INDICE:
Resumen
Motivación
simplista
Pagar
mas para motivar
Motivación,
un tema complejo
El
individuo y la motivación
Condicionamiento
social del comportamiento
Frustración
en el trabajo
Motivación
en el trabajo
Motivación
para la productividad
Resumen
Una
de las características que se observa en este mundo competitivo y globalizado
es que las empresas se empeñan en ser cada vez mejores. Para ello, recurren a
todos los medios disponibles para cumplir con sus objetivos. En dicho contexto,
la óptima administración del factor humano tiene singular importancia. Se dice
que una empresa será buena o mala, dependiendo de la calidad de sus recursos
humanos. Es por ello que, con el objeto de aprovechar al máximo el potencial
humano, las empresas desarrollan complejos procesos. Entre otros, la motivación
del personal se constituye en uno de los factores de especial importancia para
el logro de los objetivos empresariales y
facilitar el desarrollo del trabajador. El presente artículo pretende explicar
los fundamentos de la motivación y su aplicación efectiva en el ámbito
organizacional.
Motivación
simplista
Cuando
los ejecutivos de una empresa consideran necesario motivar a su personal para el
logro de determinados objetivos, muchas veces suelen contratar especialistas o
consultores externos, quienes generalmente son buenos oradores y hacen uso de
determinadas técnicas orientados principalmente a incidir en el aspecto
emocional de la persona.
Para
ello, desarrollan temas tales como: liderazgo, cómo vencer el miedo, excelencia
y calidad, trabajo en equipo, ser triunfador, entre otros. En el mejor de los
casos, estos programas van acompañados con temas relacionados con el quehacer
de la empresa.
Si
bien es cierto que estas actividades pueden llevar a que la persona tome
conciencia de determinados problemas y pretenda superarlos, sin embargo, carecen
de consistencia y permanencia en el tiempo. Peor aún, el efecto deseado como
contribución a los objetivos de la empresa no se concreta en gran parte. Se
habrá perdido confianza, tiempo y dinero por pretender una motivación
simplista.
Sin
embargo, hay que distinguir aquellos trabajos que realizan consultoras
responsables, donde con trabajo planificado y serio obtienen resultados
tangibles. Entre otros: cambio positivo en el comportamiento del trabajador,
generación de un clima organizacional favorable y, sobre todo, lograr la
satisfacción del cliente y el usuario externo.
Pagar
más para motivar
Otra
de las maneras en que los empresarios pretenden mejorar la productividad es
incrementando las remuneraciones de los trabajadores, bajo el concepto “te
pago más para que produzcas más”; sin embargo, ha quedado demostrado
en diferentes investigaciones que el efecto del incremento de remuneraciones no
necesariamente eleva la productividad. Al respecto, Herzberg señala que las
necesidades de nivel bajo, el sueldo entre ellos, quedan satisfechas rápidamente,
y una vez que están satisfechas, la única manera de motivarla es ofrecer más
de lo mismo. Por lo tanto, se convierte en un círculo vicioso interminable.
Motivación,
un tema complejo
En
términos académicos, la motivación son aquellos factores (impulsos internos y
fuerzas externas) capaces de provocar, dirigir y mantener la conducta hacia un
objetivo.
Conocer
los móviles de la motivación es tan complejo como compleja es la naturaleza
humana. Si analizamos los motivos por los cuales una persona trabaja o aporta su
esfuerzo a una organización, encontraremos que existen muchos factores, desde
querer tener dinero que le permita por lo menos cubrir sus necesidades básicas,
hasta aspiraciones superiores como la autorrealización.
Para
acercarnos a la comprensión de la motivación se debe tener en consideración
el aspecto socio-cultural de la sociedad donde se desenvuelve el trabajador y
por otro lado, la individualidad de éste. Sucede que lo que una persona
considera recompensa importante, otra persona podría considerarlo como inútil.
Pues, las personas difieren enormemente en el concepto y la forma de percibir
las oportunidades de tener éxito en el trabajo.
