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La auditoria interna y la mejora continua
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Enviado por Mauricio Lefcovich
Código ISPN de la Publicación: EEllkuFlAkuVBMSvtm
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| Resumen: Podemos diferenciar claramente dos etapas en la evolucion de la auditoria interna. En una primera fase la misma se circunscribio a la vision administrativa propias del pensamiento de Taylor y Fayol. Asi, la misma tenia como claro objetivo verificar el cumplimiento de normas, procesos y politicas internas. |
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ÍNDICE
1. La Auditoría Interna. Su evolución en el tiempo.
2. Evolución del entorno y de las empresas.
3. Nuevos requerimientos de la Auditoría Interna.
4. Nuevas responsabilidades.
5. La auditoría interna como actividad y coste estratégico.
6. La mejora continua aplicada a la auditoría interna.
7. La auditoría como generador y controlador de la mejora continua.
8. La importancia del SPC y su aplicación en la auditoría interna.
9. Herramientas clásicas: Diagrama de Pareto, Diagrama de Dispersión,
Histograma, Estratificación, Diagrama de Espina de Pescado (o Diagrama de
Ishikawa), Gráfica de Evolución en el tiempo, Control Estadístico de Procesos y
Fluxograma.
10. Las nuevas herramientas: Diagrama de Afinidad, Diagrama de Relaciones,
Diagrama de Árbol, Matrices de Priorización, Diagramas Matriciales, Diagramas
del Proceso de Decisión, Diagrama de Flechas (Camino Crítico), Análisis Inverso
y Matriz de Control Interno.
11. El Sistema Matricial de Control Interno como herramienta revolucionaria.
12. Conclusiones.
DESARROLLO
1. LA AUDITORIA INTERNA. SU EVOLUCIÓN EN EL TIEMPO
Podemos diferenciar claramente dos etapas en la evolución de la auditoría
interna. En una primera fase la misma se circunscribió a la visión
administrativa propias del pensamiento de Taylor y Fayol. Así, la misma tenía
como claro objetivo verificar el cumplimiento de normas, procesos y políticas
internas. Ante la existencia de diversas normativas, el auditor interno tenía
como fundamental campo de acción verificar el cumplimiento de las mismas. Pero
mientras el auditor externo tenía por objetivo verificar la exactitud de la
información financiera de una empresa ante diversos usuarios externos, fueran
estos inversores, acreedores, bancos o el estado, la auditoría interna estaba y
estará claramente enfocada a servir a los intereses de los propietarios y
directores de la misma.
Para hacer efectivos tales objetivos, la misma concentro su interés en verificar
el cumplimiento no sólo de normativas externas, sino también de todas aquellas
normas y procedimientos internos a los efectos de evitar problemas ante
intereses ajenos a la empresa por un lado, y hacer realidad la puesta en
práctica de los objetivos y metas organizacionales, como así también proteger
los activos de la organización ante diversos tipos de riesgos, entre los cuales
el fraude fue y ha de ser un objetivo crucial.
La llegada en primera instancia del TQM y luego de la reingeniería y la mejora
continua, llevaron a las organizaciones a la necesidad de encarar nuevas
funciones al área de auditoría interna.
2. EVOLUCIÓN DEL ENTORNO Y DE LAS EMPRESAS
En la primera fase de los negocios, las empresas se veían enfrentadas a una
demanda de productos y servicios superior a los ofrecidos por las empresas, con
ello la principal preocupación de las empresas y sus auditorías internas era
proteger la efectividad y eficiencia de las operaciones, la confiabilidad de la
información financiera, el acatamiento de las leyes y regulaciones, y por sobre
todas las cosas proteger los activos físicos y financieros de la empresa.
En la segunda fase, ante una oferta que supera la demanda de los consumidores,
cuidar de activos tales como la clientela, la calidad, los niveles de
satisfacción y ahora ante los problemas ambientales el cuidado de la ecología
resultan cruciales.
Una forma de hacer auditoría que era propia de una era de escasos cambios se vió
sacudida en primera instancia por la llegada de los procesos informáticos a la
empresa, y luego, ante la competencia global, por la necesidad de reducir
costos, afianzar la calidad, mejorar la prestación de servicios, aumentar los
niveles de satisfacción de los clientes, reducir los tiempos de respuesta y
mejorar de manera continua la performance en cada uno de los indicadores antes
expuestos.
