Índice
1.
Introducción
2.
Cero Defectos
3.
Cero Averías
4.
Cero Tiempos de Espera
5.
Cero Inventarios
6.
Cero Papelería
7.
Cero Contaminación
8.
Cero Enfermedades Laborales
9.
Cero Accidentes
10.
Cero Rotación de Empleados y Clientes
11.
Cero Insatisfacción
12.
Cero Incobrables
13.
Cero Fraudes
14.
Diagnóstico
15.
Tablero de Comando
16.
Conclusiones
17.
Bibliografía
1. Introducción
Lo que comenzó
como la búsqueda de cinco grandes objetivos, consistentes en reducir a su mínima
expresión los despilfarros y desperdicios concernientes a fallas y defectos,
tiempos de espera, averías, niveles y costos burocráticos y, niveles de
inventarios en materia de insumos, productos en proceso y terminados, se amplió
con el transcurso del tiempo para incorporar la necesidad de eliminar los
accidentes en la empresa y las enfermedades laborales, llevar a cero los niveles
de contaminación, generar un 100% de satisfacción en los clientes,
consumidores y personal, lo cual llevaría a la obtención de importantes
beneficios económicos resultantes de reducir los niveles de rotación de
empleados y clientes. Finalmente quedó patentizado que no bastaba con realizar
bien todos los procesos si la organización podía ser objeto de fraudes, por lo
cual se atacó también este efecto nocivo.
Estos objetivos no
son meras utopías, son objetivos que deben perseguirse a los efectos de lograr
la máxima rentabilidad, el mejor posicionamiento de la empresa, sus productos
y/o servicios, y la consistencia en los niveles de competitividad.
Todo los factores
o causas que tiendan a impedir el logro de los objetivos antes enunciados deben
ser considerados como objeto de sistemática eliminación.
La manufactura de
clase mundial no admite la generación de desperdicios. El grado de competencia
a nivel global es tal que no resulta admisible dejar pasar los problemas en
lugar de afrontarlos.
2. Cero Defectos
Cualquier batalla
contra el despilfarro debe comenzar por la prevención de fallos y defectos,
tanto en los productos y servicios, como en todos y cada uno de los procesos
internos. En esta búsqueda de la mejora continua de la calidad están
comprendidos tanto los clientes externos como internos. Sólo cuando los
clientes internos son satisfechos plenamente podremos obtener la satisfacción
total de los consumidores. Por otra parte la búsqueda de la calidad no se
reduce a generar productos carentes de fallas, además deben ser generados
correctamente a la primera, pues lograr la calidad tras numerosos y sucesivos
ajustes es generador de mayores costos.
Tales logros en
materia de calidad llevan a un incremento sistemático en los niveles de
productividad y consecuentemente a la reducción de los costos, lo cual permite
lograr una mayor cuota de mercado incrementando los beneficios, tal cual lo
manifestará Deming en lo que él denominó la reacción en cadena de la
calidad.
Cuando se habla de
calidad, es necesario volver a subrayarlo, se hace mención a todas y cada una
de las actividades, procesos, productos y servicios. Calidad en la información,
calidad en los controles, calidad en la contratación de personal, calidad en el
mantenimiento de las máquinas, calidad en la gestión crediticia, etc. Sólo
con calidad en cada fase del proceso, se logrará un producto o servicio final
libre de fallas y errores.
Atacar los niveles
de fallas implica implementar la Gestión de Calidad Total (TQM), sistema que
conlleva la concientización y capacitación del personal, el Control Estadístico
de Procesos, los Círculos de Control de Calidad, el Poka Yoke, la utilización
de las herramientas de gestión de calidad, el Despliegue de la Función de
Calidad, Análisis de Modos de Fallas y Efectos, Diseño de Experimentos,
Benchmarking, diseño de controles e inspecciones, entre muchos otros.
El nivel en
sigma igual a seis es hoy sinónimo de cero defectos, y el sistema Seis Sigma
con su filosofía y metodología conforman el accionar de las principales
empresas en la búsqueda de la mejora continua.
3. Cero Averías
Las averías no sólo
originan costos por reparaciones, dando además lugar a roturas de otras partes
de los equipos, sino que además son causantes de fallas en la producción.
Estas fallas en la producción son motivo de material de desecho como así también
de gastos por reciclado o reparaciones de productos. Las averías ocasionan
demoras en la producción y son una de las razones de los famosos inventarios de
seguridad.
