuneraciones menores. La incidencia
también es elevada entre los trabajadores jóvenes que buscan empleo por
primera vez, los que también se encuentran en la parte inferior de la
estructura de ingresos. El desempleo, por lo tanto, tiene dos efectos
diferentes: es, en primer lugar, generador directo de pobreza y acentúa además
el grado relativo de pobreza de los hogares ubicados en los estratos inferiores
de ingreso.
Se trata, entonces, si se quieren contrarrestar estos
efectos nocivos de la reestrucuración de las economías, de estrechar la
inserción de las micro empresas de menores recursos económicos a sectores más
modernos, vinculándolas a mercados más amplios, dinámicos y rentables,
mediante instrumentos como la promoción de la subcontratación entre empresas y
el establecimiento de canales de comercialización que incluyan también al
mercado externo. Este apoyo productivo tiende a mejorar la capacidad de
competir, corrigiendo la falta de acceso a recursos productivos.
Frente a la alta competitividad, los volúmenes de
demanda y las consecuentes aplicaciones de las tecnologías de punta que exige
el mercado, muchos productos a micro escala se ven excluidos de los mismos
debido a su reducido tamaño, a la carencia de maquinaria y equipos
indispensables para elevar la capacidad productiva, así como a insuficiencias
en su capacidad organizativa y gerencial. A ello pueden agregarse sus
dificultades de acceso al crédito y a las redes sociales y comerciales en las
que operan empresas de mayor tamaño. Las empresas de menor tamaño también
enfrentan costos de transacción más elevados, particularmente en contextos de
alto riesgo e incertidumbre.
En el marco de estos procesos se ha desarrollado lo que
se conoce como economía informal. Se trata de un complejo muy diferenciado de
estrategias de supervivencia puestas en marcha por sectores marginados de la
economía formal. Estas estrategias comprenden prácticas micro empresariales
altamente heterogéneas, que van desde unidades de subsistencia hasta verdaderas
empresas con capacidad potencial de participación en el mercado formal.
La micro empresa no puede desarrollarse sin una provisión
adecuada de infraestructura industrial y de servicios empresariales: la
información oportuna y actualizada sobre mercados y tecnología, la asesoría y
las gestiones promocionales en el comercio internacional, los servicios de
asesoría técnica y consultoría en diversas áreas, la organización de ferias
y eventos comerciales, la capacitación técnica y gerencial. Sólo la
construcción de instituciones democráticas y descentralizadas puede conducir
al desarrollo sostenible de la micro empresa. Las experiencias exitosas tienen
en común la solidez de las instituciones y el rol de promotor de las
asociaciones empresariales y de los gobiernos locales y regionales.
Por lo tanto, cuando nos referimos a economía
informal, estamos hablando de un sector cuyo rasgo común -paradójicamente- no
está constituido por la falta de formalidad, sino que más bien por la concreta
imposibilidad de acceso a instrumentos básicos tales como el crédito o la
formación y la actualización técnico-organizativa. La
población económicamente activa peruana ascendió a un total de 8,9 millones
de personas en el año 1995, sobre una población de poco más de 23,5 millones
de habitantes. De este total, el 65,3% eran hombres y el 34,7% eran mujeres; del
total de participación en la actividad económica, el 72% procedía del sector
urbano y el 28% restante del rural. Las previsiones señalan que más de diez
millones de personas conformarán la población económicamente activa en el año
2000 .Por actividades económicas, es la agricultura la que absorbe un mayor número
de ocupación (37%), aunque viene disminuyendo pese a la gran importancia del
sector pesquero nacional, que se incluye en este apartado; por su parte, la
industria ocupa al 22% de la población activa y el resto corresponde al sector
de los servicios.
Desde comienzos de los años ochenta, la población activa ha tenido un
crecimiento interanual medio del 3,7%, mientras que el empleo generado por las
grandes empresas manifiesta un goteo decreciente y constante, aunque todavía no
alarmante. Y aunque las tasas de desempleo no han crecido de forma importante,
puede deberse a la aparición de un fenómeno que ha creado un nuevo grupo
social; está formado por personas llegadas principalmente de las zonas rurales
que se autoemplearon a través de la venta ambulante o de la creación de microempresas
de carácter familiar, aliviando así un crecimiento mayor del índice global de
desempleo
Perú, como
la mayoría de los países iberoamericanos, mantiene una tasa de desempleo
urbano inferior al 10%. En 1997, el 9,1% de la población económicamente activa
no tenía un puesto de trabajo en las zonas urbanas.
