Índice
1.
Introducción
2.
El enfoque humanístico
3.
Teoría de las relaciones humanas
4.
Orígenes de la Teoría de las relaciones humanas
5.
El experimento de Hawthorne
6.
Conclusiones del experimento de Hawthorne
7.
La civilización industrial y el hombre
8.
Funciones básicas de la organización industrial
9.
Bibliografía
1. Introducción
En estos momentos de cambio
acelerado y énfasis en la globalización y la cultura de la calidad y el
servicio al cliente, para los estudiosos de la administración no deja de ser
frustrante el comprobar que aún persista, en numerosas organizaciones, la
aplicación de modelos rígidos y mecanicistas incompatibles con las principales
variables, tanto de su entorno, como de su cultura, procesos o estructuras
organizacionales particulares, y que, en la mayoría de los casos, están en
franca contradicción con los supuestos que dichos modelos sustentan.
En el extremo opuesto, sin
embargo, también es necesario insistir en los riesgos que conlleva la calca en
nuestro entorno mexicano, por simple moda o una inocente creencia en sus
bondades inherentes, de modelos desarrollados en ambientes culturales e ideológicos
distantes, o que bajo el disfraz de un falso humanismo son en el fondo más rígidos
y explotadores del ser humano que los anteriores. Tan peligroso es lo primero
como lo segundo.
Solo el conocimiento basado
en un estudio serio y fundamentado de los modelos que aquí reseñamos, así
como de las condiciones particulares de cada organización, puede ofrecer una
buena opción para discriminar, con mesura e inteligencia, la utilización de
los más adecuados, y no caer en la trampa de los remedios universales o
paternalistas, que tan nefastos resultados han provocado en las organizaciones
privadas y públicas de nuestro país.
2. El enfoque humanístico
El enfoque humanístico
promueve una verdadera revolución conceptual en la teoría administrativa: si
antes el énfasis se hacia en la tarea (por parte de la administración científica)
y en la estructura organizacional (por parte de la teoría clásica de la
administración), ahora se hace en las personas que trabajan o participan en las
organizaciones. En el enfoque humanístico, la preocupación por la máquina y
el método de trabajo, por la organización formal y los principios de
administración aplicables a los aspectos organizacionales ceden la prioridad a
la preocupación por el hombre y su grupo social: de los aspectos técnicos y
formales se pasa a los aspectos psicológicos y sociológicos.
El enfoque humanístico
aparece con la teoría de las relaciones humanas en los Estados Unidos, a partir
de la década de los años treinta. Su nacimiento fue posible gracias al
desarrollo de las ciencias sociales, principalmente de la psicología, y en
particular de la psicología del trabajo, surgida en la primera década del
siglo XX, la cual se orientó principalmente hacia dos aspectos básicos que
ocuparon otras tantas etapas de su desarrollo:
- Análisis del trabajo y adaptación del
trabajador al trabajo
. En esta primera etapa domina el aspecto meramente
productivo. El objetivo de la psicología del trabajo –o psicología
industrial, para la mayoría– era la verificación de las características
humanas que exigía cada tarea por parte de su ejecutante, y la selección científica
de los empleados, basada en esas características. Esta selección científica
se basaba en pruebas. Durante esta etapa los temas predominantes en la psicología
industrial eran la selección de personal, la orientación profesional, los métodos
de aprendizaje y de trabajo, la fisiología del trabajo y el estudio de los
accidentes y la fatiga
- Adaptación del trabajo al trabajador
. Esta segunda etapa se caracteriza por la creciente atención
dirigida hacia los aspectos individuales y sociales del trabajo, con cierto
predominio de estos aspectos sobre lo productivo, por lo menos en teoría. Los
temas predominantes en esta segunda etapa eran el estudio de la personalidad del
trabajador y del jefe, el estudio de la motivación y de los incentivos de
trabajo, del liderazgo, de las comunicaciones, de las relaciones interpersonales
y sociales dentro de la organización.
No hay duda de lo valiosa
que fue la contribución de la psicología industrial en le demostración de la
limitaciones de los principios de administración adoptados por la teoría clásica.
Además, las profundas modificaciones ocurridas en los panoramas social, económico,
político y tecnológico contribuyeron con nuevas variables al estudio de la
administración. Mientras que en los demás países el liberalismo económico típico
del siglo XIX pasó, a partir de la Primera Guerra Mundial, a ser sustituido por
una creciente injerencia del estado en la economía –con el surgimiento de
algunos gobiernos totalitarios (en los cuales la teoría clásica encontraba un
ambiente extremadamente favorable) –, en los Estados Unidos se reafirmaban y
desarrollaban los principios democráticos. Además, con la Primera Guerra
Mundial comienza el declive de Europa centro-occidental en el liderazgo del
mundo, y el espectacular ascenso de los Estados Unidos como potencia mundial.
La gran depresión económica
que azotó el mundo alrededor de 1929 intensificó la búsqueda de la eficiencia
en las organizaciones. Aunque esa crisis se origino en las dificultades económicas
de los Estados Unidos y en la dependencia de la mayor parte de los países
capitalistas de la economía estadounidense, provocó indirectamente una
verdadera reelaboración de conceptos y una reevaluación de los principios de
administración hasta entonces aceptados con su carácter dogmático y
prescriptivo.
