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China hacia el tercer milenio
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Enviado por Leidy Bello Rodríguez
Código ISPN de la Publicación: EkplkAuVllNuhByZFO
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| Resumen: Desde una dimension sociocultural de la economia y las finanzas se valoran los retos de China en la globalizacion actual, partiendo de su vasta experiencia historica de intentos por desarrollar el socialismo en una u otra direccion. |
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RESUMEN
Desde una dimensión sociocultural de la economía y las finanzas se valoran los
retos de China en la globalización actual, partiendo de su vasta experiencia
histórica de intentos por desarrollar el socialismo en una u otra dirección. Se
consideran tanto sus éxitos como fracasos, así como los condicionamientos
históricos y socioculturales para argumentar cómo la práctica histórica y el
trabajo crítico y teórico protagonizado por China, posibilitan la reflexión y el
aprendizaje de las cuestiones más trascendentes del socialismo contemporáneo en
condiciones de globalización neoliberal.
PENSAMIENTO
“…Construir una economía socialista con peculiaridades chinas implica
desarrollar una economía de mercado bajo el socialismo y emancipar y desarrollar
constantemente las fuerzas productivas. Más específicamente , debemos mantener y
mejorar el sistema económico básico en el que la propiedad pública socialista es
predominante y en el que diferentes tipos de propiedad se desarrollan lado a
lado; debemos mantener y mejorar la estructura de economía de mercado
socialista, de modo que el mercado tenga un papel básico en la asignación de los
recursos bajo el control macroeconómico estatal, debemos mantener y mejorar
diferentes modos de distribución con la distribución según el trabajo en un
lugar dominante, permitiendo que algunas personas y algunas regiones prosperen
primero para que luego puedan estimular y ayudar a otras a hacer lo mismo y
lograr la prosperidad común paso a paso…” .[1]
Jiang Zemin
INTRODUCCIÓN
Cuentan los historiadores que al hollar el Almirante Cristóbal Colón tierra
cubana confundió a la isla con el milenario Cipango, la actual China, donde
nació una de las primeras civilizaciones del mundo con una historia escrita que
data de hace unos 3.500 años.
Zhongghuó, el nombre chino del país, significa ‘tierra central’, una referencia
a la creencia china de que su país era el centro geográfico de la Tierra y la
única civilización verdadera.
Los más antiguos testimonios arqueológicos y escritos concernientes a las
religiones de China se remontan al segundo milenio a.C., coincidiendo en la
historia de este país con el período de la dinastía de los Shang (Yin), es
decir, con los tiempos de dominación de la tribu homónima.
Su tradición milenaria y sus concepciones filosóficas constituyeron la base de
doctrinas religiosas que con el decursar de los años se convertirían en
religiones de Estado como el confucionismo y el taoísmo, cuyas elementos
dialécticos sui géneris todavía tienen mucho que aportar al hombre del siglo XXI.
Por solo citar un ejemplo, Lao-tse (literalmente, venerable filósofo)
consideraba que el ser y el no ser están en el origen de todas las cosas; lo
imposible y lo posible se traducen en cumplimiento; lo duradero y lo efímero se
concretan en la forma. Lo íntegro procede de lo incompleto; lo recto, de lo
curvo; lo liso, de lo rugoso; lo nuevo, de lo viejo; aunque este semilegendario
pensador (VI a.C.) no entendiese la dialéctica como lucha de contrarios, sino
como conciliación de los mismos.
Quizás este rasgo sociocultural de la tradición china nos permita comprender
mejor el porqué de la incuestionable necesidad de renovar el concepto de
socialismo bajo el contexto de la globalización, a partir de la idea, de que el
socialismo continúa siendo una alternativa frente a las leyes contradictorias de
las relaciones capitalistas de producción.
“Los resultados alcanzados por China desde que implementó su proceso de reforma,
sus dimensiones y su profunda inserción en la economía internacional han
ocasionado que todo acontecimiento relacionado con el país sea objeto de sumo
interés a nivel mundial”.[2]
Dicha evolución tanto en la esfera comercial, tecnológica y de inversiones en el
exterior, ubican a China como el primer país en los últimos 20 años, capaz de
poner en tela de juicio la supremacía mundial de Estados Unidos en el terreno
económico.
