Índice
1.
Introducción
2.
Definiciones y conceptos
3.
Comencemos con las relaciones humanas en la empresa
4.
Inteligencia emocional
5.
Dinámica de grupos
6.
Pasando a la acción
7.
Medición del nivel de calidad
8.
Análisis matricial
9.
Sistemas Preventivos
10.
Modelos económicos de la calidad
11.
Tipos de acciones preventivas
12.
Mejora continua de procesos, productos y servicios
13.
Conclusiones
14.
Bibliografía
1. Introducción
En un mundo donde día tras día
se incrementa la competitividad entre las naciones, empresas e individuos, la
efectividad y eficiencia en el accionar cobra fundamental importancia, máxime
antes los graves problemas ecológicos que requieren un mejor uso de todos los
recursos.
Las
empresas en la búsqueda de la competitividad global tienen la necesidad de
lograr productos y servicios al menor costo, con el mejor nivel de calidad y con
la capacidad de responder a la demanda tanto en tiempo como en cantidad (CQD –
quality, cost, delivery). En esa incesante búsqueda de una óptima utilización
de todos los recursos recurren a diversas metodologías y sistemas, no
existiendo entre las últimas y más modernas técnicas de gestión ninguna que
no haga hincapié en la fundamental necesidad de lograr altos niveles de
calidad, tanto por la calidad en si y la satisfacción que ello implique para
los consumidores, sino también para lograr mayores niveles de productividad y
menores costes de producción, logrando de tal forma mayores niveles de
rentabilidad para la empresa.
Ello
implica dar a la calidad el lugar central dentro de las estrategias empresarias,
pero también significa tener que dejar bien en claro una serie de conceptos
distorsionados que proliferan producto de los intereses sectoriales, como de la
falta de visión estratégica por parte de los empresarios.
En
un mundo en constante evolución, las técnicas y métodos de gestión deben
actualizarse para dar respuesta a las nuevas inquietudes y necesidades. La
creatividad es el mayor recurso existente y debe ser convenientemente utilizado
para generar nuevas y poderosas herramientas e instrumentos de gestión.
Producto de esa necesidad de
generar nuevas estructuras de pensamiento en materia de gestión, y lo que es más
aún la necesidad imperiosa de producir ideas desde la cultura y la economía
latinoamericana, es que surge está nueva forma de ver y generar proyectos de
calidad para la excelencia. La Gestión de Calidad para la Excelencia pretende
dar ese paso, dejando de utilizar sólo las herramientas generadas por los países
centrales, para empezar a producir nuestras propias y poderosas metodologías de
gestión. Ello no implica dejar de lado las importantes aportaciones efectuadas
por los grandes maestros y consultores de la calidad, llámense estos Deming,
Juran, Ishikawa, Feigenbaum, Oakland,
Taguchi y Mizuno entre otros, sino partiendo de sus aportaciones y de la
experiencia en el campo fáctico, tratar de generar un salto cualitativo en lo
relativo a la calidad y su gestión.
Ante
las ideas provenientes del Centro, debemos generar nuevas ideas, que no sólo
permitan satisfacer las necesidades del empresario y consumidor latinoamericano,
sino además empezar a generar las bases para el incremento competitivo de
nuestras empresas.
2. Definiciones y conceptos
La
calidad debemos definirla como “hacer bien en el primer intento el producto o
servicio que satisfaga plenamente los requerimientos del consumidor”.
Analicemos
brevemente dicha definición. Hacer bien el producto o servicio en el primer
intento significa que la calidad no sólo implica un producto sin defectos en
condiciones de ser entregado al consumidor, sino también procesos internos
libres de defectos que satisfagan no sólo los requerimientos de los clientes
externos, sino también de los internos. Toda tarea de reelaboración por
procesos internos fallidos llevan a mayores costos y pérdidas de productividad,
o sea disminución en la capacidad de competir. Producir correctamente un
producto para su posterior ensamble implica no tener que efectuar correcciones,
ni ajustes, los cuales generan mayores costos, menores niveles de producción,
mayores tiempos de espera y productos menos confiables.
