Secciones

Publicar Artículos

Administración

Contabilidad

Economía

Finanzas

Marketing

Publicidad

Recursos Humanos

Más Artículos

Becas

Eventos

Cursos y Masters

Ofertas de Empleo





Cooperativas de Vivienda


Enviado por Roberto Fermín Bertossi
Código ISPN de la Publicación: EEpulpypElomoWKFFr


Resumen: La vivienda es una condicion del ser (Aristoteles). (Del latin: “vivienda”, f. de vivendus, p.f. de vivere, vivir; morada, habitacion.) Todos sabemos que los acontecimientos humanos esenciales y sobresalientes, suceden y precisan del ambito de una casa, de un hogar y por todo eso, nuestro articulo 14 bis de la Constitucion Nacional, garantiza el acceso a una vivienda digna.(V)


 

La vivienda es una condición del ser (Aristóteles).

(Del latín: “vivienda”, f. de vivendus, p.f. de vivere, vivir; morada, habitación.)

Todos sabemos que los acontecimientos humanos esenciales y sobresalientes, suceden y precisan del ámbito de una casa, de un hogar y por todo eso, nuestro  articulo 14 bis de la Constitución Nacional, garantiza el acceso a una vivienda digna. 

Ahora bien, después de las transformaciones impulsadas en la década de los 90’, orientadas por un neoliberalismo -sin fisuras- al mercado, la expectativa de mitigación de los costos sociales producidos por aquellas,  se ha visto frustrada. 

Las políticas nacionales han hecho de Argentina una oportunidad para el mundo, antes que para el país y su gente. El acelerado y oscuro proceso de privatizaciones, la apertura ilimitada de la economía, la debilidad de los  organismos reguladores y la concomitante deconstrucción del aparato productivo que resultó de esas políticas, con su secuela de destrucción del empleo, de las pymes y de un creciente déficit habitacional,  ha dejado a buena parte de la comunidad nacional, poco menos, a la intemperie (Informe PNUD 2002).- 

Innumerables personas con su grupo familiar, no pueden satisfacer sus necesidades físicas básicas y consecuentemente, carecen de vivienda propia. 

Así pues, cómo podemos promover la familia (Art. 14 bis última parte C.N.), el desarrollo humano (Art. 75 inc. 19 C.N.), la producción, el crecimiento y el bienestar general (Arts. 14, 20, 25, 41, 75 y cc. C.N.), sin promover de modo privilegiado o simultáneamente, complejos habitacionales suficientes, adecuados, razonables y decorosos. 

Por ello nos parecen tan oportunas y apropiadas las conclusiones del enfoque desarrollado por Amartya SEN que se puede resumir en: transformar los derechos en capacidades. 

En efecto, desde una perspectiva antropocéntrica del desarrollo humano, el crecimiento económico no es un fin sino un medio para acrecentar capacidades humanas en salud, educación, vivienda, calidad de vida; en suma, para ampliar las libertades de elegir el tipo de vida que mujeres y hombres quieren vivir, de acuerdo con sus necesidades, valores y proyectos. 

Esto es, la expansión  de las libertades sustantivas que debe darse en nuestro país y que están vinculadas con el logro de capacidades de sus ciudadanos y la distribución equitativa de oportunidades, debe traducirse efectiva y concretamente en brindar, a cada individuo, a cada ciudadano, una oportunidad razonable de llevar una vida productiva y creativa, conforme necesidades e intereses propios. 

A propósito, es toda una buena noticia, casi una curiosidad que, Argentina sea un país que crece a tasas fenomenales, aumente sus reservas,  logre un balance comercial exterior favorable y gaste menos de lo que recauda” (The Wall Street Journal,  23/12/04). 

No obstante, la creación de nuevos empleos genuinos y la construcción de viviendas, no demuestran igual perfomance y esto último es disfuncional a la observación de Ralph Dahrendorf en cuanto sostiene que la generación de riqueza, la cohesión social y la libertad política son la clave de todo proyecto realista de bienestar social y su objetivo más ambicioso. 

En orden a cohesionar lo social y lograr el bien común, es imprescindible que consigamos un Estado Nacional que sea garante institucional, facilitador de derechos esenciales y no un espacio para la apropiación de dadivas o sobresueldos que contribuyeron enormemente a hacer de ésta, una sociedad cada vez más escindida entre débiles y poderosos, entre quienes acceden a la justicia y quienes quedan excluidos de las garantías de los derechos civiles y sociales. 

En esa perspectiva, los notables índices macroeconómicos de la administración Kirchner no son acompañados de renovación urbana, de planeamiento y construcción de viviendas que contemplen las tendencias demográficas pero, fundamentalmente, el reparto equitativo y federal del crecimiento. 

La cooperativa de vivienda auténtica, constituye una experiencia singular para el  desarrollo del conjunto social, es un fuerte aporte para amplios segmentos de la sociedad en orden a resolver satisfactoriamente el déficit habitacional, segmentos generalmente sin acceso a los créditos ni a la tierra en forma individual. 

Un serio sistema cooperativo de viviendas es una metodología de previsión y seguridad en el futuro, porque al adquirir la propiedad de sus viviendas, de su hogar y del entorno, le garantiza un alojamiento y un techo de por vida.

Más aún, crea un genuino patrimonio familiar, fruto del esfuerzo propio, la ayuda mutua y, normalmente,  del ahorro realizado en los años de mayor actividad. 

A modo conclusivo, es más que necesario y un grave deber de los funcionarios respectivos, el instrumentar  políticas de Estado en materia de vivienda para suministrar crédito, servicios técnicos, edilicios, de urbanización, de gestión, de simplificación administrativa y de asesoramiento en todos los aspectos citados así como sobre características constructivas, jurídicas, fiscales, contables, tributarios, paisajísticos, etc.. 

El asunto es trascendente porque, desde el punto de vista material, el problema de la vivienda no será remediado en el corto plazo. Si a esto añadimos el envejecimiento del patrimonio inmobiliario, la elevación del nivel de vida que explica y predice exigencias de mejores calidades y confort, las migraciones del campo a la ciudad, el crecimiento de la población, la urbanización del campo entre otros ítem, en suma, todo ello, permite visualizar una creciente demanda de viviendas en general y económicas en particular. 

El cooperativismo en este aspecto -complementariamente con sólidas políticas de estado y empresas con clara responsabilidad social-, es un camino cierto para acceder a la vivienda y por eso se puede ratificar la afirmación de que el cooperativismo es un instrumento válido para servir al hombre y a la sociedad, pero demandando y obteniendo del hombre su aportación e integración en él. 

Adicionalmente, se atraerán inversiones, se crearán fuentes de trabajo, se dinamizará el consumo, se reactivará la economía y el bienestar. 

La cooperación, en su raíz, no es más que una inclinación natural, una dimensión lógica de la persona humana. 

Finalmente, la enorme demanda de viviendas existente en nuestro país, puede encontrar también, en genuinas y neutrales cooperativas de vivienda -como en su tiempo lo fuera el Hogar Obrero y actualmente Horizonte-, una de las  respuestas posibles que resuelva favorablemente el sueño de la casa propia para tantas familias argentinas.


Enviado por Roberto Fermín Bertossi
Contactar mailto:robertossi@hotmail.com


Código ISPN de la Publicación: EEpulpypElomoWKFFr
Publicado Monday 3 de January de 2005