Mejorar el
mantenimiento de las máquinas y equipos constituye un gran negocio pues reduce
tanto los costos generados directamente por las reparaciones, sino que además
aumenta la vida útil de los equipos, genera menores pérdidas por fallas,
aumenta la rotación de inventarios al reducir los plazos en los ciclos totales
de producción y lleva a su mínima expresión la necesidad de inventarios de
productos terminados, disminuyendo notablemente los inventarios de productos en
proceso. Esa reducción de inventarios implica reducir la necesidad de espacios
físicos, generando a su vez menores costos en materia de manipulación de
inventarios, seguros, costos financieros, pérdidas por obsolescencia, entre
otros.
El Mantenimiento
Productivo Total es el sistema ideado para dar respuesta y solución a los
problemas de mantenimiento. Una correcta planificación en materia de
mantenimiento no sólo reduce costos, sino que contribuye a mejorar los niveles
de seguridad, como así también los de satisfacción tanto interna como
externa.
4. Cero Tiempos de Espera
Eliminar los
cuellos de botella, mejorar el recorrido del flujo de insumos y productos en
proceso, eliminar las averías, reducir a su mínima expresión los tiempos
tanto de preparación como de cambios de herramientas, asegurar una recepción
en tiempo y forma de insumos por parte de los proveedores, constituyen
cuestiones fundamentales para evitar los costos del paro (de máquinas,
inventarios en proceso y mano de obra) como los problemas de insatisfacción de
clientes y consumidores. Además como en el caso de las averías, los tiempos de
espera son motivo generadores de inventarios de seguridad, con todos los costos
que ello trae aparejado.
5. Cero Inventarios
Logrados los
objetivos anteriores es factible llevar los niveles de inventarios a su mínima
expresión, se trate de insumos, productos en proceso o productos terminados.
Pero es también fundamental cambiar la mentalidad empresarial que buscando el
mayor aprovechamiento de los costos fijos no toma debidamente en consideración
tanto los costos financieros, como todos aquellos desperdicios tapados por los
altos niveles de inventarios.
Como si se tratara
de un lago donde el nivel elevado del agua impide ver las rocas que se
encuentran en él, o bien estas rocas no impiden la navegabilidad, los altos
inventarios no permiten ver la gran cantidad de defectos e improductividades,
permitiendo cumplir con la entrega de los pedidos, pero todo ello a un alto
costo.
6. Cero Papelería
En la competencia
actual ya no es admisible aceptar los desperdicios provocados por los excesos de
burocracia y trámites de oficina. Ello se da en todo tipo de empresas, pero
toman mayor volumen en la industrias de servicios, como lo son los bancos, los
seguros, las obras sociales entre otros.
La reingeniería
viene en auxilio de las empresas a los efectos de incrementar la productividad
en las actividades administrativas, eliminando toda actividad no generadora de
valor agregado para el cliente y llevando a un nivel óptimo las relativas a las
tareas de apoyo interno para la empresa.
Hacer extensible
las políticas y medidas de productividad en los procesos administrativos no sólo
es factible sino necesario. No basta con eliminar la papelería mediante la
tecnología informática (IT) es menester eliminar todas aquellas actividades
administrativas generadoras de costos improductivos, y tiempos de espera.
7. Cero Contaminación
Bajo las actuales
circunstancias y dado el elevado nivel de contaminación las empresas están, y
lo estarán mucho más en el futuro, presionadas a generar tanto productos, como
servicios y procesos con el menor grado de polución ambiental. Las empresas
tienden actualmente a implementar los llamados procesos verdes, procesos que no
sólo toman en consideración el reciclado de los bienes producidos, sino también
hacen el mejor aprovechamiento de los recursos productivos, evitando la
contaminación a través de sus distintas vías.
Las empresas que
no presten atención a tales cuestiones no sólo verán volcar en su contra a
los consumidores, sino que serán pasibles de importantes castigos económicos.
No tomar en consideración los niveles de contaminación de los productos puede
cerrarle a una empresa muchas posibilidades de exportación.
8. Cero Enfermedades Laborales
Las enfermedades
laborales generan costos por ausentismo, y mayor rotación de personal. Esta
mayor rotación de personal implica la pérdida de trabajadores con la
consecuente pérdida de experiencia y sus efectos en la curva de aprendizaje.
Además lleva a costos por búsqueda y contratación de personal, y pérdidas en
las etapas de aprendizaje.