El
satisfacer plenamente al cliente es imperioso para la generación de un mayor
valor que incline a los consumidores a repetir sus compras. Pero para satisfacer
plenamente a éstos es menester conocer fehacientemente cuales son sus
requerimientos y necesidades. El empresario ni el directivo pueden arrogarse
saber por sus presunciones cuales son dichos requerimientos. Por lo tanto el
estudio e investigación de mercado constituyen un arma fundamental a la hora de
generar productos de alta calidad.
En
esta satisfacción plena están no solamente contemplados los productos y
servicios que comercializa la empresa, sino todos los puntos de contacto y demás
aspectos que hacen al nivel satisfactorio de
servicios. Así pues una empresa puede fabricar productos de excelente diseño y
primera calidad, pero tendrá graves problemas con sus clientes si hay una mala
atención telefónica al cliente, si la facturación es errónea, si los
productos no son entregados en el plazo estipulado y si se desatiende la calidad
del embalaje, razón por la cual muchos artículos llegan a poder del cliente dañados.
Por
las razones antes apuntadas es necesario implantar una Gestión de la Calidad
para la Excelencia. Ahora bien, que debemos entender por excelencia? La
excelencia es fijarse como objetivo el alcanzar el cero defecto por miles o
millones de unidades producidas, contemplando para ello y a los efectos de su
medición los factores críticos tanto de los clientes internos como externos.
El cero defecto es un objetivo, y para ello es menester fijar una clara política
de mejora continua a los efectos de ir aproximándonos sin cesar a dicho
objetivo. El hecho de pensar en la imposibilidad material de lograrlo no implica
no tratar de reducir al mínimo los defectos, como tampoco debe ser motivo para
desahuciar al personal por no poder generar el máximo absoluto en calidad. El
objetivo es claro, partiendo de un benchmark en materia de defectos o fallas de
los competidores a nivel global, la empresa debe generar objetivos de igualación
y posterior superación, tratando luego de superar de manera continua sus
propias marcas.
Alcanzar
y superar otras marcas, y posteriormente superar de forma continua su propia
marca requiere de disciplina, ética de trabajo, liderazgo, una fuerte motivación
y mucho temple. No debe concebirse ello como una tarea agotadora sino mas bien
como una forma de crecimiento personal de todos los integrantes de la empresa,
porque para vencer las marcas no sólo es cuestión de trabajar más, sino y por
sobre todas las cosas, más creativamente, y por otro lado es la necesidad de
permanecer siempre competitivos para lograr la supervivencia de la empresa y de
todos los que de ella dependen.
Lograr
construir una empresa de alta competitividad implica conocer muy bien como
funcionan los procesos internos en las empresas, en cuanto a las relaciones
humanas, los sistemas de resolución de problemas y tomas de decisiones, los
planos políticos internos, la inteligencia emocional en el trabajo, pero también
significa comprender la forma de ser y actuar de los consumidores. Por ello,
para construir calidad ya no basta con la utilización de herramientas de gestión,
la comprensión de los procesos productivos y la medición de los niveles de
calidad. Hoy también es muy importante conocer los comportamientos
organizacionales, como así también el comportamiento del consumidor. Fue el
dejar de lado estos perfiles, lo que motivo la falta de éxito de muchos
proyectos de calidad total.
Llegar
a lograr el triunfo en materia de calidad requiere como se mencionó
anteriormente un fuerte liderazgo, pero también hacer uso de un muy lúcido
pensamiento estratégico que haga factible la concreción de la excelencia no
como una meta a alcanzar, sino como un camino a transitar.
3. Comencemos con las relaciones humanas en la
empresa
Muchos,
sino todos los técnicos y especialistas en calidad, y los empresarios, creen
que la calidad pasa sólo por técnicas estadísticas, herramientas de gestión,
normas ISO y sistemas de participación, dejando de lado una cuestión tan
crucial como lo son las relaciones humanas en la empresa, y la importancia que
ella tiene tanto para la productividad y calidad, como para el mayor nivel de
satisfacción de los consumidores.
Los
directivos, gerentes y supervisores deben velar por la existencia de un ámbito
de trabajo donde sobresalga la comprensión, la empatía, la alta moral de los
empleados, el respeto entre todos sus integrantes, la buena comunicación, un
ambiente positivo y una visión compartida entre todos sus integrantes.
