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La administracion del efectivo, como una necesidad para la gestion de la tesoreria
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Enviado por Migdalia Alvarez Peña
Código ISPN de la Publicación: EkpEyulpAkFWQGqmPF
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| Resumen: En este trabajo pretendemos resaltar la funcion de tesoreria o el tesoro como elemento indispensable dentro de una organizacion a pesar de ser muchas veces ignorado o dejado a un segundo plano al no delimitar claramente su responsabilidad dentro del area financiera... |
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RESUMEN
En este trabajo pretendemos resaltar la función de tesorería o el tesoro como
elemento indispensable dentro de una organización a pesar de ser muchas veces
ignorado o dejado a un segundo plano al no delimitar claramente su
responsabilidad dentro del área financiera, capaz de verse reflejado entre sus
múltiples funciones en la buena supervivencia del dinero y registro de ello. La
tesorería tiene un papel importante en el sistema financiero, ya que tiene como
objetivo evaluar la administración del efectivo de una empresa, tanto en el
corto como en el largo plazo. Para garantizarle a la misma la liquidez
suficiente para poder operar. Por lo que en el trabajo se demuestra que una
administración eficiente del efectivo, conlleva a una mejor gestión de tesorería
en las empresas, para hacerle frente a las obligaciones en el corto plazo.
DESARROLLO
La administración del efectivo cambió significativamente a lo largo de las
década de los ‘80 y ‘90 como resultado de dos factores, el primero porque
durante una gran parte de ese período de tiempo, las tasas de interés han
mostrado una tendencia ascendente, lo cual ha incrementado el costo de
oportunidad resultante del mantenimiento de efectivo y ha alentado a los
administradores financieros a la búsqueda de formas más eficientes para
administrar el efectivo de la empresa, y en segundo lugar, nuevas tecnologías,
particularmente los mecanismos electrónicos y computarizados para las
transferencias de fondos, han hecho posible el mejoramiento de la administración
del efectivo. Una eficaz administración del efectivo incluye una administración
tanto de los flujos de entrada como de los flujos de salida del efectivo de la
empresa.
De manera más específica, la administración de los flujos de entrada y de salida
de efectivo implica la sincronización de los flujos de efectivo, el uso de la
flotación, la aceleración de los cobros, la tenencia de fondos disponibles en el
momento en que se necesiten y por último el control de los desembolsos. En los
últimos años de la década de los ‘90 y en el primer quinquenio del siglo XXI la
situación financiera de las empresas cubanas se ha caracterizado por un déficit
financiero que ha implicado en muchos casos una virtual insolvencia y por tanto,
incapacidad de honrar las obligaciones contraídas con terceros.
Por lo anterior se plantea que una adecuada administración de efectivo se
convierte en una necesidad para las Empresas, pues de ello dependerá mantener
niveles apropiados de fondos líquidos para enfrentar las necesidades
financieras. La Administración financiera a corto plazo en general y la
tesorería en particular tiene como uno de sus objetivos fundamentales
garantizarle a la empresa la liquidez suficiente para poder operar, es decir,
que la empresa pueda pagar sus deudas a corto plazo en el momento del
vencimiento, pero al menor costo posible
La administración del efectivo en el marco de la administración financiera a
corto plazo de la empresa
- Las decisiones financieras a corto plazo y su repercusión en la empresa.
Es frecuente en la literatura especializada el criterio de que las decisiones a
largo plazo son más importantes que las a corto plazo, en el sentido de que no
son fácilmente revocables y comprometen a la empresa a una determinada línea de
acción; sin embargo, esta forma de pensar puede ser peligrosa.
La búsqueda de liquidez para satisfacer los compromisos es de vital importancia
para garantizar la supervivencia del negocio, dado el riesgo de caer en una
situación de insolvencia.
Las finanzas a corto plazo analizan las decisiones que afectan los activos y
pasivos circulantes e involucran entradas y salidas de caja durante
aproximadamente un año, siendo una de las herramientas empleadas generalmente el
llamado cash flow o flujo de caja. Algunos autores distinguen el cash flow
financiero, que se refiere a las dos corrientes financieras relativas a los
cobros del período (cash inflow) y los pagos del período (cash outflow) del
económico, que abarca el beneficio del ejercicio más las amortizaciones
Las principales decisiones financieras a corto plazo se refieren a: ¿cuál es el
nivel razonable de efectivo a mantener en caja o en Banco para pagar?, ¿qué
cantidad de materia prima debe pedirse?, ¿cuánto crédito puede ser extendido a
los consumidores?, entre otras; lo que corrobora la gama de inversiones en
activos circulantes, hecho que tiene implicaciones para la flexibilidad en el
financiamiento.
