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Enviado por Carolina Plasencia
Código ISPN de la Publicación: EpZZuAZFAkiqZMxNlD
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| Resumen: Relacion Entre Pobreza Crecimiento Economico. Investigacion sobre la pobreza y como salir de ella. Causas. Pobreza extrema por actividad economica. Pobreza Puntual. |
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Índice
Índice
1. Introducción
2. Relación Entre Pobreza Crecimiento Económico
3. Investigación sobre la pobreza y como salir de ella
4. Causas
5. Pobreza extrema por actividad económica
6. Pobreza Puntual
1. Introducción
La
pobreza es un fenómeno que tiene muchas dimensiones, por lo que no existe una
única manera de definirla. Para efectos de su estudio práctico, la mayor parte
de las veces, la pobreza se ha definido como la incapacidad de una familia de
cubrir con su gasto familiar una canasta básica de subsistencia. Este enfoque
metodológico clasifica a las personas como pobres o no pobres. Similarmente, en
el caso de que el gasto familiar no logre cubrir los requerimientos de una
canasta alimentaria, se identifica a la familia como pobre extrema. Combinando
ambas definiciones, una familia puede ser no pobre, pobre o pobre extrema. Si
bien existen otras aproximaciones metodológicas muy importantes , ésta es la más
extendida, por lo que se utilizará como principal referencia para el análisis
del problema de la pobreza en el Perú.
En una economía de mercado, el Estado tiene un rol muy importante que cumplir
en la lucha contra la pobreza, para permitir un mayor grado de igualdad de
oportunidades. Atacar el problema de la pobreza es una necesidad, no sólo por
razones humanitarias, sino también por razones económicas. La pobreza es un círculo
vicioso que, además de tener efectos graves sobre la calidad y niveles de vida
de los peruanos pobres, afecta las posibilidades de crecimiento económico y
estabilidad social y política. Las familias que enfrentan una situación de
pobreza se ven afectadas por secuelas en la nutrición, en la salud y en la
capacidad para recibir instrucción que en muchos casos no pueden ser
remontadas, aunque los ingresos mejoren. Una población pobre tiene una baja
expectativa de vida, sufre de altas tasas de incidencia de enfermedades, es mano
de obra poco calificada y, por todo ello, constituye una fuerza de trabajo poco
productiva.
En los últimos 10 años, el Perú, como otros países de la región, aumentó
significativamente los recursos destinados a numerosos programas sociales para
aliviar la pobreza y favorecer el desarrollo de la población de menores
recursos. Diversos elementos de juicio sugieren que se puede mejorar la
efectividad de estos programas significativamente.
Aún con limitaciones, estos programas, aunados a la estabilidad económica y al
crecimiento económico general, permitieron una reducción importante de la
pobreza hasta 1997. Sin embargo, es probable que la recesión económica de los
últimos 2 años haya producido un deterioro de la situación, para lo cual no
se cuenta todavía con indicadores.
Todo lo anterior señala la necesidad de analizar, de manera técnica, la
magnitud del problema y las opciones de política que pueden ser más efectivas
para atender este problema tan importante. El Task Force analizó diversos
aspectos del diagnóstico y propuestas, luego de sentar ciertos principios
orientadores del debate que se consideró pertinente destacar.
2. Relación Entre Pobreza Crecimiento Económico
Las
políticas de lucha contra la pobreza deben tener como base una política económica
general que garantice la estabilidad y el crecimiento económico. El Perú no
produce lo suficiente para cubrir los requerimientos de sus habitantes. En términos
per cápita, el Perú produce lo mismo que en la primera mitad de los ochenta.
El crecimiento y la estabilidad económicos tienen una importancia fundamental
para la lucha contra la pobreza, no siempre reconocida de manera explícita.