El salto de la Segunda Ola a lo que Alvin Tofler ha dado en llamar la Tercer Ola
significó la aparición de nuevos activos. Los activos intangibles y la gestión
del conocimiento poseen cada día mayor importancia y trascendencia, llevando con
ello a la auditoría interna a nuevas y más sofisticadas líneas de acción.
Ya no basta sólo con proteger los activos clásicos de una empresa, hoy resulta
fundamental cuidar y proteger activos tan importantes como la clientela, las
bases de datos, las patentes, e incluso un activo fundamental como lo es su
personal, con toda su experiencia, conocimientos y niveles de productividad.
Cuidar y proteger a la empresa en su buen funcionamiento, en la calidad de sus
productos y servicios, en la satisfacción de los clientes y consumidores, y en
la verificación y promoción de la mejora continua, implica velar por la
supervivencia y capacidad competitiva de la misma.
Ya no basta con verificar la correlación entre los inventarios físicos y la
contabilidad, hoy resulta crítico ser competitivo, y a la auditoría le está dado
velar por tales objetivos.
3. NUEVOS REQUERIMIENTOS DE LA AUDITORIA INTERNA
Si bien los nuevos requerimientos y obligaciones en materia de calidad, medio
ambiente y seguridad entre otras, requieren de especialistas en la materia, la
función de la auditoría interna en las empresas no es la de asesorar sobre tales
aspectos, sino más bien velar por el cumplimiento de las mismas.
No sólo existe la necesidad que un tercero convalide las informaciones de
sectores tales como el de producción, compras, almacenes, servicios al cliente,
ventas y finanzas entre otros, en lo relativo a sus eficiencia y efectividad,
sino además la necesidad imperiosa de proteger los activos previniendo y
detectando desperdicios tales como: altas rotaciones de clientes y personal,
elevados costos financieros y de oportunidad materializados en excesos de
inventarios, bajos niveles de satisfacción en clientes y consumidores, y niveles
de contaminación superiores a los reglamentariamente permitidos, entre otros.
La auditoria interna no sólo debe participar activamente en el relevamiento y
evaluación del control interno, sino además debe actuar proactivamente en
materia de implementación de sistemas antifraude, y aplicación de planes de
contingencia.
Normas sobre calidad y medio ambiente, normativas sobre comercio exterior de los
distintos bloques comerciales, nuevas tecnologías en continua aparición, nuevas
formas de interacción electrónica entre la empresa con sus subsidiarias,
proveedores, clientes, y la comunidad, llevan a nuevos riesgos, y con ello a
nuevas obligaciones de parte de la auditoría.
En un mundo en constante y rápidos cambios, la auditoría interna no puede estar
alejada de ello, debiendo evolucionar ante las nuevas y mayores exigencias,
ofreciendo para ello nuevas obligaciones, acompañados de nuevos métodos y
herramientas.
El Kaizen o sistema de mejora continua, como así también la Gestión de Calidad
Total, requieren del compromiso y disciplina de todas y cada una de las áreas de
las organizaciones. Ello implica la necesidad que la auditoría interna mejore
continuamente su propia performance, sino además verificar y asesorar en la
mejora continua de las demás áreas de la organización, lo cual incluye por
supuesto la mejora continua en los procesos de control interno.
4. NUEVAS RESPONSABILIDADES
Así ante la continua aparición de nuevas herramientas de gestión, la auditoría
interna se ve compelida a velar entre otras cosas por la aplicación y buen uso
de las mismas. Ello ciertamente implica un muy fuerte compromiso. Dijimos antes
que la auditoría debía velar no sólo por los activos de la empresa sino además
por su capacidad competitiva. Cuidar de esto último significa difundir, apoyar y
controlar las nuevas y buenas prácticas. Así, haciendo uso del benchmarking
puede verificar y promover las mejores prácticas para el mantenimiento de la más
alta competitividad. Ser competitivo es continuar en la lucha por la
subsistencia o continuidad de la empresa.
Como brillantemente lo expresa Fernando Gaziano (Deloitte Chile), “los auditores
y los astrónomos compartimos plenamente una idea: el universo se expande. Así
como después del “big bang” un universo de planetas y estrellas comenzó y
continúa expandiéndose, de la misma forma el mundo del Auditor Interno es cada
vez más amplio. Como nunca, probablemente hoy se enfrenta a uno de los cambios
más importantes en su profesión, debiendo abordar aspectos relacionados con el
Gobierno Corporativo y los nuevos riesgos a los que se enfrentan las
organizaciones.
