No puede resultar ajeno a
ningún ciudadano, el malestar y cierto descontrol social latinoamericano.
Una
convivencia más justa y más solidaria que posibilite efectivamente igualdad de
oportunidades y trato, que transforme y expanda derechos en capacidades, demanda
de todos nosotros, de cada uno, de cada cual, una empresa común, una empresa
nacional y sudamericana.
Por eso, nos parece imprescindible impulsar una economía más
solidaria, más humana, más civil, más inclusiva, y proponemos para ello una
economía cooperativa pues pensamos que quizá,
es el único camino, la única salida neutral, para todos, -si,
para todos y en paz-, todo
lo cual no es otra cosa que una concreta solidaridad económica y social implícita
en la estrategia cooperativa.
En términos
de dialéctica económica, nos inquieta esclarecer “el método (económico)
adecuado y racional para proceder a la división lógica de los conceptos en
especies y géneros para llegar a ideas generales o primeros principios” (Platón).
Debemos entonces hablar de
economía política para analizar leyes, modelos, metodologías y estrategias
para la producción, la industrialización y la distribución de bienes y
servicios en función de satisfacer las necesidades humanas de la ciudadanía.
Podemos también, orientar,
promover y complementar la economía
con el bienestar, esto es, coordinando iniciativas económicas privadas según
un programa, Vg. planes
quinquenales, planes de ordenación o en su tiempo, el New Deal norteamericano.
Podemos hablar de una economía
mixta como aquél sistema económico en el que algunos medios de producción,
tecnológicos, financieros y de capital son de propiedad o supervisión estatal
–empresas nacionalizadas o reestatizadas- y, otros, pertenecen o permanecen en
régimen de propiedad privada...capital, tecnología, equipamientos, logísticas,
gerenciamiento, etc..
También, algo se puede
aludir respecto a las denominadas economías de escala, las que consisten, básicamente,
en el incremento de la producción y/o de la industrialización; de la
distribución, de la importación y exportación como consecuencia del aumento
de las dimensiones de las empresas o plantas industriales involucradas, al
provocar este, sensibles abaratamiento de los costos y disminución de los
gastos generales haciendo posible la utilización de unos medios e instrumentos
que son más fecundos, eficientes y económicos cuando mayor tamaño cobra el
emprendimiento (Integración cooperativa, arts.
82 y sigts. de la Ley 20.337, UTES, Contratos de colaboración
empresaria, etc.).
Podríamos hablar de una
economía internacional que se ha justificado, explicado y proyectado sobre los
costos comparativos, a raíz de lo cual, cada país produce y exporta bienes y
recursos que puede obtener a un coste mas bajo que los producidos en otro país,
importando aquellos cuyos costos de producción resultarían mas elevados que
los que se pueden conseguir en el extranjero. Reitero, esto es básico,
elemental y aplicable a las relaciones económicas entre países de nivel económico
y con recursos similares o complementarios.
Para esta economía resultan
imprescindibles y valiosos, gestos
y políticas económicas de consensos,
de reconversión, de valor agregado, de diversificación; fiscales, crediticias
y, en suma de integración geocontinental (Vg. MERCOSUR), escenarios en donde,
fundamentalmente, funcionarios como el presidente, el canciller, el ministro de
economía y el de obras y servicios públicos de un país, tienen asignados
roles claves que todos debemos acompañar monolíticamente, partiendo de las
economías milagrosas de nuestras amas de casa!!!
Ahora bien, el desempeño de
la economía cooperativa y el desempeño comercial
se expresan en un camino económico general pero, se bifurcan, a la hora
de garantizar inclusión, peso,
calidad, cantidad y medidas, precio justo, distribución de beneficios y
responsabilidad social empresaria.
En efecto, aquí la puesta
en escena consta de dos actos: ...
Uno
del sector cooperativo en donde el mismo se sujeta al interés por la
comunidad, a la educación, capacitación y formación solidarias, a la
democracia económica –un hombre, un voto, cualesquiera fuera el numero de
cuotas de capital que posea en su cooperativa- y cívica (verdadera escuela y
reservorio de ciudadanía y democracia, particularmente en épocas dictatoriales),
a una justicia distributiva, al reparto de excedentes en proporción a las
operaciones realizadas o a los servicios utilizados por cada asociado
cooperativo, cristalizando admirablemente así, el “precio justo
cooperativo”, lo que repercute
directa y favorablemente en las economías domesticas y productivas de todos
aquellos que se auto organizan para evitar intermediarios y lucros
individualistas, (Art. 42 y cc. de la Ley de Cooperativas, Nº 20.337) y, todo
eso, en términos de principios
rectores y de un marco axiológico propio y distintivo.