La
insuficiente demanda de mano de obra en los sectores industrial y comercial se
ha incrementado en los últimos veinte años, debido fundamentalmente a la
escasa inversión registrada en el país y a un entorno macroeconómico
caracterizado por la inestabilidad. Así, entre 1981 y 1991 la población económicamente
activa mantuvo un crecimiento medio anual del 3,9%, mientras que el empleo en
las grandes empresas del sector formal de la economía cayó en un 0,8%. Ahora
bien, desde 1993 se ha registrado un cierto incremento gradual de la tasa de
empleo como consecuencia de la recuperación de la actividad económica del país
y de una mayor flexibilidad laboral, aunque con grandes variaciones en los
distintos años; así por ejemplo, la tasa de desempleo abierto de los jóvenes
urbanos de 14 a 24 años, que representan la cuarta parte, se ha elevado del
15,2% de 1996 al 16,1% de 1997. Sin embargo, durante el ciclo expansivo de
1993-1995, esa misma tasa de desempleo descendió casi cinco puntos, del 16,1%
en 1993 hasta el 11,2% en 1995. Este comportamiento de la tasa de desempleo
refleja, en gran medida, la dificultad del mercado para absorber la mano de obra
más joven y, sobre todo, a los trabajadores más recientemente incorporados al
mercado de trabajo. Por ello, cuando se observan las cifras de desempleo
desagregado por grupos de edad, se constata que las tasas para los grupos de
trabajadores cuya edad se sitúa entre los 25-44 y entre los 45-54 años no son
alarmantemente altas (6,6% y 5,7% durante el año 1997), mientras que la tasa
para el grupo de 14-24 años es del 15,2%, es decir, casi el triple que para los
grupos de más experiencia.
F. Naturaleza y medición
A pesar de que los factores productivos, —tierra,
trabajo y capital— son recursos escasos, por diversas razones siempre hay una
parte mayor o menor de ellos que no está usándose. Ese es el fenómeno
conocido como desempleo aunque casi siempre se utilice esa palabra, y así lo
haremos aquí, para aludir principalmente al desempleo del factor trabajo. Sus
terribles repercusiones sociales lo convierten en un problema económico
fundamental y su solución es un objetivo prioritario para la política económica.
Para describir la situación del empleo en una sociedad, los datos suelen
ofrecerse en forma de tasa de desempleo: la proporción de trabajadores en
desempleo con respecto al total de la población activa. Pero medir esa tasa no
es tarea fácil. Por mucho que se precisen los conceptos de "desempleado
" y "población económicamente activa" siempre encontraremos
individuos a los que no sabremos con exactitud en qué categoría clasificarlos.
Se llama población económicamente
activa (PEA) al conjunto de los individuos de una sociedad que estando en edad
de trabajar y capacitados para hacerlo, tienen o desean tener un empleo
remunerado. Los miembros de este grupo que están buscando activamente empleo y
no lo encuentran recibirán la calificación de trabajador desempleado.
Quedan por tanto excluidos de la condición de población activa los
jubilados, los enfermos o físicamente incapacitados, los estudiantes, los
menores de edad (por necesidad se han visto en la obligación de trabajar), y
ese numeroso grupo de personas que por estar trabajando en sus casas para sus
familias no pueden tener un empleo remunerado fuera del hogar.
Pero hay otras muchas razones por las que la tasa de
desempleo puede resultar sobrevalorada. En nuestro país hay un gran número de
trabajadores empleados en la llamada economía sumergida, empleados por cuenta
propia o ajena, que tratan de eludir sus obligaciones fiscales.
Se pueden hacer estimaciones imprecisas sobre el volumen del empleo
sumergido por medios indirectos, por ejemplo, mediante el consumo de energía eléctrica,
pero son estimaciones en cualquier caso muy insatisfactorias. Por otra parte,
los subsidios y las facilidades sociales que se conceden a la población de bajo
nivel socio económico- para el
acceso a viviendas subvencionadas y otras-
hacen que se presenten como tales muchas personas que no están realmente
dispuestas a aceptar un empleo fijo a jornada completa.
a.