Por
un lado tenemos los equipos de trabajo, sean estos los correspondientes a los
diversos procesos productivos, actividades o áreas de la empresa, por otro lado
tenemos los equipos especiales, llámense éstos Equipos de Mejora o Círculos
de Control de Calidad, pero también debemos contemplar a la empresa en su
conjunto como un equipo. Ello tiene relación directa con la necesidad de
derribar los muros que separan a los sectores y llevan a estos a concentrar su
energía en el logro de sus propios objetivos en lugar de los objetivos
superiores de la empresa como tal. Trabajar en equipo debe ser la consigna
fundamental de toda empresa, y para un óptimo trabajo en equipo logrando el máximo
de competitividad es menester lograr “la química”, esa química de la cual
tanto se habla en los equipos deportivos, para lo cual las buenas relaciones
humanas entre sus integrantes resulta a todas luces fundamental.
Pensemos que sería de
cualquier equipo deportivo en el cual cada integrante sólo se preocuparía por
poner de manifiesto sus propios talentos y lograr sólo el brillo individual, de
que sirve que un centrodelantero se preocupe sólo en hacer goles si su equipo
no triunfa. De que sirve al equipo tener el máximo goleador del campeonato si
el equipo no logra salir campeón. Lo mismo acontece con una empresa, de nada
sirve el mejor diseño de un producto, si su fabricación es difícil y costosa,
lo cual hace difícil por tal motivo su comercialización. De que sirve que un
vendedor sólo piense en vender sin tener en cuenta la capacidad de producción
de la empresa, o pensando sólo en sus comisiones, sobrevende productos a los
clientes generando en el futuro una mala relación de éste para con la empresa.
De
esta forma queda bien en claro la necesidad de pensar en la empresa como un
equipo, porque sólo de tal forma es factible que la empresa logre ser
competitiva y permita a sus integrantes poder conservar sus fuentes de trabajo.
Pero el siguiente paso es como generar un equipo de trabajo de alto rendimiento
para lo cual lo primero y fundamental es comenzar por alcanzar una excelencia en
las relaciones humanas. Sólo partiendo de esa excelencia en las relaciones es
como podrá ser factible construir una visión en común que servirá de guía
en la estrategia de mejora continua en los niveles de calidad.
Una
empresa puede pagar altos sueldos, tener instalaciones acogedoras para sus
empleados, contar o disponer de sofisticados componentes tecnológicos, pero si
las relaciones entre sus integrantes no es buena, los resultados operativos serán
pésimos. Un ambiente donde reina la falta de respeto, los malos tratos, la
falta de apoyo y ayuda mutua, origina enemistades, desconcentraciones,
decaimiento, caída en la motivación. Estos acontecimientos redundarán en
mayores distracciones, ausencia al trabajo, menores índices de productividad,
mayor número de fallas y errores, insatisfacciones de parte de los clientes y
un menor compromiso para con la empresa.
Hacer
factible ese cambio de conducta en los integrantes de la empresa implica tanto
una decisión de los altos directivos quienes con su ejemplo deben servir de
base para la enseñanza y la acción, y en segundo lugar debe llevarse a la práctica
un aprendizaje activo en materia de inteligencia emocional y de dinámica de
grupos.
4. Inteligencia emocional
Daniel
Goleman es claro al respecto cuando expresa: “Las reglas del trabajo están
cambiando. Ahora se nos juzga según normas nuevas: ya no importan sólo la
sagacidad, la preparación y la experiencia, sino cómo nos manejamos con
nosotros mismos y con los demás”, y
luego dice “La nueva medida da por sentado que tenemos suficiente capacidad
intelectual y preparación técnica para desempeñarnos en el empleo; en cambio,
se concentra en ciertas cualidades personales, tales como la iniciativa y la
empatía, la adaptabilidad y la persuasión”.
Es preciso por lo tanto
analizar si la organización fomenta o desalienta esas aptitudes. En la medida
en que el clima organizacional alimente esas facultades, la empresa será más
eficiente y productiva. Se maximizará la inteligencia del grupo, la interacción
sinérgica de los mejores talentos de cada uno.