Un estudio reciente del Banco Mundial (1999) sobre la evolución de la pobreza
en el Perú indica que el crecimiento económico registrado entre 1994 y 1997
permitió la creación de cerca de 1.3 millones de puestos de trabajo. Muchos de
ellos fueron puestos informales, lo cual no es sorprendente si se considera que
aproximadamente el 45 por ciento del empleo urbano es informal. En el sector
rural la proporción de empleo informal es mayor, lo que se debe en parte a que
la legislación laboral y tributaria no está pensada para el agro y otras
actividades que son fuentes del empleo rural.
Por
lo anteriormente expuesto, las medidas de lucha contra la pobreza no deben ser
contrarias a los principios que sustentan la estabilidad y el crecimiento económico.
Por el contrario, son parte importante de las políticas de lucha contra la
pobreza aquellas políticas que favorecen el crecimiento económico,
especialmente de los sectores más intensivos en mano de obra y en zonas de
pobreza. Asimismo, el nivel de gasto público para políticas de lucha contra la
pobreza debe ser compatible con niveles de tributación que garanticen el
crecimiento económico, por lo que el principal reto consiste en optimizar el
uso de los recursos destinados para ese fin, campo en el cual existe mucho por
hacer.
Asimismo,
se debe buscar que los sectores más intensivos en mano de obra no calificada
puedan crecer –agricultura, construcción, turismo, comercio–, así como
aquellas actividades que, por estar localizadas en zonas geográficas cercanas a
poblaciones pobres, puedan generar un potencial muy grande de empleo y
movimiento económico, como es el caso de proyectos mineros, forestales y
petroleros. En esta misma línea de pensamiento, una estrategia importante es
dinamizar mercados locales cercanos a poblaciones pobres, lo que se ha venido
llamando desarrollo de ciudades intermedias y también corredores económicos.
En todos estos casos, naturalmente, es importante que las inversiones cuiden los
aspectos ambientales, culturales y sociales de las zonas donde operan, para
impulsar su desarrollo sin generar problemas de otro tipo.
3. Investigación sobre la pobreza y como salir de ella
Dada
la complejidad del problema de la pobreza, es necesario desarrollar más y
aprovechar mejor los estudios empíricos que analizan los factores que causan la
pobreza, así como la efectividad de las políticas y programas destinados a
superarla.
Existen ya, para el caso peruano, algunos estudios empíricos sobre la base de
las ENNIV, que identifican los factores que explican por qué algunas familias
son pobres y otras no, así como los factores que les permiten pasar de un
estado a otro. En muchos casos, la sola identificación de estos factores
permite una recomendación de política de manera más o menos directa, mientras
que en otros se requiere un análisis más detallado, que merecería ser
estudiado.
En
su último reporte sobre la pobreza en el Perú, el Banco Mundial identifica,
mediante un estudio estadístico y econométrico de los resultados de las ENNIV
1994 y 1997, los siguientes factores vinculados a la pobreza en el Perú:
Acceso
a infraestructura y servicios básicos. Mientras mayor sea el número de
servicios a los que accede cada hogar, mayor es la probabilidad de que ésta se
encuentre fuera de la pobreza. Además, las condiciones de la infraestructura y
los servicios públicos tienen efectos sobre la rentabilidad de los bienes
privados. Por ejemplo, la educación o el acceso a la tierra son más rentables
cuanto mayor sea la dotación de otros bienes y servicios claves, como
electricidad, agua y desagüe. De ello se desprende que se debe continuar
ampliando el acceso a infraestructura y servicios básicos. Sin embargo, debe
analizarse la sostenibilidad de las inversiones y los factores que la afectan,
para que la infraestructura desarrollada continúe en buen estado y brindando
Educación.
Los hogares con jefes de familia u otros miembros del hogar de más de 14 años
con mayor grado de educación y más experiencia progresan más rápido. El énfasis
en el campo de la educación básica es fundamental, desde una perspectiva de
lucha contra la pobreza. Un miembro del Task Force planteó que algunos estudios
internacionales señalan que, a nivel de grandes cifras, la proporción de gasto
destinado a educación básica, en comparación a programas de apoyo alimentario
y nutricionales, es bajo en términos comparativos.