Tasa de desempleo y mercado laboral El
desempleo es un fenómeno siempre presente, en mayor o menor grado, en toda
sociedad. De la población total de un país, existe un grupo que pertenece a la
fuerza laboral y otro que se encuentra fuera de ella debido a actividades
educativas o quehaceres del hogar. Del mismo modo, entre los individuos que
forman parte de la fuerza laboral, algunos se encuentran ocupados y otros se
encuentran desocupados Se utiliza la tasa de desempleo, es decir, el porcentaje
de la fuerza laboral desempleada, como un indicador resumen del estado del
mercado laboral, aunque eventualmente puede constituir sólo una aproximación
parcial al fenómeno. Una limitación importante de la tasa de desempleo es que
no dice nada sobre los niveles de ingreso y la calidad del trabajo de aquellos
que se encuentran empleados.
b.
Desempleo y Desarrollo Se pueden establecer, por lo menos, dos
hipótesis con respecto a la relación entre el nivel de desarrollo y la tasa de
desempleo. Por un lado, se puede argumentar que los países desarrollados tienen
mayores oportunidades de empleo y, por lo tanto, el nivel de desempleo
registrado debería ser menor en estos países. En este sentido, existiría una
relación inversa entre el desarrollo de un país y su tasa de desempleo. De
otro lado, en los países de bajos ingresos, las familias pobres no pueden
financiar largos periodos de desempleo y deben idear estrategias de empleo e
ingresos de manera de maximizar el bienestar familiar, dadas la múltiples
restricciones que enfrentan. Por tanto, las tasas de desempleo en países
subdesarrollados no podrían ser muy altas. En la realidad concreta no
encontramos una relación clara entre el nivel de desarrollo y las tasas
registradas de desempleo abierto, probablemente debido a que las dos hipótesis
actúan simultáneamente y a que la tasa de desempleo es afectada por otros
factores como el ciclo económico y la presencia de diferentes regulaciones en
el mercado laboral. En Sudamérica, aún cuando existen diferencias metodológicas
involucradas en el cálculo de las tasas de desempleo, se observa que los
niveles registrados son bastante variables. Las tasas fluctúan entre el 4%y el
18% para países cercanos y que no presentan diferencias tan marcadas en sus
niveles de desarrollo. La tasa de desempleo abierto peruana se sitúa en el
promedio sudamericano.
c.
Perú:
Desempleo por ámbitosgeográficos Esta información ha permitido confirmar
algunos hechos ya conocidos, pero ha evidenciado diferencias interesantes entre
los procesos laborales existentes en el país. Las diferencias más importantes
se refieren a los niveles que muestran las tasas de desempleo en diferentes
regiones del país. Así por ejemplo, se observa que las zonas Central y Sur del
país presentan comparativamente tasas más elevadas de desempleo que las del
Norte, incluida la Selva. Estos fenómenos, que merecen una investigación de
mayor detalle, pueden estar asociados a los desiguales procesos de desarrollo
experimentados por las ciudades del interior del país y a la mayor cercanía de
los mercados de trabajo rurales en las ciudades intermedias, lo cual determinaría
comportamientos diferenciados de la oferta laboral y un patrón estacional que
debe ser analizado. Lo que sí es claro es que algunas estructuras del desempleo
son similares tanto en Lima como en el resto del país, si se consideran las
variables edad, sexo y educación. En el caso de la edad, por ejemplo, los jóvenes
presentan mayores tasas de desempleo llegando, en el caso de la Costa Sur, a
estar por encima del 28%. Del mismo modo, excepto en la Sierra Norte, en todo el
país son las mujeres quienes se ven afectadas en mayor proporción por el fenómeno
del desempleo. Obviamente, el nivel educativo, con algunas diferencias de
niveles, en todas las regiones vuelve a presentar una relación no lineal con la
tasa de desempleo. No obstante, en ninguno de estos casos se puede establecer
una relación causa efecto entre las diversas variables socioeconómicas y la
incidencia del desempleo pues no se mantiene el principio de 'ceteris paribus'
Para ello, se requiere un análisis.
G.