La
inteligencia emocional esta constituida por cuatro componentes básicos, siendo
estas las siguientes:
1.
La capacidad de percibir, valorar y expresar emociones con precisión.
2.
La capacidad de poder experimentar, o de generarlos a voluntad,
determinados sentimientos, en la medida que faciliten el entendimiento de uno
mismo o de otra persona.
3.
La capacidad de comprender las emociones y el conocimiento que de ellas
se deriva.
4.
La capacidad de regular las emociones para fomentar un crecimiento
emocional e intelectual.
Importantes
asesores de empresas reconocen que no es la pericia técnica ni los estudios
académicos, sino la inteligencia emocional lo que más ayuda al logro de la
excelencia.
Investigaciones
realizadas revelan la profunda debilidad en el modo en que las empresas preparan
a su personal en ciertos aspectos, desde el escuchar y el liderazgo hasta la
organización de equipos y el manejo de los cambios.
Por
otro lado son cada vez más los empleadores que se quejan por la falta de
habilidades sociales en los empleados. Son muchos los que no pueden aceptar una
crítica; cuando se les realiza un comentario constructivo sobre lo que están
haciendo, se ponen a la defensiva o se muestran hostiles. Reaccionan al feedback
como si se tratara de un ataque personal.
El
desarrollo de la inteligencia emocional en todos los integrantes de la empresa
requiere un plan de desarrollo de aptitudes que comprenda por un lado el de las
aptitudes personales (las cuales determinan el dominio de uno mismo) y por otro
el de la aptitud social (las cuales determinan el manejo de las relaciones).
Entre
las aptitudes personales tenemos:
Autoconocimiento
– Conocer los propios estados internos, preferencias, recursos e intuiciones.
- Conciencia emocional.
Reconocer las propias emociones y sus efectos.
- Autoevaluación precisa.
Conocer las propias fuerzas y sus límites.
- Confianza en uno mismo.
Certeza sobre el propio valor y facultades.
Autorregulación
– Manejar los propios estados internos, impulsos y recursos
- Autocontrol. Manejar las
emociones y los impulsos perjudiciales.
- Confiabilidad. Mantener
normas de honestidad e integridad.
- Escrupulosidad. Aceptar
la responsabilidad del desempeño personal.
- Adaptabilidad.
Flexibilidad para manejar el cambio.
- Innovación. Estar
abierto y bien dispuesto para las ideas y los enfoques novedosos y la nueva
información.
Motivación
– Tendencias emocionales que guían o facilitan la obtención de las metas
- Afán de triunfo.
Esforzarse por mejorar o cumplir una norma de excelencia.
- Compromiso. Aliarse a
las metas del grupo u organización.
- Iniciativa. Disposición
para aprovechar las oportunidades.
- Optimismo. Tenacidad
para buscar el objetivo, peso a los obstáculos y los reveses.
En tanto que entre las
aptitudes sociales tenemos:
Empatía
– Captación de sentimientos, necesidades e intereses ajenos
- Comprender a los demás.
Percibir los sentimientos y perspectivas ajenos e interesarse activamente en
sus preocupaciones.
- Ayudar a los demás a
desarrollarse. Percibir las necesidades de desarrollo ajenas y fomentar
aptitudes.
- Orientación hacia el
servicio. Prever, reconocer y satisfacer las necesidades del cliente.
- Aprovechar la
diversidad. Cultivar oportunidades a través de diferentes tipos de
personas.
- Conciencia política.
Interpretar las corrientes emocionales de un grupo y sus relaciones de
poder.
Habilidades
sociales – Habilidad para inducir en los otros las respuestas deseables
- Influencia. Aplicar tácticas
efectivas para la persuasión.
- Comunicación. Ser capaz
de escuchar abiertamente y transmitir mensajes claros y convincentes.
- Manejo de conflictos.
Negociar y resolver los desacuerdos.
- Liderazgo. Inspirar y
guiar a grupos e individuos.
- Catalizador de cambio.
Inicial o manejar el cambio.
- Establecer vínculos.
Alimentar las relaciones instrumentales.
- Colaboración y
cooperación. Trabajar con otros para alcanzar metas compartidas.
- Habilidades de equipo.
Crear sinergia grupal para alcanzar las metas colectivas.