Unido a lo anteriormente expresado, en las decisiones a corto plazo el proceso
de decisión es continuo afecta la naturaleza global de riesgo - rendimiento del
negocio.
Ha sido objeto de estudio constante por numerosos autores que en las empresas
coexisten dos ciclos, el del activo fijo o a largo plazo y el del activo
circulante o a corto plazo, atravesando ambos el conocido proceso: dinero – bien
- dinero. Se denomina como capital de trabajo* al volumen de recursos
financieros propios que normalmente habrá que poseer materializados en
inversiones circulantes para que el ciclo corto pueda desarrollarse sin
problemas.
José Álvarez en su obra “Análisis de Balances. Auditoría, Agregación e
Interpretación”, manifiesta refiriéndose a esta cuestión: “...En el normal
acontecer de la empresa se generan multitud de hechos económicos administrativos
que considerados en su dimensión temporal presentan cierta regularidad, al menos
mientras no se modifican las condiciones estructurales en cuyo marco se
desenvuelve la unidad económica. Nos referimos a los llamados ciclos internos,
los cuales podemos agrupar en dos categorías esenciales. El ciclo largo y el
ciclo corto o ciclo de ejercicio...
Por su parte Eduardo Bueno en su obra “Economía de la empresa”, expresa: “... La
empresa en su vida económica, pasa por unos períodos de tiempo o ciclos que
permanecen a lo largo de éste con cierta regularidad si las condiciones
estructurales internas o externas se mantienen constantes. Estos ciclos internos
tienen como fin, fijadas ciertas condiciones, definir una tendencia en los
objetivos que persigue la empresa. Ciclos que están relacionados con las
mutaciones patrimoniales y sus consiguientes problemas valorativos.
El ciclo corto, que recibe otras denominaciones como: ciclo de explotación,
ciclo de ejercicio o ciclo operativo, condiciona inmovilizaciones de circulante
como forma de inversión en la empresa y presenta cierta permanencia en su
dimensión temporal, ya que solo depende de condiciones internas. El tiempo de
circulación, es decir, de recuperación en forma líquida de las inversiones a
corto plazo, está definido por el ciclo de conversión en efectivo, ciclo de caja
o como aparece en la literatura española período medio o de maduración.
Dicho ciclo mide el tiempo o duración del proceso de la empresa desde que se
invierte una unidad monetaria en dicho proceso hasta que esta se recupera por el
cobro de las ventas efectuadas; esta circulación dependerá de las
características estructurales de la empresa, y si las condiciones generales del
sistema económico permanecen inalterables este período medio tenderá a
permanecer constante también.
La definición más común de capital de trabajo en la literatura especializada es
la que lo define como la diferencia entre activos y pasivos circulantes; autores
como Bueno, Gitman y Brealey se refieren también a su definición en su versión
financiera que se considera muy apropiada. De acuerdo con ellos se puede definir
el capital de trabajo atendiendo a su estructura como: activos circulantes menos
pasivos circulantes, y atendiendo a su financiación como la parte de los
recursos financieros permanentes que están financiando las inversiones en
circulante, a la que llaman fondo de maniobra y algunos autores capital
circulante; en consecuencia muchos economistas al referirse a la administración
del activo y pasivo circulante utilizan el término de administración del capital
de trabajo. Se debe expresar que sobre este tema conceptual existen diversidad
de criterios, sobre todo los encontrados en la literatura española y con enfoque
contable, pero a los efectos del presente trabajo no es objetivo el análisis
desde este punto de vista.
La mayoría de las empresas deben trabajar con un determinado importe de capital
de trabajo, pero su monto requerido dependerá ante todo del campo en que
desarrollan su actividad. Existen empresas con flujos de caja muy predecibles
que pueden operar con un capital de trabajo negativo cuyo ciclo de conversión en
efectivo es también negativo, lo cual no es muy común.
La base teórica que sustenta la utilización del capital de trabajo para medir la
liquidez es la convicción de que mientras más amplio sea el margen de activos
circulantes sobre los pasivos circulantes, se estará en mejores condiciones para
pagar las cuentas en la medida que vencen.
Al respecto se debe tener presente que el grado de liquidez de cada activo y
pasivo circulante es diferente; no obstante, Gitman en “Fundamentos de
Administración Financiera” plantea: “...mientras más grande sea la cantidad de
activos circulantes existentes, mayor es la probabilidad de que algunos de ellos
puedan convertirse en efectivo para pagar una deuda vencida.
La génesis de la necesidad de capital de trabajo se encuentra en la naturaleza
no sincronizada de los flujos de caja de la empresa; generalmente los flujos que
resultan del pago de pasivos circulantes son relativamente predecibles, siendo
lo más engorroso prever las entradas futuras de caja, ya que es difícil conocer
la fecha en que los activos circulantes que no sean caja y valores negociables
podrán convertirse en efectivo.