La ausencia de
personal por enfermedades lleva a la necesidad de un mayor número de personal
para reemplazar al personal faltante, con el costo que ello implica, sino además
las irregularidades en los procesos productivos que se trasuntan en pérdidas de
ritmo y niveles de productividad y calidad, con sus efectos en mayores costos.
Por todo ello
llevar a cero las enfermedades laborales es fundamental, mucho más aún
teniendo en cuenta que un mejor ambiente de trabajo incrementa la productividad
del personal y con ello la rentabilidad de la empresa.
9. Cero Accidentes
Estamos haciendo
hincapié con ello, a la eliminación de accidentes que aquejan tanto al
personal, clientes y usuarios, como a miembros de la comunidad en general. Los
accidentes no sólo bajan la moral del personal, encarece su contratación y la
de los seguros, sino que destruye la imagen de la empresa. En muchos casos estos
accidentes terminan generando además graves problemas ecológicos o de
contaminación.
Un accidente puede
ser el fin de una empresa. Envenenamientos masivos, grandes incendios con sus
secuelas de muerte y destrucción no sólo generan riesgos desde el aspecto económico-financiero,
sino además penal.
No basta con tener
asegurada la empresa, ante un incendio la destrucción total o parcial de la
planta destruye la existencia de la empresa en marcha como ente generador de
valor.
Contemplar por
lo tanto este aspecto no es una cuestión menor, para lo cual la Gestión del
Riesgo (Risk Management) toma una importancia clave sino crucial.
10. Cero Rotación de Empleados y
Clientes
Una alta rotación
de empleados implica mayores pérdidas o desperdicios debido a:
·
Costos de nuevas búsquedas, selecciones y contrataciones de personal.
·
Mayores costos motivados en la disminución en los niveles de calidad y
productividad, ocasionados estos en la pérdida de experiencia y
desaprovechamiento de la curva de aprendizaje.
·
Pérdidas de las relaciones efectivas y en algunos casos afectivas entre
personal y clientes.
Este tipo de
rotaciones puede ser disminuidas mediante un cambio en la política de personal
que incremente la participación de supervisores y trabajadores, tanto en las
ganancias como en las decisiones operativas, aprovechando de tal forma sus
experiencias y conocimientos.
Lograr que el
personal se sienta pleno en el desempeño de su trabajo mediante una mayor
calidad de vida laboral, logrando tanto seguridad como auto-desarrollo es la
cuestión fundamental a los efectos de disminuir su rotación y consecuentemente
los costos y/o pérdidas originados por sus niveles de rotación. Si bien la
rotación cero es imposible, si lo es disminuir tales niveles.
Por otra parte
la rotación de clientes aparte de ser una muestra de insatisfacción para con
la empresas, sus productos y sus servicios, genera el costo de conquistar nuevos
clientes, costo que siempre supera ampliamente al costo de conservarlos. Además
mantener clientes implica la posibilidad de conocer los gustos y tendencias de
los mismos, con lo que ello importa en las posibilidades de producir mayores
niveles de satisfacción a los mismos, y ofrecerles nuevos productos y servicios
que sean de su gusto y satisfacción.
Un monitoreo
continuo en los niveles de satisfacción de los clientes, y de sus deseo y
necesidades, permite conservar al mayor número de estos.
Nunca y bajo ningún
punto de vista debe olvidar el empresario y directivo, que dos de sus
principales activos son su fuerza laboral y sus clientes. Un cliente conforme no
sólo seguirá generando regularmente un flujo de fondos sino que lo incrementará
al aceptar nuevas ofertas y propuestas de la empresa, pero además traerá
nuevos clientes por medio de su recomendación.
En tanto que la
fuerza de trabajo es la que está en el campo de batalla todos los días,
creando nuevos productos, fabricándolos, vendiéndolos y satisfaciendo los
requerimientos de los clientes. Sus experiencias, aptitudes y actitudes son
fundamentales para el potencial de la empresa. Las sinergias generadas por el
trabajo en equipo de la empresa como un todo nunca serán factibles en tanto y
en cuanto no se logre un compromiso del personal para con la empresa, compromiso
que sólo tendrá lugar en la medida que el mismo sea partícipe.
11. Cero Insatisfacción
Incrementar los
niveles de satisfacción traen consigo un incremento continuo en los niveles de
rentabilidad. La obtención de los objetivos arriba descritos hace factible
alcanzar mayores niveles de satisfacción o lo que es lo mismo, reducir a su mínima
expresión los niveles de insatisfacción.