Como se estudiará mas
adelante, el enfoque humanístico de la administración comenzó poco después
de la muerte de Taylor; sin embargo solo encontró enorme aceptación en los
Estados Unidos a partir de los años treinta, principalmente por sus características
eminentemente democráticas. Su divulgación fuera de este país ocurrió mucho
después de finalizada la Segunda Guerra Mundial.
|
CRONOLOGIA DE LOS
PRINCIPALES EVENTOS DE LA TEORIA
DE LAS RELACIONES
HUMANAS.
|
|
AÑO
|
AUTORES
|
LIBROS
|
|
1911
|
Hug Munsterberg
|
Psychologie und Wirtshatleben
|
|
1918
|
Ordway Tead
|
Instincts in Industry
|
|
1920
|
Mary Parker Follet
|
The New State
|
|
1925
|
William James
|
The Principles of Psychology
|
|
1927
|
John Dewey
|
The Public and its Problems
|
|
1927-1932
|
|
Experimento de
Hawthorne
|
|
1929
|
Ordway Tead
|
Human Nature and Management
|
|
1930
|
John Dewey
|
Human Nature and Condut
|
|
1932
|
Morris Viteles
|
Industrial Psychology
|
|
1933
|
Elton Mayo
|
The Human Problems of an Industrial Civilization
|
|
1934
|
Morris Viteles
|
The Science of Work
|
|
|
Jacob Moreno
|
Who Shall Survive?
|
|
1935
|
Kurt Lewin
|
A Dynamic theory of Personality
|
|
|
Ordway Tead
|
The Art of Leadership
|
|
|
Vilfredo Pareto
|
The Mind and Society
|
|
1936
|
T. N. Whitehead
|
Leadership in a Free Society
|
|
|
Kurt Lewin
|
Principles of Topological Psychology
|
|
1937
|
Dale Yoder
|
Labor Economics and Labor Relations
|
|
1938
|
T. N. Whitehead
|
The Industrial Worker
|
|
1939
|
F. J. Roethlisberger y W. Dickson
|
Management and the Worker
|
|
|
P. Pigors, L. C. McKenney y T. O. Armstrong
|
Social Problems in Labor Relations
|
|
1940
|
H. C. Metcalf y L. Urwick
|
The Collected Papers of Mary P. Follet
|
|
1941
|
F. J. Roethlisberger
|
Management and Morale
|
|
|
Carl Rogers
|
Counseling and Psychotherapy
|
|
1942
|
Joseph Tiffin
|
Industrial Psychology
|
|
1943
|
J. B. Fox y J. F. Scott
|
Absenteeism, Management’s Problems
|
|
1945
|
Elton Mayo
|
The Social Problems of and Industrial Civilization
|
|
|
Burleigh B. Garder
|
Human Relations in Industry
|
|
1946
|
Jacob Moreno
|
Psychodrama
|
|
|
Elton Mayo
|
The Political Problems in an Industrial Civilization
|
|
|
Alex Bavelas
|
Role Playing and Management Training
|
|
|
T. M. Newcomb y E. L. Hartley
|
Reading in Social Psychology
|
|
|
P. Pigors y C. Myers
|
Personnel Administration
|
|
1948
|
Kurt Lewin
|
Resolving social Conflicts
|
|
|
E. E. Ghiselli y C. W. Brown
|
Personnel and Industrial Psychology
|
|
1949
|
N. R. F. Maier
|
Frustration
|
|
1950
|
George C. Homans
|
The Human Group
|
|
1951
|
Kurt Lewin
|
Field Theory in Social Science
|
|
|
Robert Dubin
|
Human Relations in Administration
|
|
1952
|
N. R. F. Maier
|
Principles of Human Relations
|
|
1953
|
D. Cartwright y A.
Zander
|
Group Dynamics
|
|
1958
|
A. Zalesnik, C. R. Christensen y F. J. Roethlisberger
|
The Motivation, Productivity and satisfaction of Workers
|
|
|
H. A. Landsberger
|
Hawthorne Revisited
|
|
1959
|
J. C. Worthy y W. F. Whyte
|
Man and Organization
|
|
1960
|
R. Lippit y R. K. White
|
Autocracy and Democracy: And Experimental Inquiry
|
|
1961
|
R. Tannenbaum, I. Weschler y F. Massarik
|
Leadership and Organization
|
|
1962
|
R. T. Golembiewski
|
The Small Group
|
|
1966
|
W. J. Dickson y F. J. Roethlisberger
|
Counseling in an Organization
|
|
1975
|
E. L. Cass y Zimmer
|
Man and Works in Society
|
3. Teoría de las
relaciones humanas
La teoría de las relaciones
humanas (también denominada escuela humanística de la administración),
desarrollada por Elton Mayo y sus colaboradores, surgió en los Estados Unidos
como consecuencia inmediata de los resultados obtenidos en el experimento de
Hawthorne, Fue básicamente un movimiento de reacción y de oposición a la teoría
clásica de la administración.
La teoría clásica pretendió
desarrollar una nueva filosofía empresarial, una civilización industrial en
que la tecnología y el método de trabajo constituyen las más importantes
preocupaciones del administrador. A pesar de la hegemonía de la teoría clásica
y del hecho de no haber sido cuestionada por ninguna otra teoría administrativa
importante durante las cuatro primeras décadas de este siglo, sus principios no
siempre se aceptaron de manera sosegada, específicamente entre los trabajadores
y los sindicatos estadounidenses. En un país eminentemente democrático como
los Estados Unidos, los trabajadores y los sindicatos vieron e interpretaron la
administración científica como un medio sofisticado de explotación de los
empleados a favor de los intereses patronales. La investigación de Hoxie fue
uno de los primeros avisos a la autocracia del sistema de Taylor, pues comprobó
que la administración se basaba en principios inadecuados para el estilo de
vida estadounidense.
En consecuencia, la teoría
de las relaciones humanas surgió de la necesidad de contrarrestar la fuerte
tendencia a la deshumanización del trabajo, iniciada con la aplicación de métodos
rigurosos, científicos y precisos, a los cuales los trabajadores debían
someterse forzosamente.
4. Orígenes de la Teoría
de las relaciones humanas
Las cuatro principales
causas del surgimiento de la teoría de las relaciones humanas son:
- Necesidad de humanizar y democratizar la
administración
, liberándola de los conceptos rígidos y mecanicistas de la
teoría clásica y adecuándola a los nuevos patrones de vida del pueblo
estadounidense. En este sentido, la teoría de las relaciones humanas se
convirtió en un movimiento típicamente estadounidense dirigido a la
democratización de los conceptos administrativos.
- El desarrollo de las llamadas ciencias humanas
, en especial la psicología y la sociología, así como su
creciente influencia intelectual y sus primeros intentos de aplicación a la
organización industrial. Las ciencias humanas vinieron a demostrar, de manera
gradual, lo inadecuado de los principios de la teoría clásica.