El
individuo y la motivación
Uno
de los problemas que afrontan los programas o actividades motivacionales, es que
generalmente se obvia algo fundamental: conocer o identificar aquellos factores
que realmente motivan a la persona de manera individual y colectivamente. Todos
somos diferentes, queremos y deseamos cosas diferentes. Nos satisfacen y motivan
cosas diferentes. Por ejemplo, el significado del dinero es totalmente diferente
para cada uno. Mientras que para unos es un medio importante para lograr fines,
para otros no tiene ninguna relevancia, para otros es un recurso, otros
consideran que es un fin en sí mismo, hay quienes lo perciben como una droga,
para otros es el mayor motivador, etcétera. En consecuencia, pretender motivar
al personal para mejorar la productividad sin considerar su individualidad, es
una falacia.
La
administración del factor humano no es una tarea sencilla. Cada persona es un fenómeno sujeto a la influencia de muchas variables, y
entre ellas las diferencias en cuanto a aptitudes y patrones de comportamientos
son muy diversas. Por otro lado, considerando la individualidad de las personas,
cada uno valora o conceptualiza a su manera las circunstancias que le rodean, así
como emprende acciones sobre la base de sus intereses particulares. Las personas
tienen mucho en común, pero cada persona es individualmente distinta. Además,
estas diferencias son casi siempre sustanciales más que superficiales.
Se
da el caso de trabajadores aptos, bien dotados, de gran inteligencia, de
aptitudes especiales, de conocimientos en la tarea o el oficio, pero sin embargo
dichos trabajadores no tienen el rendimiento eficiente que se espera.
Aunque
muchas veces no se quiere aceptar, en la práctica se comprueba que las metas
organizacionales y las individuales no siempre son las mismas. Por un lado, los
trabajadores tratan de sacar mejores beneficios de la empresa sin que su
contribución sea importante. Por otro lado, muchos empresarios explotan a sus
trabajadores para obtener mejores utilidades. Esta relación compleja debe hacer
que el empresario tome conciencia de los siguientes aspectos, que casi son
principios en la administración de personal: 1) una persona hará algo de algo,
si personalmente siente que ese algo es importante para él; 2) una persona hará
mas de algo, si personalmente
siente que ese algo es también importante para otros a quienes considera
importantes para él; y, 3) una persona hará algo más si personalmente siente
que progresa por hacer ese algo.
Condicionamiento
social del comportamiento
En
una economía global, para administrar adecuadamente a los trabajadores, los
gerentes necesitan comprender las diferencias culturales y ajustar a ellas sus
organizaciones y su estilo de administración. Comprender las características
comunes de la gente dentro de un país dado, es importante si se desea tener éxito
en el desempeño gerencial.
Recordemos
que algunas de nuestras conductas son totalmente aprendidas. Precisamente, la
sociedad va moldeando en parte la personalidad. Nacemos con un bagaje
instintivo, con un equipo orgánico, pero la cultura va moldeando nuestro
comportamiento y creando nuestras necesidades sociales. Por ejemplo, mientras en
una ciudad occidental, cuando sentimos hambre, vamos a comer un bistec o un
pescado, o algo semejante, en algunos lugares de China satisfacen el hambre
comiendo perros. Allá, el perro constituye un manjar exquisito; Asimismo, en
las comunidades nativas de la selva del Perú comer hormigas fritas es una
delicia. En nuestra cultura esas situaciones no están aceptadas.
Por
lo tanto, las diferentes técnica sobre motivación no siempre son enteramente
aplicables a todas las realidades y en todos los países. Dependerá de la
cultura, costumbres, valores, situaciones sociales, económicos y otros, que
condicionarán el modo de pensar y actuar de los trabajadores. Por ejemplo, los
trabajadores japoneses tal vez concedan más valor a la realización personal
que a la seguridad. David McClelland atribuyó el éxito de los Estados Unidos y
de otros países industrializados a que en sus gerentes predomina la necesidad de logro. Para
los ingleses y alemanes la puntualidad es importante, mientras que los españoles
suelen llegar con 20 ó 30 minutos de atraso a sus compromisos. La puntualidad
no es muy apreciada en la cultura hispana. Es evidente pues, que el contexto
socio-cultural de una sociedad tiene mucho que ver cuando se administra
personal.