Duración del Desempleo
Tanto en
medios académicos como políticos, parece existir una percepción del desempleo
como un fenómeno estático, como si su estructura no cambiara en el tiempo y
los desempleados fueran los mismos siempre. Dichas apreciaciones olvidan el carácter
eminentemente dinámico del mercado laboral y la presencia de permanentes flujos
desde y hacia él. El fenómeno de la duración del desempleo en el Perú, ha
sido escasamente estudiado y no existen antecedentes confiables que permitan
hacer una comparación de esta variable en el tiempo. El estudio de la duración
del desempleo es importante debido a que nos permite aproximarnos al
conocimiento del tipo de desempleo existente en un país. Según su duración y
el comportamiento de la demanda de mano de obra, el desempleo puede ser
friccional o estructural. Cada situación expresa características distintas y
permiten, por lo tanto, políticas diferentes. Esta evidencia sugiere que el fenómeno
del desempleo persistente no es tan significativo en nuestro país como sí lo
es en otros países. Por el contrario, el tipo de desempleo predominante en
nuestro medio sería más de corto plazo, es decir friccional o estacional. El
desempleo friccional surge principalmente porque los mercados de trabajo son dinámicos.
En efecto, simultáneamente coexisten en el mercado laboral, nuevos ingresantes
(aspirantes) al mismo tiempo que otros individuos están dejando la fuerza
laboral (jubilados o desalentados). Existen personas que están renunciando a
sus empleos para buscar otros y también existen empresas que reducen su nivel
de empleo mientras que hay otras que buscan trabajadores.
Dado que
los flujos de información son imperfectos tanto los empleadores como los
trabajadores, suelen demorar en encontrar exactamente lo que buscan en el
mercado. Es decir, debido a la ausencia de mecanismo de información, toma
tiempo para que se produzca el encuentro entre empleadores y trabajadores generándose
así el desempleo friccional.
Como se
mencionó este desempleo prolongado o persistente, afecta más a los siguientes
grupos poblacionales:
1.
Mujeres,
2.
Aquellos que en el contexto familiar son hijos,
3.
Los individuos con niveles educativos secundarios o superiores,
4.
Las personas solteras, y
5.
Los jóvenes.
La dinámica
del mercado laboral implica que no todos los desempleados son los mismos siempre
y que muchos de ellos se encuentran cambiando de status frecuentemente. De
hecho, en cualquier punto del tiempo el desempleo está conformado por flujos
que entran al desempleo y por flujos que salen de él.
H.
Los Flujos Hacia y Desde El Desempleo:
En
cualquier periodo de tiempo, los individuos que ingresan a la condición de
desempleo son de dos tipos: aquellos que antes eran empleados y aquellos que
antes eran inactivos. Entre los que antes eran ocupados existen dos motivos
principales de llegada: los recesos (despidos) que pueden ser temporales o
permanentes, y las renuncias. Entre los que antes eran inactivos existen también
dos tipos: los nuevos ingresos al mercado de trabajo y los re ingresos por parte
de personas que alguna vez estuvieron en el mercado de trabajo y por algún
motivo salieron de él hacia la inactividad.
Para
analizar la importancia de cada uno de estos componentes, se ha realizado una
descomposición simple del desempleo, en términos de sus flujos de entrada para
Perú Urbano.
Se observa
que casi la mitad de la tasa de desempleo abierto en el tercer trimestre de 1997
(7.7%) estuvo explicada por reingresos de personas que previamente estaban
inactivas a la condición de desempleo. Esto es consistente con el hallazgo
anterior que las principales transiciones existentes en el mercado de trabajo
peruano son entre la inactividad y el desempleo antes que entre empleo y el
desempleo. Vale la pena observar también que entre los grupos que tienen más
reingresos al mercado de trabajo a través del desempleo, destacan las mujeres,
los menores de 25 años y los que tienen estudios secundarios o superiores no
universitarios.
