Índice
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Introducción
Los Recursos Naturales.
La Tierra
La renta de la tierra.
La Política Económica Agrícola.
Conclusiones
Bibliografía
INTRODUCCIÓN
El
desarrollo de este trabajo de investigación permitirá conocer acerca de los
recursos naturales, en especial la tierra, sus recursos, la propiedad, su política
y la renta.
La
capacidad para aprender se refiere , entre otras cosas, a la disposición para
analizar desde distintos puntos de vista, utilizando información accesible a
muchos, permitiendo la confrontación de ideas, con la humildad producto de la
convicción de que puede haber muchas respuestas a un mismo problema. De esa
capacidad depende que podamos mejorar la política económica.
Por
factores de producción se entienden los elementos básicos que intervienen en
la producción de bienes y servicios. Tradicionalmente, han sido clasificados en
tres grandes categorías: tierra, trabajo y capital.
Tal
clasificación obedece también la forma como los economistas estructuraron sus
enfoques sobre los factores productivos, asignándoles a cada uno de las tres
categorías mencionadas su correspondiente remuneración, de acuerdo a su
diversa naturaleza. Así, la remuneración que correspondía a la tierra era la
renta y el receptor de dicha remuneración era el propietario de la misma.
Los Recursos Naturales.
Desde
los primeros economistas, se ha establecido que existen tres factores o agentes
de la producción: la Naturaleza, el Trabajo del hombre y los Instrumentos de
producción o Instrumentos de Trabajo.
Los
economistas clásicos habían manifestado la deplorable tendencia igualar estos
tres factores de la producción. En realidad desempeñan papeles muy desiguales.
La
Naturaleza, en la cual se envuelve no solo la tierra cultivada, sino todo el
medio material sólido, liquido o gaseoso en el cual vivimos, desempeña un
papel meramente pasivo, pues se limita a obedecer a los esfuerzos del hombre.
Constituye una condición indispensable de la producción, hasta el punto de que
algunos la consideran como el "el factor originario de la producción",
porque es preexistente a la acción del trabajo. Hay mas, el hombre mismo no es
mas que un producto de la naturaleza. Sin la naturaleza no podrían existir el
trabajo del hombre ni los instrumentos o medios de trabajo.
La Tierra
La
parte mas importante de la Naturaleza, en relación con la producción, es la
tierra y el subsuelo. Ella comprende la superficie del planeta con todos los
recursos naturales (bosques y aguas), que el hombre utiliza para el cultivo de
las plantas de donde extrae la mayor parte de los alimentos. Incluye también a
los animales (salvajes o domésticos), los ganados que el hombre emplea con los
mismos fines. La tierra comprende también las corrientes de agua con las cuales
produce la fuerza motriz que, en gran escala, es indispensable para la producción.
También incluye el riesgo de los campos de labranza, y el curso de los ríos
para la navegación. Pero si la tierra nos suministra generosamente las
sustancias químicas y las aguas, es lo cierto que no hay campos cultivados, ni
fuerza motriz hidráulica, ni utilización de las aguas para el riego, sin el
previo trabajo del hombre. De modo que aquí encontramos confundidos estos dos
factores de la producción: la tierra y el trabajo humano.
El
hombre no se ha limitado a extraer de la superficie de la tierra cuantas
materias primas necesita para la producción, sino que ha recurrido a extraerlas
del subsuelo. Los Yacimientos minerales de los mas variados elementos son
explotados por el hombre. El oro y la plata; el hierro, el petróleo y el carbón;
el plomo y el cobre; el manganesc y el tungsteno, en fin, cientos de productos
diversos son obtenidos en las entrañas de la tierra.
La
influencia de la Revolución Francesa y el desarrollo del capitalismo en todas
partes, determino un cambio en la forma de la propiedad del suelo. Se constituyo
así la propiedad rural con todos los atributos del derecho de la propiedad,
pero sin la servidumbre feudal de los campesinos. En los países atrasados,
semifeudales, sin embargo, han pervivido dosis mas o menos fuertes de la antigua
servidumbre feudal.
El
capitalismo no solamente impera en la industria, sino también en la
agricultura. Las tierras, sin embargo, se encuentran en las manos de la clase de
los grandes terratenientes. Pero la economía agrícola se ha ido transformando,
paulatinamente, en una economía de tipo capitalista. Las tierras son laboradas
por trabajadores asalariados; el producto de ellas es destinados al mercado; y
los capitales invertidos en la producción agrícola, producen beneficios al
igual que en la industria.
El
monopolio de la propiedad privada sobre la tierra, rige bajo el capitalismo. Una
parte considerable de ella es entregada en arrendamiento a los empresarios
capitalistas y a los pequeños campesinos. El resto es directamente explotado
por sus propietarios.