Tal condición cobra mayor significación, tratándose de una nación socialista que
en el plano mundial tendrá que enfrentar no sólo los desafíos y retos de la
globalización neoliberal, sino el cómo defender sus logros frente al poderío
imperial de los Estados Unidos.
TRADICIÓN Y CULTURA
Chinatieneunalarga y rica tradición cultural en la cual ha desempeñado un
importante papel la educación. A lo largo de todo el periodo imperial
(221a.C.-1912d.C.) tan sólo los que tenían una educación tenían posiciones de
liderazgo social y político.
A diferencia de Europa, la primera universidad en China se estableció en el año
124a.C. para formar a los futuros funcionarios públicos en el conocimiento del
confucianismo y los clásicos chinos.
La historiografía eurocentrista considera las universidades como una institución
medieval que toma forma en el siglo XII, iniciándose en Italia con la Escuela de
Medicina de Salerno y la de Derecho de Bolonia, que en 1158 fue reconocido por
el emperador Federico II como asociación de estudiantes y maestros.
Lo único que las une es el carácter religioso, a la cabeza de las cuales se
colocó la de París, cuya actividad, iniciada a mediados del siglo XII, fue
legalizada por Felipe Augusto en 1200.
Fiel a la tradición, unodelosprogramasmás ambiciosos del Partido Comunista
fue el establecimiento de la educación pública universal para toda la población.
En los dos primeros años del nuevo gobierno (1949-1951) más de 60 millones de
campesinos acudieron a las ‘escuelas de invierno’, establecidas para aprovechar
la estación de descanso de los trabajadores agrícolas.
Mao declaró que una meta primordial de la educación era reducir las diferencias
de clase por lo que era fundamental reducir las distancias sociales entre el
trabajo manual y el intelectual, entre los residentes en la ciudad y el campo, y
entre el obrero y el campesino.
El gobierno estableció como objetivo la rápida modernización de la agricultura,
industria, defensa, ciencia y tecnología que requería niveles elevados de
preparación. Estos programas educativos tenían que basarse necesariamente en
habilidades teóricas y formales, más que en actitudes políticas o en el espíritu
revolucionario.
Se estima que unos 12,1 millones de estudiantes están inscritos en las más de
1.000 instituciones chinas de educación superior, la cual se caracteriza por el
‘sistema de punto clave’. Bajo este programa, los estudiantes más prometedores
son colocados en escuelas seleccionadas de puntos considerados básicos, que se
especializan en el entrenamiento de una élite académica.
Los estudiantes que terminan la escuela secundaria pueden acudir a escuelas
universitarias y a distintas escuelas técnicas y de formación profesional. Entre
las universidades más importantes de China destacan la Universidad de Pekín
(1898), la Universidad de Hangzhou (1952), la Universidad Fudan (1905), en
Shanghai, y la Universidad de Ciencia y Tecnología de China (1958), en Hefei.
Toda la educación superior en China es gratuita. Una innovación en el sistema
educativo de China es la Universidad por Televisión.
Entre 1977 y 1981 el número de receptores de televisión de propiedad privada
aumentó desde 630.000 hasta los 7 millones; China tenía 380 millones de
receptores de televisión en 2000. En Pekín, el promedio era de dos receptores de
televisión por cada tres hogares. Un símbolo del clima de apertura en el ámbito
económico y social fue la inauguración en el sur de China, en 1986, de
estaciones comerciales de radio.
LaUniversidadporTelevisión, bajo la administración de la Televisión Central
Popular, es otro de los aspectos destacados de las comunicaciones de China. En
Pekín se ofrecen nueve horas diarias de programas educativos por televisión; son
miles los estudiantes que siguen estos programas universitarios por televisión.
Este sistema es muy útil para China debido a la enorme población en edad
universitaria.
Lasmetaseducativasdel gobierno comunista chino han sido fomentadas por otros
medios además de la educación formal. Durante la década de 1960 y la de 1970, se
consideró que las obras de teatro, la ópera, la literatura popular y la música
tenían capacidad de ser utilizados como elementos educativos; en 1964 la Ópera
de Pekín, con una historia de 200 años de actuaciones ininterrumpidas en China,
presentó el Festival de la Ópera de Pekín en Temas Contemporáneos, bajo la
organización de Jiang Qing, la esposa de Mao.