En un
segundo nivel de importancia se encuentran los flujos que provienen del empleo:
las renuncias y los recesos (despidos). En las renuncias se incluye a aquellos
que dejaron su empleo por que ganaban poco, por estudios, por motivos de salud,
asuntos familiares, para establecerse por su cuenta o por jubilación. Estos
representan el 21% del total de desempleo destacando los hombres, las personas
con educación secundaria y las mayores de 55 años. Por otro lado, en el grupo
que ingresan al desempleo por despido se incluye a aquellos desempleados porque
terminó su contrato, debido a los cierres de empresas o a los despidos
arbitrarios. Representan el 20% del total de desempleo siendo los grupos más
afectados los hombres, las personas entre 45 y 54 años y las que tienen educación
secundaria.
Finalmente,
solo el 10% de los desempleados son aspirantes, es decir personas que
previamente eran inactivas y por primera vez intentan conseguir un empleo. En
este grupo, evidentemente predominan los jóvenes, especialmente mujeres con
educación secundaria. Esta composición del desempleo no siempre ha sido así.
La década de los setenta, la principal fuente del desempleo era los aspirantes,
mientras que actualmente estos son la minoría. Esto es resultado de la notable
movilidad que se observa en el mercado de trabajo que ha determinado que la
mayor parte de las personas tengan experiencia laboral aunque sea parcial.
I.
Los Flujos De Salida Del Desempleo:
Al ingresar
al desempleo, por definición las personas empiezan a buscar trabajo, tanto
dependiente como independiente. La pregunta que se intenta resolver en esta
sección es como se componen los flujos de salida del desempleo. En este caso,
nuevamente existen dos grandes posibilidades: el empleo o la inactividad. En el
caso que salgan hacia el empleo, la pregunta es ¿Qué tipo de empleo consiguen
luego de estar desempleados?. En el caso de salir a la inactividad, interesa
averiguar las causas de esta decisión
Dos
observaciones muy importantes se derivan del análisis: En primer lugar, las
salidas hacia la inactividad explican aproximadamente el 51.7 % del desempleo,
es decir, no todos los desempleados terminan como empleados. ¿Qué explica el
elevado flujo de salida hacia la inactividad?. Por un lado, puede reflejar
desaliento, es decir, dada la incapacidad para encontrar un empleo muchas
personas dejan de buscar un empleo y deciden salir de la fuerza laboral. Por
otro lado, muchos de ellos deciden dejar la fuerza laboral voluntariamente, ante
la ausencia de oportunidades de empleo que satisfagan sus expectativas.
En segundo lugar, las
salidas al empleo explican el 48.3 % de los casos. En términos muy gruesos,
estos estimados pueden relacionarse a conceptos muy utilizados en la literatura.
Los que cambian de rama/ocupación pueden ser considerados como recesos
permanentes mientras que los que vuelven a la misma rama/ ocupación pueden ser
considerados como recesos temporales22. Los recesos temporales
ocurren principalmente por efectos de la estacionalidad o inestabilidad en la
producción de las empresas y constituyen una práctica mediante la cual los
empleadores convocan nuevamente a trabajadores que ya han laborado en sus
empresas a fin de enfrentar nuevos pedidos o campañas, ya que con ello aseguran
un mínimo de experiencia en el trabajo. Si tomamos estos datos como referencia,
este fenómeno explicaría uno de cada cinco casos de desempleo.
J. Situación De Empleo En El Perú
Existen dos formas de
ver el mercado de trabajo a nivel nacional. Un primer enfoque distingue
claramente entre economía rural y economía urbana, enfatizando la estrecha
relación del funcionamiento del mercado laboral rural con el desarrollo de
actividades agrícolas. Una visión más integral es la que pone énfasis en la
articulación entre las actividades económicas de las zonas rurales y las
urbanas. A continuación se señala las principales características de estas
dos maneras de ver el empleo a nivel nacional.
a.