En cuanto a la autoconciencia
puede afirmarse que si se posee un alto grado de conciencia de los miembros de
la organización en si mismos, éstos pueden observarse mientras actúan e
influir sobre sus propias acciones para que resulten beneficiosas.
En lo relativo al control de
las emociones, esto permite al personal comprenderlas y utilizar esa comprensión
para enfrentarse productivamente a las situaciones.
La automotivación implica la
capacidad del personal de la empresa para empezar una tarea, perseverar en ella
y llevarla a término, afrontando todos los problemas que surjan en el proceso.
La base de cualquier relación
es la comunicación. La comunicación establece conexiones y las conexiones
forjan relaciones. Es incalculable el valor de una capacidad de comunicación
eficaz en el trabajo. Unas palabras
equivocadas, unos gestos imprudentes o unos conceptos mal interpretados pueden
generar situaciones no deseadas.
Relacionarse bien con los demás
significa la capacidad de los empleados para intercambiar información de forma
adecuada y significativa.
Una organización laboral es
un sistema orgánico que depende de la interrelación de los individuos que
forman parte de ella. De allí que sea importante para el éxito de una empresa,
no sólo que todos los empleados aprovechen al máximo sus capacidades, sino que
también se ayuden unos a otros para lograr lo mismo.
Como puede apreciarse de los
puntos arriba descritos la inteligencia emocional es fundamental no sólo para
un óptimo nivel de trabajo en equipo sino también para la relación con el
entorno externo, sean estos clientes, proveedores, gobiernos, grupos de
intereses, etc.
Llegar
a la excelencia en el trabajo en equipo es fundamental entre otros aspectos para
lograr niveles óptimos en calidad, costos y productividad, y en función de
ello obtener un máximo de competitividad.
5. Dinámica de grupos
Los
miembros de un grupo no nacen, se hacen. Para poder trabajar en conjunto con
otros en grupos efectivos, es preciso aprender un gran número de habilidades; y
estos lo conseguirá todo aquél que se esfuerce realmente por lograrlo. Tal
aprendizaje no depende de la lectura de libros, como tampoco del mero hecho de
formar parte de un grupo. Se aprende a trabajar con otros en un grupo,
encauzando los esfuerzos conscientemente, de manera que se obtenga un cambio en
relación con el grupo mediante una orientación inteligente, un adiestramiento
específico, y un tipo adecuado de experiencias.
Una
forma efectiva de resolver problemas en un grupo abarca los siguientes aspectos:
1.
Creación de un ambiente físico conducente a la resolución de
problemas.
2.
Reducción de las tensiones interpersonales que suelen surgir en las
situaciones de grupo.
3.
Establecimiento de acuerdos sobre procedimientos que tiendan a la
resolución de problemas.
4.
Libertad del grupo para establecer sus propios objetivos y tomar sus
propias decisiones.
5.
Enseñanza de habilidades adecuadas para la adopción de decisiones.
Estudios
realizados en la Universidad de Colorado han demostrado claramente la eficacia
de cada una de las cinco condiciones antes indicadas para mejorar la actividad
de grupo. Mediante tales estudios se comprobó que la reducción de tensiones
interpersonales, la no rigidez en los procedimientos, la libertad de elección,
y el adiestramiento en las habilidades, son factores que contribuyen para llegar
a la obtención de resolución de problemas y a la adopción de decisiones de
grupo altamente efectivas.
6. Pasando a la acción
Una
vez encarada la tarea de producir la mejora de la relaciones humanas en la
empresa, y encarada ésta como un proceso de mejora continua, corresponde hacer
frente a la empresa como equipo la labor de llevar a esta a los mas altos peldaños
en materia de competitividad. Hacer posible ello como se expreso en la
Introducción requiere lograr los mas altos niveles de calidad necesarios para
satisfacer plenamente a los clientes y consumidores.
La
cuestión pasa a ser ahora como encarar dicha tarea.