Mientras más predecibles sean las entradas de caja menor será el capital de
trabajo que necesitará la empresa, y vuelve a decir Gitman: “...lo que hace
necesario mantener fuentes de entradas de caja (activos circulantes) es la
incapacidad de la mayoría de las empresas para igualar entradas y salidas de
caja
Retomando la idea del ciclo que recorren los activos circulantes, es importante
precisar que cuanto más dilatado sea este ciclo más se demorará en recuperar la
liquidez inicialmente invertida y mayores serán las necesidades de recursos, es
decir, el fondo de maniobra deberá ser mayor. Diversos autores han representado
gráficamente el ciclo corto, que en su esencia no difiere; será utilizado en
este trabajo el que presentan Fred Weston, L. Gitman y Stephen Ross en sus
respectivas obras, el cual resulta muy didáctico .
Según estos autores, al principio del proceso se ve la tesorería, un poco más
tarde ésta queda reemplazada por existencias de materias primas y más tarde, por
existencias de productos terminados. Cuando los productos terminados se venden
las existencias dan paso a las cuentas por cobrar, y finalmente cuando los
clientes pagan las facturas la empresa ve aflorar los beneficios y repone el
saldo de tesorería. En este proceso sólo hay una constante: el fondo de maniobra
sobre el cual refiere R.. Brealey en su obra “Fundamentos de Financiación
Empresarial”: “... esa es la razón por la cual el fondo de maniobra es una útil
medida resumen de activo y pasivos circulantes...” y más adelante: “...La fuerza
de la medida del fondo de maniobra radica en que este no se ve afectado por
movimientos estacionales o temporales entre diferentes activos y pasivos
circulantes. Pero su fuerza es también su debilidad, pues la cifra del fondo de
maniobra esconde mucha información interesante.
De lo anteriormente expuesto queda claro que cuando se habla de capital de
trabajo se trata de un fondo y no de un flujo acerca de lo cual refieren
Cañibano y Bueno en el libro “Autofinanciación y Tesorería: el cash flow”:
“...El fondo de maniobra, bajo este prisma estático, no será sino una porción de
esta riqueza que podremos identificar con las inversiones circulantes: dinero,
otros activos financieros y existencias menos los pasivos financieros de
naturaleza corriente.
No obstante el carácter estático del fondo de maniobra, esta magnitud lleva
aparejada implicaciones dinámicas, máxime cuando los elementos cuya agregación
lo configuran son tan cambiantes en el tiempo; ya que como se había indicado, la
razón de ser de la misma no puede verse sino vinculada con las operaciones
corrientes de la empresa, cuya finalidad no es mantener las inversiones en
activo circulante, sino que le faciliten el normal desarrollo de sus
operaciones. Por ello, cuando se analiza y se mide el fondo de maniobra se trata
de conocer la viabilidad de estas operaciones, aunque como ya fue señalado se
trata de una magnitud de naturaleza estática.
Sin embargo, cada empresa o negocio adoptará una determinada política con
relación a sus finanzas a corto plazo la cual se compone de dos elementos:
primero, la magnitud de la inversión en activos circulantes que usualmente es
una medida relativa del nivel de ingreso operativo total y segundo, la
financiación del activo circulante que es una medida de la proporción de deudas
a corto plazo con relación a las deudas a largo plazo.
Según James Van Horne en “Fundamentos de Administración Financiera”: “... la
determinación de los niveles apropiados del activo y pasivo circulante sirve en
la fijación del nivel del fondo de maniobra, e incluye decisiones fundamentales
sobre la liquidez de la empresa y la composición de los vencimientos de su
deuda. A su vez, estas decisiones reciben la influencia de un compromiso entre
rentabilidad y riesgo.
Sobre el particular Bueno señala en si obra citada “:...La búsqueda de un
capital de trabajo óptimo implica una gestión financiera y la determinación de
una inversión en circulante también óptimos. Es decir, el evaluar la cuantía del
capital circulante implica calcular la de cada uno de sus componentes. Dadas las
dificultades que encierra el cálculo de un capital circulante óptimo parece más
conveniente hablar de estimaciones tendentes al óptimo del capital de trabajo
mínimo necesario para una gestión económica eficaz.
A la hora de establecer la política de inversión en activos corrientes la
variable de decisión apropiada es la composición de los vencimientos o liquidez,
es decir, la conversión de estos activos en efectivo además se requiere la
identificación de los diferentes costos de las políticas financieras
alternativas a corto plazo.