- Las ideas de la filosofía pragmática de John
Dewey y de la psicología dinámica de Kart Lewin,
fueron esenciales para el humanismo en la administración.
Elton Mayo es considerado el fundador de la escuela; Dewey, indirectamente, y
Lewin, de manera más directa, contribuyeron bastante a su concepción. De igual
modo, fue fundamental la sociología de Pareto, a pesar de que ninguno de los
autores del movimiento inicial tuvo contacto directo con sus obras, sino apenas
con su mayor divulgador en los Estados Unidos en esa época.
- Las conclusiones del experimento de Hawthorne
, llevado a cabo entre 1927 y 1932 bajo la coordinación de
Elton Mayo, pusieron en jaque los principales postulados de la teoría clásica
de la administración.
5. El experimento de
Hawthorne
A partir de 1924 la Academia
Nacional de Ciencias de los Estados Unidos inició algunos estudios para
verificar la correlación entre productividad e iluminación en el área de
trabajo, dentro de los presupuestos clásicos de Taylor y Gilbreth.
Un poco antes, en 1923, Mayo
había dirigido una investigación en una fábrica textil próxima a Filadelfia.
Esta empresa, que presentaba problemas de producción y una rotación anual de
personal cercana al 250%, había intentado sin éxito poner en marcha varios
esquemas de incentivos. En principio, Mayo introdujo un periodo de descanso,
dejo a criterio de los obreros la decisión de cuando deberían parar las máquinas,
y contrató una enfermera. Al poco tiempo surgió un espíritu de solidaridad en
el grupo, aumento la producción y disminuyo la rotación.
En 1927 el Consejo Nacional
de Investigación inició un experimento en una fábrica de la Western Electric
Company, situada en Chicago, en el barrio de Hawthorne, con la finalidad de
determinar la relación entre la intensidad de la iluminación y le eficiencia
de los obreros en la producción. Ese experimento, que se volvería famoso, fue
coordinado por Elton Mayo; luego se aplicó también al estudio de la fatiga, de
los accidentes en e trabajo, de la rotación de personal (turnover) y del efecto
de las condiciones físicas del trabajo sobre la productividad de los empleados.
Los investigadores verificaron que los resultados del experimento fueron
afectados por variables psicológicas. Entonces, intentaron eliminar o
neutralizar el factor psicológico, extraño y no pertinente, lo cual obligó a
prolongar el experimento hasta 1932, cuando fue suspendido por la crisis de
1929.
La literatura relacionada
con el experimento de Hawthorne es abundante. La Western Electric, empresa de
fabricación de equipos y componentes telefónicos, desarrollaba en la época
una política de personal dirigida hacia el bienestar de los obreros, pagaba
salarios satisfactorios y brindaba buenas condiciones de trabajo. En su fábrica,
situada en Hawthorne, había un departamento de montaje de relés de teléfono,
en el cual trabajaban jóvenes empleadas (montadoras) que realizaban tareas
simples y respectivas que exigían gran rapidez. El montaje de relés era
ejecutado sobre una base sostenida por cuatro tornillos, en la cual se colocaban
las bobinas, las armazones, los muelles de contacto y los aislantes eléctricos.
En la época, una empleada montaba cinco relés cada seis minutos. La empresa no
estaba interesada en aumentar la producción, si no en conocer mejor a sus
empleados.
- Primera fase del experimento de Hawthorne.
Durante la primera fase del
experimento se seleccionaron dos grupos de obreras que ejecutaban la misma
operación, en condiciones idénticas: un grupo de observación trabajó bajo
intensidad variable de luz, mientras que el segundo de control trabajó bajo
intensidad constante. Se pretendía averiguar que efecto producía la iluminación
en el rendimiento de los obreros. Los observadores no encontraron una relación
directa entre las variables, sin embargo, verificaron con sorpresa la existencia
de otras variables difíciles de aislar, una de las cuales fue el factor psicológico:
las obreras reaccionaban al experimento de acuerdo con sus suposiciones
personales, o sea, se creían en la obligación de producir más cuando la
intensidad de la luz aumentaba, y producir menos cuando disminuía. Ese hecho se
obtuvo al cambiar las lámparas por otras de la misma potencia, aunque se hizo
creer a las obreras que la intensidad de la luz variaba, con lo cual se verificó
un nivel de rendimiento proporcional a la intensidad de la luz bajo la cual
aquellas suponían que trabajaban. Se comprobó la primacía del factor psicológico
sobre el fisiológico: la relación entre condiciones físicas y la eficiencia
de los obreros puede ser afectada por condiciones psicológicas.
Al reconocer la existencia
del factor psicológico, solo en cuanto a su influencia negativa, los
investigadores pretendieron aislarlo o eliminarlo del experimento por
considerarlo inoportuno. Entonces extendieron la experiencia a la verificación
de la fatiga en el trabajo, al cambio de horarios, a la introducción de
periodos de descanso, aspectos básicamente fisiológicos.
- Segunda fase del experimento de Hawthorne.
(Sala de prueba para el
montaje de relés)
La segunda fase comenzó en
Abril de 1927. Para constituir el grupo de observación (o grupo experimental)
fueron seleccionadas seis jóvenes de nivel medio, ni novatas, ni expertas:
cinco montaban relés, mientras la sexta suministraba las piezas necesarias para
mantener un trabajo continuo. La sala de pruebas estaba separada del resto del
departamento (donde se hallaba el grupo de control) por una división de madera.
La mesa y el equipo eran idénticos a los usados en el departamento, pero tenían
un plano inclinado con un contador de piezas individual que indicaba, enana
cinta perforada, la producción de cada joven. La producción, fácilmente
medible, se constituyó en el índice de comparación entre el grupo
experimental (sujeto a cambios en las condiciones de trabajo) y el grupo de
control (compuesto por el resto del departamento), que continuaba trabajando
siempre en las mismas condiciones.