Lo primero y fundamental es saber cuales son las reales necesidades de
los clientes y consumidores. Ello debe realizarse mediante un riguroso estudio o
investigación de mercado, complementándose con grupos de enfoque. Realizada la
investigación se procederá a su análisis para a partir de ello determinar
cuales son los factores críticos. Conocidos los factores críticos deberá
procederse a diferencias y clasificar los mismos (defectos) dentro de las
especificaciones según su naturaleza y sus consecuencias. De tal forma tenemos
Defectos críticos, Defectos mayores y Defectos menores.
Defecto
crítico: Defecto que, según el juicio o la experiencia, propiciará graves
peligros en la fabricación o en la utilización del producto, o lo volverá
inutilizable antes de que concluya su vida normal (ejemplo: la puerta defectuosa
de un horno a microondas, los frenos defectuosos de un automóvil).
Defecto
mayor: Defecto que, según la experiencia, provocará una falla anormal del
producto durante su uso ordinario o generará costos elevados de mantenimiento o
reparación (ejemplo: la calefacción defectuosa de un automóvil en invierno,
un alimento en conserva demasiado salado).
Defecto
menor: Defecto que no provoca fallas del producto ni disminución de su
rendimiento, y que tiene un efecto pequeño sobre el cliente a menos que se
repita frecuentemente (ejemplo: un tapón difícil de quitar, algunas páginas
mal pegadas en un libro).
Un
producto defectuoso puede contener uno o varios defectos: el producto será
calificado como críticamente defectuoso, mayormente defectuoso o menormente
defectuoso no por el número de defectos observados, sino por la naturaleza del
defecto principal. Por ejemplo, si un producto tiene un defecto crítico y un
defecto mayor, se clasifica como críticamente defectuoso; si tiene un defecto
crítico y treinta defectos mayores, sigue considerándose críticamente
defectuoso.
Se
prosigue con la fijación de estándares, lo cual implica tanto las características
o requisitos a reunir por los productos o servicios, sino además la cantidad de
fallas o errores aceptables como máximo (ejemplo: 3 por miles, 15 por
millones). Fijados dichos patrones se prosigue con la tarea atinente a
determinar que puede salir mal durante el proceso que
impida lograr dichos niveles de calidad, para ello se procede a efectuar
trabajos en equipos en lo cuales participarán tanto el personal de planta que
trabaja durante los respectivos procesos, como así también ingenieros, diseñadores
y consultores en calidad (en carácter estos últimos de facilitadores).
Mediante una sucesión de ¿Por qué? para cada respuesta debe llegarse hasta
las causas fundamentales, a partir de las cuales se deberá trabajar en los ¿Cómo
evitar dichos fallos o errores?. Mediante la sucesión de ¿Cómo? deberá
llegarse a la mejor forma, por su efectividad y eficiencia, de evitar los
diversos tipos de defectos (sistemas preventivos).
Determinadas
las medidas preventivas, y aplicadas las mismas, en función a la evaluación de
los procesos se determinará que tan eficientes son las medidas preventivas.
Pero mucha atención con lo siguiente, se deberá verificar que el personal
cumpla con las medidas preventivas fijadas. El mejor sistema fallará si el
personal no lo aplica o no presta la debida atención a las alertas. Es acá,
donde se empieza a ver la importancia de tener un personal totalmente
concentrado en su tarea, y sin problemas de distracción de ningún tipo o
naturaleza.
Realizada
la evaluación a los resultados de los procesos y analizados que tan bien se han
comportado los sistemas preventivos, corresponde de ser necesario realizar las
correcciones para mejorar la performance de dichos sistemas.
Todo
este proceso debe ser aplicado tanto para los Factores Críticos determinados
por los clientes externos, como por los internos. Así un cliente externo exigirá
que el auto posea frenos confiables, pero el personal encargado de armar los
frenos exigirá que los componentes reúnan una serie de requisitos en cuanto a
durezas, diámetros, elasticidades y buen funcionamiento entre otros factores de
los componentes recepcionados para el armado del sistema de frenos.
Por
tal motivo toda la metodología ya explicada y la que aún queda por desarrollar
son aplicables tanto para el producto final como para los intermedios.
Para
el proceso de análisis de lo que puede llegar a salir mal se procederá a
trabajar mediante planilla manual o electrónica de tal forma de hacer más
claro y eficaz el análisis.