Economía Rural Y
Funcionamiento Del Mercado De Trabajo Ruralopciones De Ocupación Del Hogar En
El Área Rural:
Es importante considerar como unidad de análisis
de las decisiones laborales en el área rural a los hogares, pues los miembros
del hogar deciden en conjunto sus niveles de consumo de bienes, la asignación
de su fuerza de trabajo y sus recursos entre las varias opciones o actividades
disponibles, y la inversión en capital humano (educación), de acuerdo con la
disponibilidad de tiempo productivo de sus miembros, con su restricción
presupuestaria, y con la tecnología disponible en su unidad productiva. La
asignación del tiempo depende de las características demográficas del hogar,
pues sus miembros (niños, adulto-hombre, adulto-mujer) se diferencian en cuanto
a sus ventajas comparativas realizando las actividades en las que son
relativamente más productivos. La
decisión de participación de un miembro en el mercado de trabajo asalariado se
hace en función de la productividad de cada miembro del hogar y el pago que
puedan obtener. En este sentido, la oferta familiar de trabajo asalariado está
afectada por los requerimientos de mano de obra de la unidad productiva. De esta
forma, la magnitud de oferta de trabajo en el mercado de trabajo asalariado de
los hogares no depende sólo del salario, sino también del tamaño de la fuerza
laboral familiar, sus otros ingresos, los factores fijos (herramientas, ganado,
tractores, etc.) que afectan la productividad de la unidad productividad
familiar, y los precios de los productos de la propia unidad productiva.
En general, los hogares
destinan más mano de obra a actividades no agropecuarias fuera del hogar o la
venden en el mercado cuando la campaña agrícola resulta mala. En las etapas
del proceso productivo en las cuales hay posibilidad de sustitución entre el
trabajo de un niño/a y un adulto/a (luego de la siembra o luego de la cosecha),
los hogares destinan a sus miembros con mayor valor en el mercado asalariado a
actividades fuera del hogar.
b.
Visión
Del Mercado De Trabajo A Nivel Nacional
Para
entender el funcionamiento de la economía nacional, y los mecanismos a través
de los cuales se puede favorecer el crecimiento económico y el desarrollo
rural, es importante analizar las relaciones económicas entre las zonas rurales
y las urbanas. En este sentido, lo rural no debe verse como contrapuesto a lo
urbano. Una manera de enfocar las relaciones entre ambas zonas es considerar que
la economía nacional se compone de varias economías regionales, cada una de
ellas conformada por un hinterland rural que rodea a algunas ciudades
importantes. Dentro de cada una de estas economías existen interrelaciones
entre el campo y la ciudad. El campo ofrece bienes agropecuarios y no
agropecuarios a la ciudad y ésta ofrece a cambio bienes manufacturados y
servicios, sobre todo financieros. Además, existe movilidad de factores
productivos, sobre todo mano de obra, y flujo de información entre el campo y
la ciudad, ya que estas zonas se encuentran actualmente más articuladas, no sólo
por el transporte sino, fundamentalmente, por el desarrollo de los medios de
comunicación
Desde esta
visión, los propios mercados, incluyendo el mercado laboral no serían rurales
sino regionales y no se puede hablar en sentido estricto de empleo rural. El
desarrollo de estos mercados será mayor cuanto más grande sea la ciudad y el
peso de las relaciones de mercado en el conjunto de las transacciones de la región,
que llevaría a un mayor desarrollo rural en la medida en que la economía rural
sea más abierta al comercio regional, nacional e internacional (eliminación de
intermediarios), aunque se debe enfrentar, en algunos casos, la competencia
entre productos urbanos y rurales.
La
existencia o formación de varias ciudades grandes favorecería el desarrollo de
economías regionales por la existencia de mercados modernos de insumos,
empresas compradoras de productos agrícolas y proveedoras de servicios. El
desarrollo de las ciudades en una región tiende a transformar las relaciones no
mercantiles en relaciones de mercado y explica la evolución del intercambio de
mano de obra y del mercado laboral. Anteriormente, las transacciones se hacían
a través de intermediarios que usaban sus lazos sociales en las comunidades
rurales para contratar trabajadores y llevarlos a las áreas donde se requiere
mano de obra (sistema de "enganche").
El
crecimiento de las ciudades permite el fortalecimiento de las economías
regionales que sustentan y, por lo tanto, el desarrollo de las áreas rurales a
la cuales están vinculadas. Debe fomentarse la inversión privada y el
crecimiento de las ciudades tomando en cuenta que uno de los factores necesarios
para lograr esto es la acumulación de capital humano ya que éste permite el
desarrollo de actividades con uso de tecnología avanzada.
Los cambios
ocurridos en los últimos años en las características del mercado de trabajo
en las zonas rurales hacen que su funcionamiento ya no se adecue a la visión
tradicional del empleo rural. El empleo rural no puede verse sólo como empleo
agropecuario.