La
cooperación así entendida, resulta cabalmente un verdadero contrato ético-moral,
garantizado por el Articulo 14, 75 y cc. de nuestra Constitución Nacional como
así también, por los artículos 2,
6, 17, 41, 42, 46, 47, , 75, 76, 79, 81, 99, 100, 114, 115
y cc. de la Ley 20.337 que no desdeña el remedio administrativo –Art.
100 inc. 9- ni el judicial (Art.
100 inc. 10 – b) de la norma citada.
El
otro acto, el sector
comercial, nos ofrece un perfil de actos deliberadamente especulativos,
lucrativos, con escasa o nula responsabilidad social y, en donde
–internamente-, los votos son según el capital que posee cada socio y no según
la persona como en la cooperativa.
En
las cooperativas, generalmente se conoce quien es cada asociado
-cuotas obligatoriamente nominativas-, dónde vive, cuál es su
responsabilidad ...ya que la misma empresa cooperativa es el resultado de una
solidaridad vecinal práctica, uno de los frutos buenos de la convivencia
cotidiana que puede en cualquier momento, verificar la trayectoria de su gente,
su quehacer y el modo vívido que refleja como se asumen las circunstancias
normales de la vida.
En
una sociedad comercial Vg, la anónima, las cuotas son anónimas, no conocemos
quienes son sus titulares, dónde, como y de qué viven...Así, es imposible
prevenir y/o evitar graves o gravísimas consecuencias como en recientes
episodios fatídicos de la sociedad comercial ‘Republica Crómanos’, sucesos
que enlutan irremediable y prospectivamente
a la nacionalidad toda.
En
otra dimensión, encontraremos en idénticas dificultades,
las diferentes causas de las empresas comerciales recuperadas por
cooperativas, logros obreros que han generado todo un Movimiento de Empresas
Recuperadas (textiles, transporte, periodísticas, metalúrgicas, plásticas,
agrícolas, frigoríficas, salud...etc.; véase Informe PNUD 2002,
“Desigualdad y Pobreza”, cuaderno “ge”,
Págs. 68 y sigts.}.
Por
cierto que la “opción cooperativa” es
una alternativa a veces escarpada pero, lograda, hace a la promoción
concreta de un autentico y creciente desarrollo humano.
En
cambio, la opción mercantilista hace a la ambición individual ilimitada y,
paradojalmente, con tipos societarios de responsabilidad limitada, en los cuales
es frecuente fenómenos antisociales...empleo en negro, evasión impositiva y
previsional, vaciamiento y bancarrotas de sociedades... es decir, el reverso de
cualquier autentica cooperativa.
Así
las cosas, como sin darnos cuenta, estamos en presencia de una competencia
desleal, abusos de posición dominante y de personalidad jurídica atento la
posición del campo comercial sobre
la posición del campo cooperativo.
Ciertamente,
esto no implica descalificar empresas comerciales serias, con trayectoria y
compromiso nacional, de indiscutible claridad y transparencia.
Por
el contrario, si concebimos a la cooperación como un puente entre el Estado y
el mercado, no podríamos prescindir de la complementariedad entre autenticas
empresas cooperativas y genuinas sociedades comerciales con
responsabilidad social prístina.
A
modo conclusivo, la eficacia cooperativa y su reconocida perspectiva antropocéntrica,
merecen sobradamente el impulso de políticas activas estatales, que estimulen y
promuevan el desenvolvimiento cooperativo, esto es, medidas proactivas en
materia educativa, de infraestructura, fiscal, crediticias, economías de escala
e inteligencia de mercados.
Esto
debe traducirse operativamente en asignar al cooperativismo rango ministerial,
presencia legislativa y la creación de tribunales cooperativos.
No
se trata de elocuencia ni de extravió en vanos razonamientos; se trata de
ejemplos fecundos, del esfuerzo propio y la ayuda mutua, cuando el Estado y los
capitales privados se desentienden
de acuciantes necesidades físicas humanas.
En
otro orden de cosas y como dato mayúsculo, no podemos escatimar esfuerzos en
destacar y recordar que nuestras cooperativas nunca desestabilizaron la
democracia ni la gobernabilidad, ni siquiera la debilitaron sino que todo lo
contrario!!
Entonces
cómo permitir la desarticulización del cooperativismo de nuestros sistemas
económicos, cómo permitir que sea tratado con desdén o subestimación...?
Finalmente,
grave error seria negar nuestra historia cooperativa y sus aportes a la economía
nacional y sudamericana, precursora
de las industrias nacionales de la mano de la inmigración. Nadie puede ignorar
la producción, la industrialización y la distribución cooperativa de bienes y
servicios; la vivienda, el trabajo, el consumo, el crédito y los múltiples
servicios cooperativos que han mostrado parte de la lozanía cooperativa,
dando respuestas satisfactorias y oportunas a múltiples y diversas
necesidades humanas en distintos sectores del territorio nacional y
sudamericano.