Como
ejemplo se muestra a continuación los posibles problemas de encuadernación en
una editorial.
|
EXIGENCIAS
|
QUE
PUEDE SALIR MAL
|
POR
QUE?
|
POR
QUE?
|
PREVENCION
|
|
|
|
|
|
|
|
Que
no se suelten hojas,
|
Se
separan las tapas del
|
Pegamento
de mala calidad
|
No
apropiado para el tipo
|
Analizar
el pegamento más
|
|
ni
tapas
|
resto
de libro
|
|
de
material a pegar
|
apropiado
para cada tipo
|
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|
|
|
de
tapas y hojas
|
|
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|
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|
Pegamento
vencido
|
Verificar
fecha de vencimiento
|
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|
|
Insuficiente
cantidad de
|
|
Crear
dispositivo para aplicar
|
|
|
|
pegamento
|
|
la
cantidad justa (poka yoke)
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|
Procedimiento
inapropiado
|
|
Determinar
el estándar de tra_
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|
|
|
|
|
bajo
apropiado
|
|
|
|
|
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|
|
|
|
|
|
Capacitar
al personal
|
7. Medición de nivel de
calidad
Realizadas
las mediciones para cada factor crítico se procederá a establecer la cantidad
de errores o fallos por cientos, miles o millones. En función del nivel máximo
aceptable se obtendrán los siguientes resultados:
- Puntaje positivo: En tal
caso la cantidad de fallos o errores son menores a los niveles previstos. El
máximo puntaje es diez y corresponde a cero fallos.
- Puntaje cero: El mismo
corresponde en el caso de que la cantidad de errores coincida con el máximo
previsto.
Puntaje
negativo: Correspondiente a una cantidad de fallos superiores a las aceptables.
En
este caso la cantidad máxima de errores es de 3 por cada mil unidades
procesadas. Un error nos da un puntaje de 6,6667; en tanto que 10 errores
registra un puntaje negativo de 23,3333.
Al
puntaje se le dará la denominación de “beta”, en tanto que a la pendiente
de la función se la mencionará como “delta”. Si la mediciones se efectúan
por miles de unidades el objetivo es hacer mínima la cantidad de fallas
observadas por miles de unidades procesadas. Fijar como máximo una menor
cantidad de fallas por miles de unidades lleva a registrar una mayor pendiente
“delta” de la función. El objetivo de máxima es llegar a fijar un nivel de
“cero fallos / errores” por miles (cientos o millones según se fije) de
unidades procesadas.

En
la medida que se quieran disminuir la cantidad absoluta de fallos o errores,
mayores deberán ser los esfuerzos y mayor la resistencia del sistema. Por tal
motivo es, que mas que tratar de reducir las fallas dentro del sistema, lo que
hay que reformar es el sistema en si. Ello concuerda con las observaciones
realizadas tanto por Juran como por Demíng en considerar que los
operarios y supervisores de primera línea son responsables sólo del 15% de los
problemas de calidad de una organización. El restante 85% se origina en el
sistema, y por lo tanto es responsabilidad de la alta dirección modificar el
mismo para mejorar los niveles de performance.
8. Análisis Matricial
Determinados
para el producto o servicio final, o bien para los productos o procesos
intermedios los factores críticos y clasificados éstos en: “Defectos
Críticos”, “Defectos Mayores” y “Defectos Menores”, se
procederá a calcular el nivel “beta” en función a la cantidad de errores o
fallas detectadas.
Así
tenemos para cada producto final o intermedio un número de defectos críticos,
mayores y menores, procediéndose a calcular el porcentaje de defectos con
puntaje beta mayor, menor o igual a cero. El objetivo de la empresa es tener un
porcentaje cero en la parte izquierda de la matriz y un porcentaje del 100% en
la parte derecha de la misma.
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Factores
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Negativo
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Cumple
|
Positivo
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|
Críticos
|
< 0
|
=
0
|
> 0
|
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10
|
1
|
5
|
4
|
Defecto
Crítico
|
10%
|
50%
|
40%
|
|
|
|
14
|
0
|
2
|
12
|
Defecto
Mayor
|
0%
|
14%
|
86%
|
|
|
|
28
|
0
|
7
|
21
|
Defecto
Menor
|
0%
|
25%
|
75%
|
|
|
|
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