El grupo experimental tenía
un supervisor común, al igual que el grupo de control, pero además contaba con
un observador que permanecía en la sala, ordenaba el trabajo y se encargaba de
mantener el espíritu de cooperación de las jóvenes. Posteriormente, el
observador contó con la colaboración de algunos asistentes, a medida que se
hacía más complejo el experimento. A las jóvenes convocadas a participar en
la investigación se les aclararon completamente los objetivos de ésta:
determinar el efecto de ciertos cambios en las condiciones de trabajo (período
de descanso, refrigerios, reducción en el horario de trabajo, etc.).
Constantemente se les informaban los resultados, y se sometían a su aprobación
las modificaciones que fueran a introducirse. Se insistía en que trabajasen con
normalidad y pusieran voluntad en el trabajo. La investigación llevada a cabo
con el grupo experimental se dividió en doce periodos para observar cuales eran
las condiciones de rendimiento mas satisfactorias.
: se registró la producción de cada obrera en su área
original de servicio, sin que lo supiese, y se estableció su capacidad
productiva en condiciones normales de trabajo. Ese promedio (2,400 unidades por
joven) se comparó con el de los demás periodos, el primero de los cuales duró
dos semanas.
: se aisló el grupo experimental en la sala de pruebas, se
mantuvieron normales las condiciones y el horario de trabajo y se midió el
ritmo de la producción. Este periodo duro cinco semanas y sirvió para
verificar el efecto producido por el cambio de sitio de trabajo.
: se modifico el sistema de pagos. En el grupo de control se
pagaba por tareas en grupo. Como los grupos eran numerosos –compuestos por más
de 100 jóvenes–, las variaciones de producción de cada joven se diluían con
la producción del grupo y no se reflejaban en su salario individual. En el
grupo experimental se separó el pago de las jóvenes y, como el grupo era pequeño,
ellas percibieron que sus mejores esfuerzos individuales repercutían
directamente en su salario. En este periodo de ocho semanas, aumento la producción.
: marca el inicio del cambio directo en el trabajo. Se
introdujeron cinco minutos de descanso a mitad de la mañana y otros cinco a
mitad de la tarde. Se presento un nuevo aumento de la producción.
: los intervalos de descanso fueron aumentados a diez minutos
cada uno; de nuevo, aumentó la producción.
: se dieron tres descansos de cinco minutos en la mañana y
otros tres en la tarde. Se observó que la producción no aumentó, y hubo
quejas de las jóvenes en cuanto al rompimiento del ritmo de trabajo.
: se volvió de nuevo a los intervalos de diez minutos, uno
por la mañana y otro por la tarde. Durante uno de ellos se servía un
refrigerio ligero. De nuevo, la producción aumentó.
: con las mismas condiciones del periodo anterior, el grupo
experimental comenzó a trabajar hasta las 16:30 horas y no hasta las 17:00
horas, como el grupo de control. Hubo un acentuado aumento de la producción.
: el trabajo del grupo experimental terminaba a las 16:00
horas. La producción permaneció estable.
: el grupo experimental volvió a trabajar hasta las 17:00
horas, como en el séptimo periodo. La producción aumentó considerablemente.
: se estableció una semana de cinco días; el grupo
experimental tenía libre el sábado. Se observó que la producción diaria de
las jóvenes continuaba subiendo.
: se volvió a las condiciones del tercer periodo; se
quitaron los beneficios otorgados durante el experimento, con la aprobación de
las demás jóvenes. Este periodo, último y decisivo, duró doce semanas;
inesperadamente, se observó que la producción diaria y la semanal alcanzaron
un índice jamás logrado anteriormente (3,000 unidades semanales por joven en
el grupo experimental).
Aunque las condiciones físicas
de trabajo en los periodos séptimo, décimo y duodécimo fueron iguales, la
producción aumentó continuamente de un periodo a otro. En el periodo undécimo,
que transcurrió en el verano de 1928, un año después del inicio del
experimento, los investigadores percibieron que los resultados no eran los
esperados. Existía un factor que no podía ser explicado sólo a través de las
condiciones de trabajo controladas experimentalmente, el cual también había
aparecido anteriormente en el experimento sobre iluminación. No hubo ninguna
relación entre la producción y las condiciones físicas, y las variaciones
efectuadas en la sala de pruebas no llegaron a afectar el ritmo de trabajo de
las jóvenes. Entonces, el problema estribaba en saber con cuales factores
correlacionar las variaciones en el ritmo de producción de las jóvenes.
El experimento de la sala de
montaje de relés dejó algunas conclusiones:
- Las jóvenes manifestaban que les gustaba
trabajar en la sala de pruebas porque era divertido, y la supervisión menor
rígida (opuesta a la rígida supervisión de control en la sala de montaje)
les permitía trabajar con más libertad y menos ansiedad.
- El ambiente amistoso y sin presiones permitía
conservar, lo que aumentaba la satisfacción en el trabajo.
- No había temor al supervisor. A pesar de que en
la sala de pruebas existía más supervisión que en el departamento (donde
había apenas un supervisor para un número mayor de obreras), la característica
y el objetivo de la supervisión eran diferentes y las jóvenes lo sabían
muy bien. En especial, sentían que participaban en un experimento
interesante y que debían producir resultados que, aunque no los conociesen
bien, redundarían en beneficio de las demás compañeras de trabajo.
- El grupo experimental se desarrolló en el
aspecto social. Las jóvenes iniciaron amistad entre ellas, y dichas
amistades se extendían más allá del ambiente laboral. Las jóvenes se
preocupaban por las otras, acelerando su producción cuando alguna compañera
se mostraba cansada. Esto permitió comprobar que constituían un grupo.
- El grupo desarrolló liderazgo y objetivos
comunes. Después que salieron dos jóvenes del grupo original, una de las
sustitutas se volvió espontáneamente líder, ayudando a sus compañeras a
alcanzar el objetivo común de aumentar continuamente el ritmo de producción,
a pesar de que constantemente se les pedía que trabajaran con normalidad.
- Tercera fase del experimento de Hawthorne.