Idioma.
Existe evidencia de que los hogares en donde se habla lenguas nativas tienen más
probabilidades de permanecer en la pobreza que aquéllos en donde se habla
castellano. Es necesario evaluar cuál es el impacto de los programas de educación
bilingüe. Si bien éstos se fundamentan en el hecho de que es más fácil y
mejora la autoestima de los niños el aprender la lecto-escritura en su idioma
materno, facilitando luego el aprendizaje de otros idiomas, dados los bajos
niveles de escolaridad, es posible que en la práctica ello dificulte el
aprendizaje del español, lo que limita las opciones futuras de superación de
la pobreza de dichos niños. Al respecto, uno de los miembros del Task Force
planteó que no sólo se trata de un tema educativo, sino que existe también
una dimensión cultural de por medio, y que no se debe imponer la visión
occidental del desarrollo. Otro miembro señaló, sin embargo, que el idioma
materno, siendo un tema cultural, debe estar vigente en la educación como
lenguaje de tradición oral, pero que actualmente la mayor parte de niños es
expuesto al español por los medios de comunicación, lo que permitiría que sí
se enseñe español desde una edad temprana, y con ello se podría evitar el
riesgo de que los niños abandonen la escuela sin conocimientos suficientes de
este idioma
Migración. Las familias migrantes progresan. El desarrollo de políticas que
favorezcan procesos migratorios ordenados desde zonas que no tienen mayor
viabilidad económica hacia ciudades intermedias del país es una opción de
combate contra la pobreza.
Tamaño
del grupo familiar. Las cifras indican que las condiciones de vida de las
familias numerosas son peores frente a las de familias menos numerosas. Por
ello, las políticas de población bien diseñadas, que eviten los problemas de
desinformación, son un componente importante de una política de lucha contra
la pobreza.
Composición familiar. Aunque no tiene implicancia directa sobre políticas,
resulta interesante señalar que el estudio encuentra que los hogares dirigidos
por mujeres progresan más que los dirigidos por hombres, aislando los efectos
de otras variables como educación, consumo inicial, tamaño del grupo familiar,
nivel de dependencia, etcétera.
Interés empresarial. Las familias que usan por lo menos una de las habitaciones
de su vivienda con fines comerciales, tanto en zonas urbanas como rurales,
logran alcanzar un crecimiento significativamente más alto de bienestar que el
resto. El acceso al crédito y los ahorros financieros también favorecen la
superación de la pobreza.
Acceso a la propiedad. En el caso de los pobres urbanos, la formalización de la
propiedad de la vivienda es muy importante. El reconocimiento de la propiedad
permite el acceso al crédito, a través de la posibilidad de contratar garantías
hipotecarias, y crea incentivos para la inversión en la propiedad. En ese
sentido, los esfuerzos de titulación son una estrategia correcta.
4. Causas
El
Problema Específico De La Pobreza Rural
La pobreza más grave se encuentra en las zonas rurales, donde algunos
indicadores de calidad de vida son comparables con el nivel promedio de países
africanos. En estas zonas del país, la pobreza es más difícil de superar por
la conjunción de diversos factores que la explican: baja productividad,
desnutrición infantil, menor acceso y baja calidad de la educación rural,
lejanía, falta de acceso a infraestructura y servicios básicos, barreras
culturales, etcétera. Ello explica por qué tanto en el Perú como en otros países
los mayores éxitos frente a la pobreza rural se logran en el campo de programas
de alivio y no de superación de la pobreza.