5. LA AUDITORIA INTERNA COMO ACTIVIDAD Y COSTE ESTRATÉGICO
Dentro de este nuevo contexto y bajo un fuerte cambio de paradigmas, la
actividad que hasta hace poco podía y era considerada con desprecio por las
demás áreas de la organización, paso a ser una actividad estratégica. ¿Qué
implica ser una actividad considerada estratégica? Significa no ser meramente un
sector consumidor de recursos, con el único objetivo de comprobar y verificar
cumplimientos, sino pasar a proteger aspectos y activos claves de una empresa u
organización, y con ello conducir no sólo a importantes ahorros sino también a
generar y ser fuente de apoyo para la comprobación y vigilancia de la mejora
continua en cada proceso, área, producto e indicador de la organización.
Así pues, la auditoría interna esta concebida como una actividad independiente y
objetiva de aseguramiento y consulta, diseñada para agregar valor y mejorar las
operaciones de una organización, ayudando a ésta a cumplir con sus objetivos
aportando un enfoque sistemático y disciplinado para evaluar y mejorar la
eficacia de los procesos de gestión, control y gobierno.
Esta vertiente empresarial revisa la fiabilidad e integridad de la información;
el cumplimiento de las políticas y regulaciones; la salvaguarda de los activos;
el uso económico y eficiente de los recursos y el cumplimiento de las metas y
objetivos operacionales establecidos.
Definida de forma inteligente, la auditoría interna puede y debe ayudar a
gestionar los riesgos, eliminar las complejidades y redundancias existentes en
torno a los controles y reducir costos, lo que permitirá mejorar la
competitividad y proteger el valor de la compañía para sus accionistas.
En relación a lo expresado cabe decir que durante el Congreso Latinoamericano de
Auditoría Interna celebrado en la Argentina durante el transcurso del año 2006,
la Dra. Marisol Pantoja, miembro de la firma PriceWaterhouseCoopers de los
Estados Unidos afirmó “que antes de los casos tales como Enron y WorldCom, entre
otros, el presupuesto que asignaban las empresas a las tareas de auditoría
interna, en general, estaba bastante limitado, aplicando programas de control de
tipo cíclico, mientras que ahora se apunta a conocer los riesgos tanto
financieros como no financieros a los que está expuesta la compañía. Siendo
clara dicha evolución en los Estados Unidos, extendiéndose ello a otros países
del mundo”. Añadiendo luego que el Comité de Auditoría paso a ser todo un ícono,
ganando cada vez más terreno en su estrecha relación con la Auditoría Interna,
al punto tal que hasta los auditores externos reforzaron sus vínculos con los
auditores internos de las empresas.
6. LA MEJORA CONTINUA APLICADA A LA AUDITORIA INTERNA
Para formar parte de la auditoría interna ya no basta sólo con manejar conceptos
contables, financieros, legales, económicos, administrativos e informáticos,
ahora también resulta esencial poseer conocimientos en materia de administración
de operaciones, logística, ingeniería financiera, comportamiento organizacional,
estadística aplicada, calidad, productividad y ventas entre otras.
Los auditores internos responden ante la dirección y se comunican con el Comité
de Auditoría y la alta dirección. Debido a su calificación y amplio conocimiento
sobre las operaciones, estos técnicos frecuentemente actúan como consejeros para
la dirección.
Por todo ello, la formación permanente es, en este contexto, no sólo una
necesidad sino una obligación laboral para el especialista que tiene que
permanecer atento a cualquier tipo de riesgo que pueda poner en peligro la
consecución de los objetivos estratégicos de la organización para la que
trabaja.
El mundo empresarial está viviendo en los últimos cincuenta años una avalancha
de metodologías de gestión, herramientas de productividad y terminología
directiva. El ritmo vertiginoso con el que se suceden los cambios se ha visto
acelerado aún más por la innovación y la tecnología. En esta era del
conocimiento e información es vital contar con un buen entendimiento de qué
herramientas hay disponibles y como conviene utilizarlas. Las organizaciones
necesitan entender cómo medir y ejecutar estrategias y cómo llevar a cabo un
buen uso de las herramientas de medición tanto financieras como no financieras.
En este contexto la auditoría interna no puede ser ajena, debiendo introducirse
de lleno a evaluar el buen uso de las distintas herramientas, verificando entre
otras cuestiones tanto la utilización correcta de datos, como el correcto
cálculo y utilización de las distintas informaciones generadas.
