Índice:
1.
Introducción
2.
Orígenes
3.
Los principios dominantes del pensamiento magro
4.
Aplicaciones del Pensamiento Magro
5.
Herramientas y técnicas aplicadas
6.
Conclusiones
7.
Bibliografía
1. Introducción
El
altísimo nivel de competitividad en los mercados globales requiere de las
diferentes empresas ajustarse a las necesidades y requerimientos de los clientes
y consumidores, controlando y reconfigurando al mismo tiempo los procesos
internos de forma tal de entregar a dichos clientes el mayor valor agregado por
las unidades monetarias percibidas. Para ello se han fijado como objetivo estratégico
la mejora continua de los procesos, de manera tal de eliminar o reducir al mínimo
aquellas actividades que no generan valor agregado para el cliente. De allí el
concepto de empresa magra, o sea empresas carentes de obesidad. Se considera una
empresa obesa aquella con exceso de procesos, actividades y funciones que no
generan valor para el cliente externo, dificultan las operaciones, haciéndolas
poco fiables, entorpeciendo su normal desarrollo, disminuyendo la satisfacción
de los clientes, haciendo más lentas las tomas de decisiones y perjudicando los
niveles de rentabilidad. Ese exceso de actividades y procesos, muchos de ellos
irrelevantes y/o carentes de calidad motivan en los productores de bienes,
excesos tanto de inventarios como de productos terminados y en proceso.
Pasar
de un tipo de empresa a otra requiere ante todo un cambio de mentalidad, la cual
exige un cambio en los enfoques. Por un lado concentrarse en los requerimientos
de los consumidores, por otro el tomar en consideración los hechos (en base a
estadísticas), en un tercer aspecto pensar en función de los procesos
internos, y como última cuestión imponerse la obligación y disciplina de la
mejora continua, tanto en los procesos como en los productos y servicios.
Pensar
en los requerimientos de los consumidores implica concentrarse en mejorar
aquellas actividades que agregan valor para los mismos, y eliminar aquellas
otras que no lo generan.
Por
ello el pensamiento magro es un método altamente desarrollado de manejar una
organización para mejorar la productividad, la eficacia y la calidad de sus
productos y servicios. Los especialistas japoneses y americanos de la gerencia
desarrollaron las ideas y los métodos sobre la última mitad del siglo pasado.
Estas técnicas de gerencia se han empleado en la industria aeroespacial
(Boeing) y en el sector automotriz (Toyota / Honda) entre otras. Las empresas
que adhieren a ésta forma de gestión han pasado a ser catalogadas como
“Productoras de Clase Mundial” o “Fábricas de Alto Rendimiento”
La
fabricación magra tuvo su inicio en el plano teórico-práctico con el sistema
“Just in Time” implementado en la empresa automotriz Toyota del Japón.
Dicho sistema fue el producto de los trabajos realizados por Taichi Ohno,
Ishikawa, Shigeo Singo, Karatsu, Mizuno y Taguchi entre otros consultores
nipones, actuando todos ellos bajo la guía de pensadores americanos como Juran
y Deming. Luego estos conceptos y métodos de trabajo se difundieron en
Occidente a través de la obra de James Womack y Dan Jones titulada “La máquina
que cambio el mundo”.
Según
Ohno la eliminación absoluta de las mudas (desperdicio en japonés) es la razón
de ser del Sistema Just in Time (conocido también como Sistema de Producción
Toyota). Y agrega “los clientes de una firma son los jueces que determinan el
real valor de los productos”. Generar mayor valor para los clientes y
consumidores implica eliminar todas aquellas actividades generadoras de
despilfarros y desperdicios.
Las
compañías magras trabajan incansablemente para eliminar los desperdicios y de
tal forma lograr el coste objetivo que le permita a la empresa lograr los
niveles de rentabilidad. Lograr ello requiere una transformación fundamental
tanto en los aspectos organizativos, como en los conductuales y culturales.
Así
pues, la fabricación magra es una metodología que de manera sistemática
persigue la eliminación continua de desperdicios, concentrando las energías y
recursos en aumentar la actividades con valor agregado, logrando una mayor
flexibilidad en los procesos, y en última instancia generando un mayor valor
agregado para los clientes.
