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El Kaizen – De sus premisas, supuestos, realidades y objetivos


Enviado por Mauricio Lefcovich
Código ISPN de la Publicación: EEpypEZyyEWalfoCdp


Resumen: En el accionar cotidiano, en las vivencias del dia a dia, en el trajinar del trabajo, surge de manera constante una confrontacion dialectica entre los pensamientos y paradigmas propios de ambientes empresarios que ensimismados en su marco cultural, politico y economico se abroquelan tratandose de mantener en pie a pesar del total cambio del entorno..(V)


 

En el accionar cotidiano, en las vivencias del día a día, en el trajinar del trabajo, surge de manera constante una confrontación dialéctica entre los pensamientos y paradigmas propios de ambientes empresarios que ensimismados en su marco cultural, político y económico se abroquelan tratándose de mantener en pié a pesar del total cambio del entorno, y el pensamiento de avanzada que adaptándose a los rápidos y profundos cambios a nivel global no sólo tratan de dar respuesta a los problemas, sino que además constituye en generador constante de ventajas competitivas. 

Es imposible imaginarse actualmente una empresa que queriendo competir en el mercado, no sólo no desee sino que además no ve su obligación de mejora continua. De mejora continua en todos y cada uno de sus aspectos, en sus productos, en sus servicios, en sus procesos y actividades comerciales, fabriles, financieras y logísticas, en sus procesos de planificación, organización, dirección y control. 

Y estos conceptos e ideas no sólo son validos para las empresas, sino para todo tipo de organizaciones, trátese de entidades estatales, sociales, deportivas, culturales y educacionales, industriales, comerciales, o de servicios. Nadie puede ni debe quedar al margen de la mejora. Las mismas teorías de la evolución muestran que ante el continuo cambio del entorno aquellos organismos que no se adapten al mismo sufren como consecuencia su desaparición. De igual forma las organizaciones que ante el cambio del entorno no generen los cambios adaptativos para poder sobrevivir verán sucumbir sus estructuras. 

Muchos piensan que los objetivos en materia empresaria pueden ser logrados mediante la evasión impositiva, el empleo en negro, la producción y venta de productos y servicios de mala calidad, o tratando de recibir la pleitesía de un estado proteccionista. En un mundo con continuos y profundos avances tecnológicos la exigencia de mejorar de manera permanente los conocimientos y aptitudes para participar competitivamente en el mercado son cada día más pronunciados. En un mundo donde caen las barreras comerciales creer que se puede competir sin atenerse a las reglas de la competitividad no sólo resulta imprudente sino además totalmente suicida. 

En un mundo donde los recursos serán cada día más escasos, la óptima utilización de los mismos mediante una constante mejora en la productividad no sólo ha de ser una necesidad sino una obligación. 

En esa lucha por mejorar la performance a los efectos de competir con posibilidades en el mercado mundial, los gobiernos también tienen su cuota de responsabilidad. Estos gobiernos que en los países subdesarrollados se preocupan más por la competitividad de sus atletas y no por la competitividad de sus industrias están poniendo en juego la vida de millones de personas. Gobiernos no preocupados en mejorar de manera continua el uso de los recursos, carentes de responsabilidad por la educación y cultura de sus habitantes, alejados de la ciencia y la investigación, carentes de planes de desarrollo económico, y que sólo atinan a mostrar los fútiles resultados de un crecimiento económico errático y aleatorio generado en por sus recursos naturales y no por el empeño y creatividad puestos al servicio de la industria. Es mediante la innovación y la continua formación de capital intelectual como los países están avanzando por el escarpado camino hacia la excelencia. En la medida en que los gobernantes continúen entorpeciendo el normal desarrollo de las empresas, y desvirtuando y corrompiendo las sanas normas de la economía, sólo serán responsables de la generación de una mayor pobreza estructural. 

Mientras los empresarios continúen obcecadamente en tratar de obtener réditos a largo plazo mediante los pensamientos y acciones propios de aquellas gestiones tradicionales ya no concordantes con un mundo en pleno desarrollo competitivo, estarán destinadas a perecer, y mientras tanto formarán parte de aquella masa informe de entes ineficaces e ineficientes. 

Producir a dejado de ser sólo la suma coordinada de recursos humanos, materiales y financieros orquestada por un empresario capaz. Hoy día producir es ello y mucho más. Es empeñarse en brindar a los consumidores lo que ellos desean, requieren y necesitan, es brindar los productos y servicios al mayor nivel de calidad y al mejor precio posible, o sea generando el mayor valor para el cliente o consumidor. Pero no basta con hacerlo una vez, es necesario hacerlo bien y mejor todos los días. Cada día la empresa sale al mercado a competir con sus productos y servicios, y triunfará o perderá dependiendo de que tan buenos sean en materia de calidad, precios, entrega y servicio. Pero para cosechar estos resultados es necesario sembrar todos los días. Sembrar implica mejorar todos los días en materia de calidad, costos, productividad, tiempos de respuesta, niveles de satisfacción y preparar las estructuras organizacionales para responder con efectividad y eficiencia a los cambios del entorno. 

Competir en el mercado mundial requiere de un máximo de eficiencia, algo que sólo puede lograrse mediante la mejora continua. Nadie queda actualmente fuera de la competencia global, por lo tanto las empresas que pretendan sobrevivir deberán reconvertir sus estructuras mentales para convertirse en las nuevas empresas de alta competitividad. 

Por último debemos hacer una mención especial a los sindicatos que abstrayéndose de los cambios generados en el mundo, que dejando de lado los cambios que en materia de ciencia, tecnología y economía han tenido lugar, pretenden dirigir los destinos de sus trabajadores sobre las bases de ideas, proyectos, experiencias y paradigmas totalmente carentes de validez y utilidad práctica. Sus ideas y objetivos han pasado a constituirse en un verdadero escarnio para los trabajadores, quienes ven sucumbir sus puestos de trabajo ante la falta de competitividad de sus empresas, producto de estructuras legales y reglamentarias propios de otras condiciones históricas y económico-sociales. El nuevo entorno requiere de flexibilidad, aptitud para el cambio, mentalidad de suma y no de resta, enfoque competitivo y capacidad para cambiar los paradigmas adaptándolos a las nuevas necesidades y requerimientos del entorno.


Enviado por Mauricio Lefcovich
Contactar mailto:mlefcovich@hotmail.com


Código ISPN de la Publicación: EEpypEZyyEWalfoCdp
Publicado Monday 17 de January de 2005