Se escribieron nuevas obras que combinaban drama e ideología, con títulos como
Tomando la montaña Tigre por estrategia. Se introdujeron modificaciones
culturales similares en el ballet chino, donde se introdujeron elementos de
bailes populares tradicionales, artes marciales, gimnasia y ballet clásico en
producciones populares. Estos espectáculos se representaban no sólo en las
grandes ciudades sino también en las ciudades pequeñas y en el campo.
Conelaumento,desde mediados de la década de 1970, de intercambios culturales
extranjeros, la actitud oficial hacia los aspectos propagandísticos de las artes
se había relajado. La literatura extranjera, prohibida en la década de 1960,
comenzó a reaparecer en China. En 1978 y 1979 la Editorial Popular de Literatura
realizó unas 200 traducciones de trabajos extranjeros, entre ellas numerosas
obras de éxito en Occidente.
Enlamúsicapopularel cambio fue celebrado oficialmente en un informe, en el
que se indicaba que las nuevas canciones que aparecían a comienzos de la década
de 1980 se debían a que los chinos ‘estaban cansados de las viejas canciones y
las directrices con que crecieron’.
El gobierno chino reconocía también que las artes proporcionan una salida social
útil; los cines estaban repletos y los grupos de acróbatas, artistas de circo y
juglares, así como espectáculos de ballet y ópera itinerantes actuaban en
teatros abarrotados, en pequeñas ciudades y centros de comunas. Durante la
década de 1980, China ha mostrado una creciente apertura hacia los músicos
clásicos y populares occidentales.
REFORMA ECONÓMICA GENERAL
Durantemásde2.000años la economía china operó bajo un tipo de sistema
feudal; la tierra estaba concentrada en las manos de un grupo relativamente
pequeño de terratenientes cuyo medio de vida dependía de las rentas de sus
campesinos arrendatarios. A esa carga que soportaban los campesinos había que
añadir los impuestos agrícolas por parte del gobierno imperial y lo imprevisible
de las cosechas que estaban sujetas a sequías e inundaciones periódicas.
ElPartidoComunistaChino emergió en la década de 1920, en un marco de crisis
económica causada por la intervención extranjera y por la mayor influencia de
los terratenientes en el campo. Durante más de dos décadas, expandió su control
sobre grandes zonas rurales al introducir un programa de reforma agraria basado
en el control de la renta, el ahorro y en dar poder a las asociaciones agrarias.
El 1 de octubre de 1949 el Partido Comunista consiguió por primera vez desde el
fin del periodo imperial en 1912 establecer un gobierno nacional unificado y una
política económica conjunta para la zona continental.
La versión de socialismo en China parte de la idea de transformar el sistema de
planificación centralizada en una economía socialista de mercado. Ello fue
propiciado por Deng Xiaoping en el marco del tercer Pleno del XI Comité Central
del Partido Comunista de China (1978). En este pleno se declara el llamado a
"emprender la nueva gran marcha del socialismo", ello se conoce como las cuatro
modernizaciones, en los campos de la agricultura, industria, defensa y ciencia y
tecnología, así como la política de puertas abiertas al exterior.
A esta manera de desarrollar el socialismo en la literatura se le denomina
también socialismo autogestionario y democrático, cuyo contenido es la supresión
del mando despótico del capital sobre el trabajo por medio de la gestión
social. En esta variante la supresión de la propiedad y la gestión capitalista
puede coexistir durante un periodo histórico con la subsistencia de modalidades
reguladas de intercambio mercantil, tanto por razones de conveniencia económica
general, como porque la autogestión empresarial requiere la autonomía de las
empresas frente al Estado.
Esta modernización en cadena asumió como criterio general avanzar hacia la
descentralización de la economía empleando el mercado y una apertura nacional al
capital extranjero. La idea básica de esta transformación es que las fuerzas del
mercado, la privatización y la inversión extranjera directa dirigidas por el
Partido Comunista pueden transformarse en componentes para la construcción del
socialismo.
La transición socialista en China ha estado sujeta a una aguda polémica, debido
a la variedad de criterios que la caracterizaron los cuales fueron generalizados
del siguiente modo. El llamado “comunismo de guerra”; de “economía planificada
centralmente”; el “modelo perfeccionado de economía planificada centralizada”;
de “conjugación orgánica del plan y el mercado”; y el de “socialismo de
mercado”.