Entregar el mayor
valor por el dinero percibido es la forma de mantener y conservar plenamente
satisfecho a los clientes. Ello implica no sólo producir bienes carentes de
defectos, sino producir aquellos bienes que el cliente desea y necesita, a un
precio acorde a sus capacidades de pago, poniendo a disposición del cliente la
variedad y cantidad adecuada, en el lugar y momento que el cliente lo demande.
La satisfacción
total sólo logrará obtenerse mediante el compromiso emocional de la empresa en
la entrega de sus productos y servicios. Es el momento en el que los directivos
y el personal deberán poner la inteligencia emocional en la búsqueda de la
excelencia.
12. Cero Incobrables
De poco servirá
generar productos y servicios de alta calidad, promocionarlos y venderlos, si
luego no logran ser cobrados, o bien el cobro no es el adecuado para mantener un
flujo regular de fondos. Los incobrables constituyen una pérdida para la
empresa y son el resultado de la falta de calidad en la gestión de créditos y
cobranzas. De ahí la importancia de la Gestión de Calidad Total alcanzando a
todas las actividades y funciones de la empresa.
Una gran mayoría
de empresas adolecen de una muy mala gestión crediticia, exponiendo de tal
forma a la empresa a frecuentes e importantes pérdidas financieras. La gestión
crediticia no es una cuestión menor y debe ser debidamente atendida y
considerada en conjunción con las políticas financieras y ventas.
13. Cero Fraudes
No pocas grandes
empresas han visto tambalear sus estructuras producto de fraudes internos y/o
externos que produjeron enormes pérdidas para su patrimonio.
Más allá del
monto de pérdidas generadas, el sólo hecho de que las mismas puedan generarse
y sumarse a las pérdidas antes aludidas, son motivo para el adecuado y sistemático
relevamiento y evaluación del control interno.
Una eficaz política
de prevención de fraudes, reducirá la factibilidad de éstas. Cuando de
fraudes se trata, estamos hablando tanto del robo de fórmulas o diseños, como
el de base de datos de clientes, el uso indebido por el personal de insumos de
la compañía, el robo de materiales y productos entre muchos otros. Pero uno de
los más graves y peligrosos está constituido por las acciones delictivas de
directivos, las cuales pueden llevar a trastabillar a toda la empresa como tal.
Entre los fraudes
que deben ser debidamente considerados tenemos el tiempo de trabajo que los
empleados o funcionarios destinan a labores de carácter particular, a pesar de
que la empresa les está pagando por dedicar su tiempo y energía a la misma.
14. Diagnóstico
Una primera gran
tarea es efectuar, preferiblemente por asesores externos, una labor de diagnóstico
para evaluar los grados de pérdida o desperdicios ocasionados por la mala gestión,
como así también los riesgos a los cuales la empresa está expuesta debido a
la falta de planes, políticas y estrategias tendientes a lograr niveles de cero
en todos los aspectos antes descritos.
Diagnóstico que
partiendo de un cuestionario y de un análisis minucioso de los procesos,
actividades, indicadores y políticas permita hacer saber a los propietarios y
directivos los riesgos a los cuales se encuentran expuestos, como así también
las potencialidades de rentabilidad que pueden obtener al efectuar los ajustes
pertinentes.
15. Tablero de Comando
Los directivos
deben estar informados de manera continua acerca de los niveles de inventarios,
tiempos de espera, plazos de desarrollo del ciclo productivo, plazos promedios
de cobranzas, niveles de defectos, cantidad de averías, cantidad de accidentes
y gravedad de los mismos, ausentismos, rotación de empleados, nivel de rotación
de clientes, niveles de insatisfacción, montos de incobrabilidad, y niveles de
contaminación entre otros muchos indicadores e índices que reflejen la buena,
mediocre o mala gestión de la empresa.
A ello deben
sumarse informes estadísticos mensuales a los efectos de su respectivo
tratamiento por la Comisión Directiva, quién partiendo de ella determinará
los ajustes que sean menester para corregir las falencias y defectos de gestión.
Todos estos datos
deben ser comparados con los objetivos presupuestados y con las marcas de las
compañías con las cuales es factible compararse (benchmarking).