El
reto fundamental es elevar la capacidad de generación de ingreso de los pobres
rurales, lo que se ha intentado desde diversas estrategias, tanto en el país
como en el extranjero. El debate sobre cómo enfrentarlo generó posiciones
diferentes. De un lado, algunos miembros del Task Force pusieron mucho énfasis
en la necesidad de desarrollar proyectos productivos, en comparación con los
programas de asistencia social y de desarrollo de infraestructura económica y
social. Según esta perspectiva, el apoyo a proyectos productivos debiera darse
en el marco de programas de desarrollo rural integral, que incluya asistencia técnica
y aspectos de competitividad en mercados regionales y nacionales, e incluso
internacionales, aunque ello sólo se logre en el mediano o largo plazo. Al
respecto, otros miembros señalaron que existe una larga historia de fracasos en
la promoción de proyectos productivos, tanto desde el sector público como de
las ONG, por lo que el diseño tendría que ser muy cuidadoso para lograr los
objetivos propuestos. Según esta perspectiva, es preferible enfatizar el apoyo
del Estado en el desarrollo de condiciones para que los pobres accedan en mejor
pie a mercados regionales, lo que incluye un mayor énfasis en el desarrollo de
infraestructura económica, la coordinación e información entre agentes y la
asistencia técnica, en comparación con el apoyo directo del Estado en
proyectos productivos.
Se
consideró pertinente analizar en mayor detalle las causas de la baja capacidad
de generación de ingresos del poblador rural, que explica no sólo la pobreza
rural sino también la urbana, de acuerdo al diagnóstico planteado por Richard
Webb en el I Foro sobre Pobreza, en 1998. En dicha ocasión, Webb formuló el
siguiente diagnóstico:
"Así, la causa central de la pobreza extrema sigue siendo la bajísima
productividad del minifundista, factor que determina no
sólo un paupérrimo nivel de vida en el campo sino también un muy bajo salario
de oferta en la ciudad. Los instrumentos que se han aplicado para elevar esa
productividad son muchos, y la historia de esos esfuerzo s, en el Perú como en
el resto del mundo, es larga. Las estrategias para el desarrollo rural han
priorizado por momentos el esfuerzo colectivo local (‘desarrollo comunal’),
la reforma agraria y el ‘capital humano’. Cada una de estas grandes
estrategias ha tenido eco en el Perú"
Dicha
ponencia planteaba tres posibles estrategias para enfrentar la pobreza rural:
(i) desarrollar una revolución verde peruana, que aumente el nivel de
productividad e ingresos agrarios, (ii) promover las actividades no agrícolas y
(iii) promover la migración de parte de la población rural a áreas urbanas.
5. Pobreza extrema por actividad económica
El
análisis de la extrema pobreza por sector económico ha sido realizado a partir
del comportamiento de la PEA ocupada. De el se deriva lo siguiente. Los sectores
en los que aumenta el empleo en condiciones de pobreza extrema son hoteles y
restaurantes, comercio al por menor, transportes y comunicaciones, actividades
inmobiliarias y el sector agrícola. De todos estos sectores, el agrícola es el
de mayor relevancia cuantitativa ya que contribuye con ¾ partes de todo el
empleo en situación de extrema pobreza, siguiéndole el sector comercio al por
menor que concentra el 9.8% de dicha categoría.
Por
su parte los sectores en los cuales se reduce el empleo en dicha condición son:
el de reparación de vehículos automotores, la administración pública,
electricidad -agua, comercio al por mayor y la construcción. De todos estos
sectores, el rubro de la administración pública es quien ha concentrado
cuantitativamente la mayor reducción de trabajadores en esta condición.
Comparando
Lima con el resto del país se aprecia que para el primer caso, han sido los
sectores de transportes y comunicaciones junto con el de restaurantes y hoteles
quienes han concentrado el incremento del empleo en condiciones de pobreza
extrema mientras que para el resto del país los sectores con tales características
han sido los de comercio al por menor y aquellos denominados de actividades
inmobiliarias. Aunque habría que señalar que en el caso del departamento de
Lima, las actividades que concentran el 83% del empleo en estas condiciones -
pobreza extrema- son el comercio al por menor, los servicios personales y el
rubro de restaurantes y hoteles. Para el resto del país, por su parte, el
sector agrícola concentra por sí solo el 77.8% del empleo en situación de
pobreza extrema. Le sigue el comercio al por menor y la manufactura.