El
arrendatario capitalista paga cada cierto tiempo (un año por regla general), al
propietario de la tierra, una cantidad de dinero a titulo de renta. Esto
significa que para obtener el derecho a invertir su capital en la tierra
arrendada, el empresario capitalista debe pagar un tributo al propietario. Pero,
es natural que, si en la tierra tomada en arrendamiento, el propietario había
hecho inversiones de capital (obras de riego, vías de comunicación, graneros,
casas, etc.), en el pago anual que hace el arrendatario deberá también
incluirse la amortización e intereses de los capitales invertidos.
La
escuela socialista considera que, la plusvalía creada por el trabajo de los
asalariados agrícolas es dividida en dos partes: una parte que se apropia el
arrendatario capitalista por concepto del beneficio de su capital; y la otra,
que es pagada al propietario de la tierra a titulo de renta. De este modo, la
renta capitalista de la tierra es la parte que queda de la plusvalía, después
de deducirse la ganancia media o beneficio medio, que corresponde al
arrendatario. Por supuesto, si un propietario de tierras, en vez de arrendarlas
resuelve exportarlas directamente, se apropiara del beneficio medio y de la
renta de la tierra.
La renta de la tierra.
Dentro
de la concepción de los economistas clásicos, la retribución correspondiente
al factor Tierra se denomina renta. Sin embargo, al termino se le asignaba un
sentido diferente al uso corriente del mismo, de acuerdo con el cual por renta o
alquiler, se entendían los montos que se debían pagar por el uso de un bien
ajeno durante un tiempo convenido, para después devolverlo a su propietario en
su misma forma física. Según David Ricardo, renta es esa parte del producto de
la tierra que se paga al propietario por el uso de los poderes originales e
indestructibles del suelo.
En
una sociedad nacional cualquiera, la superficie total disponible del factor
Tierra es por definición fija. Por lo tanto, un incremento en la renta de la
tierra, no podría en teoría provenir de un aumento en la oferta del factor
mismo. De aplicarse ese concepto, el monto de la renta de la tierra dependería
del nivel de la demanda existente en relación con la cantidad fija del factor.
En
este sentido, la teoría ricardiana sostiene que cuando hay abundancia de tierra
fértil y una pequeña parte basta para obtener los productos que requiere la
subsistencia de la población, la renta de la tierra prácticamente desaparecería,
por cuanto nadie querría pagar por el uso de las misma, al igual que nadie
pagaría por el uso del aire o de los otros dones libres de la naturaleza.
Si
toda la tierra tuviese las mismas propiedades continua afirmando Ricardo en su
obra Principios de Economía Política y de la Tributación y además fuera
ilimitada en cantidad y uniforme en cantidad, no se cobraría nada por su uso,
amenos que poseyese ventajas peculiares debidas a la situación. Solo porque la
tierra no es ilimitada en cantidad ni uniforme en calidad y porque a medida que
la población progresa se requiere cultivar tierra de inferior calidad o menos
ventajosamente situada, siempre se paga renta por usarla.
Según
la afirmación anterior, si la cantidad del factor tierra fuese siempre fija, la
retribución correspondiente a este factor tendría que considerarse como una
renta económicamente pura y la cuantía de tal retribución dependerá
exclusivamente de su demanda.
Como
se puede observar en la figura, la cantidad de la tierra disponible quedaría
expresada mediante una línea vertical, siempre y cuando se aparta de la base de
su monto fijo. En dicho caso, la renta de la tierra variaría exclusivamente de
acuerdo con la demanda que con respecto al factor existiría, la cual queda
expresada en el grafico mediante una curva. De esta forma la renta aumentaría o
disminuiría en la misma medida en que aumente o disminuya la demanda del
factor.
Ahora
bien, la situación señalada en dicho grafico es evidente irreal, ya que en la
practica la tierra puede ofrecer no solo características diferentes en cuanto a
su fertilidad, sino también rendimientos distintos de acuerdo con los usos
alternativos a los cuales pueda destinarse.
Al
respecto podemos afirmar que el rendimiento de una superficie determinada de
tierra será sin duda distinto si se le destina a la producción de sorgo que si
se le destina a la producción de tomates. En tal caso, la demanda de tierra
para producir sorgo o para producir tomates, variara en función al precio de
ambos productos, lo cual a su vez sin duda incidirá en la renta de la tierra.