El boom de la teleinformática puesto de manifiesto tanto en los negocios y
servicios al cliente vía Internet, como los servicios bancarios mediante la
utilización de los cajeros automáticos ha llevado a la existencia de nuevos
riesgos y necesidades, y con ello a la necesidad de nuevos servicios y
requerimientos por parte de los auditores internos.
Hoy en día, ya adentrados en el siglo XXI, en Estados Unidos se ha promulgado la
Ley Sarbanes-Oxley destinada a controlar a los directivos y evitar escándalos
como los ya citados en torno a corporaciones como Enron, WorldCom, Tyco y otras
muchas. Por tal motivo los ejecutivos se ven obligados a certificar la precisión
de sus datos financieros y la existencia de sistemas y controles internos que
respalden la exactitud y veracidad de los datos.
Sin embargo, incluso teniendo en cuenta la significativa inversión en
tecnología, la mayoría de las empresas no conocen qué productos y qué clientes
generan sus beneficios y en qué medida. Las empresas que aparecen en la lista
Fortune 1000 persiguen activamente la producción ajustada con el propósito de
acelerar sus procesos y la implantación de Seis Sigma para llevar a cabo un
control. Muchas iniciativas de Cuadro de Mando también están teniendo lugar. La
gestión del conocimiento y otros factores intangibles que impulsan a las
empresas a encontrar sistemas de evaluación y medición no financieros ayudan a
superar las deficiencias de la gestión de costes tradicional y de las
evaluaciones guiadas por los principios contables generalmente aceptados.
Actualmente, la medida central parece ser la CRM, la gestión de la relación con
los clientes, y los sistemas de inteligencia empresarial. Estas herramientas,
además de los sistemas ERP, los sistemas de planificación estratégica y las
soluciones tecnológicas de comercio electrónico se ponen en práctica a un ritmo
muy acelerado. Basta con mirar el fenómeno de las subastas por Internet que han
creado empresas como eBay y Yahoo. Grandes y graves problemas tuvieron lugar. El
problema entonces era que las empresas se apresuraron por implementar la
tecnología sin garantizar que contaban con la estructura y los controles básicos
internos para respaldar la fiabilidad de dichos sistemas.
Ante toda esta avalancha de nuevas circunstancias, necesidades y obligaciones,
la auditoría interna se ve obligada a mejorar de manera continua su forma de
controlar y verificar, haciendo uso para ello de las nuevas técnicas de calidad
y mejora continua, aparte de verse obligados sus integrantes a ampliar y
perfeccionar día a día sus conocimientos y aptitudes.
De tal forma y en conjunción con la informática se están gestando sofisticados
software destinados a llevar a cabo una evaluación del control interno según el
informe COSO®, evaluar los riesgos y realizar auditorías de las evaluaciones.
Como herramienta fundamental del proceso de mejora continua debe hacerse siempre
uso del Círculo de Mejora de Deming, el cual prevé una interrelación de
sucesivos pasos; el primero de ellos es la Planificación, a la cual sigue la
Ejecución (Realizar), en tercer término se procede a Evaluar los resultados
conseguidos, para luego proceder a la Acción (Actuar) tendiente a corregir y
estandarizar los procesos aplicados. El proceso vuelve nuevamente a comenzar en
un proceso interminable de mejora destinado a lograr mayores niveles de calidad,
aumento considerable en la productividad, reducción de costos, tiempos de
procesos y ciclos más cortos o reducidos, mejores y menores tiempos de
respuestas, mayores niveles de satisfacción entre otros.
No se concibe una mejora real sino se ataca de lleno la causa raíz de los
problemas, para lo cual es recomendable la aplicación de “Los cinco ¿por qué?”.
De tal forma no nos limitamos a encontrar y solucionar meramente síntomas, sino
la verdadera causa fundamental.
7. LA AUDITORIA COMO GENERADOR Y CONTROLADOR DE LA MEJORA CONTINUA
Como producto del nuevo contexto en el mundo de los negocios se han generado
nuevas formas de medir los resultados, y con ello nuevas necesidades y objetivos
a auditar.
Existen tres motivos fundamentales por los cuales han tenido lugar estas nuevas
formas de medir los resultados:
· En primer lugar, la contabilidad de gestión tradicional ya no es útil y
pertinente para una empresa que se esfuerza en alcanzar o mantenerse en un nivel
de primer orden mundial.