(Programa de entrevistas)
Al poco tiempo los investigadores, preocupados por la diferencia de actitudes
entre las jóvenes del grupo experimental y las
del grupo de control, fueron apartándose del interés inicial de buscar mejores
condiciones físicas de trabajo y se dedicaron definitivamente a estudiar las
relaciones humanas en el trabajo. Constataron que, en el departamento, las jóvenes
consideraban humillante la supervisión vigilante y coercitiva. Sobre todo,
verificaron que la empresa, a pesar de su política de personal abierta, poco o
nada sabía de los factores que determinan las actitudes de las obreras frente a
la supervisión, los equipos de trabajo y la propia empresa.
De este modo, en Septiembre
de 1928 se inició el programa de entrevistas (interviewing program). Ese
programa comprendían entrevistas con los empleados para conocer mejor sus
actitudes y sentimientos, escuchar sus opiniones en cuanto a su trabajo y el
tratamiento que recibían, e igualmente recibir sugerencias que pudiesen ser
aprovechadas en el entrenamiento de los supervisores. Como el programa fue muy
bien acogido entre obreros y supervisores, y los resultados fueron muy
alentadores, la empresa creó la División de Investigaciones Industriales en
Febrero de 1929 para dirigir y ampliar el programa de entrevistas, con el fin de
realizarlas a todos los empleados anualmente. Tratándose de una empresa con más
de 40,000 empleados, tal plan era muy ambicioso. Sin embargo, entre 1928 y 1930
fueron entrevistados cerca de 21,126 empleados.
En 1931 el sistema de
entrevistas sufrió modificaciones: se adoptó la técnica de entrevista no
dirigida, que permitía que los trabajadores hablaran libremente sin que el
entrevistador desviara el asunto o intentara establecer pautas previas.
Homans destaca que el
programa de entrevistas reveló la existencia de una organización informal de
los obreros, conformada para protegerse de cualquier amenaza de la administración
contra su bienestar. Algunas manifestaciones de esa organización informal son:
- Producción controlada por estándares
establecidos por los propios obreros, y que no eran sobrepasados por ninguno
de ellos
- Prácticas no formalizadas de penalización que
el grupo aplicaba a los obreros que excedían aquellos estándares, por
considerarlos saboteadores.
- Expresiones que dejaban ver la insatisfacción
con respecto a los resultados del sistema de pagos de incentivos por
producción.
- Liderazgo informal de ciertos obreros que mantenían
unidos los grupos y aseguraban el respeto a las reglas de conducta.
- Muestras de satisfacción e insatisfacción
exageradas ante las actitudes de los superiores inmediatos por el
comportamiento de los obreros.
Esta organización informal
permitía que los obreros estuvieran unidos y mantuvieran cierta lealtad entre
ellos. No obstante, los investigadores notaron que, muchas veces el obrero también
pretendía ser leal a la empresa. Esa lealtad dividida entre el grupo y la
empresa podría ser motivo de conflicto, tensión, inquietud y probablemente
insatisfacción. Para estudiar ese fenómeno, los investigadores desarrollaron
una cuarta fase del experimento.
- Cuarta fase del experimento de Hawthorne.
(Sala de observación del
montaje de terminales)
Se escogió un grupo experimental -nueve operadores, nueve soldadores y dos
inspectores-, todos de la sección de montaje de terminarles para estaciones
telefónicas, el cual pasó a trabajar en una sala especial cuyas condiciones
eran idénticas a las del departamento. En la sala había un observador; fuera
de ésta, una persona entrevistaba esporádicamente a aquellos obreros. Ese
experimento, que pretendía analizar la organización informal de los obreros,
duró de Noviembre de 1931 a Mayo de 1932.
El sistema de pagos se
fundaba en la producción del grupo: existía un salario-hora, basado en
innumerables factores, y un salario mínimo horario para el caso de
interrupciones en la producción. Los salarios sólo podían ser elevados si
aumentaba la producción total.
Una vez familiarizado con el
grupo experimental, el observador pudo constatar que los obreros se la sala
utilizaban un conjunto de artimañas: cuando alcanzaban lo que ellos juzgaban
era su producción normal, reducían su ritmo de trabajo. Manipulaban el informe
de producción, de manera que el exceso de producción de un día podía
acreditarse a otro día en que hubiese un déficit; también, solicitaban pago
por exceso de producción. Se comprobó que esos trabajadores presentaban cierta
uniformidad de sentimientos y solidaridad grupal, lo que se reflejó en los métodos
que el grupo desarrolló para legitimar sus acciones: consideraba delator al
miembro que perjudicase a algún compañero y presionaba a los más rápidos, a
través de penalizaciones simbólicas, para "estabilizar" su producción.
Esa cuarta fase permitió el estudio de las relaciones entre la organización
informal de los empleados y la organización formal de la fábrica.
El experimento de Hawthorne
fue suspendido en 1932 por razones externas, pero la influencia de sus
resultados en la teoría administrativa fue fundamental para cuestionar los
principios básicos de la teoría clásica, entonces dominante.
6. Conclusiones del
experimento de Hawthorne
Este experimento permitió
delinear los principios básicos de la escuela de las relaciones humanas. Entre
las conclusiones principales pueden mencionarse a siguientes:
- El nivel de producción depende de la integración
social.
Se constató que el nivel de
producción no está determinado por la capacidad física o fisiológica del
trabajador (como afirmaba la teoría clásica), sino por las normas sociales y
las expectativas que lo rodean. Es su capacidad social la que establece su nivel
de competencia y de eficiencia, y no su capacidad de ejecutar correctamente
movimientos eficientes en un tiempo previamente establecido. Cuanto mas
integrado socialmente está en el grupo de trabajo, mayor será la disposición
de producir. Si el trabajador reúne excelentes condiciones físicas y fisiológicas
para el trabajo y no esta integrado socialmente, la desadaptación social se
reflejara en su eficiencia.
- El comportamiento social de los trabajadores.