Asimismo,
la oferta de la tierra para producir un producto determinado por Ej. hortalizas,
estar en función por parte, del precio que las hortalizas alcancen en el
mercado, pero también del costo de sustraerla a otros cultivos. El sacrificio
de la alternativa abandonada se conoce con el nombre de costo de oportunidad de
un producto es la alternativa que debe abandonarse para poder producir dicho
bien.
Volviendo
al Ej. de las hortalizas, un productor de maíz estará dispuesto a destinar sus
tierras a la siembra de aquellas, siempre y cuando el precio de la hortalizas en
el mercado álcense un nivel tal, que el agricultor pueda no solo compensar el
costo de abandonar el cultivo de maíz (su costo de oportunidad), sino además
obtener una ganancia adicional.
El
ejemplo anterior nos permitirá comprender mejor la siguiente clasificación que
suele dársele a la tierra:
- Tierras
marginales: son aquellas en las cuales para un precio dado del maíz
producen la misma rentabilidad si son destinadas a la producción de este o
ala de algún otro fin. Por ejemplo, el cultivo de hortalizas. En este caso
la demanda de la tierra para el cultivo del maíz es igual al costo de
oportunidad.
- Tierras
intra margínales: son aquellas que dedicadas al cultivo del maíz obtienen
rendimientos mayores que el costo de oportunidad.
- Tierras
extramarginales: son aquellas que aun no se han destinado a la producción
de maíz porque el costo de abandonar el cultivo al cual están dedicadas
(su costo de oportunidad de hacerlo) será mas alto que su rendimiento.
En
cualquier caso, cabe recalcar que la oferta de tierra para un uso determinado no
es fija. Por ejemplo, la oferta de superficies dedicadas a la producción de
hortalizas se puede incrementar si se disminuye la destinada a la producción de
maíz. De igual forma, la oferta de tierra urbanizable se puede aumentar
disminuyendo las superficies que estaban destinadas a fines agrícolas.
La
figura 4, correspondiente al siguiente ejemplo demuestra que la renta de la
tierra esta determinada por la rentabilidad del uso al cual se destine. Por lo
tanto, no es admisible que la curva de oferta de tierra sea completamente rígida,
como se planteaba en la figura 3. Por otra parte, la rentabilidad en buena
medida esta determinada por la ubicación de la tierra. Así, las tierras
ubicadas en sitios cercanos a las ciudades serán fácilmente absorbidas por
estas, por lo que su valor aumentara considerablemente.
Citemos
aquí el caso real de una empresa agrícola ubicada en Camatagua que destinaba
sus tierras a la producción de diversos rubros agropecuarios. Al comprobar sus
directivos que existía en la zona una demanda no satisfecha de terrenos
urbanizados con fines recreativos, decidieron promovee un parcelamiento al cual
dieron el nombre de "El Viejo Trapiche". Para tal empresa, su costo de
oportunidad estaba representado por los rubros agrícolas cuya producción debían
sacrificar. Por otra parte, la demanda de suelo urbanizado permitía a la
empresa incrementar el precio de sus terrenos, de forma tal que una vez
construido el parcelamiento podía vender dichos terrenos obteniendo una
ganancia bastante atractiva. De esta manera, el aumento en la demanda de
terrenos urbanizados, llevo a la empresa en referencia a incrementar
progresivamente el numero de parcelas vencibles incorporadas al parcelamiento
"El Viejo Trapiche" o sea a aumentar la oferta de suelos urbanizables
disminuyendo la de suelos agrícolas. Gráficamente, el ejemplo descrito queda
representado en la figura 4.
Como se observa en la figura 4, el incremento en la demanda
por tierras urbanizables(gráficamente demostrado en el desplazamiento de la
curva de demanda de Do a D1) produjo dos consecuencias: Por una parte, el precio
por hectárea urbanizada aumento de OP1 a OP2 con lo cual la oferta de
superficies urbanizables se incremento de OA a OB.
Los
economistas contemporáneos al aceptar el ultimo concepto expresado es decir,
que mas que la naturaleza de un bien lo que importa es su función en la
actividad productora prefieren otorgar al termino tierra una acepción mucho mas
amplia, incluyéndola entre los componente del capital. De acuerdo con esa nueva
concepción, la "tierra" debe reputarse como bien "capital",
junto con los medios de producción "producidos". Tal aseveración se
basa asimismo en el hecho de que el aprovechamiento de la tierra con fines económicos,
requiere de una previa acción que permita su adaptación a los objetivos
productivos a los cuales se le vaya a destinar. Tal adaptación requiere de una
inversión de capital. Las mejoras que esas inversiones conllevan son
inseparables de la tierra, por lo tanto, también pasan a ser inseparables los
ingresos que podrían atribuirse a la tierra o al capital. Como resultado de lo
anterior, en la economía moderna se acostumbra a considerar la "renta de
la tierra" que recibe el propietario de la misma como una forma de ingreso
que rinde su capital.
