Ante la evidencia de la
desigualdad urbano-rural
y en la investigación y búsqueda de la igualdad de oportunidades, para
encontrar herramientas útiles a proveer un crecimiento armónico de la nación,
al poblamiento de su territorio, a la promoción de políticas diferenciadas que
tiendan a equilibrar el desigual desarrollo relativo de microregiones,
provincias y regiones, hemos
identificado al minifundio como un icono representativo de cierto desequilibrio
que se tiene que revertir cultural y productivamente.
Para ello es preciso, de modo
organizado y prospectivo, combatir el analfabetismo rural, la pobreza, impulsar
reconversiones y diversificaciones para mejorar la competitividad y desarrollo
humano hacia la integración territorial y complementariedad económica de las
provincias argentinas, logrando capacidad exportadora e inserción
internacional, mediante, Vg., consorcios
cooperativos de exportación (Ley 23.101) todo ello,
con un constante entrenamiento de los recursos humanos y la asimilación
de los progresos tecnológicos.
Se deben generar polos
rurales productivos con capacidad para atraer inversiones genuinas, bajo la
condición de asegurar la utilización racional y conservación de los recursos
naturales como la protección del ambiente.
Ahora bien, antes que nada se
deberá favorecer y facilitar una justa regularización dominial, ya que un
elemento que se destaca inicialmente es que, la superficie con límite (de
explotación de las unidades productivas) es variada. Existen cuatro provincias
en donde la superficie censada con limites es inferior al 40% y en las que
existen grandes extensiones de tierras fiscales, tierras ocupadas por
comunidades o tradicionales poseedores familiares, lo cual pone de manifiesto un
problema histórico vinculado con la tenencia legal de los minifundios.
Por eso mismo, la provincia
de Córdoba se ha dado leyes especificas de regularización dominial como, Vg.,
la 9150.
Esto no sólo ha generado
problemas de propiedad sino que también y al tratarse de inmuebles sin
documentación formal, el contexto dificulta que los legítimos poseedores de
predios pequeños hagan uso, Vg., de los mismos en el sistema financiero (vía
hipotecas), realicen inversiones de mediana o larga progresión ni las
incorporen al mercado de tierras. Las situaciones más graves corresponden a las
provincias de Catamarca, Jujuy, San Juan y Santiago del Estero y, en menor
medida, Chaco y Formosa.
Los Programas de Recuperación
Productiva del Ministerio del Trabajo, Empleo y Seguridad Social, (Vg.
481/2002), los Fondos Sociales de
Reactivación Productiva (Tierra del Fuego, Antártica e Islas del Atlántico
Sud, Decreto 223/2005) y otros similares, afines y complementarios tienen que
incluir y contemplar integralmente la
infinidad de minifundios y minifundistas, generalmente, postergados,
empobrecidos y atropellados hasta el despojo.
Tenemos
que implementar herramientas eficaces para propender al desarrollo económico,
social y cultural de estos ciudadanos argentinos, a través de un progreso que
no debe ser tan solo material sino moral e intelectual con la consecuente
evolución de la estructura y de las funciones sociales.
En esa perspectiva la
provincia de Córdoba implementó la Ley 9.121 de promoción industrial, la que
básicamente consiste en beneficios fiscales, subsidios para nuevos empleos, créditos
a tasas subsidiada y tarifas eléctricas de fomento para microempreas rurales,
cooperativas campesinas y pymes, en tanto no superen una facturación anual de
pesos cuarenta y tres millones, ($43.000.000.-).
Con
respecto a la discriminación positiva en materia de energía eléctrica, el
Ente regulador provincial de los servicios públicos, en el ejercicio de una
función institucional inclusiva, ha
elaborado un proyecto normativo sobre la utilización del alambre de acero y
retorno por tierra en las líneas de distribución eléctricas rurales de media
tensión, las que tradicionalmente se construyen con alambre de cobre o aluminio
y esto, claro está, significará un avance muy importante en el desarrollo del
tendido eléctrico en zonas campesinas alejadas de los grandes centros urbanos,
ya que su utilización controlada, traerá aparejado un ahorro considerable en
dicho insumo energético.
Lo más
plausible de esta norma es su interés prioritario en el desarrollo industrial
de los departamentos del norte y del oeste cordobés como de las economías
regionales y, esto último, antropológicamente, significa también,
arraigo y desactivación de crecientes éxodos rurales con el
correspondiente incremento de promiscuidad y pauperización de las periferias de
los grandes centros urbanos.
Así
pues, nos luce del todo reprochable e inadmisible observar los rostros de
campesinos, que como grupo social viven relegados, a veces, privados de su
propia tierra, en situación de dependencia interna y externa, sometidos a
sistemas de comercialización que los explotan despiadadamente.
PUEBLA
quiso señalar las raíces mas profundas para ofrecer sus aportes, denunciando
que “La falta de reformas
estructurales en la agricultura, adecuadas a cada realidad, que ataquen con
decisión los graves problemas sociales y económicos del campesinado como el
acceso ala tierra, a los medios que hagan posible un mejoramiento de la
productividad, calidad, competitividad y comercialización minifundista”.
En
la defensa y la promoción de la dignidad inalienable de la persona humana, en
el evento mexicano, los Obispos se dirigieron a las instancias económicas para
que contribuyan con un pensamiento creativo a dar respuestas prontas a las
demandas fundamentales del campesinado así como a los funcionarios públicos, recordándoles que la dignidad de la función y la vida
publica, reside en el hecho de que su destinatario
natural es la sociedad y, sobre todo, quienes menos tienen y mas dependen del
buen funcionamiento de lo publico.
A
modo conclusivo, podríamos que recurrir a Raúl A. Orgaz cuando define los
cambios sociales como los resultados de los procesos por los cuales se modifican
los estados de la conciencia social, el sistema de la organización o las normas
del grupo regulado.
El
minifundista ha recibido la noble misión de cultivar y pastorear para prolongar
la creación, de generar una historia nueva en donde sí sea posible la
satisfacción de carencias, de necesidades físicas básicas.
Los
múltiples y diversos micro emprendimientos, Vg., caprinos, de cristalería, apícolas,
avícolas, aloe, tuna, iguanas, textiles,
etc., logrados con esta nueva
mirada en el norte y en el sur, en el este y en el oeste cordobés, son símbolos
contundentes de la lozanía insita en las microempresas rurales, en las
cooperativas campesinas y en las pymes en general.
Finalmente,
en tanto humanos, rechazamos la
desigualdad que afrenta y la miseria antropofágica.
Por
eso proponemos un tejido social sano trabajado por la dignidad humana,
fortalecido por la justicia, articulado por la solidaridad y vitalizado por la
convivencia pacifica porque, cuando se advierta, cuando se admita y aprecie el
tesón, la paciencia y la sencillez minifundista, se verá lo maravilloso de
tanta dignidad para tanta adversidad y, sin dudas, se admirará tan
singular resistencia pacifica
Porque,
no se dude, lo pequeño de “esos tesoros escondidos”, es
ciertamente hermoso.-