El
mecanismo por el cual la sociedad moldea a las personas a comportarse de una
determinada manera, sigue el siguiente proceso: a) el estímulo se activa; b) la
persona responde ante el estímulo; c) la sociedad, por intermedio de un miembro
con mayor jerarquía (padre, jefe, sacerdote, etc.), trata de enseñar, juzga el
comportamiento y decide si éste es adecuado o no; d) la recompensa (incentivo o
premio) se otorga de ser positivo. Si se juzga inadecuado, proporciona una sanción
(castigo); y, e) la recompensa aumenta la probabilidad de que en el futuro, ante
estímulos semejantes, se repita la respuesta prefijada. Cada vez que esto
sucede, ocurre un refuerzo y, por
tanto, aumentan las probabilidades de la ocurrencia de la conducta deseada. Una
vez instaurada esa conducta se dice que ha habido aprendizaje. Este esquema no sólo es válido para enseñar normas
sociales sino, además, cualquier tipo de materia. Una vez que se ha aprendido
algo, pasa a formar parte de nuestro repertorio conductual.
La
frustración en el trabajo
Cuando
un trabajador actúa para lograr un objetivo y encuentra alguna barrera u obstáculo
que le impide lograrlo, se produce la frustración,
que lleva a la persona a ciertas
reacciones, tales como: a) desorganización del comportamiento (conducta ilógica
y sin explicación aparente); b) agresividad (física, verbal y psicológica);
c) reacciones emocionales (ansiedad, aflicción, nerviosismo y otras
manifestaciones como insomnio, problemas circulatorios, digestivos, etc.); y, d)
alienación, apatía y desinterés.
Es
frecuente encontrar trabajadores “rendidos”, con la moral baja. Se reúnen
con sus amigos para quejarse y, en algunos casos, se confabulan contra la
empresa u optan por conductas impropias, como forma de reaccionar ante la
frustración.
Motivación
en el trabajo
Motivar
a una persona es proveerle ciertos estímulos para
que adopte un determinado comportamiento deseado. Es crear las
condiciones adecuadas para que aflore un determinado comportamiento en las
personas.
La
importancia de la motivación radica en que permite canalizar el esfuerzo, la
energía y la conducta en general del trabajador hacia el logro de objetivos que
interesan a las organizaciones y a la misma persona.
Frederick
Herzberg señala que en la motivación intervienen: 1)
Factores higiénicos (políticas y administración, supervisión,
relación con el supervisor, condiciones de trabajo, sueldos, relación con los
compañeros, vida personal, relación con los subordinados, estatus y seguridad)
que tratan de evitar la insatisfacción laboral; y 2) Factores motivadores (logro, reconocimiento, el trabajo mismo,
responsabilidad, ascenso y crecimiento) que elevan la satisfacción y por ende
la productividad.
Los
factores higiénicos se localizan en el ambiente que rodea a las personas y
abarcan las condiciones dentro de las cuales desempeñan su trabajo. Como estas
condiciones son administradas y decididas por la empresa, están fuera del
control de las personas.
Tradicionalmente
sólo los factores higiénicos fueron tomados en cuenta en la motivación de los
trabajadores, pues para lograr que las personas trabajen más fue necesario
apelar a premios e incentivos salariales, políticas empresariales y otras
recompensas, las cuales constituyen lo que se denomina motivación positiva. Sin
embargo, cuando los factores higiénicos son óptimos, sólo evitan la
insatisfacción del personal, pero no consiguen sostenerla por mucho tiempo.
Cuando los factores higiénicos son pésimos o precarios, provocan la
insatisfacción. En síntesis, los factores higiénicos sólo evitan la
insatisfacción pero no provocan satisfacción. Ofrecer más de lo mismo es una
manera muy ineficiente de fomentar la motivación. Se convierte en un proceso
vicioso.
Los
factores motivadores, llamados también intrínsecos, están fundamentalmente
relacionados con el contenido del cargo y con la naturaleza de las tareas que el
hombre ejecuta. El logro de altos grados de motivación, satisfacción y desempeño
en el trabajo sólo se consigue a través de los factores motivadores. Esta
postura es la que se encuentra en la base de todos los programas de
enriquecimiento de las tareas que ya ha comenzado a promoverse en las empresas
como procedimiento para motivar a las personas hacia una mayor productividad.
La
efectividad de los factores motivadores es debido a que se recurre a las
necesidades de nivel superior de los empleados para obtener el logro y la
autoestima. Se trata de reforzar
necesidades que nunca quedan completamente satisfechas y cuyo apetito es
infinito. Por lo tanto, la mejor manera de motivar a los empleados es crear
retos y oportunidades de logro en sus puestos.