· En segundo término, los clientes exigen cada día mayores estándares de
calidad, rendimiento y flexibilidad.
· Y por último, han y están cambiando de manera sustancial las técnicas y
métodos de gestión usadas en las organizaciones productores tanto de bienes como
de servicios.
8. LA IMPORTANCIA DEL SPC Y SU APLICACIÓN EN LA AUDITORIA INTERNA
Si algo ha cambiado la manera de pensar en materia de calidad ello ha sido la
utilización y comprensión del Control Estadístico de Procesos. Herramienta esta
que como resultado de las actividades y enseñanzas de Deming, Juran e Ishikawa
empezaron a ser utilizadas como método e instrumento de control y mejora
continua en los diversos indicadores de gestión de la empresa, trátese de ratios
financieros, costos, productividad y niveles de satisfacción entre otros.
La idea parte de que en un proceso, sea este de producción, control, transporte,
etc., intervienen siempre una multitud de factores o variables. Dado que los
factores no actúan siempre exactamente de la misma forma, aparecen fluctuaciones
en las características del producto, servicio, proceso, o bien en los niveles de
los distintos ratios económicos-financieros.
Dado que estas variaciones son inevitables, los responsables del proceso deberán
fijar cuáles son los límites tolerables para aquéllas, de forma que todos
aquellos productos, servicios o bien ratios que se salgan de estos límites se
consideren no conformes.
El Control Estadístico de Procesos (SPC) es una herramienta que permite prever
estas variaciones, reducirlas y mantenerlas en unos límites que sean razonables
para el conjunto de procesos de la organización.
Como no todas las variaciones pueden ser controlables, debemos clasificarlas en
dos grupos:
Variaciones controlables (causas asignables) Son variaciones que se pueden
identificar y que es conveniente descubrir y eliminar.
Variaciones no controlables (causas no asignables) Son variaciones de tipo
aleatorio, que son muy difíciles de controlar. Este tipo de variaciones son
propias del proceso y no pueden ser reducidas o eliminadas a no ser que se
modifique el proceso.
Cuando un proceso es afectado únicamente por una serie de variaciones aleatorias
producidas por causas no asignables es cuando se dice que el funcionamiento del
proceso está bajo control estadístico.
Cuando además de las causas no asignables aparecen en el proceso variaciones
debidas a causas asignables, se dice que el proceso está fuera de control
estadístico.
La misión del SPC es medir las variaciones que se producen en los procesos,
estudiar los motivos probables de estas variaciones y actuar para corregirlas,
de tal forma que los procesos siempre estén bajo control.
El Control Estadístico de Procesos (SPC) puede utilizarse para controlar el
comportamiento de diferentes indicadores que van desde los costes, los índices
de liquidez y solvencia, pasando por los niveles de satisfacción de los
usuarios, los tiempos totales de un ciclo, los horarios de llegada de
transportes, los niveles de inventarios, los ratios de rotación de productos,
los niveles de calidad, la cantidad de errores y falencias, el ratio de
incobrables entre muchísimos otros.
9. HERRAMIENTAS CLÁSICAS
Diagrama de Pareto. El mismo sirve para separar los pocos vitales de los muchos
triviales. Dicha herramienta tiene un sinnúmero de aplicaciones, desde la ayuda
para concentrar esfuerzos en las áreas de mayor riesgo o peligro, hasta la
asignación de recursos en aquellas actividades o labores que generan mayores
resultados en materia de control y análisis.
Diagrama de Ishikawa. Utilizado en materia de auditoría tanto para la resolución
de problemas, como así también para analizar medidas de prevención.
Diagrama de dispersión. Sirve a los efectos de analizar correlaciones entre
distintos factores a los efectos de evaluar su grado de correspondencia.
Histograma. Permite conocer la frecuencia con que se dan determinados fenómenos
o hechos, de forma tal de poder resolver problemas de investigación, y evaluar
grados de controles por niveles de frecuencia.
Gráfica de evolución en el tiempo. Permite hacer el seguimiento de determinados
comportamientos o fenómenos a los efectos de evaluar los niveles de problemas,
riesgos, mejoramiento y peligros.
Estratificación. Hace posible detectar tanto problemas como factores de
incidencia, siendo muy útil a la hora de aconsejar medidas de acción.
Fluxogramas. Fundamentales a la hora de entender y/o comprender los procesos
organizacionales. Permite evaluar tanto los controles internos, como los puntos
de riesgo.