De acuerdo a esto último se identifican dos tipos de política: flexible y
restrictiva. La primera presupone el mantenimiento de grandes montos de
efectivo, hacer grandes inversiones de inventario y términos de crédito
liberales, la segunda por el contrario, conlleva bajos niveles de efectivo,
pequeñas inversiones de inventario y limitadas ventas a crédito, lo cual elevará
el riesgo de la política pero con un consecuente incremento del rendimiento.
Las políticas financieras flexibles son más costosas al requerir mayores salidas
de caja para financiar efectivo, cuentas por cobrar e inventarios, y por otro
lado, serían mayores también las entradas futuras de caja al ser estimuladas las
ventas por el uso de políticas de crédito que proveen un financiamiento liberal
a los clientes, los altos montos de inventario propiciarían un servicio de
entrega rápida y se podrían cargar altos precios por las condiciones anteriores,
unido a lo cual, el riesgo de faltantes se vería reducido.
En resumen como plantea Stephen Ross en “Corporate Finance”: “...la
administración del activo circulante puede ser considerada como la interrelación
entre los costos que crecen con el nivel de la inversión y los costos que
disminuyen con el nivel de la inversión...”
Los costos crecientes a que se hace referencia son generalmente de dos tipos: el
costo de oportunidad que se origina porque la tasa de rendimiento es menor que
la de otros activos y los costos de mantenimiento de los diferentes activos
circulantes.
Los costos decrecientes son los que se incurren cuando la inversión en activo
circulante es baja y se pueden agrupar en los costos de ordenamiento cuando se
hacen pedidos, y los costos relacionados con reservas de seguridad, aquí se
incluirían los costos por pérdida de ventas, pérdida de clientes e interrupción
del programa de producción.
En cuanto a la financiación de la inversión en activo circulante se debe
considerar que en el mundo real a largo plazo una empresa que se expande tiene
requerimientos permanentes por activos corrientes y fijos, que se resumen en:
primero, una tendencia creciente permanente de la inversión total, segundo,
variaciones estacionales alrededor de la tendencia, y tercero fluctuaciones
imprevistas.
A los efectos del financiamiento también existen políticas flexibles y
restrictivas. En la flexible se financia el total de requerimientos de activos
con fuentes permanentes o a largo plazo, y cuando no haya necesidad del recurso
se comprarían valores negociables u otro tipo de inversión. La política
restrictiva implica financiar con fuentes a corto plazo las variaciones
estacionales y con fuentes a largo plazo las necesidades permanentes.
Es importante considerar para el establecimiento de una u otra política la
reducción del riesgo de encontrarse en apuros financieros (posibilidad de no
contar en un momento determinado con recursos para hacer frente a los
compromisos financieros), el vencimiento de las deudas originadas por el
financiamiento de activos a corto plazo y el hecho de que en promedio son más
costosos los préstamos a largo plazo con relación a los de corto plazo.
Finalmente, en gran medida lo que condiciona el uso de una u otra política o una
intermedia, es precisamente la propensión individual al riesgo (aversión
individual al riesgo) de cada negocio que se manifiesta en las decisiones que
adopta el directivo, y que a pesar de ser algo subjetivo, tiene un reflejo
objetivo en la valoración y selección de alternativas.
De esta manera cada empresa concretará su acción en una determinada política en
cuanto a la inversión y financiación de su activo corriente, lo que definirá la
valoración del negocio desde el punto de vista del riesgo.
Igualmente, las características de la actividad que se desempeñe tendrá también
una influencia significativa en las posibilidades que tendrán los directivos de
llevar a cabo acciones en un entorno económico donde la incertidumbre está
presente; la experiencia acumulada y el sentido común, constituyen un elemento
valioso que incidirá en la racionalidad de la estrategia empleada.
De acuerdo a lo expuesto hasta el momento resulta evidente la complejidad de las
decisiones a corto plazo, y su tributo al logro del objetivo de la empresa. De
hecho la determinación del fondo de maniobra como medida resultante de las
decisiones relacionadas con el activo y pasivo circulante tiene una dimensión
más corta en las operaciones corrientes y otra a largo plazo en las operaciones
de capital, si se quiere que este ciclo económico se desarrolle armónicamente es
preciso partir de un equilibrio financiero a corto plazo.
Efectivo
Según Charles Hongreen significa efectivo, dinero y cualquier medio de
cambio que acepte el banco a su valor nominal, el efectivo incluye el dinero en
billetes, monedas, los certificados de depósitos y los cheques, tanto se
conserven a la mano en una caja de seguridad o registradora o en el banco.
Según Douglas Garbult, se considera efectivo todos aquellos activos que
generalmente son aceptados como medio de pago, son propiedad de la empresa y
cuya disponibilidad no esta sometida a ningún tipo de restricción.