El experimento de Hawthorne
permitió comprobar que el comportamiento del individuo se apoya por completo en
el grupo. En general, los trabajadores no actúan ni reaccionan aisladamente
como individuos, si no como miembros de grupos. En el experimento de Hawthorne,
los individuos no podían establecer por sí mismo su cuota de producción, sino
que debían dejar que la estableciera e impulsara el grupo. Ante cualquier
trasgresión de las normas grupales, el individuo recibía castigos sociales o
morales de sus compañeros para que se ajustara a los estándares del grupo. La
teoría clásica no llegó a percibir que el comportamiento de los empleados está
influenciado por las normas y los valores de los grupos sociales en que
participan. Kurt Lewin verificó posteriormente que el individuo se resistirá
al cambio para no apartarse de los parámetros del grupo, en tanto éstos
permanezcan inmodificables. Debido a que el poder del grupo para provocar
cambios en el comportamiento individual es muy grande, la administración no
puede tratar a los trabajadores individualmente, como si fueran átomos
aislados, sino como miembros de grupos de trabajo, sujetos a las influencias
sociales de estos grupos. Los trabajadores no reaccionan como individuos
aislados frente a la administración, a sus decisiones, normas, recompensas y
castigos, sino como miembros de grupos sociales cuyas actitudes de hallan
influenciadas por códigos de conducta grupal. Es la teoría del control social
sobre el comportamiento. La amistad y los grupos sociales de los trabajadores
poseen significado trascendental para la organización y, por lo tanto, deben
ser considerados los aspectos importantes en la teoría de la administración.
La teoría de las relaciones
humanas contrapone el comportamiento social del trabajador al comportamiento mecánico
propuesto por la teoría clásica, basado en la concepción atomística del
hombre.
- Las recompensas y sanciones sociales.
Durante el experimento de
Hawthorne se comprobó que los obreros que producían muy por encima o muy por
debajo de la norma socialmente determinada, perdían el afecto y el respeto de
los compañeros; así, los trabajadores de la sala de montaje de terminales
preferían producir menor y, en consecuencia, ganar menos que poner en riesgo
las relaciones de amistad con sus compañeros. El comportamiento de los
trabajadores está condicionado por normas o estándares sociales. Cada grupo
social desarrolla creencias y expectativas con relación a la administración:
esas creencias y expectativas –reales o imaginarías- influyen no sólo en las
actitudes sino también en las normar o estándares de comportamiento que el
grupo define como aceptables, a través de los cuales evalúa a sus integrantes.
Son buenos compañeros y colegas, si se ajustan a esas normas y estándares de
comportamiento, y son pésimos colegas o compañeros desleales, si transgreden
aquellas normas y estándares.
Para Taylor, y para la mayoría
de los autores clásicos, predominaba el concepto del hombre económico, según
el cual el hombre es motivado e incentivado por estímulos salariales y económicos.
De allí se deriva el hecho de que casi todos los precursores de la administración
científica hayan elaborado un plan de incentivo salarial para evaluar la
eficiencia y bajar los costos operacionales. Taylor afirmaba que si se elegía
un buen método, se seleccionaba el ejecutor adecuado –de acuerdo con sus
características físicas- y se ofrecía un esquema de renumeración basado en
la producción –que aumentara proporcionalmente a la eficiencia del empleado-,
este produciría el máximo posible hasta el límite de su capacidad fisiológica,
si las condiciones ambientales lo permitían.
Mayo y sus seguidores creían
que esa motivación económica era secundaria en la determinación del
rendimiento del trabajador. Conforme a la teoría de las relaciones humanas, a
las personas las motiva, principalmente, la necesidad de reconocimiento,
aprobación social y participación en las actividades de los grupos sociales en
que conviven. De allí surge el concepto de hombre social.
Las recompensas y sanciones
no económicas influyen significativamente en el comportamiento de los
trabajadores y limitan, en gran parte, el resultado de los planes de incentivo
económico. Aunque esas recompensas sociales y morales son simbólicas y no
materiales, inciden de manera decisiva en la motivación y la felicidad del
trabajador.
Mientras los clásicos se
preocuparon exclusivamente por los aspectos formales de la organización
(autoridad, responsabilidad, especialización, estudios de tiempos y
movimientos, principios generales de administración, departamentalización,
etc.), en Hawthorne los investigadores se concentraron casi por completo en los
aspectos informales de la organización (grupos informales, comportamiento
social de los empleados, creencias, actitudes, expectativas, etc.). La empresa
pasó a ser vista como una organización social compuesta de diversos grupos
sociales informales, cuya estructura no siempre coincide con la organización
formal, es decir, con los propósitos y la estructura definidos por la empresa.
Los grupos informales
constituyen la organización humana de la empresa, que muchas veces está en
contraposición a la organización formal establecida por la dirección. Los
grupos informales definen sus reglas de comportamiento, sus formas de
recompensas o sanciones sociales, sus objetivos, su escala de valores sociales,
sus creencias y expectativas, y cada participante los asimila e integra en sus
actitudes y su comportamiento.
La teoría de las relaciones
humanas esbozó el concepto de organización informal: la organización no solo
se compone de personas aisladas, sino del conjunto de personas que se relacionan
espontáneamente entre sí. Roethlisberger y Dickson comprobaron que "una
organización industrial es algo mas que una multiplicidad de individuos que actúan
según sus intereses económicos. Esos individuos también experimentan afectos
y sentimientos, se relacionan entre si, y en sus trato diario tienden a
establecer patrones de interacción. La mayoría de los individuos que aceptan
esos patrones tienden a aceptarlos como verdaderas imprescindibles y obvias, y
reaccionan de acuerdo con lo que ellos determinan.
En la organización, los
individuos participan en grupos sociales y se mantienen en constante interacción
social. Para explicar y justificar el comportamiento humano en las
organizaciones, la teoría de las relaciones humanas estudió a fondo esa
interacción social. Se entiende por relaciones humanas las acciones y actitudes
resultantes de los contactos entre personas y grupos.