El resultado fue que la economía China asumió la denominación de economía
mercantil planificada socialista en el XIII Congreso. En este congreso la idea
que se manejo fue la de conectarse con más fuerza al proceso de globalización
ampliando y profundizando la apertura al exterior y mediante el empleo de las
leyes del mercado.
La concepción básica pasa a ser que la planificación se aplicará a nivel,
general, regional y en sectores claves para la economía; la propiedad privada
seguirá aumentando su presencia aunque la propiedad estatal seguirá siendo la
principal; se propiciará que los precios se mantengan liberados buscando que
sean fijados en el mercado.
Asimismo, el sistema fiscal se homologó a todas las empresas independientemente
de su régimen de propiedad y se introdujo el impuesto al consumo; se reformó el
sistema bancario para apoyar proyectos estratégicos, al sector externo y a la
agricultura; se buscará la conversión de la moneda nacional (el yuan) y en los
ámbitos de la seguridad social se irá desmantelando la propiedad estatal.
A nivel del Estado el criterio de la introducción del mercado en el socialismo
chino se corrobora a fines de la década del 90’ con la política asumida por el
presidente chino Jiang Zemin al plantear la cita que sirve de exergo al presente
trabajo.
Esta concepción relaciona la posibilidad del empleo de una economía de mercado
socialista que conduzca al desarrollo de las fuerzas productivas, que
perfeccione las relaciones de propiedad y los sistemas de distribución bajo el
principio de distribución con arreglo al trabajo, cuestiones que son candentes
a la hora de erigir la práctica socialista.
En este marco el reto es encontrar la prosperidad lo que no significa fomentar
el igualitarismo. El socialismo tiene como objetivo eliminar la pobreza y la
polarización, sin que se niegue la existencia de las diferencias. Ahora la
pregunta podría ser la siguiente: ¿Qué ha resultado del concepto de socialismo
de mercado insertado a la globalización?
En el caso de China, país que para muchos analistas se ha insertado con “éxito”
en la globalización, las perspectivas de su evaluación varían según sus
observadores, en lo que existe también el punto de vista del fracaso del
socialismo de mercado.
Con un enfoque optimista existe la idea de que China por la vía del socialismo
de mercado ha logrado grandes éxitos económicos y sociales y que habrá que
contar con ella como el socialismo del siglo XXI, fundamentando que estos
avances no son resultado de la aplicación de la globalización neoliberal.
Pese a este criterio, se reconocen en China múltiples efectos negativos
similares a los que ocasiona y promueve la política neoliberal, alejándose de la
práctica socialista entre ellos: la existencia de desequilibrios territoriales
entre regiones, estancamiento en la reducción de la pobreza, distribución
desigual del ingreso, ineficiente gestión de las empresas estatales, deterioro
del medio ambiente, liberalización del mercado de bienes de consumo,
desmantelamiento de las comunas y creación de unidades pequeñas, amplios
márgenes de reducción de la participación estatal en la producción industrial,
así como un acelerado proceso de privatización sobre todo en empresas pequeñas.
Como parte de la inserción del socialismo de mercado chino en las áreas de la
globalización, se experimentan la existencia de Zonas Económicas Especial (ZEE),
concebidas como ventanas que permitan al inversionista extranjero asomarse al
mercado chino y puentes para canalizar las inversiones hacia otras regiones del
país y luego aplicarlas a otras zonas del país. También se han creado las
llamadas ciudades o áreas abiertas con los propósitos planteados.
En este experimento se lograron avances pero los retrocesos o efectos negativos
han sido múltiples, pues no se logró la política de “puente” trazada, debido a
limitaciones de corte burocrático que impidieron la expansión de la economía de
una provincia a otra; se profundizaron las desigualdades regionales, aumento el
éxodo de millones de campesinos incrementándose el delito y la mendicidad.
No se propulsó una política de empleo ágil y de asistencia social; la
transferencia de tecnología fue reducida ya que el capital extranjero se situó
básicamente en sectores de uso intensivo de mano de obra barata. Todo esto fue
acompañado de una insuficiente infraestructura para vincular las distintas
regiones y con un incremento del deterioro del medio ambiente.