De acuerdo con lo expuesto, será aceptado como efectivo lo siguiente:
1. Efectivo en Caja:
- Monedas y billetes emitidos por el Banco Central. Monedas y billetes de otras
naciones (divisas).
- Cheques emitidos por terceras personas que están pendientes de cobrar o
depositar.
- Cheques de gerencia pendientes de cobrar o depositar.
- Documentos de cobro inmediato o que pueden ser depositados en cuentas
corrientes bancarias tales como: giros bancarios, telegráficos o postales,
facturas de tarjetas de crédito por depositar, etc.
2. Efectivo en bancos:
- Cuentas bancarias de depósitos a la vista o corrientes en bancos nacionales.
- Cuentas en moneda extranjera depositada en bancos del exterior, siempre que en
esos países no existan disposiciones que restrinjan su disponibilidad o
controles de cambio que impidan su libre convertibilidad.
- De ser considerada esta partida como efectivo, deberá ser previamente
traducida a moneda nacional, al tipo de cambio que para ese momento exista.
- Cheques emitidos por la propia empresa contra la cuenta corriente de algún
banco pero que, para una determinada fecha, aún no han sido entregados a sus
beneficiarios.
Es obvio que, en este caso, a pesar de que el cheque haya sido emitido y
deducido del saldo del banco en los libros, podemos en cualquier momento,
disponer de ese dinero para otros fines, mientras se mantengan en poder de la
empresa los cheques que habían sido emitidos.
El efectivo es importante para que la entidad pueda operar .La supervivencia y
el crecimiento a largo plazo de una entidad, dependen de la generación continúa
de cierta cantidad de beneficio (después de impuestos) pues sin embargo a corto
plazo, lo más importante es seguir funcionando, o lo que es lo mismo, después de
ingresos suficiente para afrontar los pagos y evitar así la quiebra motivada por
una situación de insolvencia.
La Administración financiera a corto plazo en general y la tesorería en
particular tiene como uno de sus objetivos fundamentales garantizarle a la
empresa la liquidez suficiente para poder operar, es decir, que la empresa pueda
pagar sus deudas a corto plazo en el momento del vencimiento, pero al menor
costo posible.
Esta aclaración es válida si tomamos en cuenta que a mayor capital de trabajo
(AC > PC) mayor liquidez, menor riesgo de no poder pagar las deudas a corto
plazo en el momento del vencimiento pero mayor costo en el financiamiento ( ya
que toda la parte del activo circulante que no esté financiada con fondos a
corto plazo estará financiada con fondos a largo plazo que son mas costosos) y a
mayor costo en el financiamiento, menor rendimiento en el financiamiento, es
decir, en el uso del dinero; por tanto toda la preocupación del administrador
financiero en el corto plazo, gira alrededor del efectivo para operaciones y del
movimiento del mismo o cash-flow.
Objetivo de la administración del efectivo.
La administración del efectivo* y de los valores negociables es uno de los
campos fundamentales de la administración del capital de trabajo, ya que al ser
los activos más líquidos de la empresa suministran los medios para pagar las
deudas en la medida que vencen. Según L. Gitman en su obra citada:“...estos
activos líquidos ponen a disposición un colchón de fondos para cubrir
erogaciones imprevistas y reducir en esta forma el riesgo de una crisis de
liquidez...”(14); teniendo en cuenta que finalmente los restantes activos
circulantes se convierten en efectivo, éste es el denominador común al cual
pueden reducirse todos los activos líquidos.
Al directivo financiero le corresponde velar porque se mantengan saldos
adecuados de efectivo y administrarlos con el menor costo posible, también por
añadidura puede generar utilidades a través de la inversión de los excedentes de
tesorería; sobre el particular opina Van Horne: “...La administración del
efectivo incluye la administración del dinero de la empresa con el fin de
maximizar la disponibilidad de efectivo y las utilidades por intereses sobre
cualquier fondo inactivo.
El efectivo es el activo de más bajo rendimiento debido a que si no está
invertido lógicamente no ganará intereses; sin embargo todas las empresas
mantienen determinada suma de dinero en su caja y en el Banco para pagar sus
cuentas. En este sentido la generalidad de los autores especialistas en esta
temática coinciden en que existen tres motivos fundamentales que justifican la
tenencia de efectivo: el motivo transaccional, el precautorio y el especulativo.
Los saldos de transacción se conservarán para afrontar las necesidades de
rutina; los saldos de precaución servirán para enfrentar necesidades imprevistas
y los saldos de especulación permitirán aprovechar las oportunidades que se
puedan presentar fuera del curso normal de las operaciones.