16. Conclusiones
Reducir o eliminar
las pérdidas por fraudes, rotación de empleados y clientes, averías de máquinas
y equipos, defectos de producción, accidentes, excesos de inventarios, excesos
de actividades improductivas en materia de oficinas, altos índices de
incobrabilidad, entre otras, permite mejorar notablemente la última línea del
cuadro de resultados.
Lograr los doce
ceros no es meramente la búsqueda de la excelencia por la sola importancia y
trascendencia que ello conlleva, sino que se ven claramente reflejados al
momento de calcular la rentabilidad de la organización.
Ser competitivos
hoy es eliminar desperdicios, y en la búsqueda de ello deben comprometerse
plenamente todos los integrantes de la empresa, en una sistemática persecución
de la mejora continua. Mejora continua en todos y cada uno de los procesos,
actividades, productos y servicios que hacen a la empresa como tal.
Ya no basta sólo
pensar en lograr los Cinco Ceros clásicos, hoy es menester reducir a su mínima
expresión todas las posibilidades de pérdidas para la empresa. Una empresa cómo
tal está expuesta constantemente a factores externos o internos fortuitos, no sólo
debe disminuirse la posibilidad de tales, sino además reducir sus posibles
incidencias, pero además deben obtenerse en los buenos momentos los mayores
beneficios posibles que sirvan de colchón (o amortigüen) las pérdidas
generadas en otros momentos en la vida de las empresa.
Lograr los Doce
Ceros es mucho más que un deseo, es una necesidad imperiosa de las empresas en
el actual mundo de los negocios, donde ante cualquier tropiezo financiero
resulta muy difícil y complicado reponerse. Por ello es que la búsqueda sistemática
de los Doce Ceros es la mejor manera de prevenir los problemas financieros, y si
estos ya están presentes, su búsqueda permitirá la rehabilitación.
Los Doce Ceros son
una forma de estrategia hacia la excelencia, y por lo tanto a la ventaja
competitiva. Reflejan un cambio de actitud de la gerencia en relación a la
forma de gestionar los diversos aspectos de la empresa.
Debe tenerse muy
presente que la contabilidad tradicional no informa de los costos y pérdidas
ocasionados o generados tanto en las improductividades como en las falencias de
gestión, y en los fraudes.
Es menester y
factible, mediante un sistema que partiendo de un presupuesto flexible logre
identificar los costos y pérdidas generados por las falencias de gestión,
permitiendo reconocer de tal manera la diferencia entre los ingresos
presupuestados (en función del nivel de ventas y/o actividades) y los reales.
En cuanto a las pérdidas
generadas por productos de escasa o nula demanda, las mismas forman parte de los
costos por defecto siguiendo con ello la concepción del TQM por la cual es
atinente a un buen sistema de calidad determinar previamente las necesidades y
deseos de los clientes y consumidores.
Sólo reconociendo
fehacientemente los diversos tipos de pérdidas es posible actuar sobre ellos a
los efectos de su eliminación.
17. Bibliografía
El
cliente es la clave – Lele y Sheth – Díaz de Santos – 1989
Bases
del éxito en la gerencia de empresas – William Osgood – Editorial Norma –
1984
Reinventar
la fábrica – Harmon y Peterson (Andersen Consulting) – Editorial Limusa –
1994
La
producción exitosa – James Tompkins – McGraw Hill – 1992
Cómo
administrar el futuro – Robert Tucker – Editorial Grijalbo – 1991
El
cambio óptimo – The Price Waterhouse Change Integration Team – Editorial
Irwin – 1995
Cómo
aumentar los beneficios – José Orbegozo – Ediciones CDN – 1990
El
sistema de Producción Toyota – Taiichi Ohno – Gestión 2000 – 1993
Reducción
de costos. Costeo
Kaizen – Mauricio Lefcovich – www.gestiopolis.com
- 2003
Kaizen.
Detección, prevención y
eliminación de desperdicios – Mauricio Lefcovich – www.gestiopolis.com
- 2004
Reducción
de Costos bajo un enfoque sistémico – Mauricio Lefcovich – www.gestiopolis.com
- 2005
Reducción
de Costos – Mauricio Lefcovich – www.winred.com
- 2005
Estrategia
Kaizen – Mauricio Lefcovich – www.monografias.com
- 2003
FECHA DE TRABAJO: Septiembre del
2005
Autor
Mauricio Lefcovich
Consultor
en Administración de Operaciones
E-mail
mlefcovich@hotmail.com