La Universidad debe servir a
la sociedad (Unamuno).
Su objetivo
ha de ser incorporar a los saberes académicos, la doctrina, el derecho, la
jurisprudencia y las prácticas cooperativas y mutuales, así como sus nuevas
tendencias y desafíos, auscultando sobre la carne viva de la realidad, los
problemas socioeconómicos que aparecen constantemente, intentando hermanar
rigor y prontitud en el diagnóstico de las nuevas situaciones; vivificando en
definitiva a la cultura universitaria a través de un contacto permanente con
las cuestiones más candentes y las inquietudes de mayor actualidad (educación,
trabajo, vivienda, consumo, servicios públicos –agua potable, energía, gas,
transporte, minifundios, etc.).
Esto se fundamenta en que el
cooperativismo, desde siempre, es una vía, un camino, un puente específico
para la socialización de las
necesidades, aspiraciones, intereses y contiene en su propia y especifica
eficacia, las soluciones más satisfactorias y equitativas.
Es
asimismo, una forma armónica de transición entre un mundo marcado por el egoísmo
y el privilegio hacia una convivencia asentadada sobre la solidaridad, la
participación y la justicia.
Porque
no se dude, el cooperativismo, en definitiva, es unión de voluntades
identificadas en la consecución de un empeño común, es la forma de sublimar
nuestras insuficiencias personales buscando en el sentido solidario de la
convivencia humana, con neutralidad, un cauce eficaz para coadyuvar,
mancomunadamente, en la resolución de nuestros problemas más básicos, más
humanos.
En
definitiva, toda la autentica vida social, en ultimo termino, es cooperación.
Ahora,
con la instrumentación de una Reunión Especializada de Cooperativas del
MERCOSUR, el cooperativismo recibirá un fuerte
aliento sudamericano, reimpulso forjado en el empeño de que cada
latinoamericano se sienta miembro y protagonista de la sociedad en la que vive
inmerso, puede y debe hacer del
cooperativismo, la gran fuerza social de nuestro tiempo, de cara a un
irreversible proceso de concentración y globalización.
Si
queremos todavía defender una sociedad mas justa, más equitativa, más
vivible, deberemos entonces admitir que el cooperativismo genuino,
resulta una de las energías posibles más significativas para favorecer y facilitar un parejo desarrollo humano,
humanizando las estructuras sociales y económicas.
Porque
siendo una forma de presencia de la sociedad, de resolución y colaboración en
tantas entrañables necesidades, constituye no solo un resorte de eficacia, sino
una fecunda escuela de ciudadanía, un positivo camino de integración local,
regional y de solidaridad, una de las formas mejores de hacer real la
convivencia humana, hincándola en la justicia, la solidaridad y la igualdad de
oportunidades.
Todo
lo dicho, trascendido por una
preocupación común hacia
el conjunto de los problemas sociales, debe ser asumido con solvencia y
responsabilidad, con saber y trayectoria para lograr los máximos beneficios de
las enseñanzas cooperativas y una
fecunda cosecha de sus semillas.
En
esa perspectiva, tenemos que lanzarnos a la conquista de las dimensiones
adecuadas y de las estructuras y técnicas instrumentales, que permitan alcanzar
las mejores soluciones, y a través de ellas, mayores niveles de riqueza y
bienestar.
Asimismo,
la ínter cooperación posee una lozanía inconmensurable, Vg.,
la cooperación entre la universidad y las organizaciones sindicales, a
partir de lo extraordinariamente significativo en la coincidencias de muchas
inquietudes, nacidas de una misma voluntad
para una
aspiración común: un desarrollo integral mas a la medida del hombre.
Solo
entonces podremos aprender con noble orgullo, el saber mirar, escuchar y recibir todas las
inquietudes y preocupaciones por
los problemas sociales, brindando desde la universidad y establecimientos
educativos, las respuestas o aportes cooperativas mas satisfactoriamente
posibles.
Recién
allí, nuestras universidades y casas de estudios comenzarán a sentir en sus
entrañas, la alegría de servir a
su región, a nuestra patria
y, por cierto, a todos los
latinoamericanos que tradicionalmente, abrevan en nuestros claustros.
p.
Roberto Bertossi