De
otro lado, en el caso del departamento de Lima, aparecen sectores como el de
reparación de vehículos automotores y el del comercio al por mayor como
aquellos en los que la disminución del empleo en condiciones de pobreza extrema
se habría reducido en su totalidad. Para el caso del resto del país no se
aprecia sector alguno en el cual se haya observado un comportamiento similar.
La
Pobreza Extrema, Un Concepto A Desechar
Una
afirmación fuerte: la medición de pobreza extrema no sirve. Como se sabe, se
consideran pobres extremos a quienes aún destinando todos sus ingresos a la
compra de alimentos, no alcanzan a comprar la canasta básica alimentaria. Un
ejemplo pone de relieve lo absurdo de esta propuesta: una persona que invierte
todos sus ingresos en la compra de alimentos, tendría que comerlos crudos.
Generalmente, se sabe que incluso los más pobres de los pobres, a nivel
internacional, dedican un 30 por ciento de sus ingresos para el consumo de otras
cosas que no son alimentos. De hecho, todos sabemos que para no ser pobre es
necesario también tener recursos para poder vestirse, lavarse, cocinar, tener
un techo y una cama, educarse y cuidar su salud.
Siendo
el concepto de pobreza extrema una absurdo imposible, se le suele dar validez en
el sentido de considerar a aquellos que están lejos de superar su condición de
pobreza. El problema es que la distancia entre la línea de pobreza extrema y la
línea de pobreza, como vimos, es variable, debido a que las necesidades y
patrones de consumo entre las regiones son distintas. En ese sentido, es una
medida que no mide a todos por igual.
6. Pobreza Puntual
Aunque
el gasto social sigue creciendo, los más pobres
entre los pobres crecen en el campo y otros sectores.
UNO de los temas principales en la agenda electoral es sin duda el de la reducción
de la pobreza. Además de los principios éticos y de solidaridad, existen otros
argumentos. Es simple: reducir la pobreza amplía el mercado e incrementa la
demanda interna.
Por otra parte, si el modelo económico no muestra resultados sociales, se va
poniendo en tela de juicio las reformas estructurales. La sostenibilidad del
modelo, que el gobierno defiende a capa y espada, depende de dichos resultados.
El asunto no es sólo cuánto gastar, sino cómo gastar.
En el ámbito urbano, la pobreza extrema representa 9.3% del total de la población.
En las zonas rurales, en cambio, este indicador se eleva a casi el triple:
24.5%. Hay, sin embargo, una mejoría: en 1994 este indicador llegaba 12.9% en
el ámbito urbano, y a 29.5% en el rural.
Aun
así, la situación en las zonas rurales es dramática. Actualmente, casi uno de
cada tres habitantes en estas zonas es pobre extremo. Su pobreza está
relacionada con la falta de activos productivos (tierra, ganado,tecnología y crédito),
así como con los bajos niveles educativos y con una familia numerosa, según un
estudio de Escobal, Saavedra y Torero, hecho para GRADE en 1998.
Ahora bien, ser pobre extremo en el Perú significa subsistir con S/. 3.60
diarios para comer, transportarse, vestirse, curarse etc. Esta desesperante
situación no es marginal: afecta a unos 3.7 millones de peruanos. Es decir, al
15% de la población. El libre mercado, al menos en el corto plazo, no muestra
resultados alentadores.
Debido al rápido crecimiento urbano y a la migración , actualmente hay también
más pobres en la ciudad. Sin embargo, es en el campo donde están los pobres
entre los pobres, especialmente en las provincias altoandinas de la sierra sur y
en las zonas rurales más alejadas de la Amazonía.