Motivación para la
productividad
Una
de las técnicas más efectivas y eficaces para motivar al personal y lograr la
productividad deseada, es mediante el enriquecimiento
del puesto. Se refiere a la expansión vertical de los puestos. En este caso
se incrementa el grado en que el obrero o el empleado controla la planificación,
ejecución y evaluación de su trabajo. Un puesto enriquecido organiza las
tareas a fin de que el trabajador pueda realizar una actividad completa, mejora
su libertad e independencia, aumenta su responsabilidad y proporciona
retroalimentación, de manera tal que un individuo puede evaluar y corregir su
propio desempeño.
Para enriquecer el puesto de un trabajador, existen cinco acciones específicas
que un gerente debe seguir. Estas son:
1.
Formar grupos de trabajo naturales.
La creación de unidades naturales de trabajo significa que las tareas que
desempeña un empleado forman un todo identificable y significativo. Esto
incrementa la propiedad del trabajo por parte del empleado y mejora la
probabilidad de que los empleados vean su trabajo como significativo e
importante, en lugar de considerarlo como inadecuado y aburrido.
La idea es que
cada persona sea responsable de todo un proceso del trabajo
identificable. Por ejemplo, cuando una máquina se malogra y usualmente
se llama al mecánico para su reparación; en su lugar, se debe capacitar al
propio operador de la máquina para que pueda reparar en casos de deterioro.
2. Combinar las tareas.
Los administradores deben tratar de tomar las tareas existentes y fraccionadas,
y reunirlas nuevamente para formar un nuevo y más grande módulo de trabajo.
Esto incrementa la variedad de las habilidades y la identidad de la tarea. Por
ejemplo, hacer que un trabajador ensamble un producto de principio a fin en
lugar de que intervengan varias personas en operaciones separadas.
3. Establecer responsabilidad hacia el cliente.
El cliente es el usuario del producto o servicio en el cual trabaja el empleado
(puede ser un cliente interno o externo). Siempre que sea posible, los
administradores deben tratar de establecer una relación directa entre los
trabajadores y sus clientes. Por ejemplo, hay que permitir que la secretaria
investigue y responda a las solicitudes del cliente, en lugar de que todos los
problemas pasen automáticamente al gerente o a otro departamento. Otro caso
puede ser facilitar la posibilidad de que el obrero de producción tenga la
oportunidad de escuchar la opinión de los clientes sobre la calidad del
producto en la que participa.
Establecer
las relaciones con el cliente incrementa la variedad de habilidades, autonomía
y retroalimentación para el empleado.
4.
Ampliar los puestos verticalmente.
La ampliación vertical da a los empleados responsabilidades y control que antes
estaban asignados a la administración. Procurar cerrar parcialmente la brecha
entre los aspectos de “hacer” y “controlar” el puesto, y mejorar así la
autonomía del empleado, es coadyuvar a que el trabajador planifique y controle
su trabajo en lugar de que lo haga otra persona (supervisor). Por ejemplo, hay
que permitir que el trabajador programe su trabajo, resuelva sus problemas y
decida cuándo empezar o dejar de trabajar.
5.
Abrir canales de retroalimentación.
Al incrementar la retroalimentación, los empleados no sólo saben lo bien que
están desempeñando sus puestos, sino también si su desempeño está
mejorando, empeorando o permanece en un nivel constante. Desde un punto de vista
ideal, esta retroalimentación sobre el desempeño debe recibirse directamente
cuando el empleado realiza el trabajo, en lugar de que la administración se la
proporcione ocasionalmente. Resumiendo, se debe encontrar más y mejores maneras
de que el trabajador reciba una rápida retroalimentación sobre su desempeño.
Identificando
el factor motivacional del trabajador y utilizando técnicas efectivas, como el enriquecimiento
del puesto,
el gerente podrá crear las condiciones adecuadas para canalizar el esfuerzo, la
energía y la conducta en general del trabajador hacia el logro de objetivos que
interesan a la empresa y a la misma persona. Finalmente, todos queremos ganar.
Mg.
Walter Arana Mayorca
wham@mixmail.com
Magíster
en Administración y psicólogo organizacional con estudios de post grado.
Ejecutivo con sólidos conocimientos y amplia experiencia gerencial en
organismos públicos y empresas privadas de primer nivel en América Latina.
Especialista en: Gerencia de los recursos humanos, desarrollo organizacional,
dirección estratégica, organización y métodos, legislación laboral, trabajo
en equipo y concertación para el
desarrollo. Catedrático universitario