10. LAS NUEVAS HERRAMIENTAS
Durante los últimos años del siglo XX se ha observado en gran parte de las
empresas punteras europeas planes estratégicos orientados hacia la implantación
en las formas den trabajar de técnicas de Calidad Total con el objetivo de
mejorar el rendimiento total de las empresas a través de la aportación que en el
mismo tienen todos los departamentos, tanto los directamente ligados con la
producción como los no ligados.
Las Siete Nuevas Herramientas de Gestión y Planificación sirven de apoyo a la
estrategia de Calidad Total en las áreas funcionales de las organizaciones y
empresas tanto de fabricación como de prestación de servicios, a los efectos de
ser utilizadas por los gestores y directivos de una forma similar a como las
herramientas clásicas sirven de apoyo a los diversos departamentos y procesos
organizacionales. Estas herramientas son capaces de ayudar a que los directivos
se comprometan en programas de Calidad Total, identifiquen oportunidades de
mejora en sus organizaciones e implanten programas de mejora.
Estas Siete Nuevas Herramientas de Gestión y Planificación surgieron de una
selección realizada durante los años ’70 en Japón por un comité de la Unión
Japonesa de Científicos e Ingenieros (JUSE).
El conjunto seleccionado es el compuesto por las siguientes herramientas:
1. Diagrama de Afinidad
2. Diagrama de Relaciones
3. Diagrama de Árbol
4. Matrices de Priorización
5. Diagramas Matriciales
6. Diagrama del Proceso de Decisión
7. Diagrama de Flechas
Estas herramientas promueven la creatividad y son susceptibles de adaptarse a
las distintas problemáticas que se puedan presentar.
Diagrama de Afinidad
El diagrama de afinidad parte de datos del tipo “ideas u opiniones” y utiliza
tarjetas para reorganizar estos datos en grupos con una idea común. Es una
herramienta muy útil cuando se dispone de una gran cantidad de información
proveniente de fuentes diferentes. Por ejemplo, necesidades, expectativas o
exigencias de clientes tomadas de reclamaciones, problemas en garantías,
problemas de control interno, problemas de fiabilidad, etc. El análisis de estos
datos no suele ser sencillo, tanto por el tipo de los datos como por la
disparidad de las fuentes, y esta herramienta es muy útil a la hora de analizar
y extraer información de estos datos.
Diagrama de Relaciones
Es juntamente con el Diagrama de Afinidad una herramienta que se utiliza en la
planificación general. A diferencia del Diagrama de Afinidad, éste diagrama hace
uso del lado lógico del cerebro. Determina qué idea tiene influencia sobre otra,
representando esta relación mediante una flecha en la dirección de la
influencia.
Las ideas unidas por flechas de este tipo forman un gráfico que puede ser
interpretado identificando aquellas ideas que tienen la mayoría de las flechas
saliendo de ellas o aquellas ideas que tienen la mayoría de las flechas entrando
en ellas. Al igual que el Diagrama de Afinidad, su objetivo es identificar las
distintas categorías en las que pueden agruparse las ideas representadas.
Diagrama de Árbol
Tiene una apariencia similar a un organigrama, siendo su objetivo identificar
ideas en detalle creciente. La pregunta que desencadena el proceso es: ¿Cuál es
el componente principal de esta idea?, pasando a continuación a responder a la
pregunta: ¿Cómo deberá llevarse a la práctica ésta idea?
El Diagrama de Árbol es una herramienta que va más allá que los diagramas de
afinidad y de relaciones, siendo fundamental en la identificación de aquellos
elementos que pudieran haberse olvidado durante el proceso de tormenta de ideas
previo al diagrama de afinidad o al de relaciones.
Matrices de Priorización
Se hace uso de esta herramienta para establecer prioridades en las tareas,
actividades o temas, en base a criterios de ponderación conocidos. Utiliza para
ello una combinación de dos de las técnicas expuestas, el diagrama de árbol y el
diagrama matricial, reduciendo las opciones posibles a aquellas más eficaces y
deseables.
Diagrama Matricial
El Diagrama Matricial es quizá la herramienta más utilizada y conocida de las
siete. Esta herramienta enfrenta dos conjuntos de ideas y las compara con el
objetivo de decidir si existe correlación entre ellas.
