Por paradigmas se entienden
el conjunto de conceptos que conforman la estructura mental a través de la cual
los seres humanos perciben tanto al mundo exterior y sus sensaciones, como sus
experiencias personales. Este conjunto de conceptos es el producto de la
experiencia, el entrenamiento, la enseñanzas y patrones culturales existentes
en una sociedad. Estos se generan tanto a nivel individual, como así también a
nivel social. En este último caso estamos hablando de paradigmas vigentes en
una sociedad a un momento dado. Se suele representan los paradigmas como
anteojos mentales a través de los cuales contemplamos y/o percibimos la
realidad. Sin estos anteojos no podemos contemplar el entorno, pero nuestra
concepción del entorno no necesariamente responde a esa realidad sino más bien
a un plano al cual se ajustan las percepciones.
Ahora
bien, éstas percepciones pueden no ser adecuadas o compatibles con un
determinado contexto o situación. En tanto una sociedad tiene capacidad de
cambio, los paradigmas van evolucionando para adaptarse a los nuevos
requerimientos de manera tal de hacer factible la supervivencia tanto de los
individuos como de la sociedad en su conjunto. Muchas veces la falta de adecuación
de los paradigmas a las nuevas realidades van quitando capacidad de
supervivencia a los individuos, volviéndolos más frágiles y carentes de
competitividad.
Así
desde mediados de la década de los setenta los industriales de Detroit no
pudieron ver la amenaza japonesa pues tenían como paradigmas ideas tales como
la de ser los mejores del mundo en materia automotriz, ser los que mejor
interpretaban las necesidades de los consumidores americanos, disponer de
ventajas competitivas irrebatibles y la creencia de ver en los productos
japoneses artículos baratos de mala calidad. Pues bien la realidad era otra
totalmente diferente, y los directivos de las automotrices tardaron en tomar
nota de ésta equivocación. Este es un buen ejemplo de cómo una
conceptualización errónea de la realidad puede llevar a las empresas a una difícil
situación, sino más aún a la ruina.
Algo
parecido se está viviendo actualmente entrado el Siglo 21 en lo atinente a la
gestión de los recursos humanos. Estos recursos esenciales y fundamentales para
la marcha y vida de toda organización continúa administrándose bajo los
paradigmas propios de una época pasada, muy pasada. Una época en la cual los
niveles culturales, conocimientos y entrenamientos del personal estaban muy por
debajo de los actuales, una época en la cual no existía la cantidad de
información existente actualmente, una época en la que los consumidores se
adaptaban a la oferta y no como lo es actualmente en la cual la empresa debe
constantemente adaptarse a las nuevas y mayores exigencias de los consumidores.
Aquella era una época signada mundialmente por las barreras comerciales, al
contrario de la actual existencia de mercados globales.
Dentro
de estas nuevas realidades los directivos y también sus empleados deben cambiar
sus paradigmas, ya no sólo para aspirar al éxito sino como mínimo poder
participar de dicha competencia. Sólo basta tener en consideración que a
partir del año 2000 se considera que cada veinte meses se duplicará la
información existente. La pregunta es: están los directivos y personal
preparados para desaprender y reaprender de manera continua?
Yendo
totalmente en contra de los conceptos más comunes de la gestión de personal,
en la mayoría de las empresas occidentales surgen desde diversas perspectivas y
autores la necesidad de reformular ciertos principios fundamentales.
Entre
los nuevos conceptos y metodologías a poner en práctica para volver más
competitiva a las empresas tenemos:
- Todo el personal debe
participar activamente de la calidad, los servicios y las ventas,
contribuyendo desde diversas perspectivas y actividades a los objetivos
fundamentales de la organización, como así también de la plena satisfacción
de los clientes internos y externos.
- Como se dijo
anteriormente la calidad es obra de todos y no de un sector especialmente
dedicado al control de calidad. El personal debe mediante el autocontrol, la
prevención, la actividades grupales y los sistemas de sugerencia contribuir
a mejorar constantemente los niveles de calidad y productividad de la
empresa.