Como alternativa para los saldos ociosos que no producen interés, la empresa
generalmente invierte en valores negociables que son aquellos que pueden
convertirse en efectivo con cierta rapidez, aunque sin garantía de que los
precios no fluctuarán haciendo que la empresa obtenga una utilidad o sufra una
pérdida al efectuar la conversión. En aquellos países donde no existe mercado de
valores el efectivo inactivo puede tener otro tipo de colocación (ampliación del
período de cobro a los clientes, pago anticipado a proveedores, etc.).
Diversos economistas en sus estudios han enunciado lo que a su juicio constituye
el objetivo de la administración del efectivo, existiendo consenso entre ellos
en que se trata de lograr mantener el mínimo de efectivo para garantizar las
operaciones corrientes del negocio.
Al respecto establece Stephen Ross en su obra citada: “...el objetivo básico de
la administración del efectivo es mantener la inversión de efectivo tan baja
como sea posible manteniéndose operando las actividades de la firma
eficientemente y con eficacia...”(16)
Bolten por su parte en “Administración Financiera” expresa: “...Se quiere
minimizar los saldos de efectivo ociosos porque no producen nada para la
empresa; pero al mismo tiempo se debe contar con el efectivo suficiente para no
interferir en el proceso ordenado de producción y venta
Según Brealey en su libro “Fundamentos de Financiación Empresarial”, “... el
equilibrio entre los beneficios y los costes de la liquidez es una parte
esencial de la gestión de tesorería.
Philippa L. Back en “Gestión de Tesorería de empresas” enmarca la gestión de
tesorería dentro de la función financiera de la empresa y establece que: “...la
función de la gestión de fondos es parte de la tesorería. Su papel suele
consistir en el manejo del efectivo y la interfase directa con el mercado, para
comprar o vender dinero o divisas. Como resultado su horizonte es
predominantemente a corto plazo, en contraposición con el papel de la
financiación estratégica a largo plazo.
Resulta evidente que en lo fundamental la administración de caja debe garantizar
la tenencia de efectivo que permita atender las necesidades previstas e
imprevistas del negocio, y a la vez que este saldo se encuentre en los niveles
más bajos posibles dado el costo de oportunidad en que se incurre al no poder
colocarlo para generar utilidades.
Según Stephen Ross la administración del efectivo incluye tres aspectos
fundamentales: 1) la determinación de la necesidad óptima de efectivo, 2) la
recolección y desembolsos de efectivo de forma eficiente y 3) la inversión del
exceso de efectivo.
En cuanto al campo que abarca la administración del efectivo la generalidad de
los especialistas coinciden, aunque algunos no enmarcan dentro del mismo el
problema de la planeación de los flujos de caja, que es una parte medular de la
regulación y control de las necesidades de efectivo.
El establecimiento de una política en cuanto a la administración de la tesorería
incluye diversos aspectos entre los que resultará necesario examinar las
características de los flujos de caja, los patrones cíclicos, temporadas de las
ventas y la recuperación de las cuentas por cobrar; asimismo, habrá que estudiar
las características de las salidas de caja, pago de sueldos, compras de materias
primas, pago de intereses, el patrón de cuentas por pagar, la amortización del
pasivo y los impuestos, entre otros.
Otro aspecto a tener en cuenta para el establecimiento de dicha política, es la
determinación de los costos asociados con un faltante de efectivo y con la
conservación del efectivo inactivo; de la misma manera, luego de haberse
trabajado la sincronización de los flujos de caja y los aspectos económicos de
la administración del efectivo, los directivos financieros deberán ocuparse de
la incertidumbre asociada.
El estudio del efectivo nos lleva necesariamente a la gestión de tesorería.
La actividad de tesorería juega un papel fundamental en la administración
eficiente de los recursos financieros, ella es la parte de las finanzas que se
dedica al estudio, gestión y control del efectivo. El departamento de tesorería
de una empresa abarca áreas tales como:
- La presupuestación.
- La gestión de circulante.
- La gestión de la liquidez.
La presupuestación es la parte de la tesorería encargada de la proyección del
efectivo jugando el rol protagónico el presupuesto de efectivo.
La gestión del circulante abarca las políticas y estrategias del activo
circulante en general, así como la concepción y determinación de las entradas y
salidas de efectivo, la necesidad de la determinación de un saldo óptimo y el
control de lo que se presupuestó. Es un concepto amplio que incluye la gestión
de la liquidez y que converge necesariamente con el estudio del efectivo por
referirse también a la actividad operativa de la empresa.
La gestión de la liquidez se refiere al uso racional del efectivo y tiene entre
sus objetivos:
· No mantener saldos ociosos. Efectuar los pagos a tiempo.
· Evitar trabajar con tasas de interés y tasas de cambio desfavorables.
Para cumplir estos objetivos la gestión de liquidez se encarga de:
· La administración del efectivo (cash management).
· La gestión de fondos.
· La gestión de riesgos de cambio e interés.