Diagrama de Procesos de Decisión
Dicho diagrama es una herramienta utilizada para detectar aquello que puede
fallar en el un proceso. Este diagrama del proceso de decisión relaciona de
forma explicita las contramedidas para todo aquello que puede fallar. Esta
herramienta suele utilizarse en la planificación de actividades no emprendidas
con anterioridad. La actividad consiste en identificar y registrar todo lo que
puede fallar, mejorando de tal modo sustancialmente la probabilidad de tener
éxito en el proyecto.
Diagrama de Flechas
Herramienta similar al PERT o al CPM, su diferencia fundamental con ellos es que
tratándose de un método muy simplificado puede ser utilizado por la mayor parte
de las personas de la organización. El diagrama de flechas muestra los caminos
existentes a la hora de desarrollar una actividad. El propósito de esta
herramienta es determinar cuál es el tiempo mínimo posible en la realización de
un proyecto, representando gráficamente todas aquellas actividades que puedan
realizarse de forma simultánea.
Las siete nuevas herramientas pueden ser utilizadas de forma individual con los
fines antes expuestos, pero cuando muestran su mayor eficacia es cuando se
utilizan de forma combinada en la identificación y resolución de problemas.
La mayoría de las metodologías de resolución de problemas, se basan en la
contestación de las siguientes cinco preguntas:
1. ¿Cuál es el problema?
2. ¿Cuáles son las causas del problema?
3. ¿De qué forma se resuelve el problema?
4. ¿Qué opciones tomar?
5. ¿Cuándo y cómo actuar?
11. EL SISTEMA MATRICIAL DE CONTROL INTERNO COMO HERRAMIENTA REVOLUCIONARIA
El Sistema Matricial de Control Interno es la resultando de la aplicación
informatizada de la Matriz de Control Interno.
Esta matriz surgió como resultado de parte de quien esto escribe de su
experiencia durante once años como auditor interno de una entidad bancaria. Ante
la necesidad de evitar que algún aspecto normativo, técnico o reglamentario de
las muchas que involucraban a cada una de las actividades, productos y servicios
bancarios, quedara sin ser debidamente analizado, evaluado y en consecuencia
adoptado las medidas de prevención, detección y corrección, se ideó la primer
matriz (de tal forma la misma hizo las veces de Poka-Yoke; o sea de sistema a
prueba de errores), la cual tenía como encabezamiento de sus numerosas columnas
las distintas normas generales que podían involucrar a cada sector o
producto-servicio de la organización. Así tenemos a las normas del Banco
Central, las de los Códigos Civil y Comercial, las de impuestos nacionales,
provinciales y municipales, las leyes y reglamentaciones en materia societaria,
de cooperativas, laborales, aquellas relacionadas con las operaciones
bursátiles, las normas técnicas en materia contable, de seguridad, de seguros,
entre muchas otras.
En lo concerniente a las filas, ellas corresponden a los diversos sectores
(contable, inversiones, bursátil-financiero, recursos humanos, impositivo, entre
muchos otros) y los productos o servicios (cuentas corrientes, cajas de ahorros,
plazos fijos, transferencias, carta de crédito de importación, créditos,
leasing, entre otras).
El primer objetivo era controlar para cada intersección de la matriz si había
alguna normativa que afectaba un sector o producto, y si lo hacia, verificar el
cumplimiento de dicha normativa.
De tal forma en una primera instancia la matriz sirvió como método o herramienta
de prevención y planificación.
En una segunda etapa se le adjudicó un puntaje a cada casillero a los efectos de
examinar que tan bien se estaba cumpliendo con las distintas reglas, normativas
o aspectos técnicos, con la clara intención de evaluar a los sectores
responsables, detectando patrones de comportamiento y tendencias que debieran
ser objeto de corrección.
Esta matriz se continuó aplicando posteriormente en diferentes empresas y
actividades como producto de mí accionar como auditor interno o como resultante
de mis actividades tercerizadas de dicha actividad. Así su aplicación en
empresas agroalimentarias, clínicas y sanatorios, empresas constructoras y de
transportes entre muchas otras permitieron no sólo evaluar su eficacia, sino que
permitió además su perfeccionamiento. Con el tiempo se agregaron aspectos
relacionados con la gestión de calidad total, la detección-prevención y
eliminación de desperdicios (mudas), las normativas ISO, entre muchas otras.
Resultado de su aplicación, se lograron importantes mejoras tanto en materia de
detección como de prevención y eliminación de falencias, con sus consecuentes
ahorros en materia de costos. Como dicen los especialistas del basketball “no
hay mejor ataque que una buena defensa”.