En la dirección antes planteada existe el criterio de que los problemas que
enfrenta China en el funcionamiento de las diversas esferas del desarrollo
social, son una manifestación que pone en dudas la forma de operar del
socialismo de mercado chino; este criterio se asienta en que el socialismo de
mercado, condujo al ascenso de las relaciones de mercado transformando la fuerza
laboral china en una reserva de mano de obra barata, fragmentándose las bases
del Estado para privatizar, destruyendo el medio ambiente, y produciendo grandes
desastres ecológicos. El resultado ha sido -según autores- que el mercado dirige
al partido y no a la inversa.
El efecto ha sido que la estructura económica china ha evolucionado rápidamente,
consolidándose una economía de mercado. En la actualidad, por ejemplo, los
precios son libres prácticamente para todos los productos. El sector de Empresas
Estatales (EE) disminuyó su aporte al producto bruto industrial de un 78% en
1972 a un 48% en 1992.
El sector industrial no estatal está compuesto, aproximadamente, en un tercio
por empresas privadas, que es el segmento que crece más rápidamente y el
resto—dos tercios—por cooperativas, entre las cuales la gran mayoría son las
denominadas Empresas de Pueblos y Aldeas (EPA), que son, en esencia,
cooperativas de propiedad de los municipios. Estas últimas empresas, junto a las
privadas, han sido el motor del espectacular crecimiento económico chino del
período de la reforma, de un 12% promedio anual.
La privatización masiva está ocurriendo de todas maneras, pero siguiendo caminos
diferentes a los dictados hasta ahora en países como América Latina bajo la
incidencia de políticas de corte neoliberal.
El gobierno chino, ha mantenido hasta donde le ha sido posible su preferencia
por la propiedad estatal. Tal vez estos efectos no deban ser calificados como
resultados de políticas de corte neoliberal, pero si dejan todavía descubiertas
importantes tareas que el socialismo de mercado chino, tendrá que enfrentar en
los próximos años, tanto en lo ecológico, lo económico como en lo social.
En el caso chino, sin embargo, la transformación económica producida no ha ido
acompañada del tipo de revoluciones políticas que han tenido lugar en Rusia y
los países exsocialistas de Europa. En China, más bien, éstas han sido
contenidas, hasta ahora. Por lo mismo, tampoco se han impulsado desde el
gobierno, hasta ahora, procesos de “privatización” cuyo objetivo explícito haya
sido el generar una estructura capitalista de propiedad, como ha sido el caso en
Rusia y los países ex-socialistas de Europa.
En definitiva, no se trata de liquidar la empresa estatal sino de mejorar su
eficacia y posición en el conjunto del sistema económico. La economía de mercado
en China será socialista porque se toma la propiedad pública como factor
principal, por un lado, la economía se sujeta a la regulación macroeconómica del
Estado y por otro, el papel del mercado se limita a la distribución de los
recursos.
En el caso chino el tratamiento del tema de las relaciones de propiedad tiene
sus peculiaridades. La idea es que no es la propiedad estatal en su forma
tradicional, pura e intachable la que esta ocupando un espacio en China, sino la
propiedad social, abarcando en ella a las poderosas empresas colectivas, de
cantón y poblado, o la propiedad cooperativa.
La comprobación de que el sujeto titular de esas empresas sea una colectividad,
una empresa estatal, una administración o una organización social, es una
garantía contra la formación de colectivos empresariales privados
vocacionalmente interesados en la "subversión del socialismo". Se trata de que
el sector público, a través de la propiedad estatal y colectiva mantenga una
posición dominante en la economía desempeñando un papel directriz en el
crecimiento económico y ejerciendo el control de los ejes vitales de la economía
nacional.
En otra dirección se puede plantear que la reforma económica China no
constituye, un modelo extrapolable a otras contextos, debido a las
peculiaridades geográficas, históricas y demográficas del país. No obstante, la
experiencia de este país es fértil en enseñanzas para otras economías en
transición, así como para economías de mercado en el Tercer Mundo. En ello se
destaca la idea de la experimentación y el gradualismo desarrolladas a pequeña
escala y cautelosamente.