Ahora
bien, hasta ahora nos hemos venido refiriendo a la retribución de la
"tierra" sin tomar en consideración lo que antes se había afirmado;
es decir, que desde el punto de vista económico, el termino "tierra"
incluye no solo las riquezas del suelo sino también las del subsuelo. En otras
palabras que dentro de una acepción mas moderna deberíamos referirnos no a la
tierra sino a los recursos naturales.
Desde
este punto de vista cabe recordar la distinción antes señalada entre recursos
naturales renovables y los no renovables. En el caso de los segundos como por
Ej. las riquezas minerales la cantidad de un determinado recurso existente en la
tierra es desde luego limitada y susceptible a la larga de agotamiento a través
de su explotación. Sin embargo, hasta el presente la experiencia ha venido
demostrando que un déficit de un determinado recurso incrementara su precio,
con lo cual fomentara la explotación y el desarrollo de fuentes del mismo que
previamente no eran rentables.
La Política Económica Agrícola.
En
la agricultura actúan las mismas leyes del desarrollo que rigen en la
industria. La pequeña producción agrícola es desplazada por la grande. Ello
significa la ruina de los pequeños productores. Es lo que se llama ley de
concentración de la producción.
Es
innegable que la gran producción agrícola es superior a la pequeña producción.
En efecto, la gran producción está en capacidad de utilizar, ampliamente,
maquinaria agrícola costosa. De la misma manera, puede emprender grandes obras
de riego, utilizar agrónomos y técnicos especializados, construir vías de
comunicación eficientes en el interés de la explotación agrícola, emplear
semillas seleccionadas, fertilizantes en cantidades suficientes, todo lo cual
redunda en mayor productividad del trabajo. La pequeña explotación agrícola
no permite nada de eso.
También
la gran producción goza de las ventajas de la cooperación capitalista,
facilidad de créditos y posibilidades, de colocar los frutos a mejor precio en
el precio en el mercado.
La
pequeña explotación agraria, ante la competencia de la grande, se arruina y
desaparece. No obstante, a veces, ciertas explotaciones de superficie reducida
son grandes empresas capitalistas, debido al desarrollo de su producción
global. En otros caos, la concentración de capitales en grandes explotaciones
agrícolas, va acompañada de la existencia de un considerable número de pequeñas
economías agrarias. Este hecho se explica por la necesidad en que se encuentran
las grandes explotaciones de conservar a los braceros en los intervalos de la
producción. Los dotan, entonces, de microparcelas donde pueden permanecer hasta
el momento preciso.
La
disminución de la pequeña propiedad en beneficio de la grande se observa en
todos los países desarrollados. El proceso de concentración de capitales se
observa, pues, en la agricultura, lo mismo que en la industria.
CONCLUSIONES
En
nuestro país, la concepción de tierra como factor de producción al cual nos
hemos venido refiriendo, adquiere una dimensión de características muy
especiales.
El
moderno concepto de sustituir el término TIERRA por el de RECURSOS NATURALES
dentro de la clasificación de los factores productivos conduce a su vez a una
subdivisión adicional: Recursos Naturales Renovables y No Renovables.
Venezuela
se caracteriza por disponer de inmensas riquezas naturales no renovables como es
el caso del petróleo, gas natural, carbón, hierro y bauxita, entre otros. La
insistencia en la utilización del término NO RENOVABLE sirve para llamar la
atención con respecto al hecho de que se trata de riquezas que deben ser
aprovechadas con un máximo de eficiencia.
En
materia de Recursos Naturales Renovables, el país posee tierras para ser
explotadas con fines agrícolas, las enormes riquezas pesqueras de nuestras
costas, o el potencial de generación hidroeléctrica que existe en el país.
Este
conjunto de oportunidades que el país nos presenta, son pocas las naciones del
mundo que disponen de ellas, y al no saberlas aprovechar estamos contribuyendo
al fracaso de un país cuando sus políticas económicas liberadas por los políticos
de turno no son analizadas de una manera eficaz y eficiente.
BIBLIOGRAFÍA
- FUENMAYOR,
Juan Bautista. Principios de Economía Política. Caracas, 1995.
- CHALBAUD
ZERPA, Reinaldo. Instituciones Sociales.
- TORO
ARDÍ, José. Fundamentos de Teoría Económica. Editorial Panapo. Cuarta
Edición, 1996.
- HELLER,
Wolfgang. Diccionario de Economía Política.Editorial Labor. Tercera Edición.
Autor:
Nancy Godoy
nancygodoy@cantv.net