En una segunda fase y como resultado de la imperiosa necesidad de lograr
controles continuos a un coste permisible, sobre todo para aquellas
organizaciones con numerosas sucursales, y dadas las posibilidades técnicas
brindadas por la aparición de Internet e Intranet, se apostó por el desarrollo
del Sistema Matricial de Control Interno.
De tal forma mediante la parametrización de matrices desagregadas y sucesivas,
se asignan determinadas responsabilidades de control en función de ítems y
periodicidades a personal de los distintos sectores y sucursales de una empresa,
los cuales con su clave dejan constancia del control y los resultados obtenidos.
Por otra parte cada punto de control tiene asignada una ponderación en función
al peso específico que tiene dentro de los niveles de riesgo y performance.
Luego como resultado de los controles surgen informes con grados de riesgos y
problemas por sector, sucursal, normativa y producto o servicio. Así puede
detectarse un problema generalizado en materia de normas de seguridad laboral, o
puede observarse problemas generalizados en determinada sucursal, o bien pueden
detectarse inconvenientes en la aplicación de distintas normativas en torno a un
producto o servicio. O sea que el sistema luego en su informe final permite un
análisis estratificado, el cual hace factible aplicar determinados análisis y
planes de acción, tanto para detectar, como para prevenir y solucionar
problemas.
12. CONCLUSIONES
El mundo cambia, y lo hace cada vez más rápidamente. Se han y se están
produciendo cambios masivos y radicales, alterando ello tanto la actividad
económica y social, como las funciones, objetivos y responsabilidades de la
auditoria interna. La auditoria interna no puede quedar marginada de estos
cambios. Sus integrantes deben aceptar el cambio y gestionarlo para seguir al
paso de los avances en materia tanto de negocios como tecnológica.
En lo relativo a la gestión empresaria estamos ante una revolución inconclusa
iniciada por Deming, la cual las empresas japonesas hicieron suya, pero no así
las occidentales. La necesidad de aplicar a las distintas actividades
empresariales y administrativas los Catorce puntos de Deming permitiría mejorar
el análisis, la comprensión y la corrección de los distintos defectos y
dificultades que se observan en las diferentes organizaciones.
La mejora continua no es sólo aplicable a los procesos industriales, sino
también a los procesos administrativos, de servicios, y a las actividades de
auditoría y control interno. Mucho más aún, en este nuevo esquema de negocios le
cabe a la Auditoría Interna la gran responsabilidad de velar la mejora continua
en todas y cada una de las áreas, procesos, productos y servicios de la
organización, a los efectos de hacer factible la competitividad de ésta en el
mercado.
La Auditoría Interna debe hacer uso para ello de todas las herramientas de las
cuales hacen uso las empresas más competitivas del mundo.
Con la Nueva Economía han surgido nuevos negocios, nuevos riesgos y peligros,
nuevos activos estratégicos, y con todo ello nuevas obligaciones y
responsabilidades para los miembros de la Auditoría Interna, quienes se ven por
ello obligados a mantenerse alertas y capacitados para hacer frente a los nuevos
desafíos.
La marca, los conocimientos, las patentes, los clientes, los canales de
distribución, son algunos de los nuevos activos fundamentales y críticos para
toda empresa.
Dentro de esta tónica la auditoría interna ha pasado a ser una actividad
estratégica y clave en materia de prevención.
Al respecto K. H. Spencer Pickett afirma que “en todos los países, en mayor o
menor grado, coinciden en reconocer el gran valor que tiene un servicio de
auditoría interna, resultando difícil encontrar otro servicio corporativo
particular qué esté tan englobado en leyes y regulaciones y que soporte tanto la
carga de las expectativas de la sociedad”.
BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA:
Manual Básico de Auditoría Interna – K. H. Spencer Pickett – Gestión 2000 –
2007
Comprender las Normas Internacionales de Contabilidad – Amat, Perramon, Carenys
y otros – Gestión 2000 – 2005
Sistemas de Datos de Industrias de Primer Nivel Mundial – Brian Maskell –
Productivity – 1995
Nuevas Tendencias en Control y Contabilidad de Gestión – Bagur, Ripio y otros –
Deusto - 2006
* Contenido de la exposición preparada con motivo del Congreso Internacional de
Costa Rica-2007.
AUTOR
Mauricio Lefcovich
Consultor en Administración de Operaciones
E-mail mlefcovich@hotmail.com
Enviado por Mauricio Lefcovich
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Publicado Monday 27 de August de 2007
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