Una buena tesorería no es nunca fruto de improvisación del momento se basa en:
a. Que la empresa obtenga benéficos
b. Que la gestión financiera y general de la empresa, se haya planteado con toda
seriedad.
La tesorería financia todo el ciclo productivo en toda empresa en marcha, se
produce una circulación continua de capital, que discurre desde el propio dinero
metálico que se mantiene en caja y bancos, los bienes materiales (inventarios
equipos y edificios), y los activos financieros semilíquidos (cuentas por
cobrar), los que finalmente terminan convirtiéndose en efectivo.
Este fluir monetario generado por las actividades propias del negocio puede ser
incrementado por fuentes ajenas mediante préstamos aumentos de capital.
La administración del efectivo o cash management permite la toma de medidas de
carácter estratégico y organizativo que afectan los flujos monetarios y por
tanto a los resultados financieros. Este concepto cobra mayor importancia cuando
existen situaciones de altos costos el dinero o de recesión con estrechez de los
márgenes de beneficio.
En el concepto de cash mananement se encierran 2 ideas fundamentales:
· management o gestión que significa análisis, mejora, eficiencia, búsqueda de
beneficios.
· cash o efectivo que implica liquidez. Este término se puede ver desde dos
puntos de vistas:
- la liquidez como concepto más amplio que incluye la gestión de ventas y cobros
a clientes y la gestión de compras y pagos a proveedores.
- La liquidez vista como liquidez inmediata refiriéndose exclusivamente a los
aspectos de carácter técnico del efectivo inmediato donde es importante la
determinación del saldo óptimo de efectivo.
Por su parte la gestión de fondos se refiere a la inversión del efectivo ocioso
o a la búsqueda de financiamiento necesario adicional.
La gestión de riesgo de cambio e intereses se refiere a la necesidad de cubrirse
del riesgo de cambio e interés a partir del estudio y utilización de los
instrumentos existentes para estos fines dada la necesidad de utilizar una
canasta de monedas para la valoración de cada una de ellas y sus interrelaciones
buscando el mayor rendimiento en el uso de las mismas.
A partir de aquí podemos señalar que las funciones fundamentales de la tesorería
son:
· Control y planificación de la liquidez.
· Gestión de las necesidades y los excedentes a corto plazo.
· Gestión de operaciones en divisas.
· Control y valuación de riesgos en las operaciones de tesorería.
· Administración de la exposición al riesgo de cambio.
· Contabilizar las operaciones de tesorería, así como determinar su
rentabilidad.
· Control de las operaciones de tesorería.
· Control y gestión de las relaciones bancarias.
Problemas más importantes en la tesorería según Weston
1. Insolvencia: El no contar con la suficiente disponibilidad en el
tiempo y lugar adecuado para hacer frente a las obligaciones y financiaciones de
la empresa, el incumplimiento de este objetivo puede tener serias consecuencias,
tales como el descrédito, la necesidad de acudir a sistemas poco favorables de
financiación. Pudiendo llegar finalmente a la quiebra por falta de liquidez.
2. Falta de capital: El no mantener un saldo de tesorería que permita a
la empresa sostener decisiones empresariales del corto, mediano y largo plazo,
referidos al financiamiento del capital de trabajo operativo, a la ampliación de
sus mercados (lanzamiento de un nuevo producto a la actualización tecnológica,
la cual es sumamente acelerada u otras inversiones en planta o equipos).
Una buena y segura administración del efectivo permite a la empresa, una mejor
gestión de tesorería. Por tanto: Teniendo efectivo la empresa podrá hacer frente
a determinadas necesidades tales como:
· Aprovechar posibles descuentos por pronto pago, los cuales constituyen una
oportunidad de pago inmediato.
· Mantener buenos indicadores de liquidez (de solvencia y liquidez inmediata)
los cuales se exigen en el análisis de otorgamiento del crédito.
· Aprovechar oportunidades de expansión para crecer en el mercado.
· Satisfacer emergencias y mantener el saldo compensatorio que esté convenido
con el banco.
. Importancia de la administración del efectivo.
La administración del efectivo y los valores negociables es una de las áreas más
importantes de la administración del capital de trabajo. Como ambos son los
activos más líquidos de la empresa, pueden constituir a la larga la capacidad de
pagar las cuentas en el momento de su vencimiento. En forma colateral, estos
activos líquidos pueden funcionar también como una reserva de fondos para cubrir
los desembolsos inesperados, reduciendo así el riesgo de una "crisis de
solvencia". Dado que los otros activos circulantes (cuentas por cobrar e
inventarios) se convertirán finalmente en activo mediante la cobranza y las
ventas, el dinero efectivo es el común denominador al que pueden reducirse todos
los activos,líquidos.