- El personal deja de
especializarse sólo en una tarea para pasar a desarrollarse íntegramente
en las diversas actividades que hacen a la totalidad de los procesos,
pasando a tener importancia primordial la polivalencia de todo el personal,
inclusive a nivel directivo.
- Hacer factible la mejora
continua en los niveles de productividad,
con el apoyo y, la participación plena y activa de todo el personal,
exige de parte de los directivos asegurar los puestos de trabajo.
- Gestionar la motivación
conjuntamente con los conocimientos técnicos y la capacidad de creatividad
de modo tal de incrementar la creatividad e innovación aplicada en la
empresa.
- Hacer participe al
personal de las utilidades generadas, y como premio al trabajo en equipo.
- Hacer prevalecer el
trabajo en equipo de la organización como un todo, en contra de las
actitudes individualistas y heroicas.
- Hacer partícipe al
personal en lo atinente a la planificación, coordinación y organizaciones
de sus labores.
- Dejar de ver la
capacitación como un gasto para pasar a considerar la misma como una
inversión.
- Informar en tiempo y
forma de la marcha de la empresa a todo el personal, sin esconder nada y
confiando plenamente en el mismo.
- Poner especial hincapié
en la capacitación del personal en aspectos tales cómo:
- Las técnicas de
resolución de problemas y toma de decisiones.
- Trabajo en equipo.
- Herramientas de gestión.
- Mapas Mentales,
Pensamiento Lateral, Inteligencia Emocional y Programación Neuro-Lingüística
entre otras.
- Economía Digital.
Hoy
la mayoría de las empresas continua en actitudes totalmente contrapuestas a las
descriptas, por ello la necesidad imperiosa de un cambio de mentalidad, de una
redefinición y actualización de los paradigmas a los efectos de lograr por
parte de la empresa una ventaja competitiva.
Aquellas
empresas que actúen de manera contrapuesta a la forma en que lo hacen la mayoría
obtendrá ventajas tanto absolutas como relativas de carácter significativo,
justamente por llevar a cabo aquellas acciones que permitiendo mejorar su
performance no son imitadas por los competidores.
Poner
en práctica estos cambios requieren no sólo de una importante concientización
a nivel dirigencial, sino también de generar tanto estrategias como tácticas
destinadas a su puesta en marcha.
Vivimos
en una época en la cual el cambio de paradigmas resulta fundamental en todos
los órdenes, siendo necesario poner un muy especial énfasis en los cambios de
mentalidad concernientes a la gestión del personal, pues en ello se basan los
demás cambios estratégicos, sean estos en relación a cuestiones tecnológicas,
comerciales o financieras.
Importantes
investigadores en materia de psicología y creatividad informan fehacientemente
que el promedio de los individuos no hace uso más que del 1% de sus
capacidades. Sí, es así como lo ha leído. Imaginemos el potencial de
crecimiento en la productividad tanto a nivel empresa como a nivel sociedad que
tendría mejorar los sistemas de educación y capacitación, la eliminación de
las barreras a la creatividad e innovación, el fomento de la imaginación, y la
mejora en los sistemas de comunicación.
Las
capacidades mentales son inmensas y recién ahora se está empezando a descubrir
sus capacidades y potencialidades. El directivo que entienda y comprenda ello
tendrá una importante arma en sus manos a los efectos de lograr ventajas
competitivas consistentes. El secreto es que la mayoría se concentra apenas en
las potencialidades y capacidades de sus estructuras y equipos (maquinarias –
instalaciones), desconociendo el enorme potencial desaprovechado en cuanto a sus
recursos humanos, lo cual implica hacer un uso de las experiencias,
conocimientos, aptitudes, capacidades creativas y de innovación, lo cual no sólo
beneficiará a la empresa, sino también mejorará la calidad de vida de su
personal.
Autor
Mauricio Lefcovich
Consultor en Administración de Empresas
E-mail
mlefcovich@hotmail.com