Un estudio del CIES, hecho por Cecilia Lévano y Pedro Llontop del IEP
(Instituto de Estudios Peruanos) señala que son especialmente las poblaciones
indígenas y las de la sierra rural las que menos se han beneficiado del
crecimiento del PBI y la reactivación económica de 1993-1994. El gasto social
per cápita, asimismo, se ha elevado de US$ 12 per cápita en 1990 a US$ 214 en
1996. ¿Por qué, si estas cifras son ciertas, no se ha reducido la pobreza más
rápidamente?.
Existen
varias razones:
El ritmo de crecimiento económico ha mostrado muchos altibajos. No ha permitido
que los ingresos fiscales (y por lo tanto, la capacidad de gasto) sean estables.
El marco institucional muestra aspectos positivos, pero también negativos.
Simplificando, puede sostenerse que el gobierno ejecuta dos tipos de programas
sociales:
De alivio de la pobreza, que son de corto plazo y tienen naturaleza temporal. Se
dan vía Foncodes y diversos programas (como el Vaso de Leche, apoyo
alimentario, etc), agrupados en los ministerios de la Presidencia y de la Mujer.
De superación de la pobreza, con una óptica de largo plazo y que involucran
inversión en capital humano y a ministerios como el de Salud y el de Educación.
Debido a este esquema algunos programas se duplican y, en general, se reduce la
eficiencia. Prueba de lo anterior es la forma cómo se ha distribuido el gasto
social. En los rubros más importantes, como agua potable, electricidad, atención
en salud y educación, hay un sesgo pro urbano, a pesar de que la mayoría de
los más pobres son rurales.
En promedio, entre 1994 y 1997, el 63% del gasto social se ha dirigido a
sectores urbanos y sólo el 37% a sectores rurales. Como señalan Jorge Agüero
y Ursula Aldana de GRADE, en un estudio apoyado por el CIES, superar la pobreza
en los hogares rurales pasa por mayor y mejor educación, (en especial, para la
mujer adulta, que en el campo cumple importantes labores productivas) y por una
inversión que permita elevar la productividad (riego, semillas mejoradas,
fertilizantes, acopio y distribución). Adicionalmente, el 20% más pobre de la
población se ha beneficiado con el 20%, en promedio, del gasto social del
gobierno. Mientras, el 20% más rico del país también ha recibido,
aproximadamente el 20% de este gasto. La distribución no ha sido lo
suficientemente progresiva.
En el sector Educación se aprecia la regresividad. Del total de gasto público
educativo en educación primaria, el 19.4% se ha dirigido al 20% más rico de la
población; en secundaria, el porcentaje sube a 36.9% y en educación superior
llega a 53.1%.
El 20% más pobre recibe sólo el 14.1% del gasto total en educación primaria,
el 7.0% en educación secundaria y sólo el 2.5% en superior. El mismo patrón
se observa en Salud, según estudios de E. Vásquez, R. Cortez y C. Parodi del
CIUP (Centro de Investigaciones de la Universidad del Pacífico).
Lo anterior no debe llevar a pensar, ni remotamente, en un retorno al populismo.
No hay que olvidar que los gastos en Educación y Salud disminuyeron en más de
15%, en términos reales, entre 1985 y 1990. Los equilibrios sociales no pueden
lograrse a costa de los desequilibrios macroeconómicos, como señala Carlos
Parodi de la Universidad del Pacífico.
Tampoco deben ponerse en marcha programas asistencialistas (pan y circo), que sólo
incrementan la dependencia del Estado. Lo recomendable es aumentar la capacidad
de los pobres, para que ellos mismos cambien su situación.
Estudios recientes del CIUP muestran una gran heterogeneidad entre los pobres
extremos, en cuanto a sus carencias y prioridades. Se necesitan programas
flexibles, que en su diseño, ejecución y evaluación incorporen a estos
ciudadanos siempre ninguneados.
Trabajo
enviado por:
Carolina Plasencia
carolinaplasencia@hotmail.com
Enviado por Carolina Plasencia
Contactar mailto:carolinaplasencia@hotmail.com
Código ISPN de la Publicación: EpZZuAZFAkiqZMxNlD
Publicado Sunday 22 de February de 2004
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