Cada individuo es una
personalidad altamente diferenciada, que incide en el comportamiento y las
actitudes de las personas con quienes mantiene contacto y, a la vez, recibe
mucha influencia de sus semejantes. En la búsqueda de comprensión, aceptación
y participación, el individuo trata de compenetrarse con otros individuos y
grupos definidos, con el fin de satisfacer sus intereses y aspiraciones más
inmediatos. En su comportamiento influyen el ambiente y las diversas actitudes y
normas informales existentes en los distintos grupos.
En la empresa surgen las
oportunidades de desarrollar relaciones humanas debido a la gran cantidad de
grupos y las interacciones que se presentan necesariamente. Solo la comprensión
de la naturaleza de esas relaciones humanas permite al administrador obtener
mejores resultados de sus subordinados: la comprensión de las relaciones humana
facilita la creación de una atmósfera donde cada individuo es estimulado a
expresarse libre y sanamente.
- La importancia del contenido del cargo.
La forma más eficiente de
división del trabajo no es la mayor especialización de éste (y, por tanto,
una mayor fragmentación). A pesar de que no se preocuparon mucho por este
aspecto, Mayo y sus colaboradores verificaron que la especialización extrema
-defendida por la teoría clásica- no garantizaba más eficiencia en la
organización. Por ejemplo, observaron que los obreros de la sala de montaje de
terminales cambiaban con frecuencia de puesto para evitar la monotonía,
contrariando la política de la administración de la empresa. Esos cambios
presentaban efectos negativos en la producción, pero al parecer elevaban la
moral de todo el grupo.
A partir de esas conjeturas,
se evidenció que el contenido y la naturaleza del trabajo influyen grandemente
en la moral del trabajador. Los trabajos simples y repetitivos tienden a
volverse monótonos y mortificantes, lo cual afecta de manera negativa las
actitudes del trabajador y reduce su eficiencia y satisfacción.
- El énfasis en los aspectos emocionales.
Los elementos emocionales
inconscientes –incluso irracionales- del comportamiento humano atraen a casi
todos los forjadores de la teoría de las relaciones humanas. De ahí que
algunos autores los denominen sociólogos de la organización.
7. La civilización
industrial y el hombre
El estudio de la opresión
del hombre a manos del avasallador desarrollo de la civilización industrial fue
la prioridad de la teoría de las relaciones humanas. Elton Mayo, fundador del
movimiento, dedicó sus tres libros a examinar los problemas humanos, sociales y
políticos derivados de una civilización basada casi exclusivamente en la
industrialización y la tecnología.
Mayo destaca que, mientras
la eficiencia material aumentó poderosamente en los últimos 200 años, la
capacidad humana para el trabajo colectivo no mantuvo el mismo ritmo de
desarrollo. Al recordar a los sociólogos Le Play y Durkheim, cuyas
observaciones en las comunidades más sencillas demostraron que el progreso
industrial estuvo acompañado de un profundo desgaste del sentimiento espontáneo
de cooperación, Mayo afirma que la solución a este problema no puede
encontrarse en el retorno a las formas tradicionales de organización, sino que
debe buscarse en una nueva concepción de las relaciones humanas en el trabajo.
Es evidente que el tema de la colaboración en la sociedad industrial no puede
dejarse al azar, mientras se vela sólo por los aspectos materiales y tecnológicos
del progreso humano.
Los métodos de trabajo
tienden a la eficiencia, ninguno a la cooperación. La cooperación humana no es
el resultado de las determinaciones legales ni de la lógica organizacional,
sino que tiene causas más profundas, como reveló el experimento de Hawthorne,
en el cual se basa Mayo para defender los siguientes puntos de vista:
- El trabajo es una actividad típicamente grupal
. La primera conclusión derivada de la investigación
plantea que el nivel de producción está más influenciado por las normas de
grupo que por los incentivos salariales y materiales de producción. Según
Mayo, la actitud del empleado frente a su trabajo y la naturaleza del grupo en
el cual participa son factores decisivos en la productividad.
- El obrero no actúa como individuo aislado sino
como miembro de un grupo social
. Los cambios tecnológicos tienden a romper constantemente
los lazos informales de camaradería y amistad dentro del trabajo y a privar al
obrero del espíritu social porque debe responder por su producción.
- La tarea básica de la administración es formar
una élite capaz de comprender y de comunicar, compuestas por jefes democráticos,
persuasivos y apreciados por todo el personal
. En lugar de intentar que los empleados comprendan la lógica
de la administración de la empresa, la nueva elite de administradores debe
comprender las limitaciones de esa lógica, y ser capaz de entender la de los
trabajadores.
Mayo afirma que "de
hecho, ya dejamos atrás el estado de la organización humana en que la
comunicación efectiva y la colaboración estaban aseguradas por las rutinas
establecidas para relacionarse. La sociedad civilizada modificó por completo
sus postulados". Pasamos de una sociedad inmutable a una sociedad
adaptable; sin embargo, olvidamos la habilidad social. "Aunque vivimos en
la época de mayor tecnología de la historia, mostramos una total incompetencia
social". Se hace necesaria la educación de una élite social capaz de
recuperar el sentido de cooperación.
- La
persona humana es motivada esencialmente por la necesidad de "estar en
compañía", de "ser reconocida", de acceder a una comunicación
adecuada.
Mayo está ven desacuerdo con la afirmación de Taylor según
la cual la motivación básica del trabajador es sólo salarial (homo
economicus), puesto que éste se preocupa por producir el máximo posible
-si sus condiciones físicas se lo permiten- para obtener una remuneración más
elevada. Según Mayo, la organización eficiente no garantiza por sí sola mayor
producción porque es incapaz de elevar la productividad, si no se identifican,
localizan y satisfacen debidamente las necesidades psicológicas del trabajador.
Lodi intenta explicar las diferencias en las posiciones de Taylor y de Mayo apoyándose
en el hecho de que el primero escaló posiciones en la empresa mediante un
trabajo arduo y dedicado -por tanto, creía que todos los empleados estaban
motivados por los mismos intereses-, mientras que el segundo era un sociólogo
que vivía casi exclusivamente en el medio universitario, disgustado por las
condiciones de los obreros de su tiempo y por la poca posibilidad de satisfacción
de sus necesidades psicológicas y sociales.