2. Orígenes
Las
ideas sobre el pensamiento magro se desarrollaron a partir del sistema de
producción Toyota, el cual se extendió posteriormente a los procesos de
distribución y ventas. El término fue popularizado en el libro “La máquina
que cambió el mundo” por los autores Womack y Jones. El mismo ilustró
claramente y por primera vez las diferencias significativas en su funcionamiento
de la industria automotriz japonesa en relación a las occidentales, explicando
porque los métodos japoneses usaban menos de todo –esfuerzo, inversión de
capitales, instalaciones, inventarios y tiempo humano- en la fabricación, el
desarrollo de producto, piezas fuentes y relaciones con el cliente. Con
posterioridad éstas teorías fueron enriquecidas en primer lugar con los
aportes de Eliyahu Goldratt relativos a la Producción Sincronizada y la
eliminación sistemáticas de los cuellos de botella. En tanto que el brasileño
Ricardo Semler con su obra “Radical” confirió un nuevo matiz al análisis
de los diferentes tipos de desperdicios, como a su forma de superarlos,
volviendo más activas y rentables a las empresas. Entre los últimos
importantes aportes al Pensamiento Magro podemos mencionar al Sistema Seis Sigma
(cuyas primeras empresas en aplicarlo fueron General Electric y Motorola), el
cual contribuye mediante la medición, fijación de objetivos y métodos de
mejora continua, a lograr mayores niveles de satisfacción para los clientes
externos e internos, con una utilización más racional e efectiva de los
recursos. En tanto que otro aporte considerable está configurado por el
desarrollo de organizaciones horizontales basadas en equipos y sistemas
horizontales de información.
3. Los principios dominantes del pensamiento
magro
El
punto de partida es reconocer que solamente una fracción pequeña del tiempo y
del esfuerzo total en cualquier organización agrega realmente el valor para el
cliente externo. Claramente definido el valor para un producto o servicio específico
desde la perspectiva de los consumidores, todas las actividades no generadoras
de valor –basura o desperdicio- se pueden resaltar para su sistemática y
gradual eliminación. Para la mayoría de las operaciones de la producción
solamente un 5% de las actividades agregan valor, un 35% son actividades de
valor agregado para la empresa y el restante 60%
no agregan ningún valor. (Pensemos en que si esto acontece o tiene
lugar en empresas privadas de los países centrales que persiguen utilidades,
que es del valor agregado en entidades o empresas públicas de los países
latinoamericanos). La eliminación de esta basura es la fuente potencial más
grande de la mejora no sólo en la rentabilidad y ganancia de las empresas, sino
además en la mejora del funcionamiento corporativo y en el servicio al cliente.
Pocas
empresas gestionan el 100% de los procesos necesarios para producir un bien o
servicio, integrándose a otras firmas a los efectos de contar con diversos
tipos de insumos necesarios para los procesos, como así también asociándose a
otras empresas encargadas de las actividades de distribución. Dentro de ésta
característica es menester que las empresas apliquen el pensamiento magro en la
totalidad de los procesos, desde la extracción y producción de las materias
primas e insumos hasta la entrega final del bien o servicio al consumidor final.
Eliminar
cuellos de botella, interrupciones, deficiencias de calidad, y quitar tiempo y
esfuerzos perdidos representa la oportunidad más importante para mejorar el
funcionamiento total de la empresa.
Hacer
posible la continua eliminación de sobreinventarios y productos en proceso, no
sólo permite en si misma una importante reducción de costos relativos a manejo
de materiales, obsolescencia, transportes y movimientos, espacios, controles y
costos tanto financieros como de oportunidad, sino que además realizar éstas
bajas graduales y sistemáticas de inventarios pone en evidencia o al
descubierto problemas de calidad, programación, mantenimiento, cuellos de
botella, incumplimientos de proveedores y errores de planificación entre otros.
Sólo eliminando éstas ineficiencias es factible continuar con la reducción de
inventarios y productos en proceso, logrando al mismo tiempo reducir los costos
generados por éstas ineficiencias. Mientras se aplica ello, más y más capas
de basura llegan a ser visibles y el proceso continúa hacia un continua
perfeccionamiento, donde cada activo y cada acción agrega valor al cliente
externo.
4.