Esta idea ha sido excelentemente planteada por el especialista en estudios sobre
economía china Pablo Bustelo Gómez quien expresa: que entre las ventajas de la
experimentación, se destacan las siguientes: reducción del coste de las
equivocaciones y de la posibilidad de incurrir en errores fatales; suministro de
información a las autoridades sobre las ventajas e inconvenientes de las
distintas medidas; y respeto del tiempo requerido para efectuar la transición
desde la planificación central hacia un sistema basado en el mecanismo del
mercado.
“En lo que atañe al gradualismo la introducción paulatina e incremental de las
medidas de reforma evita las pautas en forma de contracción inicial del
producto, que puede resultar más duradera de lo previsto y garantiza la
estabilidad social y macroeconómica, al coexistir durante un cierto tiempo el
mecanismo del plan en las actividades previas y el mecanismo del mercado en las
adicionales.” [3]
CONCLUSIONES
La crítica marxista debe partir de la concepción de que el socialismo como
sistema social es superior al capitalismo, no sólo en términos de justicia
social, sino también de eficiencia y racionalidad económicas, conjugado con la
capacidad de desarrollar de manera más plena el desarrollo de las fuerzas
productivas, y de organización política lo que equivale a una mayor democracia y
participación social y de desarrollo sociocultural.
Las contradicciones planteadas en esta ponencia en cuanto a la versión china del
socialismo en condiciones de globalización, así como la valoración de su
experiencia histórica de intentos por desarrollar el socialismo en una u otra
dirección, nos permiten reflexionar en cuanto a la confirmación de la vigencia
de la idea de Carlos Marx de que el tránsito del capitalismo al socialismo
constituye un “largo y doloroso alumbramiento”.
Más allá de lo metafórico de esta pareja de sustantivo y adjetivos, no caben
dudas de que el socialismo:
· Y las leyes de subordinación del neoliberalismo son antagónicamente
contrarios.
· Asociado al inmovilismo económico y social involucra una relación
contraproducente.
· Con la participación democrática, elevación de los niveles de calidad
de vida de la población, con justicia, equidad social e independencia política y
económica, soberanía nacional, pasan a ser contrarios de lo que reproduce la
globalización neoliberal.
· Y el mercado puede llevar a una relación contraproducente, si no
existen vías de planificación, y se subordinan al peligro de los vaivenes del
mercado a grandes masas de población. El mercado en el mismo momento en que
libera inmensas energías, crea enormes desigualdades. De ahí que en los modelos
socialistas que en la actualidad se discuten este asunto sea uno de sus ejes
centrales de análisis.
· La idea y la práctica del socialismo de mercado contiene ingredientes
de verdad, sin embargo, su “medicina excesiva” también podría conducir a efectos
dañinos, no solo para la construcción socialista sino para cualquier sociedad.
De ello se deriva la idea de que las relaciones mercantiles en el socialismo
tienen necesariamente que ser reguladas y subordinadas a determinados valores
que garanticen la justicia social.
· La experiencia económica recoge que tanto las alternativas aisladas del
entorno mundial, como aquellas expuestas hasta sus máximas circunstancias son
penalizadas por las transformaciones, cuando no se cuenta con una sólida base
económica, política y social y un Estado consecuente con la realidad
sociocultural o dimensión identitaria de las naciones que aún construyen el modo
socialista de producción.
REFERENCIAS
[1] Tomado del informe presentado por Jiang Zemin ante el XV Congreso Nacional
del Partido Comunista de China, 12 de septiembre de 1997. Beijing Informa., No
40, Oct 7, 1997.
[2] Regalado Florido, Eduardo (2006) El sistema financiero chino: principales
desafíos. p.72
[3] Bustelo, Pablo. Resultados, interpretaciones y enseñanzas de la reforma
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Zemin , Jian. (1997) Informe presentado ante el XV Congreso Nacional del Partido
Comunista de China, 12 de septiembre de 1997. Tomado de Beijing Informa, No 40,
Oct 7.
AUTORES
Lic. Leidy de la Caridad Bello Rodríguez.
Lic. Damián Betanzos Hernández.
Republica de cuba
Universidad de Ciego de Ávila
Enviado por Leidy Bello Rodríguez
Contactar mailto:leidyb@humanidades.unica.cu
Código ISPN de la Publicación: EkplkAuVllNuhByZFO
Publicado Tuesday 15 de April de 2008
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