Los "valores negociables" son instrumentos de inversión a corto plazo que la
empresa utiliza para obtener rendimientos sobre fondos temporalmente ociosos.
Cuando una empresa experimenta una acumulación excesiva de efectivo, utilizará
una parte de él como un instrumento generador de intereses. Aun cuando los
bancos comerciales pueden pagar intereses sobre los depósitos a la vista, los
clientes perciben generalmente tal compensación por los saldos en sus cuentas,
en forma de honorarios reducidos por servicio o tasas menores de interés sobre
préstamos, o bien ambas cosas. Ciertos sistemas de obtención de intereses
altamente líquidos permiten a la empresa percibir utilidades sobre el efectivo
ocioso, sin que por ello sacrifiquen parte de su liquidez.
Las estrategias básicas que deberán seguir las empresas en lo referente a la
administración del, efectivo son las siguientes:
1.- Cubrir las cuentas por pagar lo más tarde posible sin ganar la posición
crediticia de la empresa, pero aprovechando cualesquiera descuentos en efectivo
que resulten favorables.
2.- Utilizar el inventario lo más rápido posible, a fin de evitar existencias
que podrían resultar en el cierre de la línea de producción o en una pérdida de
ventas.
3.- Cobrar las cuentas pendientes lo más rápido posible sin perder ventas
futuras debido a procedimientos de cobranza demasiado apremiantes. Pueden
emplearse los descuentos por pronto pago, de ser económicamente justificables,
para alcanzar este objetivo.
Aplicar en un caso práctico estrategias de la administración del efectivo.
Retraso de las cuentas por pagar. Una estrategia de la que "KLN"dispone es
"retrasar sus cuentas por pagar", es decir, pagar sus deudas lo más tarde
posible sin ganar su reputación crediticia. Es importante observar que aunque
ésta es una estrategia financieramente atractiva, trae consigo un conflicto de
tipo ético, pues puede ocasionar una infracción por parte de la empresa en el
acuerdo con su proveedor. El retraso de las cuentas por pagar es una estrategia
que debe considerar toda empresa que desee reducir sus requerimientos de caja y,
por lo tanto, sus costos de operación.
El presupuesto de efectivo es muy importante ya que permite conocer en qué
momento y aproximadamente en qué cuantía la entidad tendrá necesidades de
efectivo a corto plazo y consecuentemente buscar su financiación o si por el
contrario tendrá excedentes temporalmente ociosos que podrían ser invertidos y
de esta manera poner a rendir el dinero, es decir, que el presupuesto de
efectivo permite que la gerencia esté mejor preparada para afrontar la situación
futura del efectivo, además de poder lograr un mayor control de la utilización
del efectivo esperado y tratar de garantizar la, liquidez necesaria para la
entidad.
En resumen, aunque algunos autores no le dan la importancia que lleva la
administración del efectivo a corto plazo, podríamos decir que sin efectivo a
corto plazo, no se pueden crear planes a largo plazo, entonces la empresa no
podría operar con una optima eficiencia.
CONCLUSIONES
- Se concluye que la empresa, si lleva una administración eficiente del
efectivo, tendrá una mayor liquidez.
- Una buena gestión de tesorería de la empresa, implica que tendrá efectivo para
hacerle frente a las obligaciones en el corto plazo.
- El efectivo a corto plazo, le permitirá a la empresa crear planes para hacerle
frente a las obligaciones a largo plazo.
RECOMENDACIONES
· Realizar reajustes en la política crediticia, que permitan mejorar los ciclos
de Cuentas por cobrar y aumentar el ciclo de rotación de los fondos líquidos. No
recurrir a los créditos a corto plazo, siempre que se pueda obtener
financiamiento gestionando las cuentas por cobrar, teniendo en cuenta que esta
forma de financiamiento es más cara y más comprometida para una empresa
· Realizar periódicamente el análisis de los factores que influyen en la
liquidez de las empresas, para realizar así una correcta administración de
efectivo que permita obtener los flujos monetarios y los resultados financieros
esperados por la empresa.
· Las empresas tienen que gestionar una administración eficiente del efectivo,
para hacerle frente a las obligaciones, tanto en el corto como en el largo
plazo.
BIBLIOGRAFÍA
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9. www.unamosapuntes.com
10. www.elprisma.com
AUTORA
Lic. Migdalia Álvarez Peña.
Profesora del Centro Universitario Las Tunas, Licenciada en Contabilidad y
Finanzas, he participado en eventos del Centro Universitario y la ANEC, así como
en forum provinciales de las Tunas.
E- MAIL: malvarez ARROBA ult.edu.cu
Enviado por Migdalia Alvarez Peña
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Publicado Tuesday 29 de January de 2008
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