Aplicaciones del Pensamiento Magro
El
pensamiento magro se puede aplicar a cualquier organización en cualquier
sector; aunque sus orígenes están firmemente en un ambiente automotor de la
producción, los principios y las técnicas son transferibles a otros tipos de
actividades. Estudios realizados confirman en varias empresas norteamericanas,
europeas y japonesas que aplicaron dichos principios, la duplicación de la
producción a la par que reducían notablemente sus inventarios, los tiempos de
procesamiento y las fallas o errores en los procesos. Estos resultados se
encuentran en toda las clases de actividades, incluyendo el proceso por ordenes,
el desarrollo de productos, la fabricación, el almacenamiento, la distribución
y la venta al por menor.
5. Herramientas y técnicas aplicadas
Un número
de herramientas y de técnicas se han desarrollado para apoyar la filosofía
magra, de tal forma de permitir a las organizaciones aplicar las ideas y poner
el cambio en ejecución. Muchas de estas técnicas y herramientas emergieron del
sistema de producción de Toyota, mientras que otras han sido desarrollados
desde entonces por organizaciones de investigación tales como el Centro de
Investigaciones de la Empresa Magra de la Escuela de Negocios de Cardiff (USA) y
el Instituto Lean Enterprise.
Entre
la extensa caja de herramientas para ayudar al consultor y directivo de las
empresas tenemos: las 5 “S”, el Control Estadístico de Procesos, la Función
de Pérdida de Taguchi, la estandarización de procesos, la gerencia visual, la
utilización del kanban, el kaikaku (mejora radical de una actividad para
eliminar la basura), sistemas de detección de mudas (basura o actividades que
consumen recursos y no crean ningún valor), sistema Seis Sigma, Mantenimiento
Productivo Total, sistema de cambio o preparación rápida (SMED), fabricación
celular, solución estructurada de problemas, contabilidad horizontal,
poka-yoke, actividades de grupos pequeños y análisis paretiano, entre muchas
otras.
6. Conclusiones
El
mercado moderno genera grandes presiones sobre los negocios, llevando a éstos a
adoptar cambios necesarios para como mínimo poder continuar ofreciendo sus
productos y servicios. La fabricación magra es una acercamiento sistemático de
la organización tendiente a asegurar de que el negocio elimine continuamente
actividades y costos inútiles, logrando de tal forma y al mismo tiempo aumentar
el valor agrega por actividad, mejore sus niveles de flexibilidad y obtenga un
mayor nivel de satisfacción para los clientes.
El
pensamiento magro reconoce que en la empresa tradicional un muy escaso
porcentaje de los recursos utilizados generan valor agregado para el cliente
externo, quién es el que termina pagando por los productos y servicios que la
empresa ofrece.
Así
el incremento de las utilidades debe buscarse en la eliminación de todas
aquellas actividades no generadoras de valor agregado, o lo que es lo mismo
productoras sistemática de desperdicios y despilfarros. Identificar, prevenir y
eliminar todos y cada uno de estos desperdicios (mudas) es la razón de ser del
pensamiento magro. No basta con que el producto final sea de calidad, sino que
también debe computarse cuanto tiempo llevo su diseño y producción, y cuanto
material y recursos financieros se mal utilizaron tanto en el proceso
productivo, como comercial y administrativo.
El
pensamiento magro requiere que los empresarios, directivos, gerentes,
supervisores, y empleados no sólo sepan que es la productividad, sino que además
se comprometan activamente con su medición y mejora constante.
7. Bibliografía
Kaizen
– La detección, prevención y eliminación de desperdicios. Mauricio
Lefcovich. www.gestiopolis.com -
2004
Nuevo enfoque de la función
de producción. Arnoud de Mayer y Avivah Wittenberg-Cox. Financial Times
/ Folio – 1994
Transformando
la cuenta de resultados. Tony
Hope y Jeremy Hope.
Paidós - 1997
PMC
– Proceso de Mejora Continua. Miguel Casado. www.confenet.com/ITB/pmc.htm
- 2000
Técnicas
Japonesas de Fabricación. Richard
Schonberger.
Limusa – 1999
Reinventar
la fábrica. Harmon. Limusa – 1994
Sistema
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Lean
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Cómo
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Radical.
Ricardo Semler. Gestión 2000 - 1998
Justo a Tiempo. Enrique Mora.
www.tpmonline.com - 2000
AUTOR:
Mauricio
Lefcovich
Consultor en Administración de Operaciones y
Estrategia de Negocios
Especialista en Mejora Continua, Reducción
de Costos, Productividad y Calidad Total