- La
civilización industrial origina la desintegración de los grupos primarios
de la sociedad, como la familia, los grupos informales y la religión
. La fábrica, en cambio, surge como una nueva unidad social
que proporciona un nuevo hogar, un sitio para la comprensión y la seguridad
emocional de los individuos. Dentro de esta visión romántica, el obrero
encontrará en la fábrica una administración comprensiva y paternal, capaz de
satisfacer a plenitud sus necesidades psicológicas y sociales.
Mayo pone en duda la validez
de los métodos democráticos para solucionar los problemas de la sociedad
industrial, puesto que ésta induce a la cooperación forzada mediante la
intervención estatal. "Los métodos de la democracia, lejos de
proporcionar los medios para la solución del problema de la sociedad
industrial, demostraron ser completamente inadecuados para esa tarea". Aún
más, Mayo afirma que "la cooperación no puede ser producto de la
reglamentación estatal, sino el resultado del crecimiento espontáneo".
Puesto que todos los métodos
tienden a la eficiencia y no a la cooperación humana, y mucho menos a los
objetivos humanos, surge el conflicto social en la sociedad industrial: la
incompatibilidad entre los objetivos organizacionales y los objetivos personales
de los trabajadores. Ambos objetivos no son muy compatibles, en especial porque
la preocupación exclusiva por lograr la eficiencia agobia al trabajador. Según
Mayo, el conflicto social debe evitarse a toda costa mediante una administración
humanizada que implante un tratamiento preventivo y profiláctico. Las
relaciones humanas y la cooperación son la Clave para evitar el conflicto
social.
Mayo no vislumbra
posibilidad de alcanzar una solución positiva y constructiva para el conflicto
social. Según él, este conflicto social, la cooperación representa el
bienestar social.
8. Funciones básicas de
la organización industrial
El experimento de Hawthorne
permitió el surgimiento de nueva literatura y nuevos conceptos acerca de
administración. Roethlisberger y Dickson, dos de los más renombrados
divulgadores de los resultados de la investigación, aclaran algunos conceptos
representativos de la teoría de las relaciones humanas, y conciben la fábrica
como un sistema social. Según ellos, la organización industrial tiene dos
funciones principales: producir bienes o servicios (función económica que
busca el equilibrio externo) y brindar satisfacciones a sus miembros (función
social que persigue el equilibrio interno). La organización industrial debe
buscar esas dos formas De equilibrio de modo simultáneo. Estos dos autores
destacan que la organización de esa época, que sólo se preocupaba por lograr
equilibrio económico y externo, está calcada por completo de la teoría clásica,
y carece de madurez suficiente para conseguir la cooperación del personal,
condición fundamental para alcanzar equilibrio interno.
La organización industrial
está conformada por una organización técnica (instalaciones, máquinas,
equipos, productos o servicios, materias primas, etc.) y una organización
humana (organización social). La organización humana de la fábrica tiene como
base los individuos, cada uno de los cuales evalúa el ambiente en que vive, las
circunstancias que lo rodean, de acuerdo con vivencias anteriores, fruto de sus
interacciones humanas durante la vida. No obstante, la organización humana de
una fábrica es más que la simple suma de los individuos, debido a que la
interacción diaria y constante de esos individuos en el trabajo origina un
elemento común: la organización social de la fábrica.
Dentro de la fábrica, todo
acontecimiento se vuelve objeto de un sistema de sentimientos, ideas, creencias
y expectativas que convierte los hechos en símbolos que distinguen el
comportamiento "bueno" o "malo" y el nivel social
"superior" o "inferior". Cada hecho, actitud o decisión es
objeto de un sistema de sentimientos de aprobación, rechazo, neutralidad o
resistencia. Hechos, actitudes y decisiones comportan siempre valores sociales
("buenos" o "malos") y pasan a tener un significado social.
Algunas de esas ideas y creencias representan más de lo esperado en una situación
determinada: pueden conducir a la cooperación o a la confusión, dependiendo de
cómo se interpreten y apliquen.
La organización técnica y
la organización humana, las organizaciones formal e informal, son subsistemas
entrelazados e interdependientes: si se modifica uno de ellos, se producen
modificaciones en los demás. Además, se considera que esos subsistemas se
mantienen en equilibrio, razón por la cual una modificación en alguna de sus
partes provoca una reacción en las demás para restablecer la condición de
equilibrio existente antes de presentarse la modificación. Lodi señala la
influencia de la noción de equilibrio social de Pareto en esta concepción.
Figura 1. Funciones básicas
de la organización, según Roethlisberger y Dickson
La colaboración humana está
determinada por la organización informal más que por la organización formal.
La colaboración es un fenómeno estrictamente social, no lógico, tomado por
completo de códigos sociales, convencionalismos, tradiciones, expectativas y
modos rutinarios de reaccionar ante las situaciones. No es cuestión de lógica,
sino de psicología.
Así, para la mayoría de
los obreros los estímulos psicológicos y sociales son importantes que las
condiciones materiales o económicas. La concepción de homo económicus
no explica adecuadamente el comportamiento humano, y se equivoca al establecer
una relación lógica y primaria entre causa (condiciones físicas) y efecto
(cooperación). La fatiga no es sólo orgánica y fisiológica, sino también
subjetiva y psicológica.
Desde el punto de vista, la
teoría de las relaciones humanas aportó nuevas dimensiones y nuevas variables
a la TGA.
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TEORIA CLASICA
|
TEORIA DE LAS
RELACIONES HUMANAS
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- Estudia
la organización como una máquina.
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- Estudia
la organización como grupos de personas.
|
- Hace
énfasis en las tareas o en la tecnología
|
- Hace
énfasis en las personas.
|
- Se
inspira en sistemas de ingeniería.
|
- Se
inspira en sistemas de psicología.
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- Delegación
plena de la autoridad.
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- Líneas
claras de la autoridad.
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- Autonomía
del trabajador.
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- Especialización
y competencia técnica.
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- Acentuada
división del trabajo.
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- Enfasis
en las relaciones humanas entre los empleados.
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